Autor: DIFUSIÓN COLOMBIA INTELIGENTE

  • The Mobile Economy 2026

    The Mobile Economy 2026

    La conectividad móvil continúa ampliando su influencia sobre la economía mundial y se posiciona como una infraestructura habilitadora para la transformación digital de empresas, gobiernos y ciudadanos. Actualmente, el ecosistema soporta 8.800 millones de conexiones inalámbricas y 5.800 millones de suscriptores únicos, cifra equivalente a cerca del 70 % de la población global. Este alcance trasciende la provisión de servicios de voz y datos, debido a que la evolución tecnológica está permitiendo aplicaciones avanzadas de automatización, análisis de información, servicios digitales y plataformas empresariales. El valor económico generado alcanzó US$7,6 billones en 2025, representando el 6,4 % del PIB mundial, lo que evidencia cómo las redes móviles se han convertido en un componente estratégico para la productividad y la competitividad de distintos sectores económicos. Además, el sector mantiene una importante contribución al empleo, la inversión y la recaudación fiscal, fortaleciendo su papel dentro de las políticas de desarrollo digital de numerosos países.

    La expansión de las redes 5G constituye uno de los motores más relevantes de esta evolución. Las previsiones apuntan a que el 80 % de las conexiones móviles globales utilizarán tecnologías 5G hacia 2030, favoreciendo servicios con mayores velocidades, menor latencia y capacidades de procesamiento distribuidas. Al mismo tiempo, la consolidación de arquitecturas 5G Standalone abre oportunidades para casos de uso industriales, servicios empresariales especializados y aplicaciones de misión crítica. Esta evolución tecnológica coincide con un cambio estructural en las estrategias de los operadores, quienes buscan diversificar fuentes de ingresos mediante soluciones digitales avanzadas. La conectividad deja de ser el único producto comercializable y pasa a complementarse con plataformas de datos, capacidades de nube, interfaces programables de red y servicios orientados a sectores empresariales específicos.

    La inteligencia artificial acelera esta transformación y redefine el papel de los operadores dentro del ecosistema digital. El interés ya no se concentra únicamente en la optimización operativa o la reducción de costos, sino también en la creación de nuevas oportunidades comerciales. Cerca del 45 % de los operadores identifica la monetización de la IA como una prioridad estratégica, apoyándose en alianzas con hyperscalers, desarrolladores de plataformas de IA y compañías tecnológicas para reducir riesgos de inversión y acelerar la llegada de nuevos servicios al mercado. A su vez, la convergencia entre IA, conectividad avanzada y computación distribuida impulsa la creación de entornos digitales más inteligentes y adaptativos, con aplicaciones dirigidas tanto a usuarios finales como a clientes corporativos. Este escenario adquiere especial relevancia para sectores intensivos en infraestructura, donde la conectividad segura y el procesamiento eficiente de datos son elementos cada vez más valorados.

    Persisten, sin embargo, desafíos asociados a la inclusión digital y al aprovechamiento efectivo de la conectividad disponible. Aunque la cobertura móvil alcanza niveles muy elevados a escala global, millones de personas permanecen desconectadas debido a limitaciones económicas, barreras de uso o insuficientes competencias digitales. Por ello, la expansión de redes debe complementarse con políticas de acceso, alfabetización digital y desarrollo de ecosistemas innovadores que permitan capturar plenamente el valor social y económico de estas tecnologías. La combinación de 5G, inteligencia artificial, ciberseguridad, interoperabilidad de servicios y transformación empresarial configura una visión amplia sobre el futuro de las telecomunicaciones, ofreciendo información relevante para organizaciones que buscan anticipar tendencias de inversión, modernización tecnológica y desarrollo de infraestructura digital durante los próximos años.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.gsma.com/solutions-and-impact/connectivity-for-good/mobile-economy/
    https://www.gsma.com/solutions-and-impact/connectivity-for-good/mobile-economy/wp-content/uploads/2026/02/The-Mobile-Economy-2026.pdf

  • State of the Digital Decade 2026: Closing Structural Gaps and Mobilising Investments for 2030 and Beyond

    State of the Digital Decade 2026: Closing Structural Gaps and Mobilising Investments for 2030 and Beyond

    La evolución de la economía digital europea se desarrolla en un entorno caracterizado por una competencia tecnológica cada vez más intensa, mayores exigencias de seguridad y una creciente necesidad de autonomía estratégica. Dentro de este escenario, la digitalización deja de ser únicamente un impulsor de productividad para convertirse también en un componente asociado a la resiliencia económica, la estabilidad democrática y la capacidad de respuesta frente a riesgos externos. La transformación requiere intervenciones coordinadas a lo largo de toda la cadena de valor digital, desde la educación y la investigación hasta el despliegue de infraestructuras, el fortalecimiento de capacidades industriales y la adopción tecnológica por parte de empresas, administraciones públicas y ciudadanos. Aunque se observan avances significativos desde 2022, el ritmo actual todavía resulta insuficiente para alcanzar los objetivos definidos para 2030.

