Autor: DIFUSIÓN COLOMBIA INTELIGENTE

  • Colombia Tech Report 2022-2023

    Colombia Tech Report 2022-2023

    El ecosistema de startups tecnológicas en Colombia ha experimentado un crecimiento notable en los últimos años, consolidándose como uno de los más dinámicos y atractivos de América Latina. Según el Índice Global de Ecosistemas de Startups 2022 de StartupBlink, Colombia ocupa el puesto 44 a nivel mundial, con un crecimiento anual del 28% en los últimos cinco años. Este informe, basado en la metodología de encuestas a startups colombianas y el análisis de datos económicos y de inversión, revela que el país cuenta con sectores emergentes, años fundacionales diversos, y una creciente presencia de startups en múltiples ciudades. Entre 2013 y 2023, los startups colombianos han recaudado un total de $4.62 mil millones en inversiones, situando al país como el tercero en la región en capital emprendedor, solo por detrás de Brasil y México. Por otro lado, en un contexto más amplio de ecosistemas de startups a nivel global y latinoamericano, se observa una clara dominancia de países tecnológicamente avanzados como Estados Unidos, Reino Unido e Israel. Colombia, ocupando el lugar 44 a nivel mundial y el quinto en América Latina, enfrenta competencia directa con naciones como Indonesia y Malasia, superando a otras como Croacia, Turquía y Sudáfrica. A pesar de este posicionamiento, se destaca la necesidad de superar retos como la limitada presencia de unicornios (startups valorados en más de mil millones de dólares) y la falta de eventos globales que impulsen la visibilidad internacional del ecosistema. En el ámbito de la inversión, se destaca que Brasil lidera América Latina con 16 unicornios, seguido por México con 6, mientras que Colombia y Chile cuentan con 2 cada uno. Sin embargo, Colombia aún no ha experimentado salidas significativas de unicornios, lo que puede impactar la confianza de los inversores y el desarrollo sostenible del ecosistema emprendedor. Estos datos revelan la importancia de continuar fortaleciendo la base de startups en Colombia, aprovechando sus ventajas en financiamiento, redes de apoyo y talento universitario para potenciar su desarrollo y proyección en el ámbito emprendedor. 

    El panorama del emprendimiento en Colombia ha experimentado una notable transformación en los últimos años, impulsado por iniciativas gubernamentales y una creciente cultura empresarial. El gobierno colombiano ha implementado diversas medidas para fomentar el emprendimiento y fortalecer el ecosistema empresarial del país. Entre estas medidas se destacan la creación de zonas francas, reducciones fiscales para nuevas empresas, programas de aceleración de startups, el Fondo Emprender para capital semilla y la Ley de Emprendimiento aprobada en 2021. Estas acciones reflejan un enfoque proactivo hacia la creación y el crecimiento de empresas innovadoras. Además de las políticas específicas de emprendimiento, Colombia ha emprendido una transformación digital significativa, con inversiones en ciencia, tecnología e innovación. Sin embargo, las empresas enfrentan desafíos en la implementación de tecnologías de transformación digital debido a limitaciones presupuestarias, falta de cultura digital, brechas de conocimiento y escasez de capital humano especializado. A pesar de estos desafíos, el país ha avanzado en el desarrollo de marcos regulatorios que respaldan el emprendimiento, abarcando desde 2010 hasta 2022 con leyes, decretos y planes de desarrollo nacional dirigidos a promover la formalización empresarial, apoyar a las pequeñas y medianas empresas, y fomentar la competitividad y la innovación. El ecosistema de startups en Colombia refleja esta evolución, con un enfoque en sectores como FinTech, RetailTech, AdTech/MarTech, HealthTech, Business Management, SaaS y DeepTech. Bogotá emerge como el principal hub de startups, seguido de Medellín, que ha desarrollado una comunidad emprendedora activa. Sin embargo, la distribución geográfica muestra una centralización significativa en algunas regiones, lo que resalta la necesidad de promover la diversidad y la inclusión en todo el país. A pesar de los desafíos, el crecimiento del ecosistema de startups ha sido notable, con un aumento en la inversión y el surgimiento de empresas de alto valor, lo que subraya el potencial para impulsar un crecimiento económico positivo y sostenible a través del emprendimiento y la innovación en Colombia. 

    El análisis de la inversión en startups colombianas entre los años 2013 y 2023 arroja luces sobre un ecosistema emprendedor en constante evolución. A pesar de que el panorama muestra un dinamismo palpable, aún se vislumbra un camino por recorrer hacia la plena madurez del sector. Si bien se ha observado un aumento notable en la cantidad de transacciones financieras, especialmente en las etapas iniciales del desarrollo de los startups, es evidente que este crecimiento no se ha distribuido de manera uniforme en todo el territorio nacional. Bogotá, como epicentro económico del país, se erige como líder indiscutible en el levantamiento de capital, acaparando el 93% de los fondos y el 77% de las operaciones de inversión. A su vez, Medellín, con un 6% de los fondos y un 16% de las operaciones, representa otro importante polo de atracción de recursos para los startups colombianos. Este panorama deja en claro la marcada concentración de la inversión en las principales ciudades del país, dejando un margen reducido para el desarrollo en otras regiones. Es fundamental destacar que este crecimiento no ha sido espontáneo; ha sido el resultado del arduo trabajo de una multiplicidad de actores, desde inversionistas y aceleradoras hasta programas gubernamentales y organizaciones de apoyo al emprendimiento, que han contribuido activamente a la consolidación del ecosistema emprendedor colombiano. En el ámbito departamental, Cundinamarca, donde se encuentra ubicada Bogotá, emerge como el principal receptor de inversiones, con un total de USD 4.308 millones distribuidos en 306 operaciones de inversión durante el periodo analizado. Le sigue de cerca Antioquia, hogar de Medellín, con un monto de USD 286 millones repartidos en 62 operaciones, consolidándose como otro importante foco de inversión en el país. Por su parte, Valle del Cauca, con Cali como su ciudad más representativa, ha logrado captar un total de USD 24 millones distribuidos en 14 operaciones de inversión, lo que demuestra un crecimiento incipiente pero prometedor en la región. Este análisis por regiones pone de manifiesto la necesidad de fomentar la descentralización de la inversión, promoviendo el desarrollo de ecosistemas emprendedores más robustos en todo el territorio colombiano. La distribución equitativa de recursos y oportunidades resulta esencial para impulsar el crecimiento económico y la generación de empleo en todas las regiones del país. 

    Comparando el ecosistema colombiano con las mejores prácticas de otros ecosistemas, es posible identificar las fortalezas y debilidades del país en términos de emprendimiento. Silicon Valley en California, Estados Unidos, es uno de los ecosistemas de emprendimiento más exitosos, reconocido por su fuerte inversión en innovación, el apoyo de grandes empresas tecnológicas y una cultura empresarial que fomenta la creatividad y la asunción de riesgos. Aunque el ecosistema colombiano no tiene la misma concentración de empresas tecnológicas y capital de riesgo, ha dado pasos importantes para promover la innovación y la creatividad, como la creación de zonas francas y la implementación de políticas de reducción de impuestos para nuevas empresas. Otro ecosistema de emprendimiento exitoso es Israel, que se ha convertido en un centro de tecnología y emprendimiento al fomentar la colaboración, el intercambio de ideas y atraer una inversión extranjera significativa en el sector tecnológico. Aunque Colombia aún no ha alcanzado el mismo nivel de éxito en el sector tecnológico, ha tomado medidas para promover la colaboración y el intercambio de ideas, como la creación de eventos y programas para emprendedores como hackathons y aceleradoras de startups. La brecha de género en los startups es un desafío significativo que debe abordarse para garantizar un acceso equitativo a oportunidades en el sector empresarial en Colombia. Afortunadamente, existen varias medidas e iniciativas en el país para promover la igualdad de género en los startups y fomentar la participación activa de las mujeres en el emprendimiento y la innovación. Estas incluyen programas de mentoría ofrecidos por organizaciones y empresas privadas para mujeres emprendedoras, iniciativas de networking que fomentan la colaboración entre mujeres empresarias, conciencia de género y programas de capacitación, y programas de financiamiento y apoyo del gobierno para startups lideradas por mujeres. A pesar de los desafíos, el futuro del ecosistema de emprendimiento digital en Colombia es prometedor, con altos números de inversión, un crecimiento constante de startups digitales y un enfoque cada vez mayor en la sostenibilidad. Las organizaciones de apoyo deben garantizar condiciones para la continuidad del financiamiento, mientras que los ecosistemas deben proporcionar las mejores condiciones posibles para que los emprendedores creen startups desde sus comunidades locales, evitando la fuga de cerebros y la pérdida de talento. Aunque el año 2023 pueda presentar desafíos, se debe ver como una oportunidad para aumentar la resiliencia del ecosistema de emprendimiento digital en Colombia. 

    El emprendimiento y la creación de empresas se han convertido en motores clave para el desarrollo económico y social en Colombia. Una de las ideas centrales es la importancia de tener una mentalidad enfocada en resolver problemas y aportar valor a las personas y comunidades. Esto se refleja en la necesidad de contar con un equipo comprometido y talentoso que comparta el propósito superior de la empresa, así como en la relevancia del aprendizaje continuo y la actualización permanente, especialmente en temas tecnológicos. En este sentido, las tecnologías emergentes juegan un papel fundamental en el futuro del emprendimiento, aunque aún no se conocen por completo. Mantenerse abierto y actualizado es clave para adaptarse a estos cambios. Además, se destaca el impacto ambiental y social que tendrán los emprendimientos futuros, integrando la tecnología de manera orgánica para generar soluciones efectivas y sostenibles. Las instituciones educativas, como la Universidad EAFIT, desempeñan un papel fundamental en la formación del talento emprendedor y en la conexión con el ecosistema empresarial. Por otro lado, el ecosistema de emprendimiento en Colombia ha evolucionado significativamente en los últimos años, con iniciativas como On.going en la Universidad EAFIT que fomentan la creación de startups y el desarrollo de soluciones innovadoras. Estos espacios no solo ofrecen oportunidades de aprendizaje y conexión, sino que también promueven la colaboración y el intercambio de conocimientos entre emprendedores de diferentes sectores. Mauricio Hoyos, CEO de Tvalley, destaca el crecimiento del ecosistema de emprendimiento en Colombia y la necesidad de que las empresas tengan un impacto positivo y sostenible para asegurar su viabilidad a largo plazo. Asimismo, se subraya la importancia de las energías renovables y las tecnologías verdes para abordar los desafíos ambientales en Colombia, así como la necesidad de educación digital para cerrar brechas y proporcionar más oportunidades, especialmente en áreas rurales. MUTA, una plataforma de sostenibilidad, ejemplifica cómo las empresas pueden abordar estos problemas mediante la adopción de tecnología, la creación de empleo y la educación ambiental. 

