The Great Reallocation: Capital expenditure on energy production

The Great Reallocation: Capital expenditure on energy production

Contrario a la creencia popular, la expansión del suministro de energía renovable no requiere un aumento significativo en el gasto de capital (capex). Mientras que el capex de los combustibles fósiles disminuye, el crecimiento neto del capex es solo del 2% anual, en línea con los últimos siete años y mucho menor que en la década posterior al año 2000. La formulación convencional de la Agencia Internacional de Energía (IEA) o la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) sugiere que se necesita un aumento en el capex para construir el sistema de energía renovable. Sin embargo, esta comparación incluye el crecimiento en el capex de uso final para renovables, pero no la disminución en el capex de uso final para tecnologías fósiles. Para una comparación justa, se restan los datos para considerar solo el capex en el suministro de energía. El capex en energía de suministro tanto en renovables como en combustibles fósiles fue aproximadamente el mismo en 2023, cada uno de 1.1 trillones de dólares estadounidenses. En los próximos siete años, el capex renovable se duplicará aproximadamente y el capex de combustibles fósiles se reducirá a la mitad bajo los escenarios principales de la IEA. El capex de combustibles fósiles en declive proporcionará la mitad del crecimiento en el capex renovable. El capex renovable ha estado creciendo a un 6% anual desde 2015 y para alcanzar el escenario APS de la IEA de $1.8 trillones en 2030, deberá crecer al 7% anual. Mientras tanto, el capex de combustibles fósiles ha estado disminuyendo a un 3% anual desde 2015 y para alcanzar el escenario APS de la IEA de $0.7 trillones en 2030, deberá disminuir al 5% anual. El total del capex de suministro de energía en 2030 bajo el escenario APS es de $2.5 trillones, lo que requeriría un crecimiento anual del capex del 2% desde los niveles de 2023 de $2.2 trillones, menor que el crecimiento esperado del PIB del 3% y menor que el aumento anual del capex de suministro de energía de 2000 a 2010 del 9%. Mientras tanto, la formación de capital global en 2022 fue de $27 trillones, por lo que el capex adicional de $360 mil millones es solo el 1% del capex global. La caída en el costo de las tecnologías renovables y la disminución en el capex de combustibles fósiles ayudan a suavizar el camino hacia la transición. La mayoría del crecimiento en el capex renovable ocurrirá esta década, se estabilizará en la década de 2030 y luego disminuirá a medida que el capex pase de expansivo a de mantenimiento. El cambio necesario ahora es asegurar que el capex se mueva de la generación a las redes y de los mercados desarrollados a los emergentes. Los principales obstáculos para el cambio son políticos y de experiencia en lugar del volumen o disponibilidad de capital. La transición a un sistema de energía más distribuido, seguro y bajo en carbono está en camino y los requisitos de capital son mucho más manejables de lo que sugiere el análisis ortodoxo. 

 

El contenido de los diferentes capítulos examina diversas limitaciones en el análisis tradicional del gasto de capital en la transición energética. Entre las deficiencias identificadas se encuentran la falta de una comparación adecuada entre distintas áreas de inversión, como energía limpia y combustibles fósiles; el uso de puntos de referencia inapropiados, como en el informe de McKinsey de 2021 que omite el crecimiento del PIB y los servicios energéticos; la subestimación de la caída de costos debido a la exclusión de tasas de aprendizaje en pronósticos convencionales; la suposición errónea de estancamiento tecnológico futuro; y la utilización de escenarios de negocio como de costumbre (BAU) cuestionados en un contexto de reducción acelerada de costos de energía renovable y crecientes presiones políticas. Estos señalamientos subrayan la importancia de corregir las limitaciones del análisis convencional de capex para obtener una comprensión más precisa de los costos y desafíos en la transición energética hacia un futuro sostenible y libre de carbono. Por lo cual, se propone un enfoque para simplificar el cálculo del gasto de capital en la transición energética, con el objetivo de mejorar la precisión y la comprensión de las inversiones necesarias. Las estrategias propuestas incluyen la separación del gasto de capital en suministro de energía del uso final, dividiéndolo en eficiencia y gasto de capital de uso final para un análisis más detallado; la división del gasto de capital en suministro de energía en categorías de fósil y limpio para una mejor visualización y análisis de las inversiones requeridas en cada sector; considerar el «cambio» como el escenario base en lugar de asumir un enfoque conservador en los costos futuros de energía renovable; y ser consciente de las limitaciones y desafíos asociados con el gasto de capital en la transición energética para mejorar la planificación y la toma de decisiones estratégicas. Estas estrategias buscan simplificar el análisis del gasto de capital en la transición energética, permitiendo una mejor comprensión de las inversiones necesarias y facilitando la identificación de oportunidades para impulsar un cambio hacia un sistema energético más sostenible y eficiente. Por otra parte, se analizan las implicaciones de ajustar el gasto de capital en la transición energética, brindando una visión detallada de las consecuencias de realizar modificaciones en los cálculos tradicionales. Entre los puntos clave abordados se destaca el crecimiento constante del gasto de capital en tecnologías limpias desde 2015, especialmente en áreas como la generación de energía renovable, mientras que se pronostica un declive continuo en el gasto de capital en energía basada en combustibles fósiles, reflejando la transición hacia fuentes de energía más sostenibles y respetuosas con el medio ambiente. Además, se analiza cómo el crecimiento total del gasto de capital en energía difiere del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), lo que proporciona información valiosa sobre la relación entre la inversión en energía y el desarrollo económico. Se argumenta que el gasto de capital en el suministro de energía no representa un obstáculo significativo para la transición energética, sugiriendo que existen oportunidades para avanzar hacia un sistema energético más sostenible sin limitaciones financieras significativas.  

 

Al observarse desde 2015 un crecimiento constante en el gasto de capital en tecnologías limpias, particularmente en la generación de energía renovable, mientras que se ha registrado un declive en el gasto de capital en energía basada en combustibles fósiles, lo que refleja una iniciativa hacia una transición hacia fuentes de energía más sostenibles. Sin embargo, esta tendencia contrasta con el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), lo que sugiere una compleja relación entre la inversión en energía y el desarrollo económico. Aunque se han logrado avances, persisten desafíos y oportunidades en los mercados emergentes en términos de inversión en energía limpia y transición hacia un modelo energético más sostenible. En consecuencia, es esencial ajustar el enfoque tradicional del gasto de capital en la transición energética para comprender mejor las inversiones necesarias y las implicaciones financieras, asimismo proporcionar una perspectiva más precisa y realista de las inversiones necesarias. Se recomienda continuar impulsando el crecimiento del gasto de capital en tecnologías limpias, fomentando la inversión en energías renovables y eficiencia energética. Además, es crucial explorar estrategias para acelerar la transición hacia un sistema energético más sostenible, considerando las oportunidades y desafíos en los mercados emergentes. Se sugiere realizar análisis detallados sobre la relación entre el gasto de capital en energía y el crecimiento económico para identificar áreas de mejora y maximizar el impacto de las inversiones en la transición energética. Estas conclusiones y recomendaciones pueden servir como guía para abordar los desafíos y oportunidades relacionados con el gasto de capital en la producción de energía y avanzar hacia un futuro energético más sostenible y eficiente. 

 

 

Para más información en:

 

 

 

 

 

https://rmi.org/insight/the-great-reallocation/  

 

 

https://rmi.org/wp-content/uploads/dlm_uploads/2024/01/great_reallocation_capital_expenditure_on_energy_production.pdf    

 

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