El director del organismo internacional para la seguridad de la energía atómica (OIEA), el argentino Rafael Grossi, se ha mostrado «preocupado» por la seguridad de la central atómica ucraniana de Zaporiya, después de que la destrucción de la presa de Kajovka afectase a la principal fuente de refrigeración de la central.
Grossi ha afirmado que los daños sufridos en la presa han causado «un serio descenso del nivel del agua en el embalse» que se usa para enfriar la planta de Zaporiyia y, aunque por ahora no hay un «riesgo inmediato» para la seguridad, anunció que sigue los acontecimientos y la reducción de los niveles del principal circuito refrigerante «al minuto».
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