     

    En general, el ecosistema de startups tecnológicas en Colombia ha experimentado un notable crecimiento, ubicándose en el puesto 44 a nivel mundial según el Índice Global de Ecosistemas de Startups 2022 de StartupBlink, con un crecimiento anual del 28% en los últimos cinco años y una recaudación de $4.62 mil millones en inversiones entre 2013 y 2023. A pesar de esta posición destacada, el país enfrenta desafíos como la limitada presencia de unicornios y la necesidad de eventos globales que impulsen su visibilidad internacional. El gobierno colombiano ha implementado medidas proactivas para fomentar el emprendimiento, aunque persisten retos en la adopción de tecnologías digitales debido a limitaciones presupuestarias y de capital humano. El análisis de la inversión revela una concentración en Bogotá y Medellín, destacando la importancia de descentralizar la inversión para fortalecer ecosistemas emprendedores en todo el país. Aunque Colombia sigue pasos importantes en promover la innovación y la creatividad, aún no alcanza el nivel de éxito de otros ecosistemas globales. Sin embargo, el enfoque creciente en sostenibilidad y la necesidad de cerrar brechas digitales y de género ofrecen un panorama prometedor para el emprendimiento digital en el país.  

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  • Tribal Communities Want Energy Resilience with Microgrids: Is the U.S. Stepping Up?

    Tribal Communities Want Energy Resilience with Microgrids: Is the U.S. Stepping Up?

    A major goal for outage-prone tribal communities is energy resilience through the deployment of microgrids and renewable energy. They’re also looking to take control of their energy future and lower their energy costs.

    The U.S. government is stepping up to help tribes achieve these goals. 

    The Department of Energy’s (DOE) Loan Programs Office recently announced a conditional commitment under the Tribal Energy Financing Program for a loan guarantee of up to $72.8 million for a solar-plus-long-duration energy storage microgrid on the tribal lands of the Viejas Band of the Kumeyaay Indians near Alpine, California. The loan guarantee covers 90% of the loan for the Viejas Enterprise Microgrid project, said Nicole Reiter, vice president of development at Indian Energy, a Native American-owned developer and systems integration firm that’s developing the project.

    This effort is the first to be offered a commitment through the Tribal Energy Financing Program, which was expanded and provided new loan authority under the Inflation Reduction Act (IRA).

    The California Energy Commission (CEC) earlier gave the microgrid project a $1.2 million grant to study long-duration, non-lithium ion energy storage for the microgrid.

    “This commitment by the DOE not only represents an incredible milestone for our microgrid project with the Viejas, it represents an even more important milestone for our people as a whole,” said Allen Cadreau, principal at Indian Energy. “This is truly tangible value provided by the U.S. government in support of Native America and our perseverance toward true sovereignty.”

    Additional federal funds are also helping tribal communities. Six tribal microgrids are being built on Native American lands thanks to a $39 million investment from the tribes and DOE.

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  •  Measuring the Emissions & Energy Footprint of the ICT Sector: Implications for Climate Actions

     Measuring the Emissions & Energy Footprint of the ICT Sector: Implications for Climate Actions

    El informe presenta un análisis exhaustivo de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y el consumo de energía del sector de tecnologías de la información y comunicación (TIC) a nivel global. Se estiman las emisiones y la demanda energética del sector, abarcando desde redes de telecomunicaciones hasta centros de datos y equipos de TIC. Se destaca la necesidad de mejorar los mecanismos de informes y seguimiento de emisiones dentro del sector de las TIC, así como la intensidad de carbono y energía de las redes de telecomunicaciones. Asimismo, se exploran oportunidades para aumentar la eficiencia de estas redes. Además, el informe examina las emisiones de los centros de datos y los equipos de TIC, incluyendo estudios de caso de Francia, Singapur, el Reino Unido, Ruanda y Brasil, que muestran los esfuerzos y desafíos en la reducción de la huella de carbono y las necesidades energéticas del sector. Finalmente, se ofrecen recomendaciones clave para abordar el impacto ambiental del sector mediante esfuerzos coordinados hacia la digitalización y descarbonización. Por otro lado, la conectividad a internet en rápida expansión a nivel mundial requiere más energía y genera mayores emisiones de GEI del sector de TIC. La falta de datos precisos sobre el impacto climático del sector dificulta el desarrollo de estrategias de reducción de emisiones. A pesar de que dos tercios de la población mundial están conectados a internet, un tercio sigue sin estarlo, principalmente en países de bajos y medianos ingresos. Conectar a estas poblaciones aumentará la demanda de energía y las emisiones si no se implementan intervenciones específicas. Aunque las empresas tecnológicas son grandes compradoras de energía renovable, el sector público también tiene un papel importante en garantizar un entorno propicio para la digitalización sostenible. Para alcanzar el objetivo de reducir las emisiones del sector casi a la mitad en menos de siete años, es fundamental realizar un seguimiento preciso de las emisiones y la demanda de energía del sector para informar las políticas nacionales y las acciones climáticas.  

     

    Los esfuerzos y directrices establecidos por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) y otras organizaciones son fundamentales para ayudar al sector de Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) a alcanzar emisiones netas cero y cumplir con el objetivo de 1,5°C del Acuerdo de París. La UIT ha desarrollado estándares y metodologías técnicas específicas para evaluar el consumo de energía, las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y el impacto ambiental de las soluciones de TIC. Además, empresas de TIC públicamente listadas publican informes ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) con datos climáticos, impulsadas por requisitos de informes obligatorios, financiamiento vinculado a la sostenibilidad, presión de los accionistas y reputación. El Protocolo de Gases de Efecto Invernadero, una iniciativa conjunta del World Resources Institute (WRI) y el World Business Council for Sustainable Development (WBCSD), proporciona un marco estandarizado para que las empresas clasifiquen sus emisiones de GEI en tres alcances: Alcance 1 (emisiones directas), Alcance 2 (emisiones indirectas de la energía adquirida) y Alcance 3 (emisiones indirectas de la cadena de valor). Se destaca la importancia de contabilizar las emisiones del Alcance 3, que pueden representar la mayor fuente de emisiones para las empresas y ofrecer oportunidades significativas para reducciones de GEI. Aunque los operadores de telecomunicaciones generaron aproximadamente 133 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (tCO₂e) de emisiones operativas en 2022, representando el 0,4% de las emisiones globales totales de GEI de la energía, se observa un descenso en las emisiones de alrededor del 1% anual entre 2020 y 2022. La región de Asia Pacífico representa la mayor parte de las emisiones de GEI reportadas por los operadores de telecomunicaciones, con tres operadores de China representando casi la mitad de las emisiones. Aunque se registró un aumento en las emisiones en nueve países entre 2020 y 2022, principalmente en la región de Asia y en países de ingresos bajos y medianos, el consumo de electricidad por parte de los operadores de telecomunicaciones continúa aumentando, impulsado por la creciente demanda de datos y conectividad. En este contexto, es de suma importancia para el sector de las TIC implementar estrategias efectivas para mejorar la eficiencia energética y reducir su impacto ambiental, en línea con los objetivos del Acuerdo de París y las iniciativas lideradas por la UIT y otras organizaciones relevantes.  

     

    El informe proporciona estimaciones de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y consumo de electricidad derivados de la fabricación y uso de ordenadores personales (PCs), smartphones y equipos de red, componentes clave del sector de tecnologías de la información y comunicación (TIC). En 2022, se estimaron las emisiones de fabricación de PCs en 65 millones de toneladas de CO2 equivalente (tCO2e), descendiendo respecto al año anterior debido a la menor demanda tras la pandemia de COVID-19. Las emisiones por uso de productos de PCs se estimaron en 187 millones de tCO2e y el consumo de electricidad en 392 teravatios-hora (TWh) en 2022. Para smartphones, las emisiones de fabricación se estimaron en 57 millones de tCO2e y el consumo de electricidad en 119 TWh en 2022, con reducciones asociadas a cuellos de botella en la cadena de suministro y mayor uso de energías renovables por parte de los proveedores. Las emisiones por uso de productos de smartphones se estimaron en 18 millones de tCO2e y el consumo de electricidad en 23 TWh en 2022. Respecto a la fabricación de equipos de red, los cinco principales proveedores representaron el 70% de los ingresos del sector. Se estimaron emisiones de Alcances 1 y 2 en 6 millones de tCO2e, y emisiones de cadena de suministro en 27 millones de tCO2e, con un consumo total de electricidad de 56 TWh en 2022. Las emisiones disminuyeron un 17% en 2022, probablemente debido a interrupciones en la cadena de suministro, presión de proveedores sobre sus suministradores para usar más energía renovable y mayor eficiencia energética de los productos. El informe combina estas estimaciones con datos de operadores de telecomunicaciones, centros de datos y computación en la nube para proporcionar una estimación global de las emisiones y huella energética del sector de las TIC. En cuanto a los esfuerzos para medir las emisiones de gases de efecto invernadero y el consumo de energía del sector de las tecnologías de la información y comunicación (TIC) a nivel global y en países específicos, las estimaciones globales sugieren que el sector de las TIC emitió 567 millones de toneladas de CO2 equivalente en 2022, lo que representa el 1.7% de las emisiones globales. El consumo de electricidad se estimó en 1,183 TWh en 2022, o el 4.7% del total mundial. Las emisiones incrustadas de dispositivos como PCs y smartphones representan la mayor parte (63%) de las emisiones de las TIC, seguidas de las redes de telecomunicaciones (23%) y los centros de datos (13%). La mayoría de las partes de la cadena de valor experimentaron un crecimiento moderado o negativo de emisiones de 2020 a 2022, excepto por aumentos significativos en emisiones de centros de datos de colocación (20% de crecimiento) y centros de datos de nube/contenido (46% de crecimiento). Francia es el primer país donde el regulador de telecomunicaciones (ARCEP) compila y publica datos climáticos de operadores de telecomunicaciones basados en reportes obligatorios. Los datos muestran que las emisiones crecieron un 5.4% y el uso de energía aumentó un 26% de 2017 a 2021 en el sector de las telecomunicaciones en Francia. Rwanda publica datos sobre el uso de electricidad por torres de telecomunicaciones y centros de datos, mientras que Singapur estima las emisiones de centros de datos utilizando datos de electricidad por sector económico. Brasil tiene una iniciativa voluntaria para que las empresas reporten datos climáticos públicamente, y el Reino Unido obliga a la divulgación de emisiones/energía para empresas cotizadas y grandes empresas privadas. Estos esfuerzos destacan la necesidad de una mejor medición y reporte de emisiones del sector de las TIC para apoyar los esfuerzos de mitigación climática en esta fuente creciente de emisiones.  

