El crecimiento de la demanda eléctrica y la aceleración de tecnologías de borde obligan a las utilities a coordinar recursos energéticos distribuidos a una escala sin precedentes. El análisis plantea que 2026 será decisivo para las plantas de energía virtuales (VPP): si no escalan su visibilidad, control y modelos comerciales, la atención de los proveedores de energía se desplazará hacia soluciones tradicionales de gran escala, como nueva generación térmica, extensiones de vida útil de carbón, reinicio de nuclear, o proyectos de geotermia y gas.
La presión proviene de pronósticos de crecimiento asociados a data centers y de cambios políticos que modifican incentivos a renovables y eficiencia. Esto puede despriorizar programas de agregación y respuesta a la demanda si no demuestran valor financiero y operativo rápidamente. Aun así, el texto recoge la posición de defensores de red: los recursos distribuidos ofrecen la mejor relación costo‑beneficio para enfrentar precios al alza y para acelerar interconexión de grandes cargas, en especial cuando la infraestructura de distribución se moderniza.
El eje técnico señalado es la “visibilidad”: operadores necesitan telemetría, pronóstico y capacidad de despacho confiable de baterías, vehículos eléctricos, cargas flexibles y solar residencial/comercial. La proliferación de programas monetizados y el aumento de despliegues muestran tracción, pero el desafío es pasar de pilotos a portafolios sistémicos, con métricas de disponibilidad comparables a plantas de punta.
Para Colombia, la lección es anticipar un sistema más distribuido. La expansión de DER, la electrificación y la integración de medición inteligente abren la puerta a VPPs para gestionar picos, reducir pérdidas y mejorar resiliencia ante eventos climáticos. En términos regulatorios, escalar VPP requiere reglas de mercado y de remuneración por desempeño, así como criterios de ciberseguridad y protección de datos para miles o millones de dispositivos.
En tecnología, el foco está en plataformas de agregación, interoperabilidad con SCADA/ADMS, analítica en tiempo real y diseño de incentivos orientados a resultados medibles. Un escalamiento disciplinado permite diferir CAPEX y reducir costos sistémicos, manteniendo confiabilidad sin depender exclusivamente de nueva generación convencional.
Para leer más ingrese a: