Autor: DIFUSIÓN COLOMBIA INTELIGENTE

  • Transparency and Comparability in the Retail Market

    Transparency and Comparability in the Retail Market

    La evolución del mercado minorista de energía en Europa está generando una oferta contractual más amplia, pero también más difícil de comprender para los consumidores. La contratación ya no se limita a seleccionar un precio por electricidad o gas. Los usuarios encuentran modalidades fijas, indexadas, dinámicas, híbridas y por tiempo de uso, junto con servicios adicionales asociados a movilidad eléctrica, paneles solares, calefacción, refrigeración, asistencia técnica, seguros, telecomunicaciones, automatización, agregación y gestión de consumo. Esta diversidad puede aumentar opciones y habilitar nuevos modelos de participación, pero también dificulta comparar condiciones, estimar costos reales, identificar riesgos y decidir si un cambio de proveedor resulta conveniente.

    La taxonomía de precios diferencia contratos de precio fijo, donde el valor unitario permanece sin cambios durante un periodo definido; contratos indexados, donde al menos un componente varía según condiciones de mercado; contratos dinámicos, vinculados a precios spot del mercado diario o intradiario con intervalos que pueden llegar a 15 minutos; esquemas por tiempo de uso, con bloques horarios, semanales o estacionales; y estructuras híbridas que combinan componentes fijos e indexados según umbrales de consumo o periodos específicos. Esta clasificación evidencia que la señal económica puede trasladar distintos niveles de riesgo entre proveedor y consumidor, además de incentivar flexibilidad cuando existen activos capaces de desplazar demanda. La comparación se vuelve compleja cuando las ofertas no pertenecen a la misma categoría. Dos contratos planos pueden contrastarse mediante precio unitario y cargo fijo, pero un contrato plano frente a uno por tiempo de uso exige conocer cómo se distribuye el consumo durante el día. La dificultad aumenta con tarifas indexadas o dinámicas, donde el precio final depende de mercados mayoristas y de la capacidad del usuario para ajustar su demanda. Las estimaciones anuales basadas en datos históricos ayudan, aunque pueden introducir sesgos cuando el consumo futuro cambia por clima, nuevos equipos, eficiencia energética, vehículos eléctricos, bombas de calor, generación fotovoltaica, baterías o participación en esquemas de energía compartida.

    El cambio en los hábitos de consumo exige herramientas de comparación más sofisticadas. Los consumidores pasivos suelen requerir información simple sobre precio, duración, condiciones principales y costos estimados. En contraste, usuarios activos demandan mayor detalle sobre fórmulas de precio, exposición a volatilidad, flexibilidad y oportunidades de optimización. Para responder a ambos perfiles, los comparadores pueden incorporar preguntas sobre aversión al riesgo, disposición a modificar comportamiento, presencia de paneles solares, punto de carga, bomba de calor o sistemas de automatización. También pueden utilizar datos históricos cuarto horarios durante al menos un año, cuando estén disponibles, o perfiles predefinidos de consumo e inyección según tipo de vivienda, equipamiento y activos energéticos. La incertidumbre del mercado introduce otro frente de atención. La volatilidad asociada a renovables, conflictos internacionales, crisis energéticas y cambios en precios mayoristas puede reducir la confianza del consumidor frente a contratos indexados o dinámicos, aunque estos puedan ofrecer ahorros. A esto se suman la duración contractual, posibles tarifas de terminación anticipada y cláusulas de modificación unilateral. Para reducir barreras de cambio, se plantea que las condiciones de salida, renovación, duración del precio garantizado, fórmulas de ajuste y derechos del consumidor aparezcan de forma visible, con criterios de cálculo verificables y posibilidad de consultar el costo de terminación durante la vigencia contractual.

    Las ofertas empaquetadas y plataformas intermediarias requieren supervisión específica. Los paquetes pueden aportar descuentos, facturación consolidada, soporte integrado y tecnologías para consumo eficiente, pero también pueden ocultar costos, generar dependencia contractual o limitar competencia cuando empresas dominantes usan estructuras comerciales en varios mercados. Las plataformas intermediarias pueden facilitar comparación y cambio de proveedor, aunque deben informar su propiedad, fuentes de financiación, patrocinios, criterios de ranking, relación con proveedores y configuración algorítmica. Las autoridades regulatorias nacionales aparecen como actores centrales para certificar herramientas confiables, ejecutar auditorías, aplicar ejercicios de comprador incógnito, exigir neutralidad, promover educación del consumidor y convertir los comparadores en sistemas de apoyo a la decisión capaces de integrar perfiles, activos, riesgo y escenarios personalizados.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.ceer.eu/publication/transparency-and-comparability-in-the-retail-market-report/

    https://www.ceer.eu/wp-content/uploads/2026/04/CEMP_Deliverable_2025_TransparencyAndComparabilityFinalVersion_final-combined.pdf

  • Rooftop Solar Energy Potential in Low- and Middle-Income Countries

    Rooftop Solar Energy Potential in Low- and Middle-Income Countries

    La expansión de la energía solar fotovoltaica en cubiertas urbanas se posiciona como una alternativa relevante frente al crecimiento sostenido de la demanda energética en ciudades, especialmente en economías de ingresos bajos y medios. En estos contextos, las áreas urbanas concentran aproximadamente el 75% del consumo energético global y cerca del 70% de las emisiones de gases de efecto invernadero, con una participación significativa del sector edificaciones, responsable de hasta el 40% de las emisiones energéticas. Esta concentración convierte a los entornos urbanos en un punto crítico para la descarbonización del sistema energético mediante la incorporación de generación distribuida basada en fuentes renovables. La tecnología fotovoltaica en cubiertas presenta atributos diferenciadores como bajo costo de generación, rapidez de despliegue y capacidad de adopción descentralizada. La reducción sostenida de costos, desde valores superiores a 100 USD/W hasta aproximadamente 0.23 USD/W en décadas recientes, ha facilitado su expansión global. Este descenso ha impulsado un crecimiento acelerado de la capacidad instalada, pasando de 2.5 GW en 2006 a 213 GW en 2018, lo que refleja un cambio estructural en la forma de generar electricidad a nivel distribuido.