     

    El informe proporciona una visión general de la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) y el consumo de electricidad en el sector de tecnologías de la información y comunicación (TIC), con un enfoque en el Reino Unido, Rwanda y Brasil. En el Reino Unido, el gobierno proporciona factores de conversión para que las empresas informen sus emisiones, pero la consistencia de datos sigue siendo una preocupación, especialmente para los centros de datos de colocación. El informe presenta datos de emisiones y consumo de electricidad para los principales operadores de telecomunicaciones y empresas de centros de datos en el Reino Unido. Rwanda es destacado como el único país en desarrollo conocido donde el regulador de las TIC publica datos de consumo de electricidad para empresas de torres de telecomunicaciones y centros de datos. El informe proporciona cifras de consumo de electricidad y emisiones para los principales operadores de telecomunicaciones en Rwanda. Brasil tiene un esquema voluntario de divulgación de emisiones de gases de efecto invernadero para empresas, y el informe presenta datos de emisiones en los tres alcances (directo, indirecto de energía adquirida y otros indirectos) para los principales operadores de telecomunicaciones y empresas de TIC que participan en el esquema. Igualmente, el informe discute el esquema de generación distribuida (GD) de Brasil, que permite a los consumidores, incluidos los operadores de telecomunicaciones, instalar generadores de energía renovable y devolver el exceso de electricidad a la red, compensando su electricidad comprada. Los operadores de telecomunicaciones en Brasil han estado adoptando activamente este esquema para alimentar sus redes. El informe, igualmente, discute el papel del sector de tecnologías de la información y comunicación (TIC) en la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) y el consumo de energía, y resalta puntos clave para abordar la huella de carbono y las necesidades energéticas del sector. Proporciona datos sobre el consumo de electricidad y las emisiones de GEI del sector de las TIC, mostrando una tendencia creciente a nivel global. El informe enfatiza la importancia de la divulgación, agregación y evaluación de datos para facilitar la toma de decisiones informadas por parte de gobiernos y reguladores. Sugiere que las transiciones tecnológicas, como el desmantelamiento de redes heredadas y la transición a tecnologías más eficientes en energía como el 4G y 5G, pueden ayudar a reducir las emisiones. Sin embargo, estas transiciones deben ser planificadas cuidadosamente para garantizar la inclusión y evitar dejar atrás a poblaciones vulnerables. El informe destaca el papel de las modificaciones regulatorias, incentivos y la colaboración entre los sectores de las TIC y la energía en la reducción de emisiones y el apoyo al acceso sostenible a la energía. Proporciona ejemplos de cambios regulatorios en países como Brasil y Sudáfrica que han permitido que el sector de las TIC adopte fuentes de energía renovable. En general, el informe subraya la necesidad de un enfoque basado en datos, desarrollo de capacidades, planificación inclusiva e intervenciones políticas para abordar la huella de carbono y las necesidades energéticas del sector de las TIC mientras se promueve el desarrollo sostenible.  

     
     

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  • UAE SUSTAINABILITY BUILT ENVIRONMENT BLUEPRINT

    UAE SUSTAINABILITY BUILT ENVIRONMENT BLUEPRINT

    El informe Blueprint de Sostenibilidad del Entorno Construido de los Emiratos Árabes Unidos resume hallazgos clave y oportunidades para fomentar una mayor acción climática en el sector del entorno construido, que representaba el 27% de las emisiones de gases de efecto invernadero en los EAU en 2019. El informe abarca políticas y regulaciones, materiales y sistemas de construcción, acceso a financiamiento verde, datos y habilidades. Aunque los EAU cuentan con códigos de construcción verdes a nivel federal y emiratí, los principales desarrolladores han superado estas pautas, contribuyendo a la capacitación del mercado y a una mejor actuación en sostenibilidad. Las áreas clave de intervención identificadas incluyen códigos de construcción, políticas relacionadas con la energía, requisitos de desempeño de edificios, especificaciones de materiales y sistemas, operaciones de edificios y sistemas energéticos. En cuanto al financiamiento, alrededor del 60% de los interesados citaron la falta de financiamiento verde como un desafío importante, con criterios complejos y procesos poco claros como obstáculos adicionales. Mejorar los estándares de financiamiento verde, los datos y los perfiles de riesgo-retorno se identificaron como habilitadores. Los datos comprensivos y accesibles ayudan a facilitar un diseño mejorado, operaciones y acceso a financiamiento verde. Capacitar a la fuerza laboral en áreas como informes, vías de descarbonización y gestión de operaciones de edificios es esencial para las empresas que buscan una acción climática más sólida. El camino a seguir implica armonizar los requisitos de políticas de construcción verde y los habilitadores del mercado, con el Grupo de Líderes de Desarrolladores apoyando al Ministerio de Energía e Infraestructura en habilitar políticas y entregar señales de mercado alineadas con los objetivos de cero neto de los EAU para 2050. El documento esboza diversas estrategias e iniciativas dirigidas a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, especialmente en el sector de la construcción, que representó el 28% de las emisiones de los EAU en 2019. Se espera que el sector de la construcción contribuya con el 81.4% de la reducción total de emisiones objetivo de los EAU para 2030. Se mencionan iniciativas globales como la Agenda BreakthroughBuildings Breakthrough, 2030 Breakthrough y la Campaña Race to Zero, destacando la colaboración internacional y las acciones voluntarias para descarbonizar sectores de alta emisión, incluidos los edificios.   

     

    Los Principios Políticos Globales para un Entorno Construido Sostenible proporcionan pautas para gobiernos y formuladores de políticas en el entorno construido, abarcando carbono, resiliencia, circularidad, agua, biodiversidad, salud, equidad y acceso. El Compromiso Global de Refrigeración tiene como objetivo aumentar la eficiencia de los nuevos equipos de aire acondicionado en un 50% para 2030. A nivel local, la Tercera Actualización de la Contribución Nacionalmente Determinada de los Emiratos Árabes Unidos apunta a una reducción de 43 MtCO2e para 2030, con el sector de la construcción contribuyendo con 35 MtCO2e (81.4%). Las intervenciones planificadas incluyen etiquetas energéticas de edificios, renovaciones, sistemas de refrigeración eficientes, reformas de precios, conservación de energía, medición neta/bruta y códigos de construcción revisados. El Programa Nacional de Gestión de la Demanda de Energía y Agua 2050 tiene como objetivo una reducción del 40% en la demanda de energía y del 50% en la demanda de agua para 2050. El documento proporciona una visión general de los esfuerzos de los Emiratos Árabes Unidos para descarbonizar el entorno construido y mejorar la sostenibilidad en el sector de la construcción. Destaca la importancia de los edificios para alcanzar el objetivo de 1.5°C de calentamiento global y la necesidad de una mayor ambición y compromiso por parte de los actores no estatales. El Campeón de Alto Nivel de Cambio Climático de los EAU se involucró con los principales desarrolladores en una mesa redonda para identificar oportunidades clave para la descarbonización. Se formó un grupo de trabajo para mapear desafíos y habilitadores, identificando políticas y regulaciones como el principal habilitador según representantes de la industria. El informe resume los principales hallazgos del grupo de trabajo, abarcando oportunidades en materiales y sistemas de construcción, política, financiamiento verde, datos y habilidades. Esboza el contexto regulatorio actual, incluidas las regulaciones nacionales, regulaciones emiratíes locales, esquemas de certificación voluntaria y pautas de alta ambición de construcción por parte de los principales desarrolladores. Los EAU han implementado varias regulaciones y programas, como los Estándares de Edificios Verdes y Sostenibles, el Programa de Energía y Agua DSM de los EAU 2050, y regulaciones locales como el Sistema de Calificación de Perlas Estidama en Abu Dhabi, Reglamentos de Edificios Verdes de Dubái y Código de Edificación Verde Barjeel en Ras Al Khaimah. Las zonas francas también han adoptado regulaciones de edificación verde. El informe tiene como objetivo co-diseñar e implementar políticas y habilitadores de mercado identificados en cada área, destacando los esfuerzos actuales del grupo de trabajo de liderazgo en colaboración con el gobierno de los EAU y delineando los próximos pasos necesarios para el progreso.  

     

    El avance hacia un entorno construido neto en emisiones de carbono en los Emiratos Árabes Unidos (EAU) presenta diversas oportunidades y habilitadores claves. La habilitación del acceso a certificados locales de energía renovable o acuerdos de compra de energía es fundamental para ampliar y diversificar el mercado energético local, permitiendo una mayor inversión del sector privado en la transición del suministro eléctrico. En cuanto al desempeño de los edificios, es importante establecer requisitos y directrices nacionales para la renovación de edificios, respaldados por incentivos locales y un enfoque basado en el desempeño de edificio por edificio para maximizar la eficiencia energética. Se sugiere introducir requisitos de seguimiento del rendimiento, certificados de eficiencia energética, Certificados de Energía en Edificios (DECs) y protocolos de seguimiento de emisiones de carbono de edificios y equipos. Además, se aboga por programas de certificación de equipos para garantizar el cumplimiento del mercado y se destaca el papel potencial de las Empresas de Servicios Energéticos (ESCOs) en la auditoría, seguimiento e informe de planes de renovación de edificios. Además, se enfatiza la necesidad de actualizar los códigos de construcción para reflejar materiales y sistemas verdes comercialmente disponibles, desarrollar puntos de referencia para el desempeño de edificios y sistemas existentes, y corregir el factor de potencia para optimizar el consumo de energía. Por otro lado, un panorama general de las prácticas e iniciativas de construcción sostenible en los EAU destaca estudios de caso y esfuerzos para promover el financiamiento verde. Entre los puntos clave se encuentran el desarrollo de puntos de referencia para el desempeño de los edificios y la promoción de materiales y sistemas sostenibles. Estudios de caso que muestran edificios energéticamente eficientes como el Edificio de Administración Shamal del Grupo AD Ports y los estrictos requisitos de diseño ambiental de la Ciudad Masdar. Oportunidades para crear demanda de mercado para materiales verdes a través de esquemas de etiquetado y bases de datos. La necesidad de operaciones, mantenimiento y servicios de renovación de edificios óptimos por parte de ESCOs y empresas de gestión de instalaciones. Las ‘Directrices RISE’ de Expo City Dubai promueven la adquisición sostenible y se alinean con la iniciativa Net Zero 2050 de los EAU. Una visión general de productos financieros verdes como hipotecas, préstamos y bonos verdes para apoyar la transición hacia una economía baja en carbono. El progreso realizado por los bancos de los EAU en canalizar fondos hacia iniciativas de financiamiento verde, con alrededor de 190 mil millones de AED invertidos colectivamente para finales de 2022.  