    Las métricas más recientes reflejan resultados heterogéneos. La cobertura de redes 5G básicas se acerca a la universalidad y la digitalización de pequeñas y medianas empresas continúa expandiéndose. De igual forma, la adopción de servicios en la nube, las herramientas de inteligencia artificial y los servicios públicos digitales muestran un crecimiento sostenido. No obstante, las limitaciones asociadas al capital humano siguen representando un obstáculo importante. La proporción de especialistas TIC aumenta lentamente, mientras que la capacidad europea para competir en tecnologías de frontera continúa rezagada frente a otros mercados. La participación de la Unión Europea en el mercado global de semiconductores permanece lejos de los objetivos establecidos y el ecosistema de empresas tecnológicas de alto crecimiento mantiene una menor capacidad de escalamiento respecto a otras regiones económicas.

    La aceleración de la inteligencia artificial emerge como uno de los fenómenos más relevantes del período. La expansión de las inversiones globales en tecnologías digitales, el crecimiento de los centros de datos y la demanda de recursos especializados generan oportunidades de innovación, aunque también incrementan las presiones sobre cadenas de suministro, infraestructura computacional y recursos estratégicos. Frente a esta realidad, se promueven iniciativas como las fábricas de IA, los proyectos de supercomputación, los espacios europeos de datos y los programas de cooperación multinacional orientados a desarrollar capacidades que superan el alcance individual de cada Estado miembro. Casos aplicados en salud digital evidencian el potencial de estas iniciativas para mejorar diagnósticos, impulsar investigación avanzada y facilitar la creación de soluciones basadas en inteligencia artificial con altos estándares de confianza y protección de datos. 

    El análisis concluye que la reducción de las brechas estructurales depende tanto de la formulación estratégica como de la capacidad efectiva de ejecución. Los Estados miembros han comprometido cerca de 1.934 medidas asociadas a inversiones por 289,3 mil millones de euros, respaldadas por mecanismos de gobernanza y coordinación supranacional. Aun así, una proporción relevante de las recomendaciones emitidas requiere esfuerzos adicionales para acelerar resultados. La combinación de inversión pública, participación privada, fortalecimiento institucional y cooperación transfronteriza aparece como el camino para consolidar una Europa más competitiva, segura y tecnológicamente soberana, capaz de aprovechar plenamente los beneficios económicos y sociales derivados de la transformación digital.

    Para leer más ingrese a:

    https://digital-strategy.ec.europa.eu/en/library/state-digital-decade-2026-closing-structural-gaps-and-mobilising-investments-2030-and-beyond
    https://www.europarl.europa.eu/RegData/docs_autres_institutions/commission_europeenne/com/2026/0288/COM_COM%282026%290288_EN.pdf

  • IEEE 1547-2018 Distributed Energy Resources Plug-Fest: Bridging the Gap Between Standards and Reality

    IEEE 1547-2018 Distributed Energy Resources Plug-Fest: Bridging the Gap Between Standards and Reality

    Poner a prueba la interoperabilidad de sistemas de recursos energéticos distribuidos bajo condiciones reales, y no solo bajo condiciones controladas de certificación, ha sido durante años un vacío entre lo que exigen los estándares y lo que efectivamente ocurre en campo. El evento organizado en el laboratorio de interoperabilidad de Knoxville, Tennessee, buscó cerrar precisamente esa brecha, reuniendo durante cuatro días a dieciocho organizaciones, incluidas empresas de energía como Dominion Energy, Duke Energy, Florida Power & Light, National Grid, Southern California Edison y Southern Company, junto con fabricantes de inversores, proveedores de gateways, desarrolladores de herramientas de prueba y laboratorios nacionales, para verificar si los sistemas de distintos fabricantes pueden operar realmente en conjunto bajo el estándar IEEE 1547-2018.

    La metodología empleada consistió en sesiones de prueba organizadas por parejas de sistemas, en las que se conectaban plataformas de gestión (como
    DERMS y gateways) con dispositivos DER descendentes, empleando protocolos como SunSpec Modbus, IEEE 2030.5 (CSIP) y DNP3. En total se evaluaron 36 combinaciones, incluyendo tanto sistemas aportados por los participantes como equipos adquiridos directamente por EPRI para ampliar la diversidad de la muestra. Cada sesión siguió una secuencia estandarizada: establecimiento de conectividad física, configuración sin asistencia específica del proveedor, validación del intercambio de datos y ejecución de funciones de control verificadas con medición externa. Todos los dispositivos contaban con certificación UL 1741 SB, lo cual garantizó su alineación con los requisitos de interconexión vigentes.

    Los resultados confirman que la interoperabilidad multiproveedor no es un ejercicio teórico: la mayoría de las combinaciones logró establecer comunicación, intercambiar datos y, en muchos casos, ejecutar funciones de monitoreo y control de extremo a extremo. Sin embargo, alcanzar ese nivel de funcionamiento exigió con frecuencia ajustes, solución de problemas y conocimiento técnico especializado, lo que plantea interrogantes sobre la escalabilidad del proceso fuera de un entorno de laboratorio. El obstáculo más señalado no fue la comunicación entre dispositivos sino la configuración y puesta en marcha, etapas donde la falta de documentación clara y la dependencia de conocimiento propietario de cada fabricante generaron buena parte del trabajo de prueba y error. También se identificaron inconsistencias en los modelos de datos, dificultades en la gestión de certificados para protocolos con seguridad basada en infraestructura de clave pública, y comportamientos poco confiables de los sistemas ante mensajes mal formados, situaciones que rara vez se someten a prueba en ambientes de certificación convencionales.

    Un hallazgo particularmente relevante es que la certificación bajo
    IEEE 1547-2018 no garantiza por sí sola que los sistemas interoperen de manera consistente en entornos multiproveedor, dado que la variabilidad en la forma en que cada fabricante interpreta e implementa el estándar puede generar datos incompletos o funciones parcialmente operativas. Estos hallazgos ya se están incorporando a la próxima revisión del estándar IEEE 1547, particularmente en lo referente a la documentación de la interfaz local de comunicación DER (LDERCI). De cara al futuro, los participantes plantearon ampliar el alcance de este tipo de ejercicios hacia pruebas de resiliencia ante fallas, mayor cobertura de ciberseguridad (incluyendo TLS y manejo de certificados) y la inclusión de tecnologías emergentes como vehículo a red (V2G).

    Para las empresas de energía colombianas que impulsan la integración de generación distribuida, almacenamiento y plataformas de gestión
    DERMS, este ejercicio ofrece un mapa realista de los retos que probablemente enfrentarán al desplegar soluciones multiproveedor: la necesidad de anticipar procesos de configuración más exigentes de lo esperado, de exigir documentación técnica robusta a los proveedores, y de no asumir que la certificación por sí sola resuelve la interoperabilidad en campo. La lectura completa del informe detalla cada uno de los hallazgos técnicos, las recomendaciones para futuros ejercicios de interoperabilidad y los pasos que EPRI plantea seguir junto con la industria para consolidar un modelo de pruebas más distribuido y sostenible.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.epri.com/research/products/000000003002036587

  • Data Management Working Group Report 2025-2026

    Data Management Working Group Report 2025-2026

    La gestión de datos se ha convertido en un componente transversal para la evolución de los sistemas energéticos inteligentes, especialmente ante la expansión de recursos flexibles, comunidades energéticas, movilidad eléctrica, dispositivos conectados y espacios europeos de datos. En este contexto, las actividades desarrolladas durante 2025-2026 buscan mejorar la capacidad de los proyectos BRIDGE para intercambiar, modelar, gobernar y reutilizar información de manera interoperable. La arquitectura DERA 3.1 constituye una referencia para estructurar estos intercambios mediante modelos de datos, interfaces, perfiles y pruebas de interoperabilidad, mientras que el repositorio de casos de uso facilita la documentación, evaluación y publicación de experiencias. Además, la definición de procesos empresariales genéricos permite comparar soluciones de flexibilidad independientemente de las tecnologías utilizadas. Estos esfuerzos responden a una realidad donde diferentes proyectos emplean estándares, modelos y arquitecturas que pueden presentar coincidencias, vacíos o incompatibilidades. Por ello, la armonización de estructuras de información y la coordinación entre iniciativas adquieren relevancia para evitar desarrollos aislados y facilitar la transferencia de resultados entre proyectos europeos.

    A partir de esta base, la interoperabilidad requiere avanzar simultáneamente en las dimensiones técnica, sintáctica y semántica del intercambio de información. El trabajo con CIM, SAREF, OCPP, OpenADR y otros estándares busca establecer correspondencias entre modelos existentes, mientras las pruebas realizadas entre espacios de datos como OMEGA-X, Enershare, DataCellar, Synergies y EDDIE permiten verificar intercambios reales. La creación de perfiles para datos históricos, información en tiempo casi real y datos maestros amplía las posibilidades de integración, y las herramientas de código abierto como CIMConteXtor y CIMSyntaxGen facilitan la adopción y modificación de modelos. Asimismo, el Reference Framework de flexibilidad incorpora siete procesos empresariales genéricos relacionados con mercados abiertos, acuerdos bilaterales, optimización de portafolios, comunidades energéticas, señales dinámicas, gestión energética y comercio P2P. Sin embargo, la evolución simultánea de regulaciones, modelos de mercado y estándares genera dificultades para establecer listas de actores y marcos definitivos. Por esta razón, se plantea comparar iniciativas de IEC, AIOTI, CEN/CENELEC/ETSI y otros organismos para identificar complementariedades, superposiciones e inconsistencias.

    De manera complementaria, la interoperabilidad se extiende hasta los dispositivos ubicados detrás del medidor, especialmente electrodomésticos capaces de ofrecer flexibilidad energética. Las Energy Smart Appliances pueden exponer funciones de monitoreo y control mediante APIs, permitiendo que sistemas de gestión energética coordinen su comportamiento según señales externas, precios, condiciones de red o necesidades del usuario. No obstante, la integración de múltiples fabricantes, protocolos, interfaces y arquitecturas introduce dificultades de escalabilidad, seguridad, configuración y mantenimiento. La encuesta 2025-2026 recibió respuestas de 16 proyectos y muestra que seis controlan o monitorean electrodomésticos, mientras 43% se identifica como proveedor de soluciones de interoperabilidad, 28% como usuario y 29% desempeña ambos roles. Ante esta diversidad, iniciativas como el Code of Conduct for Energy Smart Appliances y Mercury buscan establecer requisitos compartidos y utilizar protocolos estandarizados para facilitar la participación de cargadores, bombas de calor, baterías residenciales y termostatos inteligentes en mecanismos de flexibilidad. De este modo, la interoperabilidad permite conectar capacidades distribuidas con sistemas de gestión energética y mercados de servicios eléctricos.

    Finalmente, la gestión de datos incorpora espacios de datos, gemelos digitales e inteligencia artificial como ámbitos que requieren nuevas formas de gobernanza e intercambio. Los gemelos digitales pueden apoyar catálogos de activos, bases de grafos, control de acceso, ontologías y correspondencias entre representaciones, facilitando la integración de información distribuida. Al mismo tiempo, la Action #6 orienta la cooperación hacia aplicaciones de IA, análisis de datos y procesamiento, identificando necesidades relacionadas con disponibilidad, calidad y sintetización de datos. La existencia de grandes volúmenes de información para entrenamiento, validación y evaluación de modelos plantea la necesidad de compartir conjuntos de datos reutilizables, respetando restricciones legales, contractuales y de confidencialidad. Por ello, las recomendaciones para los siguientes periodos priorizan el mantenimiento de repositorios, arquitecturas y marcos de referencia; el seguimiento de estándares y organismos externos; la coordinación entre acciones; y la identificación de tecnologías que puedan transferirse entre proyectos. Asimismo, el concepto de standards stacking busca organizar categorías de estándares y sus interacciones. Así, la gestión de datos se orienta hacia un ecosistema energético donde interoperabilidad, estandarización, reutilización, inteligencia artificial y gobernanza permitan escalar soluciones digitales y apoyar la transición energética.

    Para leer más ingrese a:

    https://op.europa.eu/en/publication-detail/-/publication/5d05d864-8bbd-11f1-9262-01aa75ed71a1/language-en

  • 2026 Metrics to Benchmark Energy Utility Performance

    2026 Metrics to Benchmark Energy Utility Performance

    Comparar el desempeño de las empresas de energía en temas ambientales, sociales y económicos exige contar con métricas consistentes en el tiempo y validadas por quienes las aplican. Desde 2014 se adelanta un trabajo continuo orientado a identificar y perfeccionar esas métricas, y la edición de 2026, correspondiente al doceavo año de este esfuerzo, recoge los aprendizajes acumulados durante ese período, así como la retroalimentación de las compañías participantes y de especialistas en sostenibilidad del sector. El propósito no es construir un índice para calificar o ranquear empresas entre sí, sino ofrecer un conjunto de referencias técnicamente sólidas que cada organización pueda usar para entender su propio desempeño, contrastarlo con el de sus pares y apoyar la definición de metas u otras decisiones estratégicas.

    Los indicadores se organizan en doce categorías temáticas: emisiones al aire, vitalidad comunitaria y económica, acceso y asequibilidad energética, confiabilidad y resiliencia del sistema, emisiones de gases de efecto invernadero, hábitat y biodiversidad, gas natural, eventos ambientales reportables, seguridad y salud, cadena de suministro, residuos, agua y desarrollo de la fuerza laboral. En emisiones al aire, por ejemplo, se detallan métricas de mercurio, dióxido de azufre y óxidos de nitrógeno, junto con el número de eventos de incumplimiento de permisos ambientales, diferenciando entre desviaciones administrativas y aquellas de carácter operativo que requieren notificación formal a la autoridad. En el bloque de gases de efecto invernadero se incluye el cálculo completo de alcance 1, alcance 2 (tanto en su versión basada en mercado como en ubicación) y las quince categorías del alcance 3, siguiendo los protocolos del
    GHG Protocol y The Climate Registry.

    La actualización de este año trae consigo tres tipos de cambios. Se revisaron y simplificaron las descripciones de tres métricas ya existentes, entre ellas las relacionadas con residuos peligrosos y no peligrosos, precisando qué materiales deben o no incluirse en cada categoría, un asunto que generaba interpretaciones distintas entre compañías, como ocurre con los postes de madera. Se sumaron además nuevos indicadores en las categorías de confiabilidad y resiliencia energética, hábitat y biodiversidad, y asequibilidad energética; entre ellos destaca la capacidad instalada de almacenamiento en baterías, medida en megavatios hora de capacidad nominal, y una pregunta cualitativa sobre si la empresa evalúa riesgos de biodiversidad en la planeación de sus activos más allá de lo exigido por la regulación. Por su parte, se eliminó la métrica de terrenos donados para apoyar la conservación de hábitats, dado que no recibió reportes durante los últimos tres años.

    Más allá del detalle técnico de cada indicador, se aportan definiciones operativas precisas, unidades de medida estandarizadas y criterios claros sobre qué contar y qué excluir en cada caso, lo cual reduce la ambigüedad al momento de reportar. Para las empresas de energía en Colombia, que enfrentan una presión creciente por transparentar su desempeño ambiental, social y de gobernanza ante inversionistas, reguladores y comunidades, este catálogo constituye una referencia práctica para estructurar sistemas de indicadores propios, alineados con estándares reconocidos internacionalmente como el
    GHG Protocol, las guías de la IEEE para confiabilidad de distribución y los criterios de la EPA en materia de residuos y emisiones. La lectura completa permite conocer el detalle metodológico de cada uno de los 140 indicadores, así como las preguntas frecuentes incluidas para resolver dudas recurrentes de las compañías que ya reportan bajo este marco.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.epri.com/research/products/000000003002035971

  • East Asia Pacific: The Republic of Fiji – Country Climate and Development Report 2026

    East Asia Pacific: The Republic of Fiji – Country Climate and Development Report 2026

    Después de dos décadas de estabilidad y reformas que llevaron a Fiji a la categoría de economía de ingreso medio-alto, el país se propone ahora cuadruplicar su ingreso per cápita y eliminar la pobreza hacia 2050, una ambición que requiere pasar de un crecimiento histórico de 2-3% anual a uno de 4-6%. El cambio climático complica ese camino: ubicado en pleno cinturón de ciclones del Pacífico, con aguas que se calientan entre dos y tres veces más rápido que el promedio global, Fiji ya registra el doble de volatilidad en su producción que el promedio de países de su categoría de ingreso. Sin nuevas medidas de adaptación, las pérdidas de PIB proyectadas hacia 2050 oscilan entre 3,1% y 7,2% según la severidad del escenario de emisiones, concentradas sobre todo en la caída de rendimientos agrícolas por temperaturas más altas y en la pérdida de ingresos turísticos.

    El turismo, que representa cerca del 40% del PIB, enfrenta erosión de playas, daños a la infraestructura hotelera y episodios de blanqueamiento de corales, aunque ha mostrado capacidad de recuperación frente a choques anteriores. Diversificar hacia segmentos de mayor valor y menor huella estacional, sumado a la protección de arrecifes y manglares, podría elevar los ingresos turísticos totales entre 21% y 33% en las próximas dos décadas. En paralelo, la agricultura, todavía dominada por la caña de azúcar, pierde competitividad frente a cultivos alternativos como la kava, el taro y la yuca, cuya diversificación ya ha demostrado duplicar la rentabilidad de los productores frente al monocultivo tradicional. Un aumento de apenas 1°C sobre el promedio actual reduce en cerca de 19% el rendimiento agregado de los principales cultivos, lo que refuerza la urgencia de reorientar los subsidios azucareros hacia investigación, logística y cadenas de valor más resilientes.


    En el frente energético, el estudio modela una transición hacia una matriz basada en hidroeléctrica, solar y almacenamiento en baterías que alcanzaría 97% de generación renovable hacia 2050, frente a la dependencia actual de combustibles importados para 40-50% de la electricidad conectada a la red. Aunque esa ruta exige una inversión de capital cerca de 58% superior a la de continuar con el estado actual, los ahorros en combustible permitirían que el costo nivelado de la electricidad caiga de 9,3 a 7,3 centavos de dólar por kWh y que las emisiones del sector se reduzcan en 85%. La electrificación del transporte, combinada con la descarbonización de la red, reduciría además la factura de importación de combustibles en 2,1% del PIB hacia 2050. Estas medidas, junto con la fortificación de infraestructura crítica, no solo evitarían pérdidas económicas sino que generarían empleo adicional: se estiman 5.300 puestos nuevos en construcción y servicios privados durante los primeros cinco años de implementación.


    Financiar esta transición sigue siendo el mayor obstáculo. El estudio calcula necesidades de financiamiento climático de entre 4,8% y 7,8% del PIB anual entre 2026 y 2050, frente a fuentes identificadas de apenas 3,1%, lo que deja una brecha de 1,7% a 4,7% del PIB por año. Para cerrarla se plantean reformas tributarias, un mayor aprovechamiento del sistema financiero doméstico (con activos equivalentes a 269% del PIB), instrumentos de transferencia de riesgo ante desastres y el fortalecimiento de la capacidad institucional, actualmente limitada por alta rotación de personal público y débil coordinación entre ministerios en materia de costeo climático. El estudio concluye con una agenda de acciones prioritarias organizadas en siete mensajes clave, entre ellos la resiliencia de infraestructura, la energía limpia, la diversificación turística y agrícola, y el fortalecimiento del capital humano, ofreciendo un marco de referencia útil para cualquier economía que deba equilibrar sus metas de desarrollo con una exposición creciente a fenómenos climáticos extremos.

    Para leer más ingrese a:

    https://openknowledge.worldbank.org/entities/publication/f94dbcb6-0796-42b2-aebe-f315a2951acf

  • A Livable Future: Protecting Jobs and Growth from Extreme Heat in South Asia’s Cities

    A Livable Future: Protecting Jobs and Growth from Extreme Heat in South Asia’s Cities

    El sur de Asia enfrenta uno de los mayores retos de generación de empleo del planeta: su población en edad de trabajar crecerá cerca de 280 millones de personas hacia 2050, en un momento en que los mercados laborales ya luchan por absorber a los nuevos entrantes. El calor extremo agrava esa brecha, restando el equivalente a 31 millones de empleos de tiempo completo cada año, a medida que los trabajadores reducen su ritmo, se detienen antes de tiempo o enferman en condiciones que el cuerpo humano no está bien preparado para tolerar. Las pérdidas se concentran precisamente en las ciudades donde la nueva fuerza laboral necesita emplearse, y golpean con mayor fuerza a los hogares con menor capacidad para absorberlas. Las zonas densamente construidas pueden permanecer más de 10°C más calientes que el campo circundante durante la noche, negando al cuerpo el descanso térmico que necesita para recuperarse, y para 2070 se proyecta que 520 millones de personas vivirán al menos un mes al año bajo condiciones de calor peligroso, frente a 120 millones en la actualidad.