     

     

    El potencial global de generación en cubiertas es significativo. Se estima que la superficie disponible podría alcanzar aproximadamente 0.2 millones de km², con una capacidad de generación cercana a 27 petavatios hora anuales, superando el consumo eléctrico global registrado en 2019. Sin embargo, este potencial teórico requiere ser ajustado mediante evaluaciones más detalladas que consideren condiciones reales de implementación, como disponibilidad de espacio, características urbanas y restricciones regulatorias.

    La evaluación del potencial se estructura en cuatro dimensiones principales. La dimensión física considera la radiación solar disponible y condiciones meteorológicas. La dimensión geográfica analiza factores como orientación de techos, sombras, inclinación y densidad urbana. La dimensión técnica incorpora eficiencia de sistemas, pérdidas operativas y configuración de equipos. Finalmente, la dimensión económica y de mercado evalúa costos de inversión, mantenimiento, tasas de interés y condiciones regulatorias. Esta aproximación permite identificar el potencial real y viable en contextos específicos, evitando sobreestimaciones basadas únicamente en disponibilidad de recurso solar. Los beneficios asociados a esta tecnología abarcan múltiples niveles. A nivel de usuario, permite reducir costos energéticos, incrementar independencia energética y mejorar resiliencia frente a interrupciones del suministro. En el ámbito del sistema eléctrico, contribuye a disminuir pérdidas en redes, reducir demanda en horas pico y posponer inversiones en infraestructura de transmisión y distribución. Desde una perspectiva social, impulsa generación de empleo, crecimiento económico inclusivo y mejoras en calidad del aire, al disminuir el uso de combustibles fósiles.

     

     

    No obstante, existen limitaciones relevantes que condicionan su adopción. La forma urbana influye directamente en el potencial disponible, donde mayores niveles de densidad pueden reducir la radiación efectiva debido a sombras entre edificaciones. La variabilidad estacional también afecta la producción, con diferencias significativas entre periodos del año en ciertas regiones. Adicionalmente, restricciones regulatorias, costos de instalación y mantenimiento en entornos urbanos complejos, así como barreras asociadas a propiedad compartida en edificaciones multifamiliares, dificultan la implementación a gran escala. La integración de sistemas fotovoltaicos distribuidos también introduce desafíos operativos para las empresas de servicios públicos, como reducción de ingresos, dificultades en recuperación de costos de red y gestión de flujos de energía bidireccionales. En contextos donde la generación excede la capacidad de absorción de la red local, pueden presentarse fenómenos de congestión o curtailment, lo que exige una planificación más coordinada entre generación distribuida y operación del sistema eléctrico. En países de ingresos bajos y medios, la implementación de soluciones fotovoltaicas en cubiertas adquiere especial relevancia al enfrentar problemas estructurales como interrupciones frecuentes del servicio, debilidad en redes de transmisión y distribución, y restricciones financieras de las utilities. La generación distribuida permite complementar estas limitaciones mediante esquemas flexibles que integran almacenamiento, microredes y modelos de negocio adaptativos, configurando una alternativa viable para mejorar confiabilidad, acceso y sostenibilidad del sistema energético.

    Para leer más ingrese a:

    https://openknowledge.worldbank.org/entities/publication/bdde53fc-aa3e-466a-bcef-accb88db44ad

    https://openknowledge.worldbank.org/server/api/core/bitstreams/61502f81-ac8e-462a-8b90-e7bf03ed6beb/content

  • Building Resilience into the Grid: Resilience Metrics and Standards for Transmission Systems

    Building Resilience into the Grid: Resilience Metrics and Standards for Transmission Systems

    Los sistemas de transmisión eléctrica constituyen la columna vertebral de la infraestructura energética, conectando centros de generación con puntos de consumo a lo largo de extensas distancias y atravesando múltiples zonas de riesgo. Esta condición los convierte en uno de los componentes más expuestos frente a eventos climáticos extremos, cuya frecuencia, intensidad y duración se han incrementado de forma sostenida. La exposición a fenómenos como tormentas, incendios forestales, inundaciones o altas temperaturas genera fallas que pueden escalar a interrupciones generalizadas, con impactos significativos en términos sociales y económicos. La aproximación propuesta establece una distinción conceptual entre estándares y métricas de resiliencia. Los estándares definen requisitos técnicos obligatorios relacionados con diseño, planificación y operación, como criterios de carga, niveles de contingencia o factores de diseño frente a amenazas. Por su parte, las métricas permiten cuantificar el comportamiento del sistema, evaluando su desempeño bajo condiciones normales y eventos extremos. Esta diferenciación permite construir un sistema de evaluación más robusto, donde los estándares determinan capacidades esperadas y las métricas verifican resultados observados, generando un ciclo de retroalimentación entre diseño y operación.

     

     

    El marco se estructura en torno al ciclo M-A-R-C (Minimize, Absorb, Recover, Contribute), que cubre todo el ciclo de gestión del riesgo. En la fase de minimización, el enfoque se centra en la planificación adaptativa frente a amenazas, incluyendo identificación de riesgos climáticos, análisis de vulnerabilidad por componente y evaluación espacial de activos expuestos. Se incorporan herramientas como curvas de fragilidad para estimar probabilidades de falla según intensidad del evento, así como métricas relacionadas con activos reforzados, exposición a amenazas y diseño basado en riesgo. Este enfoque permite priorizar inversiones y ajustar especificaciones técnicas de infraestructura. La fase de absorción aborda la resiliencia operativa, diferenciando métricas de confiabilidad de aquellas asociadas a resiliencia. Se destacan indicadores que capturan severidad, duración y recuperación de eventos, junto con herramientas que permiten gestionar el sistema en tiempo real. Ejemplos incluyen la utilización de Dynamic Line Rating para ajustar capacidades de transmisión en función de condiciones térmicas, así como métricas de interrupción sostenida y desempeño de restauración. La integración de estas métricas en procesos operativos permite reducir la probabilidad de fallas en cascada y mejorar la respuesta ante eventos extremos.