     

    El estado actual de las habilidades de sostenibilidad en el sector del entorno construido en los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y la necesidad de capacitar a la fuerza laboral es un tema relevante. Aunque las empresas están tomando medidas sobre temas climáticos, existe una escasez de habilidades especializadas como la contabilidad de cero neto y la gestión de riesgos. Los actores de la industria han resaltado la necesidad de habilidades en mantenimiento de edificios y orientación sobre las vías de descarbonización. El estudio enfatiza la importancia de introducir pautas para la presentación de informes, respaldadas por programas de capacitación para gerentes de instalaciones y proveedores de servicios, permitiéndoles asesorar sobre el desempeño de los edificios y la renovación. Las tecnologías de monitoreo y reporte automatizadas pueden facilitar este proceso. Los estudios de caso de Majid Al Futtaim y Expo City Dubai muestran sus esfuerzos en proporcionar capacitación en sostenibilidad a empleados, proveedores e inquilinos, cubriendo temas como adquisiciones sostenibles, certificaciones de edificios verdes, riesgo climático y salud y seguridad. El documento, a su vez, destaca la necesidad de una vía de descarbonización para edificios, aprobada por la Iniciativa de Objetivos Basados en la Ciencia, y la oportunidad para los EAU y los actores regionales de definir una vía local adecuada e informada por la ciencia con KPI claros. El camino para seguir incluye el lanzamiento de la Coalición de Primeros Movimientos, un grupo de trabajo para desarrollar criterios de mercado para impulsar la transición del sector, y aprovechar la COP28 para reunir a los actores y discutir los próximos pasos con el Ministerio de Cambio Climático y Medio Ambiente y el Ministerio de Energía e Infraestructura. También se mencionan los próximos habilitadores de políticas, como los códigos de construcción, la energía renovable, la gestión de instalaciones y las renovaciones de edificios, como parte de los Programas de DSM del Entorno Construido que apuntan a reducir el consumo de energía y agua para 2050. Por otro lado, el documento describe varios proyectos, políticas y regulaciones iniciadas por el Ministerio de Energía e Infraestructura en los EAU para promover la sostenibilidad en el entorno construido. Incluye el Reglamento Nacional de Edificios Verdes (NGBR) que establece estándares mínimos de energía y agua para edificios nuevos, un Programa de Renovación de Edificios para reducir el consumo de energía y agua en edificios gubernamentales, y una Política Reguladora del Mercado Energético Local para fomentar a los proveedores de servicios energéticos e inversión del sector privado en proyectos gubernamentales para reducir el consumo de energía y agua, la huella de carbono y los costos operativos. Los próximos habilitadores de políticas se centran en apoyar al Ministerio en el desarrollo de estas políticas y trabajar con el Foro de Líderes de Desarrolladores para identificar habilitadores de mercado. La armonización de los requisitos de políticas de construcción verde y los habilitadores de mercado en los EAU puede respaldar una transición del mercado más homogénea y acelerada, lo que lleva a una adopción más amplia de criterios mínimos de desempeño de edificios en toda la región del CCG. El documento también reconoce las contribuciones de varios actores y socios involucrados en el desarrollo e implementación de estas iniciativas.  

     
     

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  • From Disruption to Opportunity: Strategies for Rewiring Global Value Chains

    From Disruption to Opportunity: Strategies for Rewiring Global Value Chains

    El documento aborda estrategias para reconfigurar las cadenas de valor globales y enfrentar las interrupciones y desafíos actuales. Las cadenas de valor globales se encuentran constantemente expuestas a perturbaciones provocadas por factores sociales, ambientales y geopolíticos, lo que obliga a los fabricantes a rediseñar y fortalecer sus cadenas de valor. Existe una brecha entre la intención estratégica y la ejecución operativa para satisfacer las expectativas de los clientes, garantizar el crecimiento y abordar los compromisos entre costos, rendimiento, resiliencia y sostenibilidad. En respuesta, los fabricantes están migrando hacia cadenas de valor conectadas a nivel global y multi-local, adoptando la digitalización integral, priorizando la resiliencia y la sostenibilidad, implementando nuevos modelos de negocio y aprovechando ecosistemas y asociaciones. Para cerrar la brecha entre la intención y la ejecución, los fabricantes deben adoptar enfoques holísticos y basados en datos para aumentar la eficiencia al tiempo que impulsan la sostenibilidad, la resiliencia y la agilidad. Este documento presenta estrategias probadas implementadas en cinco tendencias que están dando forma a la reconfiguración de las cadenas de valor, desarrolladas en colaboración con expertos en fabricación y cadena de suministro. Se destaca la necesidad de un enfoque multilateral para la reconfiguración para navegar por la turbulencia del mercado, gestionar compromisos y construir competitividad para las futuras cadenas de valor, asegurando un impacto económico, social y ambiental positivo. Asimismo, se discuten las principales interrupciones y desafíos que enfrentan los fabricantes al rediseñar sus cadenas de valor globales. Se destacan tres megatendencias globales: tecnologías emergentes, cambio climático y tensiones geopolíticas, que generan perturbaciones frecuentes y remodelan los sistemas de fabricación. Estas interrupciones abarcan desde incertidumbre económica, cambios en la gobernanza, degradación ambiental y avances tecnológicos. Se enfatiza la necesidad de un cambio significativo en la colaboración entre el sector privado y público, y a lo largo de las cadenas de valor, para satisfacer las demandas cambiantes. Los fabricantes están pasando de cadenas de valor globales a globales y multi-locales, de «hacer» digital a «ser» digital en operaciones integrales, de economías de escala a economías de habilidad, de cumplimiento regulatorio a sostenibilidad innovadora y de orientación a los costos a orientación al valor del cliente. Aunque muchos fabricantes buscan optimizar operaciones a través de enfoques incrementales, se sugiere que la adaptación continua mediante iteraciones graduales expone las cadenas de valor a considerables riesgos. En su lugar, las organizaciones que reconfiguran proactivamente sus cadenas de valor están mejor preparadas para superar la volatilidad y crear redes capaces de generar un impacto económico, social y ambiental positivo. El Foro Económico Mundial, en colaboración con Kearney, realizó una encuesta y consultas para comprender las acciones tomadas por actores de la fabricación y cadena de suministro para rediseñar sus cadenas de valor. Los resultados de la encuesta indican una brecha entre la intención estratégica y la ejecución operativa, principalmente debido a la escala y complejidad de los cambios necesarios, junto con los costos de oportunidad. En el documento se enfatiza en la importancia de que los fabricantes tomen medidas proactivas para futuro-proof sus cadenas de valor ante presiones externas y condiciones de suministro restringidas. El Foro Económico Mundial tiene como objetivo proporcionar un espacio neutral y una red para fabricantes, el sector público, la sociedad civil y la academia para navegar con éxito la reconfiguración de las cadenas de valor globales y permitir las mejores prácticas e intercambio de conocimientos.  

     

    De igual forma, el análisis abarca las tendencias emergentes y estrategias clave para las cadenas de suministro globales, destacando la necesidad de encontrar un equilibrio entre la localización y la globalización. Las empresas están transitando hacia un modelo de cadena de suministro globalmente conectada, pero multi-local, con un 92% priorizando la regionalización, aunque solo un 26% planea operaciones de región a región para 2030. Las empresas líderes reconocen la importancia de contar con una segunda fuente de suministro de una región diferente, con un 63% planeando que la mayoría de su gasto directo esté calificado de una segunda región. Si bien la localización mitiga riesgos, un enfoque excesivo en ella puede poner en peligro las ventajas de la globalización, como la reducción de costos, el acceso a materias primas y talento. El costo sigue siendo un factor pivotal, y a menudo se pasa por alto el impacto de los costos de localización, llevando a algunas empresas a volver a prácticas anteriores. La inteligencia artificial y la automatización son clave para mejorar las cadenas de suministro, pero solo el 1% ha automatizado completamente sus procesos debido a sistemas heredados y barreras culturales. Las empresas líderes aprovechan los sistemas avanzados de planificación (APS) y la IA para el pronóstico de la demanda, mientras que las empresas más pequeñas están mejor posicionadas para adoptar tecnologías digitales debido a su tamaño manejable. Las empresas enfrentan escasez de habilidades, pero los líderes intensifican los esfuerzos de capacitación, con un 72% sintiéndose más preparados para el futuro en comparación con el 41% en el pasado. Repensar los modelos organizativos, con un 80% de la fuerza laboral trabajando en funciones cruzadas y un 20% enfocado en capacidades específicas, puede aumentar la flexibilidad y la competitividad. Adicionalmente, se discuten varias tendencias y desafíos clave que enfrentan las cadenas de suministro globales y las operaciones de fabricación. Se destaca la creciente importancia de trabajadores con habilidades analíticas, creativas y tecnológicas para maximizar el potencial de las nuevas tecnologías. Las organizaciones enfrentan dificultades debido a la escasez de personal con la experiencia requerida, y la capacitación continua es necesaria para desarrollar las habilidades necesarias para el futuro. La sostenibilidad es una alta prioridad para los CEOs, pero solo una minoría de empresas está rediseñando sus redes de fabricación para eliminar las emisiones indirectas de gases de efecto invernadero. Sin embargo, los líderes de la industria están priorizando la sostenibilidad sobre el precio al seleccionar proveedores, reconociendo los beneficios a largo plazo de una cadena de valor descarbonizada y ecológicamente amigable. El estudio también enfatiza la necesidad de que las cadenas de suministro se vuelvan más orientadas al valor del cliente, con líderes que reconocen la importancia de medidas centradas en el cliente. Sin embargo, las acciones tangibles para optimizar las expectativas del cliente, como el rendimiento, la resiliencia y la sostenibilidad, aún faltan para la mayoría de las empresas. En resumen, el documento destaca la naturaleza evolutiva de las habilidades en las cadenas de suministro, la creciente importancia de la sostenibilidad y la necesidad de un enfoque orientado al valor del cliente, al tiempo que reconoce los desafíos que enfrentan las empresas para adaptarse a estas tendencias.  

     

    En otra instancia, se estudian las estrategias para que las empresas transformen sus cadenas de valor y suministro con el objetivo de mejorar la sostenibilidad, el valor para el cliente y la resiliencia. Las empresas líderes están avanzando más allá del cumplimiento regulatorio hacia estrategias innovadoras de sostenibilidad, como rediseñar productos, manufactura y redes logísticas para reducir emisiones, utilizar materiales sostenibles e implementar modelos de negocio circulares. Se recomienda un enfoque de doble velocidad, equilibrando victorias rápidas y metas ambiciosas a largo plazo, con flexibilidad para adaptar estrategias durante tiempos desafiantes. Para ser más orientadas al valor del cliente, las empresas líderes están integrando las necesidades del cliente en sus cadenas de valor, optimizando para el valor del cliente y la eficiencia de costos. Las estrategias futuras incluyen una planificación de la demanda de cambio radical a través de la colaboración en toda la cadena de suministro, reingeniería de portafolios de productos basada en el valor del cliente y reconstrucción de cadenas de suministro para optimizar el valor en cada etapa. El estudio de caso destaca el éxito de una empresa de bienes de consumo desbloqueando valor a través de la colaboración en toda la cadena de suministro, como el intercambio de datos en tiempo real con grandes minoristas, optimizando la producción y distribución según las señales de demanda, y co-creando soluciones con proveedores y clientes. El enfoque clave está en transformar las cadenas de valor para ser más sostenibles, centradas en el cliente y resistentes a través de estrategias colaborativas, rediseño de productos y procesos, y aprovechamiento de datos y tecnología. A su vez, se discute cómo una empresa ha logrado un éxito notable al adoptar un enfoque colaborativo y basado en datos para sus operaciones de cadena de valor. Al establecer asociaciones y aprovechar tecnologías digitales, la empresa ha obtenido información sobre el comportamiento del consumidor y las tendencias del mercado, lo que le ha permitido lograr una impresionante tasa de disponibilidad en estantería del 95-98%, superando el estándar de la industria del 90%. El enfoque colaborativo de la empresa implica utilizar innovaciones digitales, asociaciones de datos e inversiones en infraestructura digital para una mejor previsión de la demanda. Esto, combinado con negociar términos comerciales mutuamente beneficiosos con proveedores, ha permitido a la empresa establecer un marco unificado para alinear objetivos en toda la cadena de suministro. Internamente, la empresa reconoce la importancia de las personas y las habilidades para impulsar el cambio organizacional. Al apoyar la colaboración interna y redefinir roles para empoderar a equipos centrados en el cliente, la empresa ha ampliado su influencia más allá de sus propios límites y ha reafirmado su compromiso de ofrecer un valor superior al cliente. Además, la empresa ha liderado esta transformación manteniendo un compromiso con la sostenibilidad. Al ajustar los procesos de producción para alinearse con pronósticos precisos de demanda, ha logrado minimizar el inventario y reducir el desperdicio excesivo, fomentando una cadena de valor más sostenible y consciente del medio ambiente. El documento concluye enfatizando la necesidad de una mayor participación entre los sectores público y privado para permitir el florecimiento de las futuras cadenas de valor. Igualmente, destaca el papel del Foro Económico Mundial en proporcionar un espacio neutral y una red para fabricantes, el sector público, la sociedad civil y la academia para comprender las implicaciones de la reconfiguración de las cadenas de valor globales desde perspectivas tanto del sector privado como público.  