    El impacto económico atraviesa varios frentes a la vez. Entre 2000 y 2023, las muertes en las que la temperatura elevada fue un factor de riesgo pasaron de aproximadamente 118.000 a 230.000 en la región, un incremento del 95%, mientras que registros oficiales suelen subestimar ampliamente esta cifra: un solo episodio de calor de cinco días en India se asocia con unas 30.000 muertes adicionales. En el ámbito laboral, los trabajadores informales en Delhi pierden cerca del 40% de sus ingresos netos durante las olas de calor, y la manufactura formal en India registra caídas de producción de aproximadamente 2% por cada grado adicional de calentamiento. Cuando las grandes empresas recortan mano de obra por el calor, buena parte de esos trabajadores se traslada a empresas informales de menor productividad, generando pérdidas adicionales de hasta 4,3% por grado. A esto se suman fallas en la infraestructura: en India, cuando la temperatura supera los 40°C, la frecuencia de los cortes eléctricos aumenta entre 20% y 50%, mientras el transporte y las edificaciones también resultan comprometidos, trasladando la exposición individual hacia interrupciones económicas de mayor escala.

    Frente a este diagnóstico, se propone una agenda organizada en tres pilares y 15 intervenciones prioritarias. El primero corresponde a inversiones en infraestructura productiva: sistemas de alerta temprana y respuesta, preparación de los sistemas de salud, protección de trabajadores informales, espacios urbanos más frescos y continuidad energética y de transporte durante las olas de calor. El segundo abarca políticas, regulaciones y gobernanza, incluyendo códigos de construcción con diseño pasivo, estándares de eficiencia para equipos de enfriamiento y mecanismos fiscales que incorporen el riesgo de calor en los presupuestos públicos. El tercero se concentra en movilizar capital privado hacia el acceso a dispositivos de enfriamiento eficientes, la refrigeración de la industria y la agricultura, la construcción resiliente y el traslado del riesgo climático hacia mercados de seguros. El caso de Ahmedabad, cuyo plan de acción contra el calor redujo la mortalidad en picos de calor en un 47% y salvó un estimado de 2.380 vidas en sus dos primeros años, ilustra el retorno que pueden generar estas inversiones: un análisis de costo-beneficio del Banco Mundial encontró que los sistemas de alerta temprana en ciudades indias retornan unos 50 dólares por cada dólar invertido.

    El componente energético resulta particularmente relevante para el sector eléctrico: el calor extremo eleva la demanda de enfriamiento justo cuando reduce la capacidad de líneas de transmisión, transformadores y plantas de generación, y el pico de demanda se está desplazando hacia la noche, cuando la generación solar cae a cero, lo que exige inversión en almacenamiento y capacidad firme. El mercado de enfriamiento sostenible en economías en desarrollo se proyecta que crezca de unos 300.000 millones a al menos 600.000 millones de dólares anuales hacia 2050, con India representando por sí sola una oportunidad de inversión de 1,6 billones de dólares hacia 2040. Iniciativas como el programa
    Alleviating Heat Stress by Enhancing Production of Affordable Cooling Devices (AHEAD), en preparación con el gobierno indio, podrían generar cerca de 3,7 millones de empleos hacia 2040 en la manufactura de equipos de enfriamiento eficientes, mostrando cómo la resiliencia térmica se convierte en una fuente concreta de crecimiento económico y empleo para la región.

    Para leer más ingrese a:

    https://openknowledge.worldbank.org/entities/publication/13140a3c-822f-4ee3-8028-1280f95354f4

    https://openknowledge.worldbank.org/server/api/core/bitstreams/4f99423f-e0ad-46c1-a0df-b1908eef0611/content

  • Beyond Coal: Building a Flexible, Resilient and Clean Power System for Malaysia

    Beyond Coal: Building a Flexible, Resilient and Clean Power System for Malaysia

    El compromiso de Malasia con la salida del carbón no es reciente, pero entra ahora en una fase de ejecución concreta. El gobierno descartó la construcción de nuevas plantas carboneras, fijó la meta de reducir a la mitad la generación con carbón para 2035 y estableció 2044 como fecha límite para eliminarla del todo, todo esto enmarcado en la National Energy Transition Roadmap, que persigue el 70% de penetración renovable para 2050. El desafío ya no es de dirección sino de implementación: cómo lograr una transición asequible que, al mismo tiempo, fortalezca la seguridad energética, genere empleo y sostenga el crecimiento económico, en un contexto en que la demanda eléctrica del país crece a un ritmo de 4,5% interanual y la volatilidad de los mercados internacionales de gas natural licuado añade presión adicional sobre la planeación.