     

     

    La fase de recuperación se divide en dos niveles. El primero se enfoca en la restauración inmediata del servicio, mediante esquemas de protección, segmentación e isla, así como planes de respuesta que incluyen generación móvil, procedimientos de arranque en negro y gestión de cargas críticas. Se incorporan métricas como tiempo de restauración, energía no suministrada y duración total del evento. El segundo nivel se orienta a la reconstrucción adaptativa, integrando aprendizajes de eventos pasados para mejorar estándares de diseño, actualizar especificaciones y reducir vulnerabilidades futuras. Este proceso puede incluir el fortalecimiento de interconexiones regionales, uso de enlaces HVDC para limitar fallas en cascada y alineación de inversiones con proyecciones climáticas. La fase final se centra en el fortalecimiento institucional y la generación de capacidades. Se destacan la necesidad de estandarizar métricas, mejorar calidad y frecuencia de datos, y desarrollar capacidades técnicas para análisis y monitoreo. Se plantea el uso de sistemas SCADA, sensores, monitoreo ambiental y herramientas de análisis avanzado para soportar la toma de decisiones. Asimismo, se reconoce la importancia de integrar retroalimentación de usuarios y comunidades en la evaluación de resiliencia.

     

     

    El marco igualmente resalta que la ausencia de integración entre proyecciones climáticas futuras y estándares actuales representa una brecha estructural. Mientras muchos estándares se basan en condiciones históricas, la resiliencia requiere pruebas de estrés orientadas al futuro que vinculen diseño con comportamiento esperado del sistema bajo escenarios de riesgo creciente. Esta desconexión limita la efectividad de la planificación y subraya la necesidad de actualizar continuamente los marcos regulatorios y técnicos. La aplicación de este enfoque permite estructurar decisiones de inversión, operación y regulación bajo una lógica integrada, donde la resiliencia deja de ser un atributo implícito y se convierte en un objetivo medible, gestionable y alineado con las condiciones cambiantes del entorno climático.

    Para leer más ingrese a:

    https://openknowledge.worldbank.org/entities/publication/8c9e0b06-abbf-4ea4-953c-4fbfae34e84f

    https://openknowledge.worldbank.org/server/api/core/bitstreams/5952650b-d707-449e-9fcf-9121cbcf312f/content

  • Going green: measuring the energy efficiency of mobile networks and towers

    Going green: measuring the energy efficiency of mobile networks and towers

    La eficiencia energética en redes móviles se posiciona como un eje estructural dentro de la transformación del sector telecomunicaciones, impulsada por la combinación de presión sobre costos operativos y compromisos de reducción de emisiones. La iniciativa de benchmarking desarrollada por GSMA Intelligence permite cuantificar el consumo energético y establecer comparaciones entre operadores y empresas de infraestructura a partir de datos reales, lo que facilita una lectura más precisa del desempeño energético en distintos contextos geográficos y operativos. El análisis se basa en información de 118 redes distribuidas en 76 países, representando aproximadamente el 20% de las conexiones globales, lo que proporciona una base empírica relevante para identificar tendencias sectoriales. Uno de los hallazgos más relevantes es la distribución del consumo energético dentro de las redes. El 87% de la energía se concentra en la red de acceso radioeléctrico, debido a su función de cobertura territorial y procesamiento de señales, mientras que el núcleo de red y los centros de datos representan el 11% y las operaciones el 2%. Esta concentración posiciona al Radio Access Network (RAN) como el principal foco de intervención para mejorar la eficiencia energética.

     

    Desde la perspectiva de eficiencia, el indicador principal utilizado corresponde a la energía consumida por unidad de tráfico, expresada en kWh por GB. El valor promedio observado es de 0,08 kWh por GB en el Radio Access Network (RAN) y 0,09 kWh considerando la red completa, lo que representa una mejora respecto a mediciones anteriores. Adicionalmente, se incorporan métricas complementarias como consumo por conexión (17 kWh anuales), consumo por sitio (alrededor de 23.474 kWh anuales) e intensidad energética asociada a ingresos (303 MWh por millón de euros), lo que permite una evaluación multidimensional del desempeño energético. En cuanto a fuentes de energía, se identifica una alta dependencia de la red eléctrica convencional, que representa el 69% del consumo total, mientras que las energías renovables alcanzan el 27% y el diésel el 4%. Esta distribución refleja diferencias regionales significativas, donde el uso de combustibles fósiles se concentra en regiones con menor acceso a redes eléctricas confiables. En contraste, operadores europeos muestran avances hacia el uso intensivo de energías renovables, incluso alcanzando operaciones completamente alimentadas por electricidad renovable en algunos casos.

    El análisis de infraestructura pasiva, particularmente en torres, introduce complejidades adicionales. A diferencia de los operadores, no existe una métrica universalmente adoptada para medir eficiencia energética en estos activos. Como respuesta, se propone el uso de site PUE, que relaciona el consumo total del sitio con el consumo de los equipos activos. El valor promedio global de 1,19 indica que por cada unidad de energía utilizada por equipos de telecomunicaciones, se requiere un 19% adicional para sistemas auxiliares como enfriamiento y conversión eléctrica, lo que evidencia oportunidades de optimización en infraestructura pasiva.