     

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  • Climate Watch country greenhouse gas emissions data and methodology

    Climate Watch country greenhouse gas emissions data and methodology

    El análisis técnico detalla el conjunto de datos de emisiones de gases de efecto invernadero de Climate Watch Country, una herramienta integral que proporciona datos comparables de emisiones de gases de efecto invernadero para 193 países y la Unión Europea desde 1990 en adelante. Este conjunto de datos se compila a partir de diversas fuentes publicadas e incluye emisiones de todos los gases de efecto invernadero en todos los sectores: energía, procesos industriales, agricultura, residuos, y uso de la tierra, cambio de uso de la tierra y silvicultura (LULUCF por sus siglas en inglés). El objetivo es ofrecer datos de emisiones confiables y consistentes para comprender las tendencias globales, comparar perfiles de países, identificar oportunidades de mitigación y monitorear el progreso hacia los objetivos de cambio climático. El documento detalla las fuentes de datos y metodologías utilizadas para compilar los inventarios de gases de efecto invernadero a nivel nacional y global, así como las limitaciones e incertidumbres asociadas con el uso de estos datos de emisiones. Además, el conjunto de datos se actualiza anualmente y está disponible en el sitio web de Climate Watch. Asimismo, esta nota técnica describe las fuentes de datos y la metodología utilizada para compilar el conjunto de datos de Climate Watch sobre emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). El conjunto de datos abarca varios sectores, incluyendo energía (electricidad/calor, manufactura/construcción, transporte, edificaciones, combustión de otros combustibles, y emisiones fugitivas), procesos industriales (cemento, químicos, metales, entre otros), agricultura (ganadería, cultivo de arroz, suelos agrícolas), residuos (vertederos, aguas residuales), y uso de la tierra, cambio de uso de la tierra, y silvicultura. También incluye los combustibles internacionales para bunkers de aviación y transporte marítimo. Las principales fuentes de datos son la Agencia Internacional de Energía (IEA por sus siglas en inglés) para emisiones relacionadas con la energía, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA por sus siglas en inglés) para procesos industriales y emisiones de residuos, y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés) para agricultura y emisiones por uso de la tierra. El conjunto de datos sigue las directrices y metodologías del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) para estimar las emisiones de GEI. Las emisiones del sector energético se basan principalmente en datos de la IEA, que utiliza balances energéticos y factores de emisión predeterminados por el IPCC. Las emisiones de procesos industriales, residuos y agricultura se derivan de fuentes de la EPA y la FAO, respectivamente. Las emisiones por uso de la tierra se calculan utilizando datos de la FAO sobre silvicultura y otras actividades de uso de la tierra. La nota reconoce las incertidumbres y limitaciones asociadas con la estimación y compilación de datos de GEI, como el uso de factores de emisión predeterminados, lagunas de datos, y diferencias metodológicas entre fuentes.  

     

    Climate Watch emplea una metodología para estimar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en diversos sectores, con especial énfasis en el sector energético. Este sector abarca emisiones derivadas de la combustión de combustibles y emisiones fugitivas, desglosadas en subsectores como electricidad/calor, edificaciones, manufactura/construcción, transporte, otras combustiones de combustibles y emisiones fugitivas. Se aclara que las emisiones de combustión de combustibles se asignan al sector donde ocurre el proceso, pero Climate Watch incluye todas estas emisiones bajo el sector energético para evitar la doble contabilización. También se señala que algunas emisiones pueden ser reasignadas al sector de Procesos Industriales y Uso de Productos (IPPU) según las directrices del IPCC, aunque estas estimaciones no están incluidas en el conjunto de datos de Climate Watch. Se proporcionan detalles sobre las actividades y fuentes de emisiones cubiertas en cada subsector energético. Además, se explica el tratamiento de las emisiones internacionales de bunkers (de transporte marítimo y aviación internacional) y su exclusión de los totales nacionales, pero inclusión en los totales globales. Del mismo modo, Climate Watch utiliza diversas fuentes de datos y metodologías para calcular las emisiones de gases de efecto invernadero en diferentes sectores, como energía, procesos industriales, agricultura, uso de la tierra/cambio de uso de la tierra y silvicultura, y residuos. Se describen las actividades específicas y los gases de efecto invernadero (CO2, CH4, N2O y gases fluorados) incluidos en cada sector. También se abordan las incertidumbres asociadas con los datos, especialmente relacionadas con el uso de valores de potencial de calentamiento global (GWP por sus siglas en inglés) del Cuarto Informe de Evaluación del IPCC para convertir gases no-CO2 a equivalentes de CO2. Se reconoce la posibilidad de incertidumbres sustanciales en las fuentes de datos subyacentes y se alienta a los usuarios a consultar la documentación original para obtener información más detallada sobre las incertidumbres.  

     

    La metodología utilizada para estimar los datos históricos de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en países que experimentaron cambios fronterizos o se formaron recientemente, especialmente a principios de la década de 1990, es fundamental para comprender el impacto ambiental de estos eventos. Los pasos principales de esta metodología incluyen calcular las emisiones totales para los primeros 5 años posteriores a la independencia o disponibilidad de datos para el nuevo país, así como calcular las emisiones totales para el mismo período de 5 años para todos los países recién formados a partir del área anterior (por ejemplo, la antigua Unión Soviética). Luego, se divide las emisiones del nuevo país por las emisiones totales para obtener su participación porcentual, y se aplica esta participación al histórico de emisiones del área anterior para estimar las emisiones del nuevo país antes de la independencia. Si bien esta metodología proporciona estimaciones aproximadas, reconocemos las limitaciones en atribuir con precisión las emisiones históricas, especialmente en sectores como agricultura y uso de la tierra, cambio de uso de la tierra y silvicultura (LULUCF), donde los cálculos se realizan por separado para cada gas y sector. Ejemplos concretos, como los de Kazajistán, Bélgica, Luxemburgo y otros países surgidos de cambios fronterizos o la disolución de áreas anteriores, ilustran la aplicación de esta metodología. Para mejorar en el futuro, se propone aumentar la granularidad de los datos, llenar vacíos de información y utilizar valores actualizados de potencial de calentamiento global. De igual forma, el documento se basa en una tabla de datos que muestra la participación estimada de emisiones de gases de efecto invernadero de varios países y regiones anteriores después de su disolución o separación en nuevas naciones a principios de la década de 1990. La tabla proporciona un desglose porcentual de las emisiones asignadas a los países recién formados entre 1990-1991 y 1992-1996 para áreas como la antigua Unión Soviética, Yugoslavia y otros. Estos cálculos se han realizado a partir de datos recopilados por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Además, se detalla el contenido y los sectores cubiertos en el conjunto de datos de emisiones de gases de efecto invernadero de Climate Watch, incluyendo información sobre actividades como transporte, edificaciones, manufactura, agricultura y producción de energía, desglosadas por tipos de gas como CO2, CH4, N2O y gases fluorados.   

     

    En otro ámbito, el documento proporciona una visión detallada de los datos de emisiones de gases de efecto invernadero por actividad, gas y sector, junto con un desglose de las emisiones globales en 2019. Esto incluye emisiones de fuentes como energía, procesos industriales, agricultura, uso de la tierra y silvicultura, y residuos, recopiladas de fuentes como la Agencia Internacional de Energía (IEA), la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) y la FAO. Se presenta una tabla que describe las fuentes específicas de emisiones y los gases asociados para diferentes sectores, así como una figura que muestra las emisiones globales de gases de efecto invernadero en 2019, destacando las contribuciones de cada sector. Adicionalmente, se ofrece una descripción general de las fuentes y metodologías utilizadas para calcular los datos de emisiones de gases de efecto invernadero en la plataforma Climate Watch desarrollada por el Instituto de Recursos Mundiales (WRI). Se citan diversas fuentes autorizadas como el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), la IEA y la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) para los datos y definiciones relacionados con las emisiones de GEI y los potenciales de calentamiento global. También se reconoce la contribución de los socios estratégicos del WRI y de individuos que brindaron retroalimentación durante el desarrollo de la nota técnica. En última instancia, el documento busca proporcionar transparencia y credibilidad al conjunto de datos de Climate Watch, destinado a informar políticas, estrategias y acciones para abordar el cambio climático y promover la sostenibilidad.  

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  • DECARBONIZING INDUSTRIAL HEAT TO FACE CLIMATE CHANGE

    DECARBONIZING INDUSTRIAL HEAT TO FACE CLIMATE CHANGE

    La descarbonización del consumo de calor industrial es un tema decisivo para reducir las emisiones de carbono y mitigar el cambio climático. Las cinco principales industrias con alta demanda de calor en la UE: química y petroquímica, minerales no metálicos, alimentos y bebidas, papel y pulpa, y hierro y acero, representan más del 80% del consumo de calor y necesitan urgentemente estrategias de descarbonización. Las principales tecnologías para descarbonizar el calor industrial incluyen la electrificación directa e indirecta, la captura, utilización y almacenamiento de carbono (CCUS) y la biomasa. El almacenamiento de energía térmica (TES) es una solución potencial para la electrificación directa, especialmente para industrias con temperaturas de proceso de hasta 500°C. El TES ofrece ventajas como almacenamiento de calor para uso posterior, integración con energías renovables no programables como solar y eólica, facilidad de instalación, modularidad y competitividad en costos. Las empresas de servicios públicos pueden liderar en este mercado al probar la tecnología TES, establecer asociaciones con proveedores para implementación comercial e implementar estrategias de defensa con las autoridades. Soluciones innovadoras como el TES pueden ayudar a los clientes industriales a alcanzar objetivos de descarbonización, contribuyendo a una economía baja en carbono. El sector industrial europeo consume alrededor de 2,500 teravatios-hora (TWh) de energía anualmente, con aproximadamente 1,800 TWh (72%) utilizados para generación de calor. El gas natural, los combustibles fósiles y la gasolina representan alrededor del 60% de las fuentes de combustible utilizadas para la producción de calor, creando un mercado abordable de alrededor de 1,100 TWh para esfuerzos de descarbonización.   

