En la actualidad, el suministro de energía en San Andrés proviene de combustibles fósiles. Sin embargo, si el 30% de la forma de generar electricidad hoy se sustituye por energía solar, la Isla ahorraría hasta 60.000 millones de pesos al año y se reducirían alrededor de 32.000 toneladas de emisiones de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera, una apuesta necesaria en medio de la crisis climática que afecta el planeta.
Al igual que en otras Zonas No Interconectadas (ZNI), en San Andrés la generación de energía eléctrica se basa en el uso de diésel, sistema que aunque por más de 60 años ha permitido que los hogares de los sanandresanos dispongan de electricidad, hoy es casi obsoleto, especialmente por sus altos costos en transporte y mantenimiento.
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