     

    El papel de las towercos adquiere relevancia creciente en la eficiencia energética del sistema. Su modelo basado en compartición de infraestructura permite reducir duplicaciones y mejorar la utilización de activos, aunque también introduce desafíos relacionados con control de datos y estandarización de métricas. La adopción de esquemas de multi-tenant, presentes en más del 40% de los sitios, contribuye a mejorar la eficiencia operativa, aunque puede limitar la diferenciación tecnológica entre operadores. En términos de soluciones energéticas, las baterías destacan como el componente más extendido, presentes en el 86% de los sitios, facilitando la gestión de carga y la integración de energías renovables. Aproximadamente el 50% de los sitios utilizan generadores diésel, principalmente como respaldo en regiones con infraestructura eléctrica limitada, mientras que las soluciones renovables, aunque con menor penetración, representan la principal oportunidad para reducir costos y emisiones en el largo plazo.

     

    Asimismo, se identifican limitaciones estructurales relacionadas con la disponibilidad y calidad de datos. La falta de visibilidad y estandarización en la medición energética dificulta la implementación de estrategias avanzadas de optimización, incluyendo el uso de inteligencia artificial para toma de decisiones en tiempo real. Este desafío se intensifica en entornos donde la propiedad de los datos está fragmentada entre operadores y proveedores de infraestructura, lo que limita la capacidad de monitoreo y control sobre el desempeño energético del sistema.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.gsmaintelligence.com/research/going-green-measuring-the-energy-efficiency-of-mobile-networks-and-towers

    https://www.gsmaintelligence.com/research/research-file-download?reportId=78352&assetId=78356

  • From potential to prosperity: a roadmap for Malawi’s energy transition minerals

    From potential to prosperity: a roadmap for Malawi’s energy transition minerals

    Malawi es presentado como un país con capacidad para reposicionarse dentro de las cadenas globales de minerales de transición energética, siempre que logre transformar una base geológica promisoria en un entorno operativo, regulatorio y logístico que haga viables los proyectos. La minería actualmente aporta menos de 1% del PIB, pero el potencial exportador de los minerales de transición podría superar los US$30.000 millones entre 2026 y 2040. La cartera considerada incluye siete proyectos avanzados, entre ellos Kayelekera en uranio, Kasiya como el mayor depósito natural de rutilo del mundo con grafito asociado, y varios desarrollos en tierras raras, niobio-tantalio, grafito y arenas pesadas. Sin embargo, la trayectoria proyectada no depende solo del recurso. Bajo condiciones tendenciales, solo tres proyectos avanzarían, mientras una agenda más ambiciosa de reformas permitiría materializar cinco. La diferencia no solo es productiva, también fiscal y macroeconómica: los ingresos públicos anuales podrían pasar de alrededor de US$400 millones a cerca de US$600 millones hacia 2040, con un aumento relevante en exportaciones, empleo y financiamiento comunitario.

     

     

    La propuesta sostiene que el principal cuello de botella es la combinación entre baja certidumbre para la inversión y una infraestructura crítica insuficiente. En el plano macroeconómico, la escasez de divisas, las distorsiones cambiarias y la política de retención de moneda extranjera operan como desincentivos severos para la inversión extranjera directa. A esto se suman límites poco claros sobre la participación accionaria del Estado, demoras en permisos, políticas fiscales inconsistentes y debilidades en la capacidad de negociación contractual. La recomendación central es reducir el riesgo regulatorio mediante topes definidos para la participación estatal, acuerdos tipo para desarrollo minero, fortalecimiento del catastro y de la información geológica, y mejores capacidades técnicas y multisectoriales para negociar contratos. El objetivo es rebajar la percepción de riesgo del país y aproximarlo a otras jurisdicciones mineras de la región.

     

     

    El frente energético ocupa un lugar decisivo. Las operaciones mineras podrían demandar alrededor de 120 MW adicionales hacia 2032, en un sistema eléctrico ya marcado por déficit, fragilidad de red y vulnerabilidad climática. Se plantea acelerar generación, interconexiones regionales y reformas tarifarias, con mención especial al proyecto hidroeléctrico Mpatamanga y a los enlaces con Mozambique y Zambia para ampliar acceso al Southern African Power Pool. La hoja de ruta estima requerimientos de inversión del orden de miles de millones de dólares en el sistema energético, con una brecha financiera todavía muy amplia. En transporte ocurre algo similar. La condición mediterránea de Malawi eleva su dependencia de corredores externos, carreteras, puestos fronterizos y conexiones ferroviarias funcionales. La mejora de accesos terciarios hacia las minas, la rehabilitación de corredores nacionales, la optimización de puestos fronterizos y la reconexión ferroviaria hacia Nacala son planteadas como condiciones necesarias para sostener exportaciones mineras competitivas.

     

     

    El planteamiento no se limita a habilitar extracción. También insiste en que la expansión del sector debe apoyarse en una gobernanza ambiental y social mucho más robusta. Se advierte alta vulnerabilidad en regiones donde se concentra la expansión minera, con riesgo de que los beneficios no lleguen a las comunidades si no se fortalecen las autoridades regulatorias, la transparencia contractual, los acuerdos de desarrollo comunitario, la formalización de la minería artesanal y los mecanismos de compensación, reasentamiento y gestión de impactos. En paralelo, se subraya que la captura de beneficios fiscales exige reglas realistas y capacidad administrativa. La ruta propone evitar intercambiar menores regalías o impuestos por mayores participaciones accionarias estatales, fortalecer auditoría tributaria y valoración mineral, y administrar expectativas públicas con prudencia, dado que ingresos significativos no emergerían antes de 2030. También se destaca la debilidad del capital humano local. Solo 2,5% de la fuerza laboral tiene las calificaciones técnicas requeridas, por lo que el documento prioriza formación técnica, certificación, trayectorias de aprendizaje, sustitución progresiva de expatriados y articulación entre industria, instituciones de formación y política pública. Todo ello se integra en una agenda de implementación valorada entre US$4.000 y US$5.000 millones hasta 2050, con cerca de 80% del financiamiento esperado desde el sector privado.