     

    El consumo de calor industrial está altamente concentrado en cinco industrias: química y petroquímica, minerales no metálicos, alimentos, bebidas y tabaco, papel y pulpa, papel y artes gráficas, y hierro y acero. Estas industrias representan más del 80% del consumo de calor, con el calor a descarbonizar a menudo superando el 60% del total de combustible utilizado para generación de calor. Juntas, estas cinco industrias muestran un mercado abordable de alrededor de 930 TWh para descarbonización, representando la cantidad total de gas natural, combustibles fósiles y gasolina utilizados para producir calor que necesita ser reemplazada por alternativas verdes. Esto presenta una oportunidad para actores y proveedores de energía para desarrollar tecnologías y soluciones innovadoras para reemplazar combustibles no verdes y entrar en un mercado que se espera que crezca en los próximos años. Igualmente, se discute el potencial para descarbonizar el consumo de calor industrial en cinco grandes industrias: concreto, cerámica, vidrio, minerales no metálicos y alimentos, bebidas y tabaco. Se analizan estas industrias según los rangos de temperatura requeridos para sus procesos de producción, puesto que temperaturas más altas hacen que la descarbonización sea más desafiante. La industria del concreto, con temperaturas de hasta 1,500°C, enfrenta obstáculos significativos debido al uso generalizado de hornos de gas/aceite. La industria cerámica, con temperaturas de hasta 1,200°C, tiene un fuerte interés en el hidrógeno como combustible alternativo. La industria del vidrio, con temperaturas que van desde 500°C hasta 800°C, tiene un mayor potencial de descarbonización, incluido el uso de hornos eléctricos. La industria de minerales no metálicos generalmente requiere temperaturas muy altas por encima de 1,000°C, lo que hace que la descarbonización sea difícil. La industria de alimentos, bebidas y tabaco, con temperaturas principalmente por debajo de 200°C, es adecuada para la descarbonización, especialmente en las subindustrias de carne, leche y lácteos. La industria de papel, pulpa y artes gráficas también tiene requisitos de temperatura bajos, lo que la hace adecuada para la electrificación. En general, el análisis destaca el potencial de descarbonización variado entre industrias según sus requisitos de temperatura y procesos de producción existentes. En un mismo sentido, se han discutido diversas estrategias y tecnologías para lograr este objetivo en diferentes industrias, destacando el potencial de la electrificación directa mediante tecnologías como bombas de calor, hornos de arco eléctrico y configuraciones híbridas con hidrógeno. Las industrias de alimentos, bebidas y tabaco, química y petroquímica, y papel, pulpa y artes gráficas son identificadas como objetivos clave para los esfuerzos de descarbonización. Adicionalmente, se menciona el uso de biomasa y licor negro (un subproducto del procesamiento de papel) como combustibles alternativos para plantas de cogeneración, complementando las estrategias de descarbonización. Sin embargo, se enfrentan barreras como altos costos de inversión, costos de adaptación y precios de electricidad que plantean desafíos para la electrificación en ciertas industrias como la de hierro y acero. Por lo tanto, se destaca la importancia del apoyo regulatorio, incentivos y subsidios de los responsables políticos para impulsar la adopción de electrificación y tecnologías verdes a corto plazo, considerando factores como temperatura de proceso, tamaño y ubicación de la planta, disponibilidad de materias primas, niveles de madurez tecnológica y eficiencia al seleccionar la estrategia y tecnología de descarbonización adecuadas.  

      

    Además de la electrificación directa, se han evaluado diversas tecnologías de descarbonización y su idoneidad para diferentes industrias. Entre estas tecnologías se encuentran bombas de calor, calderas eléctricas, hornos/secadores y hornos/hornos, así como tecnologías de electrificación indirecta como la conversión de energía en calor (P2H) con TES, el hidrógeno como combustible y la captura, utilización y almacenamiento de carbono (CCUS). Las bombas de calor son adecuadas para rangos de temperatura más bajos (hasta 200°C), mientras que las calderas eléctricas pueden alcanzar temperaturas más altas (hasta 300°C) pero son menos eficientes. Los hornos y secadores se utilizan principalmente en las industrias de alimentos, bebidas, tabaco y papel para procesos de cocción, pasteurización y secado, alcanzando temperaturas de hasta 500°C. Los hornos y hornos pueden alcanzar temperaturas muy altas (hasta 1,600°C) y son aplicables en industrias con alta demanda de calor como minerales no metálicos y hierro y acero. La conversión de energía en calor con almacenamiento de energía térmica es una solución prometedora para procesos de temperatura media-alta (hasta 500°C) y ofrece modularidad y facilidad de integración. El hidrógeno como combustible se está explorando para industrias difíciles de descarbonizar como hierro y acero, ya sea como material de inyección en hornos o como agente reductor para producir hierro reducido directamente. CCUS y las calderas de biomasa también se mencionan como opciones de descarbonización para ciertas industrias. Se realiza una evaluación de la idoneidad de estas tecnologías para varias industrias en función de rangos de temperatura, niveles de madurez y competitividad económica en comparación con otras tecnologías de descarbonización alternativas. Además de las tecnologías específicas, el almacenamiento de energía térmica (TES) juega un papel crítico en el futuro descarbonizado impulsado por fuentes de energía renovable. TES abarca diversos métodos, principalmente almacenamiento de calor sensible y latente. El almacenamiento de calor sensible implica calentar o enfriar un medio de almacenamiento sin cambio de fase, mientras que el almacenamiento de calor latente utiliza calor latente para cambiar la fase del medio. Entre las tecnologías de almacenamiento de calor sensible se encuentran el almacenamiento en tanques de agua (adecuado para el rango de 10-90°C), el almacenamiento subterráneo (5-100°C) y el almacenamiento en estado sólido (160-1,300°C). Las tecnologías de almacenamiento de calor latente incluyen materiales de cambio de fase eutécticos (115-0°C), materiales de cambio de fase de sales hidratadas (0-120°C), materiales de cambio de fase orgánicos (0-160°C) y materiales de cambio de fase sólido-sólido (0-180°C). El almacenamiento en tanques de agua y el almacenamiento en estado sólido son prometedores para aplicaciones industriales debido a su madurez tecnológica y amplios rangos de temperatura, respectivamente. El almacenamiento de calor en sales fundidas también está ganando atención, con sales mantenidas a temperaturas superiores a sus puntos de fusión. Estas tecnologías permiten el almacenamiento de energía de larga duración, vital para integrar fuentes de energía renovable no programables en el sistema energético.  

     

    La tecnología de almacenamiento de energía térmica (TES) se presenta como una solución prometedora para equilibrar la oferta y la demanda de fuentes de energía renovable (FER) como la energía solar. Los sistemas de TES almacenan energía térmica durante períodos de producción excesiva de energía y la liberan cuando la demanda supera la oferta, ayudando a estabilizar la red eléctrica y reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Sin embargo, la cadena de valor de TES está actualmente fragmentada, con varios pequeños actores involucrados en proyectos piloto y algunas grandes empresas energéticas posicionándose en el mercado. Los proveedores están invirtiendo principalmente en el desarrollo de TES sensible, especialmente en tecnología de estado sólido, debido a su adaptabilidad en diferentes industrias. Se mencionan ejemplos de proyectos de TES en curso, incluyendo asociaciones entre proveedores y empresas en las industrias de alimentos, bebidas, tabaco, química, petroquímica y papel. Estos proyectos involucran la integración de sistemas de TES con fuentes de energía renovable para producir calor para procesos industriales. Las industrias objetivo-principales para soluciones de TES son identificadas como alimentos, bebidas y tabaco; química y petroquímica (especialmente farmacéutica); y papel, pulpa de papel y artes gráficas. Se sugiere que tres habilitadores claves pueden impulsar la adopción generalizada de la tecnología de TES: 1) penetración a gran escala de FER, 2) competitividad de costos de soluciones de TES y 3) marcos regulatorios de apoyo e incentivos. En general, el reporte presenta a TES como una tecnología prometedora para descarbonizar el consumo de calor industrial al aprovechar la producción excedente de energía renovable y reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Por otro lado, el documento resalta la competitividad económica y las fortalezas clave de la tecnología de TES, que puede almacenar energía durante los picos de demanda y liberarla durante períodos de escasez, asegurando una producción de calor constante. Las cuatro principales fortalezas de TES son: 1) oportunidades de almacenamiento para almacenamiento a largo plazo y servicios de flexibilidad, 2) facilidad de instalación con bajos costos de adaptación e impacto reducido en los procesos industriales, 3) modularidad, permitiendo escalabilidad desde 100 kWh hasta decenas de MWh y 4) competitividad de costos, con TES convirtiéndose en una solución competitiva a corto y mediano plazo, especialmente cuando se combina con fotovoltaica (PV). El documento, enfatiza el entorno regulatorio favorable, las reducciones de costos anticipadas a través de la industrialización y la I+D, y la necesidad de apoyo gubernamental a través de mercados de servicios auxiliares, mecanismos para reducir los precios de la electricidad verde y financiamiento público. También destaca la importancia de la expansión de proveedores, inversiones de capital privado y esfuerzos de promoción por parte de las empresas de servicios públicos para atraer inversiones y estimular el crecimiento en este ecosistema tecnológico emergente, que desempeña un papel vital en la entrega de una economía baja en carbono.  

     

    En otra instancia, se resalta la importancia de que las empresas de servicios públicos adopten soluciones innovadoras como la Conversión de Energía en Calor (P2H) y el TES para la descarbonización del calor industrial. A medida que la UE establece objetivos climáticos ambiciosos, las industrias clave como alimentos, bebidas y tabaco, química y petroquímica, y papel, pulpa de papel y artes gráficas necesitan adoptar estrategias y tecnologías de descarbonización. P2H más TES ofrece el potencial de reducir las emisiones de CO2, integrar sistemas de energía renovable y proporcionar competitividad económica a mediano plazo. Sin embargo, realizar su máximo potencial requiere apoyo de gobiernos, responsables políticos e inversores privados. El documento recomienda que las empresas de servicios públicos se enfoquen en dos áreas clave: 1) Inteligencia tecnológica y de proveedores mediante la vigilancia del mercado, el desarrollo de experticia, la prueba de nuevos proveedores y el lanzamiento de proyectos piloto; y 2) Implementación comercial mediante la definición de modelos de negocio (por ejemplo, ventas al contado) y modelos de asociación (por ejemplo, esquemas de remuneración de proveedores) para lanzar proyectos comerciales y prepararse para la expansión. Con el aumento de los precios del carbono y el aumento de la accesibilidad a fuentes de energía renovable, las barreras para la descarbonización del calor industrial están disminuyendo. Las empresas de servicios públicos pueden impulsar la adopción de estas soluciones innovadoras, monitoreando continuamente el mercado, definiendo modelos de negocio y asociación, y abogando por inversiones públicas y privadas. Al ofrecer tales soluciones, las empresas de servicios públicos pueden tener un impacto duradero en sus clientes y el medio ambiente, mostrando un mundo donde la descarbonización no solo es posible, sino también económicamente ventajosa y ambientalmente responsable. 

