Las normas sociales influyen de manera profunda en las decisiones individuales y colectivas, especialmente cuando regulan comportamientos asociados al género. En este marco, la ignorancia pluralista emerge como un fenómeno social en el que las personas interpretan de forma errónea lo que el resto del grupo piensa o hace, lo que conduce a conductas que no reflejan sus propias convicciones. A partir de esta dinámica, prácticas que limitan las oportunidades de mujeres y niñas pueden mantenerse incluso cuando existe un apoyo privado más amplio hacia la igualdad.
En términos generales, las normas sociales funcionan como expectativas compartidas que definen lo que se considera aceptable o apropiado dentro de una comunidad. Dichas normas se sostienen tanto por creencias sobre lo que otros hacen como por percepciones acerca de lo que otros aprueban. Sin embargo, cuando existe una brecha significativa entre las creencias personales y esas percepciones colectivas, se configura un escenario donde la conformidad no responde a convicción, sino al temor de sanciones sociales reales o imaginadas. En consecuencia, las personas ajustan su comportamiento para alinearse con lo que creen que el grupo espera, aun cuando esa expectativa sea incorrecta. Este tipo de distorsión resulta especialmente relevante en contextos vinculados a la igualdad de género. Por ejemplo, la participación femenina en el mercado laboral, la distribución del trabajo doméstico o el acceso a posiciones de liderazgo pueden verse restringidos no por falta de aceptación individual, sino por la percepción generalizada de desaprobación social. De este modo, la ignorancia pluralista actúa como un mecanismo que frena el cambio normativo, incluso en sociedades donde las actitudes están evolucionando.
Además, este fenómeno no se manifiesta de una sola manera. La desalineación puede presentarse tanto en la subestimación como en la sobreestimación del apoyo social a determinadas prácticas. Asimismo, no siempre requiere interacción directa entre los miembros del grupo, ni implica que quienes sostienen una creencia sean minoría. Por el contrario, puede afectar a mayorías silenciosas que, al creer que están solas, optan por no expresar sus verdaderas opiniones. Esta lógica explica por qué ciertas normas persisten más allá de su respaldo real. Desde una perspectiva de política pública, la ignorancia pluralista se convierte en un obstáculo cuando refuerza desigualdades o bloquea acciones colectivas. En escenarios donde el cambio normativo ya ha comenzado, pero aún no se consolida, las percepciones erróneas pueden retrasar o debilitar ese proceso. Por ello, identificar estos desajustes permite abrir oportunidades para intervenciones de bajo costo centradas en corregir información incorrecta sobre las creencias y comportamientos del grupo.
Las estrategias de corrección de normas suelen basarse en devolver a la comunidad datos precisos sobre lo que realmente piensan o hacen sus miembros. Al confrontar percepciones con evidencia, muchas personas actualizan sus creencias y modifican su conducta de forma coherente con sus valores. Diversas experiencias empíricas muestran que este enfoque puede favorecer la participación laboral femenina, redistribuir tareas de cuidado o reducir la resistencia hacia políticas de conciliación familiar. No obstante, estos resultados dependen en gran medida del contexto y del momento en que se aplican. A pesar de su potencial, abordar la ignorancia pluralista no es un proceso automático. En primer lugar, requiere mediciones rigurosas que distingan entre actitudes individuales, expectativas normativas y comportamientos observados. En segundo lugar, es necesario seleccionar con cuidado qué norma intervenir, dado que muchas prácticas están sostenidas por múltiples normas interrelacionadas, así como por barreras estructurales. En tercer lugar, la forma en que se presenta la información influye notablemente en su recepción, por lo que el encuadre del mensaje y el grupo de referencia adquieren gran relevancia.
Asimismo, la información por sí sola no siempre genera cambios duraderos. Factores como el miedo a represalias, la falta de recursos o restricciones institucionales pueden limitar la capacidad de actuar conforme a nuevas percepciones. Por esta razón, las intervenciones orientadas a normas sociales resultan más efectivas cuando se combinan con políticas que amplían oportunidades reales y reducen riesgos. La ignorancia pluralista ayuda a comprender por qué ciertas desigualdades persisten a pesar de actitudes individuales más igualitarias. Al mismo tiempo, ofrece una vía prometedora para acelerar transformaciones sociales cuando se aborda de manera cuidadosa, contextualizada y complementaria a reformas estructurales.
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