    Para leer más ingrese a:

    https://openknowledge.worldbank.org/entities/publication/2fb1fc56-b37e-4e80-a33e-d707c957a1c0

    https://openknowledge.worldbank.org/server/api/core/bitstreams/2cc2cee7-7979-4fe3-bc40-08dd28565cd2/cotent

  • The Multi-Tier Framework for Energy Access: insights and impact from a decade of surveys

    The Multi-Tier Framework for Energy Access: insights and impact from a decade of surveys

    El Multi-Tier Framework (MTF) transforma la forma de medir acceso a la energía al pasar de una lógica de “conectado o no conectado” hacia una evaluación del desempeño real del servicio. La metodología considera adecuación, disponibilidad, confiabilidad, asequibilidad, formalidad y seguridad, y clasifica el acceso desde Tier 0 hasta Tier 5. Entre 2016 y 2025 se implementaron 29 encuestas en 27 países, produciendo por primera vez conjuntos de datos representativos a nivel nacional y comparables internacionalmente sobre calidad del servicio eléctrico y de cocción. Esta base cubre África subsahariana, Asia meridional y Asia oriental, e incluye contextos afectados por fragilidad y conflicto. La principal contribución es evidenciar que las métricas binarias subestiman tanto el papel de las soluciones descentralizadas como los déficits de calidad del suministro en hogares formalmente conectados.

     

     

    Los hallazgos sobre electricidad muestran tres patrones relevantes. Primero, las soluciones fuera de red se consolidan como un componente central de la electrificación: en la mitad de los países encuestados representan más de 40% del acceso total, con niveles de hasta 70% en Papua New Guinea y Haití. Segundo, gran parte de esta expansión se concentra en linternas solares y sistemas de baja capacidad, que con frecuencia limitan el progreso a Tier 1 o 2. Tercero, la conexión a red no garantiza servicio de alto nivel. En países como Pakistán, Camboya y Nepal persisten restricciones de horas de servicio, confiabilidad y calidad de voltaje que impiden alcanzar Tier 4 o 5. También se observan brechas severas por ingreso: en Zambia, por ejemplo, el acceso pasa de 7% en el quintil más bajo a 94% en el más alto. A esto se suma una brecha de adopción en poblaciones “under-grid”, donde hogares ubicados cerca de infraestructura siguen sin conectarse por barreras de costo inicial, cableado interno y asequibilidad.

     

     

    En cocción, el enfoque por niveles permite captar restricciones que las clasificaciones simples de “combustible limpio” no reflejan. El uso de estufas de combustible limpio no siempre conduce a acceso alto, porque persisten limitaciones de conveniencia, asequibilidad y disponibilidad del suministro. En Etiopía y Camboya, más de la mitad de los hogares enfrenta barreras de conveniencia que frenan el avance a niveles superiores, mientras dedicar siete o más horas semanales a la recolección de combustible puede limitar el acceso a Tier 1. En el análisis de género no aparece un patrón mundial uniforme en el acceso total a la electricidad, pero cuando existen diferencias estas perjudican a hogares encabezados por mujeres. La desagregación entre red y fuera de red muestra además una divergencia marcada: las brechas en acceso a red favorecen a hogares encabezados por mujeres, mientras las brechas en acceso fuera de red favorecen exclusivamente a hogares encabezados por hombres. La medición también cuantifica cargas invisibles, como el tiempo que las mujeres dedican a recolectar combustibles tradicionales y la relación entre contaminación intradomiciliaria y síntomas respiratorios en mujeres y niños. Para empresas, los resultados en Kenya, Nepal, Pakistán y São Tomé and Príncipe indican que cortes frecuentes y fluctuaciones de voltaje reducen productividad y elevan costos operativos; en Kenya, 97% de las empresas está electrificado, pero solo la mitad alcanza Tier 5.

     

     

    La aplicación práctica de esta medición ya influye en planificación, subsidios e inversión. Rwanda utilizó estos resultados para identificar el costo de conexión como barrera y poner en marcha una política de pago en cuotas que elevó el acceso nacional de 29% a 78% en seis años. Kenya y Namibia los emplearon para fijar estándares mínimos de servicio y calibrar subsidios para tecnologías solares fuera de red. Además, las métricas del MTF se integran en herramientas de electrificación de mínimo costo como OnSSET y Global Electrification Platform, y aportan insumos a iniciativas como el Clean Cooking Fund y Mission 300. Hacia la próxima década, las prioridades se concentran en actualizar parámetros metodológicos frente a cambios tecnológicos, institucionalizar módulos energéticos dentro de encuestas nacionales recurrentes, reducir el ciclo de implementación de más de dos años a nueve meses y ampliar el diagnóstico hacia empresas, escuelas y centros de salud, con mayor uso de datos geoespaciales, API y herramientas de análisis armonizadas. 

    Para leer más ingrese a:

    https://www.esmap.org/MTF-Decades-of-Surveys

    https://documents1.worldbank.org/curated/en/099040126145541234/pdf/P506480-7863d7c6-efa5-4e63-94eb-a2a86a8ef375.pdf

  • Data Centers and Large-Scale Electric Growth: The Virginia and Texas Experiences

    Data Centers and Large-Scale Electric Growth: The Virginia and Texas Experiences

    El aumento de demanda eléctrica asociado con centros de datos está modificando los supuestos bajo los cuales se diseñaron la planeación de red, los estándares de confiabilidad, los mecanismos de interconexión y los esquemas de recuperación de costos en Estados Unidos. Durante décadas, el crecimiento de la carga fue gradual, diversificado y relativamente predecible. La expansión de instalaciones para inteligencia artificial y cómputo de alto desempeño introduce un patrón diferente: cargas concentradas, de gran escala, con altos factores de utilización, necesidad de suministro continuo y presión por conexión rápida. Esta transformación genera tensiones entre empresas tecnológicas, utilities, operadores de mercado, reguladores estatales y usuarios finales, especialmente cuando la infraestructura requerida supera los tiempos normales de desarrollo del sistema eléctrico.