     

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  • Charting a Blue Course Investment Projects for the Blue Economy Transition in São Tomé e Príncipe

    Charting a Blue Course Investment Projects for the Blue Economy Transition in São Tomé e Príncipe

    El documento detalla proyectos de inversión para la transición de São Tomé y Príncipe hacia una economía azul, abordando tres proyectos principales: el desarrollo del cabotaje azul, la rehabilitación de playas para apoyar el turismo azul y la modernización de la flota pesquera artesanal costera. El proyecto de cabotaje azul tiene como objetivo desarrollar infraestructura de transporte marítimo en sitios portuarios identificados, incluyendo equipos como pontones, iluminación e instalaciones. Proporciona un plan de inversión por fases, estimaciones de costos, análisis socioeconómico, análisis DAFO, consideraciones de impacto ambiental y social, y un cronograma de implementación. El proyecto de rehabilitación de playas busca mejorar playas seleccionadas para impulsar el turismo. Describe la estrategia nacional de turismo, detalla los sitios de playa, fases de inversión, estimaciones de costos, impactos socioeconómicos, análisis DAFO, consideraciones de impacto ambiental y social, hace recomendaciones y presenta un cronograma de implementación. El proyecto de modernización de la flota pesquera artesanal busca actualizar la flota pesquera costera. Presenta la estrategia, describe el contexto actual de la pesca artesanal, fases de inversión, estimaciones de costos, análisis socioeconómico, análisis DAFO, evaluación de impacto ambiental y social, ofrece recomendaciones y esboza un cronograma de implementación. El documento cubre de manera integral los tres proyectos de inversión de la economía azul, proporcionando análisis detallados, planificación y orientación para la implementación de la transición de São Tomé y Príncipe hacia una economía azul sostenible. Los proyectos de inversión propuestos para la economía azul de São Tomé y Príncipe (STP), incluyen un proyecto de cabotaje azul, rehabilitación de playas y modernización de la flota pesquera artesanal costera (MPCAFF). Presenta información detallada sobre costos estimados, ingresos potenciales, análisis financieros, impactos ambientales y sociales, medidas de mitigación, fortalezas, debilidades, oportunidades, amenazas (DAFO) y cronogramas indicativos para cada proyecto. El proyecto de cabotaje azul busca mejorar el transporte marítimo entre islas, mientras que la rehabilitación de playas se enfoca en mejorar áreas costeras para el turismo. El MPCAFF busca modernizar la flota pesquera artesanal, incluyendo la construcción de un astillero y la provisión de embarcaciones subvencionadas. El documento, a su vez, incluye numerosas tablas con cifras específicas y análisis, así como mapas, fotos y diagramas relacionados con los proyectos. En general, proporciona una descripción completa de las iniciativas de economía azul propuestas y sus posibles implicaciones económicas, ambientales y sociales para STP. 

     

    São Tomé y Príncipe (STP), como Estado en Desarrollo de Pequeñas Islas, ha adoptado una Estrategia de Transición hacia la Economía Azul para promover el desarrollo sostenible mediante el uso sostenible de los recursos marinos y la protección ambiental. La Economía Azul se percibe como un medio viable para el crecimiento económico, la reducción de la pobreza y la resiliencia climática para STP. La estrategia busca establecer coherencia entre las políticas relacionadas con los recursos oceánicos y sectores como la pesca, el turismo y la energía. El gobierno ha demostrado un renovado compromiso con la transición hacia la Economía Azul, con la Unidad de Inteligencia Estratégica para la Economía Azul (UIEEA) operativa y llevando a cabo actividades para establecer estructuras de gobernanza. Las iniciativas clave incluyen identificar y diseñar proyectos de inversión para el Plan Nacional de Inversión para la Economía Azul (PNIEA), organizar la Semana de la Economía Azul, firmar un memorando interministerial para promover el Empleo, el Emprendimiento y la Educación Azules, y elevar la Estrategia de Economía Azul al rango de Ley Nacional. La Ley Nacional formaliza el Comité interministerial, presidido por el Primer Ministro, y la UIEEA, presidida por el Ministro responsable del portafolio de Economía Azul. También crea un comité de coordinación y una comisión para coordinar y monitorear a los socios financieros y técnicos que apoyan la transición. Se están desarrollando asociaciones estratégicas, como promover la planificación espacial marina y costera con la UNESCO y desarrollar cuentas satélites de la economía azul a través de la colaboración con institutos estadísticos nacionales y la OCDE. Durante la Semana de la Economía Azul, los socios discutieron intervenciones en curso y futuras y mecanismos de financiamiento, incluido el Fondo Verde para el Clima (GCF). Se espera que la transición hacia la Economía Azul beneficie la economía nacional de STP mediante la creación de oportunidades para negocios, emprendimiento, mercados y empleo basados en la utilización sostenible de recursos marinos y la protección de ecosistemas. Se espera que mujeres y jóvenes emprendedores y empleados se beneficien de nuevas oportunidades de inversión y actividades comerciales diversificadas relacionadas con los sectores de la Economía Azul.  

     

    En un mismo sentido, la transición de São Tomé y Príncipe hacia una economía azul se enfoca en sectores como la pesca, acuicultura, turismo, energías renovables, infraestructura y transporte marítimo. El país ha desarrollado una Estrategia Nacional para la Economía Azul y busca promover nuevas oportunidades de empleo y emprendimiento azules, especialmente para grupos vulnerables como comunidades costeras, mujeres y jóvenes. Un desafío importante es financiar inversiones prioritarias en la economía azul. Si bien las políticas clave abordan los impactos del cambio climático, es necesario identificar y financiar prioridades de adaptación y mitigación. La economía está impulsada principalmente por la agricultura, la pesca y el turismo, siendo la industria petrolera offshore cada vez más importante. El sector pesquero emplea a una parte significativa de la población y contribuye a la seguridad alimentaria, pero es vulnerable a los efectos del cambio climático. Los niveles de pobreza son altos, con un 47% de la población viviendo en extrema pobreza, y los hogares encabezados por mujeres experimentan mayores tasas de pobreza. El desempleo también es una preocupación El desempleo también es una preocupación, especialmente entre mujeres y jóvenes. Para abordar estos desafíos, São Tomé y Príncipe está desarrollando un Plan Nacional de Inversión para la Economía Azul, centrándose en capacitar y diversificar las oportunidades laborales azules, especialmente en sectores como la conservación de ecosistemas costeros y el turismo marítimo. El crecimiento demográfico del país y la tendencia a la urbanización hacia áreas costeras resaltan la importancia de invertir en desarrollo sostenible y oportunidades laborales, especialmente para la juventud, que constituye una parte significativa de la población. Los esfuerzos para crear nuevos empleos e ingresos en los sectores de la economía azul, al mismo tiempo que se abordan los impactos del cambio climático en la pesca, los cuales son cruciales para construir resiliencia y autonomía financiera para los grupos vulnerables. El desarrollo de proyectos orientados a potenciar el cabotaje azul y la rehabilitación de playas en São Tomé y Príncipe representa una estrategia integral para impulsar el turismo y promover un crecimiento económico sostenible en el país insular. La iniciativa de cabotaje busca revitalizar el transporte marítimo costero para el traslado de mercancías, lo que conlleva una reducción de costos logísticos y emisiones de CO2 en comparación con el transporte por carretera. Paralelamente, el proyecto de rehabilitación de playas se alinea con la estrategia turística del país, que apunta al desarrollo de un turismo basado en la naturaleza aprovechando la biodiversidad y las playas vírgenes del archipiélago. Esta sinergia entre proyectos resalta los potenciales beneficios del turismo para el crecimiento económico, la creación de empleo y la resiliencia climática. Asimismo, se destacan las prioridades gubernamentales, que incluyen la construcción de puertos de cabotaje, la reclasificación y gestión sostenible de playas turísticas, y la expansión de servicios turísticos mediante alianzas estratégicas. Este enfoque integral se refleja en un cronograma de implementación indicativo y mapas para los proyectos propuestos, que buscan maximizar el impacto positivo en la economía local y el bienestar social, a la par que se garantiza la preservación del entorno natural y cultural de São Tomé y Príncipe.   

     

    El Plan de Modernización de la Flota Artesanal Costera (MPCAFF) y el Proyecto de ACPFISH4, así como iniciativas como WACA, PRIASA y FAO GCF, desempeñan roles clave en el contexto de São Tomé y Príncipe. El MPCAFF busca revitalizar la industria pesquera artesanal mediante la modernización de la flota, promoviendo prácticas de pesca responsables y mejorando las condiciones de vida de las comunidades pesqueras. Por otro lado, ACPFISH4 es un proyecto regional que aborda la gobernanza de la pesca en África Occidental, complementando los esfuerzos locales para fortalecer la gestión pesquera sostenible. Además, iniciativas como WACA (Programa de Acción para la Resiliencia Costera en África Occidental), PRIASA (Programa de Reestructuración del Sector Agropecuario) y FAO GCF (Facilidad del Fondo Verde para el Clima de la FAO) apoyan la transición hacia una economía azul y la gestión sostenible de recursos naturales en la región. Estas colaboraciones regionales e internacionales son fundamentales para el desarrollo sostenible de São Tomé y Príncipe y reflejan un compromiso global con la conservación del medio ambiente marino y el fortalecimiento de las comunidades costeras. Por otro lado, al abordar los desafíos que enfrenta el sector turístico en São Tomé y Príncipe y presentar una visión para desarrollar un turismo sostenible para el año 2025, se evidencia la necesidad de superar obstáculos estructurales, deficiencias en infraestructura y energía, así como debilidades en gobernanza y capacidad institucional. Sin embargo, la transición hacia una perspectiva de economía azul ofrece una oportunidad para abordar estos desafíos a través del plan nacional de inversiones y la promoción de una gobernanza marina sostenible. En este contexto, la rehabilitación de playas emerge como una estrategia clave para gestionar estos espacios de manera sostenible, abordando las deficiencias en infraestructuras sanitarias y la gestión de residuos sólidos municipales que obstaculizan el desarrollo turístico. Se identifican las principales playas prioritarias para la rehabilitación y se propone un enfoque por fases para el proceso de rehabilitación, con una inversión total estimada de 6.040.000 euros. Este enfoque detallado refleja el compromiso de São Tomé y Príncipe con un turismo sostenible que respete y proteja su entorno natural mientras impulsa el desarrollo económico y social del país. 

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  • Low-Income Households Spend Nearly 20% of Income on Home Energy and Auto Fuel Costs

    Low-Income Households Spend Nearly 20% of Income on Home Energy and Auto Fuel Costs

    New research from ACEEE shows that combined home energy and transportation fuel costs make up a substantial share of household income. On average, low-income households spend 17.8% of their income on energy bills and transportation fuel, more than three times the national average. A staggering three in four low-income households experience high combined energy burdens, which we define as spending more than 12% of their income on energy.