    Frente a ese panorama, el diálogo estructurado que convocaron durante ocho meses el Foro Económico Mundial y el Ministerio de Transición Energética y Transformación del Agua de Malasia, con respaldo de KPMG, reunió perspectivas públicas y privadas de los sectores energético, de infraestructura, tecnológico y financiero, y desembocó en nueve estrategias para gestionar el retiro del carbón sin sacrificar la estabilidad del sistema. Entre ellas resalta el planteamiento de un National Coal Site Repurposing Framework, un proceso estandarizado para reconvertir los terrenos de plantas carboneras retiradas en proyectos de energía solar, almacenamiento en baterías o pequeños reactores modulares a medida que vencen sus contratos de compra de energía, siguiendo experiencias similares documentadas en Sudáfrica y Europa. El gas natural mantendrá un papel transitorio mientras entran en operación recursos de respaldo adicionales, aunque se insiste en que las renovables deben liderar el retiro del carbón para aprovechar cuanto antes energía limpia y de menor costo, en lugar de sustituir una dependencia de importaciones fósiles por otra.

    El país ya muestra avances tangibles en esa dirección: desarrolla 6 GW de capacidad solar a través de sucesivas subastas de gran escala, el programa MyBEST adjudicó cuatro proyectos de baterías de 100 MW y 400 MWh, y Tenaga Nasional Berhad anunció una inversión de 43.000 millones de ringgit (unos 10.800 millones de dólares) hasta 2028 para modernizar la red y dotarla de mayor flexibilidad. A esto se suma el esquema Corporate Renewable Energy Supply Scheme, que habilita a las empresas a adquirir energía limpia de forma directa y moviliza financiamiento privado adicional para el proceso.

    La segunda gran apuesta del diálogo se concentra en dos frentes que definirán la evolución del sistema en las próximas décadas: la interconexión regional a través de la red eléctrica de la ASEAN y la exploración de la energía nuclear. Como presidente de la ASEAN en 2025, Malasia impulsó un memorando de entendimiento para fortalecer el comercio eléctrico transfronterizo y armonizar la regulación entre países miembros, mientras que el gobierno formaliza, dentro de su decimotercer plan quinquenal, la evaluación de tecnologías nucleares modernas como complemento firme y limpio a las renovables. Ambas líneas apuntan a diversificar la matriz energética y reducir progresivamente la dependencia de combustibles fósiles, en un momento en que varios países revisan la opción nuclear ante el aumento de la demanda eléctrica y las exigencias climáticas. El resultado es una hoja de ruta que combina despliegue renovable acelerado, inversión en red, reconversión de activos y cooperación regional, un ejercicio de referencia para cualquier sistema eléctrico que enfrente hoy el reto de retirar generación térmica sin comprometer la confiabilidad ni la asequibilidad del servicio. 

    Para leer más ingrese a:

    https://www.weforum.org/publications/beyond-coal-building-a-flexible-resilient-and-clean-power-system-for-malaysia/

    https://reports.weforum.org/docs/WEF_Beyond_Coal_Clean_Power_Malaysia.pdf

  • Electric Car Markets in a Time of Uncertainty

    Electric Car Markets in a Time of Uncertainty

    El transporte por carretera concentra cerca de la mitad del consumo mundial de petróleo, lo que lo deja particularmente expuesto a los picos de precios y a las disrupciones de suministro que trajo consigo la crisis energética originada por el conflicto en Oriente Medio. En ese contexto, los vehículos eléctricos ganaron protagonismo como parte de las respuestas de política pública frente a la coyuntura, en un mercado automotor global que ya venía atravesando cambios estructurales antes de que estallara la crisis. Las respuestas de la industria y de los gobiernos frente a esta situación, especialmente aquellas relacionadas con la electromovilidad, tienen el potencial de acelerar transformaciones que ya estaban en marcha.

    Los datos del segundo trimestre de 2026 muestran un repunte notable en las ventas de autos eléctricos, con un incremento del 4% interanual y del 35% frente al primer trimestre, mientras el mercado automotor global caía cerca de un 5% interanual, arrastrado sobre todo por China y Estados Unidos, los dos mercados más grandes del mundo. Ese repunte permitió que las ventas del primer semestre quedaran apenas por debajo de las del mismo periodo de 2025, con una participación eléctrica del 24% sobre el total de autos vendidos. Se proyecta que ese porcentaje llegue al 29% para el cierre de 2026, impulsado por mercados como Australia, Brasil, India, Corea y Vietnam, donde las ventas prácticamente se duplicaron frente al periodo marzo-junio de 2025, junto con el respaldo de políticas públicas en América Latina, el sudeste asiático y Europa. El ritmo de recuperación del mercado chino sigue siendo el principal factor que limita el crecimiento global, aunque se espera que la participación eléctrica en ese país supere el 60% de las ventas totales durante el año.

    El comportamiento de China ilustra un reacomodo más profundo en los flujos comerciales del sector. Las ventas totales de autos en el país cayeron más del 20% interanual, equivalentes a cerca de 2,5 millones de unidades menos, una cifra similar al total de autos vendidos en el Reino Unido y los Países Bajos durante 2025. Frente a esa contracción doméstica, las exportaciones chinas de autos crecieron un 65% interanual, y las de vehículos eléctricos en particular se dispararon más del 120%, compensando por completo la caída en las ventas internas y elevando la participación eléctrica dentro de las exportaciones totales del país de alrededor del 35% en 2025 a más del 45% en el primer semestre de 2026. Sin embargo, ese ritmo de exportación ha superado al de las ventas registradas en los países de destino: más de un millón de vehículos eléctricos exportados en los últimos dieciocho meses aún no aparecen como ventas concretadas, lo que sugiere una acumulación de inventarios por encima de lo habitual en algunos mercados y añade una capa de incertidumbre sobre cuándo y a qué precio se colocarán finalmente esas unidades.