     

     

    Los centros de datos pueden construirse en 18 a 24 meses, mientras las ampliaciones de transmisión de alta tensión pueden requerir entre 7 y 10 años para planificación, aprobación y construcción. A su vez, nuevas fuentes de generación pueden permanecer entre 4 y 5 años en colas de interconexión antes de entrar en operación. Esta asimetría temporal agota capacidad disponible más rápido de lo que puede reponerse físicamente, reduce márgenes de reserva y eleva la exposición del sistema a escasez e inestabilidad. Las instalaciones también pueden generar distorsión armónica, estrés de tensión y riesgos ante desconexiones simultáneas, debido a su necesidad de energía continua y al comportamiento agregado de sistemas internos de respaldo. Virginia concentra uno de los mayores mercados globales de centros de datos. El estado cuenta con cerca de 600 instalaciones, mientras el norte de Virginia supera 4.900 MW de capacidad operativa, con 1.000 MW adicionales en desarrollo y más de 5.000 MW planificados. Alrededor del 70% del tráfico global de internet pasa por centros de datos ubicados en esa región. La expansión ha incrementado la dependencia de importaciones eléctricas desde otras zonas de PJM; en 2023, Virginia importó cerca de 50 millones de MWh, aproximadamente un tercio de su suministro total. La presión sobre corredores de transmisión se refleja en costos de congestión que crecieron 64% en 2024, hasta 1.700 millones de dólares.

     

     

    La respuesta tarifaria de Virginia se orienta hacia una asignación más estricta de costos por causalidad. La tarifa GS-5 para clientes de alta demanda aplica a consumos de al menos 25 MW y busca que grandes usuarios asuman una proporción mayor de inversiones en generación, transmisión y distribución requeridas para atenderlos. Durante el periodo de entrada gradual de carga, los clientes pagarían al menos 60% del costo total de generación y 85% de los costos de capacidad de transmisión y distribución, incluso si el consumo real es inferior al previsto. Además, financiarían subestaciones, líneas de interconexión y equipos específicos del sitio. Texas enfrenta una dinámica distinta por la estructura de ERCOT, un sistema mayoritariamente aislado y basado en un mercado energy-only. La expansión se apoya en terrenos disponibles, incentivos fiscales, recursos renovables y procesos de interconexión relativamente rápidos. En 2025, los centros de datos de Texas demandaban cerca de 8 GW en punta, mientras las proyecciones anticipan casi 51 GW de nueva demanda total hacia 2030, equivalente a comprimir medio siglo de crecimiento histórico en un solo ciclo de planeación. Texas podría superar a Virginia como mayor mercado mundial de centros de datos en 2030.

     

     

    La reforma SB6 introduce mayor disciplina en la entrada de grandes cargas, exige información más completa en solicitudes de interconexión, permite pagos anticipados por estudios, reduce incentivos para solicitudes especulativas y formaliza evaluaciones de confiabilidad. ERCOT puede limitar, escalonar o retrasar la energización cuando una carga comprometa la estabilidad de frecuencia o tensión. También se incorpora preaprobación para arreglos detrás del medidor y cogeneración asociada, junto con obligaciones de capacidad de reducción durante emergencias. En costos, SB6 ordena revisar cómo los grandes usuarios pagan una proporción razonable de inversiones de interconexión y transmisión, mientras el Texas Energy Fund aporta hasta 10.000 millones de dólares en préstamos y subvenciones para generación despachable, almacenamiento de gas, microrredes y modernización de transmisión. De este modo, Virginia y Texas muestran dos respuestas institucionales frente a un mismo desafío: integrar cargas digitales de gran escala sin deteriorar confiabilidad, asequibilidad ni equidad tarifaria. La diferencia entre PJM y ERCOT condiciona la velocidad de reforma, pero ambos sistemas enfrentan problemas comunes de pronóstico creíble de demanda, asignación de costos, control operativo, gestión de colas, flexibilidad de grandes cargas y coordinación entre planeación, regulación y operación del sistema eléctrico. 

    Para leer más ingrese a:

    https://www.belfercenter.org/research-analysis/data-centers-texas-virginia-comparison

    https://www.belfercenter.org/sites/default/files/2026-04/Mural%20et%20al_Data%20Center%20VA%20TX%20Case%20Study_Final.pdf

  • The Total Economic Impact of CrowdStrike Falcon Cloud Security

    The Total Economic Impact of CrowdStrike Falcon Cloud Security

    El análisis desarrolla una evaluación integral del impacto económico asociado a la implementación de una plataforma de seguridad en la nube bajo el enfoque Total Economic Impact, considerando beneficios, costos, riesgos y flexibilidad en un horizonte de tres años. La base metodológica se sustenta en entrevistas a responsables de seguridad en organizaciones con despliegues multicloud complejos, cuyos resultados se consolidan en un modelo representativo de gran escala con ingresos anuales de 25 mil millones de dólares y una infraestructura tecnológica distribuida en múltiples entornos digitales. El contexto operativo previo se caracteriza por una fragmentación significativa en herramientas, baja visibilidad sobre activos y configuraciones, y una elevada carga operativa derivada de procesos manuales. La falta de correlación entre eventos de seguridad en infraestructura, aplicaciones, identidades y datos genera altos niveles de falsos positivos y dificulta la identificación de amenazas reales. Esta situación incrementa los tiempos de detección y respuesta, así como el riesgo de incidentes con impacto financiero relevante, incluyendo brechas de seguridad con procesos de recuperación prolongados.

     

     

    Tras la implementación de la plataforma, se evidencia una transformación hacia un modelo integrado que combina visibilidad unificada, análisis en tiempo real y correlación de señales entre dominios. Esta arquitectura permite reducir la carga cognitiva de los equipos de seguridad, mejorar la precisión en la detección y priorizar amenazas con mayor nivel de criticidad. De acuerdo con la información presentada en la sección de resultados cuantificados, se obtiene una reducción del 30% en los tiempos de detección y respuesta (MTTD y MTTR), lo que se traduce en una mayor capacidad operativa y disminución de incidentes. En términos de gestión de riesgos, la consolidación de capacidades de monitoreo y control permite mejorar la postura de seguridad en un 45%, reduciendo la probabilidad y el impacto de brechas. Esta mejora se fundamenta en la combinación de controles en tiempo de ejecución, análisis de configuraciones y uso de inteligencia de amenazas para anticipar comportamientos adversarios. La capacidad de contener incidentes en etapas tempranas reduce el alcance de los ataques y limita el impacto sobre la operación.