    Combined energy burdens also vary based on race and ethnicity. Hispanic households experience the highest combined burdens, spending on average 7.9% of their income on combined energy costs, 42% above the national average burden. Black households experience the second-highest combined burdens, spending on average 6% of their income on combined energy costs, roughly 10% above the national average.

    Though differences in income account for much of the disparities in combined energy burdens, more burdened households may experience high energy costs due to myriad intersecting factors. Low-income residents may own or rent homes built to out-of-date energy codes or in need of significant weatherization or appliance upgrades. Rural or suburban residents may live far from their jobs and essential services, or otherwise rely on personal vehicles for long commutes. For example, the average transportation energy burden of Hispanic households is relatively high partly because many of these households live in the South or Southwest, which have lower population densities and limited public transportation options compared to other areas, and these households are more likely to work in rural areas with long commutes.

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  • AVAILABILITY OF GREEN AND BLUE AMMONIA IN 2030 TO 2050

    AVAILABILITY OF GREEN AND BLUE AMMONIA IN 2030 TO 2050

    El amoníaco, tanto verde (producido a partir de fuentes de energía renovable) como azul (generado a partir de combustibles fósiles con captura y almacenamiento de carbono), se perfila como un combustible clave en la industria marítima para reducir las emisiones de carbono. El documento ofrece una visión general y un análisis sobre la disponibilidad potencial de amoníaco verde (producido a partir de energías renovables) y amoníaco azul (producido a partir de combustibles fósiles con captura y almacenamiento de carbono) para su uso como combustible marítimo en los años 2030, 2040 y 2050. En cuanto a 2030, el análisis se basa en proyectos anunciados de producción de amoníaco verde y azul hasta junio de 2023. Examina el estado de desarrollo, distribución geográfica, tamaños de las plantas, métodos de producción, requisitos de inversión, fuentes de energía renovable y usos previstos de estos proyectos para estimar el suministro probable de amoníaco limpio en 2030. Para 2040 y 2050, el análisis adopta un enfoque basado en la demanda, estimando la demanda potencial de amoníaco como combustible marítimo en función de factores como su costo en relación con los combustibles tradicionales, posibles impuestos y regulaciones sobre carbono, y proyecciones de crecimiento del comercio. Esta demanda se utiliza para inferir el suministro requerido de amoníaco verde y azul. El informe también discute las dinámicas del mercado, incluyendo regulaciones, subsidios, posibles actores en el mercado de amoníaco limpio y elasticidad de precios. Examina la competencia entre el amoníaco verde y azul, el papel de la exportación y la proximidad a los principales centros marítimos, y los desafíos de la ampliación de la producción de electrolizadores para amoníaco verde.   

    El informe pretende informar sobre la disponibilidad potencial y las dinámicas del mercado del amoníaco limpio como combustible marítimo de bajo carbono en las próximas décadas, destacando oportunidades y desafíos para satisfacer la demanda anticipada. Además, ofrece una visión del panorama mundial de proyectos de amoníaco verde y azul hasta mediados de 2023. Describe 161 proyectos anunciados en 45 países, con una capacidad de producción total anunciada de 244 millones de toneladas por año (MTPA), superando la producción actual de amoníaco basada en combustibles fósiles. La mayoría (96%) de los proyectos tienen como objetivo estar operativos para 2030, mientras que los proyectos más grandes restantes apuntan a completarse antes de 2045. Las duraciones de implementación de los proyectos varían de 2 a 24 años, con un promedio de 13 años, y hay una correlación aproximada entre la duración y la capacidad anunciada. La mayoría de los proyectos (67%) se encuentran en etapas tempranas de concepto o factibilidad, lo que introduce incertidumbres. El informe describe la metodología para asignar probabilidades a los proyectos según su estado y año de inicio previsto, lo que resulta en estimaciones bajas, medias y altas para la capacidad de producción en 2030. Para las proyecciones de demanda de amoníaco en 2040 y 2050, se utiliza el modelo DNV GHG Pathway, que determina las vías más financieramente atractivas para que los buques cumplan con las regulaciones de emisiones, incluyendo la adopción de amoníaco como combustible. El modelo genera la demanda de amoníaco en el transporte marítimo en función de perfiles operativos y costos de combustible. En resumen, el informe proporciona una visión integral del panorama mundial de proyectos de amoníaco limpio y enfoques para estimar el suministro en 2030 y proyecciones de demanda para años posteriores.  

     El horizonte temporal entre 2030 y 2050 se presenta como crucial para la producción y utilización de amoníaco verde y azul en diferentes sectores, destacando su papel como combustible marítimo de bajo carbono. Los proyectos anunciados muestran una capacidad de producción total de amoníaco de 193 MTPA para 2030, con un enfoque significativo en Australia y Egipto para la producción de combustible. La capacidad anunciada de amoníaco azul se sitúa en alrededor de 38.8 MTPA para 2030, principalmente concentrada en Estados Unidos.  Es importante señalar que la producción de amoníaco conlleva consumos energéticos y emisiones derivadas de la producción de hidrógeno, lo que resalta la necesidad de avanzar hacia fuentes de energía renovable para su producción. Los proyectos anunciados requieren una inversión estimada de alrededor de $1,112 billones, con una inversión promedio de $4.6 mil millones por MTPA de capacidad de producción de amoníaco. Las fuentes de energía renovable utilizadas para la producción de amoníaco verde son mayoritariamente solar y eólica, aunque también se emplean otras fuentes como hidroeléctrica, geotérmica y electricidad de red. En cuanto a los usos finales del amoníaco, se observa una diversificación hacia aplicaciones mixtas en lugar de usos exclusivos. Los principales países productores se enfocan en aplicaciones variadas, destacando Australia y Mauritania para energía y combustible, y Marruecos para fertilizantes. Sin embargo, las proyecciones sugieren que la oferta real de amoníaco limpio en 2030 podría ser significativamente menor que la anunciada, con un rango probable de 34 a 51 MTPA en diferentes escenarios. Esto plantea desafíos para satisfacer la creciente demanda futura, especialmente en el sector marítimo, donde se espera un aumento sustancial en el uso de amoníaco como combustible. Se destaca la necesidad de un aumento significativo en la capacidad de fabricación de electrolizadores para cumplir con las proyecciones de producción y demanda de amoníaco verde y azul en las próximas décadas, lo que requerirá esfuerzos de escalado y desarrollo tecnológico adicionales.  

     El camino hacia el uso generalizado de amoníaco como combustible de cero emisiones en la industria naviera está marcado por una serie de factores interrelacionados. Aunque otras alternativas como biocombustibles y metanol están en consideración, el amoníaco destaca por contar con una cadena de suministro ventajosa, dado que la infraestructura de transporte y manejo ya está establecida. Sin embargo, el desarrollo de tecnologías para la producción de amoníaco verde y azul aún está en sus primeras etapas, requiriendo reducciones de costos a través de la experiencia y economías de escala para ser competitivas en costos. Las regulaciones desempeñan un papel decisivo en este escenario, debido a que limitan las emisiones y fomentan el uso de combustibles de cero emisiones como el amoníaco. Iniciativas como las regulaciones de emisiones de azufre de la OMI y el Pacto Verde de la UE buscan crear un entorno regulatorio que apoye las tecnologías limpias. Los subsidios y mecanismos de apoyo financiero, como la Ley de Reducción de la Inflación (IRA) en Estados Unidos y políticas similares en otras regiones, son fundamentales para compensar los mayores costos asociados con estas tecnologías. El mercado de combustible de amoníaco para la navegación se entrelaza con la dinámica global de oferta y demanda de amoníaco y hidrógeno, impulsada por regulaciones y subsidios en varios sectores y regiones. Esta complejidad forma un sistema de retroalimentación auto-reforzante, donde las fuerzas externas como regulaciones y subsidios moldean las dinámicas del mercado. La colaboración y coordinación a través de regulaciones y subsidios son esenciales para superar las barreras económicas y promover la adopción de amoníaco y otros combustibles de cero emisiones en la industria naviera y más allá. Siendo así, el camino hacia el uso generalizado de amoníaco como combustible de cero emisiones en la industria naviera requiere un enfoque holístico y coordinado que con  

     No solo se consideran aspectos técnicos y económicos, sino también factores regulatorios y de apoyo financiero para lograr una transición exitosa hacia una navegación más sostenible. El potencial de disponibilidad de amoníaco verde y azul para diversas aplicaciones entre 2030 y 2050 es un tema de gran relevancia en el contexto de la transición hacia una economía más sostenible. La producción de amoníaco verde se considera escalable y exportable a nivel global, especialmente en regiones con alto potencial de energía eólica y solar. Sin embargo, los costos de producción de amoníaco verde y azul serán decisivos dado que competirán con alternativas en diferentes mercados. Un informe evaluó la probabilidad de implementación y estimó que de la capacidad anunciada de 244 MTPA, solo alrededor de 43 MTPA (incluyendo 14 MTPA de amoníaco azul) estarán disponibles en 2030 en un escenario equilibrado. Se proyecta que el amoníaco verde dedicado al envío marítimo oscilará entre 4 y 7 MTPA, mientras que podrían estar disponibles entre 21 y 31 MTPA en los mercados de fertilizantes, energía y combustible. La demanda de amoníaco como combustible marítimo se estima en 2.3 MTPA en 2030, aumentando rápidamente a 62 MTPA en 2040 y 245 MTPA en 2050. Se espera que el sector marítimo utilice únicamente amoníaco verde y azul. El informe sugiere que el amoníaco verde y azul disponible en 2030 será más que suficiente para satisfacer la demanda del sector marítimo. Además, se discute el potencial crecimiento de la producción de amoníaco verde, indicando que no parece estar limitado por la capacidad de producción de electrolizadores en 2030. Sin embargo, se advierte que el crecimiento de la demanda después de 2030 es pronunciado y el equilibrio entre oferta y demanda podría cambiar rápidamente en la década de 2030. A largo plazo, se espera que la oferta y la demanda se equilibren. En un contexto más amplio, se presenta una lista extensa de proyectos planificados de producción de hidrógeno y amoníaco en todo el mundo, abarcando diversos países y con capacidades de producción que van desde plantas piloto pequeñas hasta instalaciones a gran escala que producen más de 10 MTPA. Estos proyectos incluyen tanto amoníaco verde (producido a partir de hidrógeno renovable) como amoníaco azul (producido a partir de combustibles fósiles con captura y almacenamiento de carbono), y abarcan un amplio rango de fechas de inicio y capacidades de producción. 

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Tecnología en investigación que no ha sido estudiado o reglamentado por entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera focal y se encuentra en estudio por parte de las entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera escalable y se encuentran políticas y regulaciones focales establecidas.

La tecnología se aplica a través de servicios  y se encuentran políticas y regulaciones transversales establecidas.

La tecnología se aplica de manera generalizada  y se tiene un despliegue masivo de esta.

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