En nuestra vida cotidiana, dependemos cada vez más de la energía para satisfacer nuestras necesidades básicas. La energía es esencial en el día a día al proporcionar iluminación y climatización adecuadas en nuestros hogares y operar nuestras herramientas, servicios fundamentales para mantener una vida saludable y digna. Por ello, es crucial promover un enfoque sostenible en su suministro y consumo, para así preservar nuestro medio ambiente y asegurar un futuro energético seguro para las generaciones venideras.
Si bien existe claridad en torno al concepto de PE, ha sido casi imposible proporcionar cifras universalmente válidas en torno al consumo de energía para delimitar el nivel por debajo del cual podemos referirnos a “pobreza energética”. Por ello, dado que las necesidades varían según el desarrollo y la estructura de cada país, es necesario crear indicadores a nivel nacional para enfrentar este desafío.
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