La presión por modernizar la red y contener costos ha llevado a reguladores a promover conductores avanzados y soluciones de reconductorado. Un análisis patrocinado en Utility Dive destaca la combinación de señales federales —incluida la Orden 1920 de FERC sobre planeación regional y la financiación del programa GRIP del DOE— y acciones estatales que priorizan tecnologías de mayor capacidad térmica y menor pérdida. El argumento: con 70% de las líneas por encima de 25 años y congestiones que encarecen la energía, reconductorar permite duplicar capacidad en corredores existentes en plazos mucho menores que una nueva línea.
Para empresas, la adopción exige evaluar ventanas de mantenimiento, compatibilidad mecánica y térmica, y beneficios de reducción de pérdidas y resiliencia ante clima extremo. Para reguladores, incorporar criterios de “mejor tecnología disponible” en reconstrucciones y exigir análisis de beneficios comparativos abre la puerta a soluciones más rápidas y coste‑efectivas.
Aplicación local: ante crecimientos de carga (p. ej., data centers, electrificación), el reconductorado con materiales compuestos puede aliviar cuellos de botella, reducir pérdidas técnicas y apoyar integración renovable. Requiere planificación coordinada y esquemas de recuperación de inversiones que repartan beneficios entre usuarios y desarrolladores, priorizando proyectos con mayor impacto en reducción de congestión y calidad del servicio.
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