     

     

    Desde la perspectiva de eficiencia operativa, la integración de funcionalidades en una única plataforma disminuye la dependencia de herramientas dispersas y optimiza los procesos de análisis y remediación. La reducción del 30% en el tiempo requerido para identificar y priorizar vulnerabilidades de alto riesgo evidencia una mejora significativa en los flujos DevSecOps y en la gestión de configuraciones. Adicionalmente, la consolidación tecnológica permite una reducción del 12% en costos asociados a soluciones de seguridad multicloud, al eliminar redundancias y simplificar la administración. El componente financiero del análisis muestra beneficios acumulados de 13,8 millones de dólares frente a costos de 3,8 millones en un periodo de tres años, generando un valor presente neto cercano a 10 millones y un retorno del 264%, con un periodo de recuperación inferior a seis meses (según el resumen financiero de la página 43). Estos resultados reflejan no solo eficiencias operativas, sino también una reducción sustancial del riesgo económico asociado a incidentes de seguridad.

     

     

    Adicionalmente, se identifican beneficios no cuantificados relacionados con la mejora en procesos de auditoría, cumplimiento normativo y posicionamiento frente a aseguradoras, así como una mayor capacidad para integrar organizaciones en procesos de fusiones y adquisiciones. La automatización en la generación de evidencia y reportes reduce cargas administrativas y mejora la trazabilidad de las acciones de seguridad. El estudio evidencia una transición desde modelos reactivos hacia esquemas de seguridad integrados, donde la correlación de datos, la automatización y la visibilidad transversal permiten gestionar entornos digitales complejos con mayor eficiencia y resiliencia operativa.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.crowdstrike.com/en-us/resources/reports/2026-forrester-tei-report/

    https://go.crowdstrike.com/rs/281-OBQ-266/images/TheTotalEconomicImpactOfCrowdStrikeFalconCloudSecurity.pdf

  • Five Steps for Frontier AI Security Readiness

    Five Steps for Frontier AI Security Readiness

    La incorporación de inteligencia artificial avanzada en entornos digitales está transformando profundamente la dinámica entre capacidades ofensivas y defensivas en ciberseguridad. Los modelos de frontera, caracterizados por su capacidad de razonamiento, análisis de código y generación de soluciones, permiten automatizar tareas complejas como la identificación de vulnerabilidades, el desarrollo de exploits y la construcción de rutas de ataque. Este avance reduce la dependencia de habilidades especializadas y amplía el acceso a capacidades ofensivas, lo que incrementa el volumen y la velocidad de los ataques.

     

     

    Uno de los cambios más relevantes es la reducción del tiempo entre la divulgación de una vulnerabilidad y su explotación efectiva. Este intervalo, que históricamente podía extenderse por meses o años, se está contrayendo hacia días o incluso horas. En 2025 se registró un incremento del 89% en ataques habilitados por inteligencia artificial y un aumento del 42% en vulnerabilidades explotadas antes de su divulgación pública, evidenciando una aceleración significativa en la actividad adversaria . Esta dinámica implica que los modelos tradicionales de seguridad, basados en análisis periódicos, clasificación por severidad y respuesta manual, resultan insuficientes frente a amenazas que evolucionan a velocidad de máquina. El enfoque propuesto se fundamenta en una transición desde la gestión de vulnerabilidades hacia la gestión de exposición y riesgo. En lugar de priorizar la cantidad de hallazgos, se plantea identificar cuáles vulnerabilidades son realmente explotables dentro de un entorno específico y cuáles representan un riesgo operativo relevante. Este cambio requiere integrar inteligencia de amenazas, comportamiento adversario, rutas de ataque y contexto del sistema para determinar la probabilidad de explotación y su impacto potencial.

     

     

    La validación continua se convierte en un elemento central del modelo. Las organizaciones deben mantener una visión dinámica de su exposición, integrando datos de activos, configuraciones, identidades y comportamiento de red para identificar rutas de ataque viables. Esta aproximación permite evaluar no solo la existencia de vulnerabilidades, sino también su accesibilidad, capacidad de encadenamiento y potencial de escalamiento dentro de la infraestructura. La agregación de información de múltiples dominios, incluyendo entornos locales, nube y servicios externos, resulta necesaria para construir una visión completa del riesgo. El control de identidades adquiere un rol crítico en la contención de amenazas. Muchas intrusiones no generan impacto inmediato, sino que evolucionan hacia compromisos más profundos mediante el uso de credenciales y privilegios excesivos. La adopción de principios como privilegios mínimos, verificación continua y control dinámico de accesos permite limitar el movimiento lateral y reducir la probabilidad de escalamiento. Este enfoque se complementa con estrategias de resiliencia que priorizan la capacidad de recuperación rápida y la continuidad operativa.

