El análisis de IRENA publicado el 19 de agosto de 2026 identifica tres vías mediante las cuales la energía renovable resulta crítica para las industrias del futuro. Más allá de la descarbonización, las renovables ofrecen resiliencia frente a los shocks de precios de combustibles fósiles.
La primera vía es la electrificación directa: innovaciones en calderas eléctricas y bombas de calor amplían el rango de temperaturas alcanzables en procesos industriales. IRENA estima que la electricidad podría cubrir alrededor del 34% del consumo final de energía en la industria hacia 2035, frente al 27% en 2023.
La segunda vía corresponde a los combustibles verdes: bioenergías e hidrógeno renovable pueden sustituir fósiles como energéticos y materias primas químicas, aportando resiliencia a las cadenas de valor del hierro y el acero.
La tercera vía es el suministro a la digitalización y la IA: los centros de datos son intensivos en energía y los operadores pueden diseñar desde el inicio estrategias de suministro sostenible, incluyendo microrredes renovables adyacentes. Se anticipa competencia entre industrias tradicionales y data centers por el acceso a suministro renovable fiable, dependiendo de la geografía y abundancia de recursos. El aumento de la oferta renovable puede desbloquear industrialización verde y generar empleo en países con potencial renovable.
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