    La competencia también se intensifica desde el frente industrial. Los fabricantes centrados en motores de combustión interna todavía concentran cerca del 98% de las ventas de ese segmento, pero apenas el 55% del mercado eléctrico global, mientras las marcas chinas ganan terreno tanto en su país como en mercados emergentes, que se espera representen el 60% de la demanda mundial de autos en la próxima década. El valor de la cadena de suministro se desplaza de los componentes mecánicos tradicionales hacia baterías, electrónica y software, terreno en el que China ocupa una posición dominante y donde los llamados
    software-defined vehicles abren nuevas fuentes de ventaja competitiva. Con costos de producción cerca de un 35% inferiores a los de las economías avanzadas, China refleja décadas de política industrial, innovación y escala; cerrar esa brecha exigirá señales de demanda estables, apoyo a la innovación, ecosistemas de baterías más sólidos y alianzas estratégicas, elementos que también resultan pertinentes para quienes en Colombia siguen la evolución de la electromovilidad y su efecto sobre la demanda eléctrica y las cadenas de suministro regionales.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.iea.org/reports/electric-car-markets-in-a-time-of-uncertainty

    https://iea.blob.core.windows.net/assets/a096b500-9d47-411d-a5db-b297a5d95927/ElectricCarMarketsinaTimeofUncertainty.pdf

  • The Sustainable Development Goals Report 2026

    The Sustainable Development Goals Report 2026

    Después de diez años de implementación de la Agenda 2030, el balance sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible reúne evidencia de más de 200 países y territorios, con el respaldo técnico de más de 50 agencias internacionales y regionales que integran el sistema estadístico de Naciones Unidas. La base de datos consolidada ya supera los 3,2 millones de registros, frente a apenas la mitad de los indicadores que contaban con información hace una década, lo cual permite comparar con mayor rigor el desempeño de cada país y detectar dónde se concentran los rezagos. Avances como la reducción del 30% en nuevas infecciones por VIH, la caída de más de 20 millones en el trabajo infantil o el acceso a agua potable segura para casi mil millones de personas adicionales confirman que la inversión sostenida y las políticas bien diseñadas sí producen resultados medibles.

    En el frente energético, la cobertura eléctrica mundial llegó al 92% de la población y la capacidad instalada de generación renovable per cápita se multiplicó por 2,2 frente a 2015, con un incremento récord del 14% únicamente entre 2023 y 2024. Estos datos concentran particular interés para quien opera, regula o invierte en el sistema eléctrico colombiano, pues respaldan la idea de una transición energética que gana tracción. Entre las acciones señaladas para sostener ese ritmo se mencionan de forma explícita acelerar la transición energética y aprovechar tecnologías de frontera, entre ellas la inteligencia artificial, para el desarrollo sostenible.

    El contraste llega con las cifras de rezago. De 139 metas con información de tendencia disponible, solo el 36% progresa de manera adecuada o moderada, casi la mitad avanza con demasiada lentitud y un 15% retrocedió por debajo de los niveles de 2015. La pobreza extrema todavía afecta a una de cada diez personas, 2.300 millones enfrentan inseguridad alimentaria moderada o severa y ninguna meta de igualdad de género se encuentra encaminada. A esto se suman una brecha de financiamiento cercana a los 4 billones de dólares anuales, una caída histórica del 23,1% en la ayuda oficial al desarrollo durante 2025 y una deuda externa de los países de ingreso bajo y medio que alcanzó 8,9 billones de dólares en 2024. El incremento de los conflictos armados, con más de 117,8 millones de personas desplazadas hacia finales de 2025, y una temperatura global 1,43°C por encima de los niveles preindustriales terminan de configurar un panorama exigente para los próximos cuatro años.

    Con ese diagnóstico como base, se proponen rutas de acción que interesan directamente a la planeación estratégica del sector energético colombiano: cerrar la brecha de financiamiento mediante compromisos como el
    Sevilla Commitment y la reforma de la arquitectura financiera internacional, fortalecer los sistemas de datos a través del Medellín Framework, acelerar la transición energética, avanzar en igualdad de género como prioridad transversal y reforzar la cooperación multilateral. Revisar en detalle este balance, publicado bajo el título The Sustainable Development Goals Report 2026, permite dimensionar con precisión hacia dónde se orientan las prioridades globales en materia de energía, financiamiento climático y datos, y contrastar el avance nacional frente a las metas que definirán la recta final hacia 2030.

    Para leer más ingrese a:

    https://unstats.un.org/sdgs/report/2026/

    https://unstats.un.org/sdgs/report/2026/The-Sustainable-Development-Goals-Report-2026.pdf

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La tecnología se aplica de manera focal y se encuentra en estudio por parte de las entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera escalable y se encuentran políticas y regulaciones focales establecidas.

La tecnología se aplica a través de servicios  y se encuentran políticas y regulaciones transversales establecidas.

La tecnología se aplica de manera generalizada  y se tiene un despliegue masivo de esta.

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