     

     

    La velocidad de respuesta se posiciona como un factor determinante. La separación tradicional entre detección, análisis e intervención introduce retrasos incompatibles con el entorno actual. Se propone un modelo operativo continuo en el que la detección, priorización, remediación y validación se integran en un flujo unificado. La automatización y el uso de inteligencia artificial permiten acelerar la correlación de eventos, la identificación de patrones y la ejecución de acciones de contención, reduciendo el tiempo de respuesta de horas a minutos. El uso de inteligencia artificial dentro de la seguridad también requiere control y gobernanza. La adopción descontrolada de herramientas, modelos o agentes puede ampliar la superficie de ataque y generar nuevos riesgos. Se plantea la necesidad de monitorear el uso de sistemas de IA, validar sus resultados, restringir accesos y establecer políticas claras que aseguren su integración dentro de marcos operativos controlados. La aplicación efectiva de IA se orienta hacia el soporte a la toma de decisiones, la priorización de riesgos y la validación de acciones, manteniendo siempre supervisión humana. La convergencia de estos elementos redefine la seguridad como una función continua, integrada y orientada a la reducción efectiva del riesgo en entornos altamente dinámicos, donde la velocidad de adaptación y la capacidad de respuesta determinan la resiliencia organizacional.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.crowdstrike.com/en-us/resources/white-papers/five-steps-for-frontier-ai-security-readiness/

    https://www.crowdstrike.com/explore/frontier-ai-readiness?utm_medium=dir

  • Fine-Scale Spatial Disaggregation of Statistical Data via Graph Neural Networks

    Fine-Scale Spatial Disaggregation of Statistical Data via Graph Neural Networks

    La desagregación espacial fina responde a una limitación recurrente en la planeación económica, ambiental y territorial: muchos indicadores oficiales se reportan en unidades administrativas amplias, mientras las decisiones de política, inversión, focalización y evaluación requieren mayor resolución geográfica. Indicadores como producción económica, emisiones, demanda de servicios, exposición a amenazas o uso de recursos suelen estar disponibles a escala nacional o regional, lo que restringe el análisis subnacional y la identificación de heterogeneidades internas. Frente a esta brecha, se formula una metodología basada en redes neuronales de grafos para asignar estadísticas agregadas a unidades espaciales más pequeñas, conservando la consistencia con los totales reportados.

     

     

    La arquitectura utiliza el sistema H3 de indexación hexagonal jerárquica, que ofrece una grilla global consistente, relaciones fijas de vecindad y vínculos explícitos entre resoluciones. Cada combinación de unidad administrativa y año se representa como un grafo espacial multiescala, donde las celdas finas incorporan atributos derivados de población, luminosidad nocturna, entorno construido, infraestructura, cobertura terrestre y uso del suelo. La red neuronal propaga información entre celdas vecinas y conexiones jerárquicas para capturar contexto local y multiescalar, mientras aprende una superficie de intensidad no negativa asociada al indicador que se busca distribuir. El problema central es estadísticamente complejo, porque múltiples asignaciones finas pueden reproducir el mismo total agregado. Por esta razón, la metodología no pretende observar una verdad espacial única, sino seleccionar una distribución estable, interpretable y transferible dentro del conjunto de soluciones factibles. La consistencia se garantiza mediante restricciones contables: las intensidades estimadas en las celdas se agregan dentro de cada unidad administrativa y se ajustan a los valores oficiales. Esta formulación permite entrenar el modelo sin etiquetas a escala fina, apoyándose en restricciones a nivel agregado y en sesgos inductivos derivados de la estructura espacial, la jerarquía administrativa, la similitud de atributos y la no negatividad de las estimaciones.

     

     

    La aplicación empírica toma el PIB como caso representativo y distribuye valores nacionales o regionales en celdas H3 de resolución 6 para el periodo 2015-2024. Las variables explicativas provienen de cuatro fuentes públicas principales: población de WorldPop, luminosidad nocturna anual, variables de OpenStreetMap asociadas a vías, edificaciones y puntos de interés, y coberturas de suelo derivadas de MODIS. Los objetivos económicos se construyen con PIB regional cuando está disponible a nivel ADM1 o ADM2; en ausencia de esta información se utiliza PIB nacional para asegurar cobertura geográfica completa. Todos los valores se expresan en dólares constantes de 2015, lo que facilita comparabilidad temporal y entre países. Los resultados muestran ventajas frente a una red neuronal que solo utiliza atributos de celda sin estructura relacional. Mientras el modelo de referencia presenta sobreajuste y una capacidad limitada de generalización, con un R² de 0,765 en validación regional, la red neuronal de grafos incorpora suavización espacial, vínculos jerárquicos y transferencia de información desde áreas vecinas y agregados superiores. Esta estructura mitiga la escasez de información a resolución fina y preserva heterogeneidad local sin generar asignaciones arbitrarias. La regularización temporal también reduce variaciones inestables entre años, manteniendo coherencia en la intensidad económica relativa de las celdas.

     

     

    La capacidad de inferencia global constituye uno de los aportes más relevantes. El modelo se entrena con agregados nacionales y subnacionales de un conjunto amplio de países, y luego estima todas las celdas H3 R6 del mundo, incluso en territorios sin PIB subnacional observado. Al aprender patrones desde países con sistemas estadísticos regionales más desarrollados, transfiere reglas de asignación hacia contextos con menor disponibilidad de datos. Además, las celdas pueden agregarse nuevamente a resoluciones superiores o límites administrativos sin reestimación, manteniendo coherencia entre escalas.

     

    La metodología abre una ruta para producir superficies espaciales de alta resolución aplicables a indicadores económicos, sociales y ambientales. Su carácter general permite integrar nuevas fuentes geoespaciales, combinar microdatos con estadísticas administrativas y ampliar el uso de datos abiertos para análisis territorial, gestión pública, evaluación de desigualdades, medición de exposición y seguimiento de dinámicas económicas a escala local.

    Para leer más ingrese a:

    https://openknowledge.worldbank.org/entities/publication/ecc731d2-7428-46a7-ac55-45084188a7bf

    https://openknowledge.worldbank.org/server/api/core/bitstreams/c21a0df9-4ad7-473a-ac6d-6a21a31e73a3/content

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Descripción del semáforo tecnológico

Los documentos se clasifican en varios colores tipo semáforo tecnológico que indican el nivel de implementación de la tecnología en el país

Tecnología en investigación que no ha sido estudiado o reglamentado por entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera focal y se encuentra en estudio por parte de las entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera escalable y se encuentran políticas y regulaciones focales establecidas.

La tecnología se aplica a través de servicios  y se encuentran políticas y regulaciones transversales establecidas.

La tecnología se aplica de manera generalizada  y se tiene un despliegue masivo de esta.

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