La transición hacia un sistema energético sostenible demanda una comprensión exhaustiva de los costos asociados a la producción de energía solar fotovoltaica (PV). En este contexto, evaluar detalladamente cada componente de la cadena de suministro se torna indispensable para identificar oportunidades de reducción de costos y promover políticas industriales efectivas. La metodología presentada se enfoca en cuantificar estos costos a lo largo de la cadena, desde el polisilicio hasta el ensamblaje final del módulo, integrando consideraciones tecnológicas, geográficas y de mercado que impactan directamente en la competitividad de esta industria. Se ha diseñado una herramienta informática que estima los costos totales específicos para cada país y tecnología fotovoltaica, incorporando variables como electricidad, salarios, materiales, y costos de construcción, entre otros. Esta herramienta permite explorar diferentes escenarios, ya sea con componentes producidos localmente o importados, y ajustar parámetros según las particularidades de cada mercado. La inclusión de análisis proyectivos hasta el año 2030 provee una visión prospectiva, considerando mejoras tecnológicas, economías de escala y tendencias históricas, que juntas ofrecen una aproximación dinámica a la evolución de los costos.
Distinguir la influencia de las distintas etapas del proceso —polisilicio, obleas, células y módulos— ofrece una visión granular sobre cómo cada segmento contribuye al costo final. Los análisis demuestran, por ejemplo, que la importación estratégica de ciertos componentes puede reducir significativamente los costos de fabricación de módulos en algunos países, mientras que la producción doméstica puede resultar más onerosa debido a factores como altos precios de energía y salarios. En particular, economías asiáticas muestran ventajas competitivas atribuibles a menores costos operativos, en contraste con regiones como Europa y Australia donde la energía y mano de obra representan un mayor peso. Otro aspecto relevante es la consideración de tecnologías predominantes como las células monocristralinas y TOPCon; esta última presenta un aumento notable en participación de mercado debido a su mayor rendimiento. Dichas tecnologías condicionan inputs específicos en materia de consumo energético y materiales, afectando directamente el costo unitario de producción. Además, la inclusión de costos asociados a aspectos ambientales y sociales permite evaluar escenarios que integran responsabilidades de gobernanza corporativa, ampliando el análisis más allá del simple costo económico.
Resulta también evidente que las políticas gubernamentales impactan decisivamente en la competitividad del sector, especialmente cuando aplican incentivos que reducen costos energéticos o financiamientos accesibles para productores locales. Esta intervención puede facilitar la instauración de estándares de calidad y fomentar la innovación tecnológica y productiva. En esta línea, estrategias híbridas que combinan la importación de componentes upstream con un ensamblaje final local pueden equilibrar la búsqueda de competitividad y la generación de empleo. El equilibrio entre mantener precios accesibles para impulsar la adopción solar y garantizar la sustentabilidad económica del sector manufacturero local y global se perfila como un desafío. La desviación entre precios de mercado y costos productivos puede generar tensiones financieras que amenazan la estabilidad del suministro. Por ello, resulta necesario encontrar fórmulas que permitan sostener un desarrollo equilibrado, partiendo del diagnóstico pormenorizado que la herramienta facilita.
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