Autor: DIFUSIÓN COLOMBIA INTELIGENTE

  • Lowering Businesses’ Carbon Footprint: Adoption of Eco-efficiency Indicators in Colombia and Peru

    Lowering Businesses’ Carbon Footprint: Adoption of Eco-efficiency Indicators in Colombia and Peru

    Este documento ofrece una guía para llevar a cabo intervenciones basadas en el comportamiento con el fin de reducir la huella de carbono de las empresas. Se basa en las conclusiones de un estudio piloto realizado en la industria textil de Colombia y en la industria del plástico de Perú. El estudio aborda la necesidad crítica de que las empresas se adapten a los retos que plantean el cambio climático y los riesgos de transición, como el Mecanismo de Ajuste Fronterizo del Carbono (CBAM) de la Unión Europea, que exige importantes adaptaciones por parte de las empresas de América Latina y el Caribe para seguir siendo competitivas. Un componente clave de este estudio fue el desarrollo y la puesta a prueba de la «Herramienta Verde», diseñada para ayudar a las empresas a adoptar indicadores de ecoeficiencia (IEE), que pueden utilizarse como insumo para calcular y reducir la huella de carbono de las empresas. Para el éxito de la intervención fue fundamental una fase de diagnóstico preliminar que identificó las barreras conductuales específicas que obstaculizaban la reducción de la huella de carbono, incluidos los prejuicios actuales y las normas sociales imperantes. Al combinar una estrategia de comunicación basada en el comportamiento con la tutoría, la intervención mejoró la adopción de IEE entre las empresas del grupo de tratamiento en comparación con las del grupo de control. Este estudio piloto pone de relieve el papel esencial de las intervenciones específicas, la tutoría y la aplicación estratégica de herramientas conductuales para fomentar prácticas sostenibles en el sector empresarial. Además, esta guía demuestra la eficacia de las intervenciones conductuales para apoyar a las empresas en su transición hacia una menor huella de carbono, mostrando un camino a seguir en el esfuerzo global para combatir el cambio climático. Las condiciones meteorológicas extremas y los impactos del cambio climático, de importancia mundial, están afectando directamente a América Latina y el Caribe (ALC). Los efectos incluyen el retroceso de los glaciares, el aumento del nivel del mar y una mayor frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos, todo lo cual plantea amenazas para los ecosistemas y las poblaciones regionales. Junto a estos riesgos físicos, los riesgos de transición -asociados a la transición hacia una economía baja en carbono- incluyen cambios en las políticas, los precios de mercado y las innovaciones tecnológicas. Esta situación está provocando un cambio en la dinámica del mercado, que exige que las empresas adapten su comportamiento a la luz de los riesgos políticos y jurídicos, que dependen de la normativa gubernamental, y de los riesgos de mercado y de reputación, que dependen de las preferencias de los inversores y los consumidores por la sostenibilidad medioambiental. Por ejemplo, en Europa crece la demanda de prácticas sostenibles, tecnologías limpias y soluciones ecológicas en los productos de consumo. El Mecanismo de Ajuste en la Frontera del Carbono (CBAM), adoptado por la Unión Europea (UE), es una de las políticas que plantea un riesgo de transición para las empresas de ALC. Impone impuestos a las importaciones en función de su huella de carbono. En la práctica, la CBAM obligará a los sectores afectados a (1) estimar la huella de carbono de su producto y (2) pagar una multa si el producto está asociado a más emisiones de carbono que un producto equivalente fabricado en Europa o (3) modificar su producción para reducir el nivel de emisiones. 

    Esto se traducirá en un aumento del costo de producción de los productos de ALC para las exportaciones de la UE, con posibles consecuencias para el empleo y el bienestar. Este proyecto pretende anticiparse a los cambios de la CBAM y ayudar a las empresas a adaptar su comportamiento para minimizar este riesgo de transición. Se desarrolla la Herramienta Verde (Eco-Herramienta) para guiar a las empresas en la creación y seguimiento de indicadores de ecoeficiencia (en adelante IEE). La ecoeficiencia se refiere a la producción de más bienes y servicios utilizando menos recursos y generando menos residuos y contaminación. A menudo se mide a través de indicadores que evalúan la relación entre el valor del producto o servicio y el impacto medioambiental, centrándose en factores como el consumo de energía, materiales o agua y las emisiones de gases de efecto invernadero, aguas residuales y emisiones contaminantes. La Herramienta Verde es una hoja de cálculo que ayuda a identificar hasta cuatro indicadores utilizando el nivel de consumo de recursos y el número de trabajadores para medir el costo medioambiental y el desempeño económico. Estas medidas estandarizadas ayudan a las empresas a hacer un seguimiento de su impacto ambiental y sirven como insumos para medir su huella de carbono mediante el registro de información sobre su consumo de electricidad y agua y la generación de residuos. Este informe presenta un experimento de campo basado en los conocimientos de las ciencias del comportamiento para ayudar a las empresas a iniciar el camino hacia la reducción de su huella de carbono. En la intervención participaron 155 micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYME) de la industria textil de Colombia y de la industria del plástico de Perú. Se llevó a cabo a lo largo de 20 semanas siguiendo un diagnóstico que permitió identificar las barreras estructurales y de comportamiento que impiden a las MIPYME reducir su huella de carbono. Se realizaron encuestas a las mipymes participantes en el experimento en la línea de base y en la línea final para medir sus conocimientos, percepciones e intenciones de reducir su huella de carbono. La intervención combinó una estrategia de comunicación basada en el comportamiento con tutorías para que las mipymes aprendieran a utilizar la Herramienta Verde. Así pues, este documento ofrece una guía sobre la realización de un diagnóstico y el diseño de un proyecto para ayudar a las empresas a dar los primeros pasos hacia la reducción de su huella de carbono. Los ejemplos de las industrias textil de Colombia y del plástico de Perú pueden ser informativos para otras empresas de otros sectores integradas en las cadenas de valor mundiales que deben mitigar diversos riesgos de transición para seguir siendo competitivas en el mercado mundial. Se sigue la metodología de trabajo del Grupo de Economía Conductual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) descrita. Esta metodología consta de cuatro pasos: definir, diagnosticar, diseñar y probar. El paso inicial consiste en identificar un problema específico dentro de una población. 

    Este diagnóstico ayuda a identificar las barreras conductuales subyacentes que causan el problema e informa el desarrollo de estrategias específicas para alterar los comportamientos individuales. A continuación, se prueban las intervenciones para ayudar a la población en cuestión. Validar la eficacia de estas estrategias mediante intervenciones sobre el terreno es crucial, dado que ayuda a determinar las soluciones más eficaces para el problema identificado y explora la posibilidad de ampliarlas. La industria del plástico en Perú se limita a la fabricación de plásticos, dado que el país no cuenta con una industria petroquímica que produzca resinas plásticas. En consecuencia, Perú importa el 100% de las resinas utilizadas en la industria del plástico. Los principales sectores de uso del plástico en Perú son la construcción (22%), el comercio (13%), otros productos plásticos (9%), la producción de bebidas no alcohólicas (7%), la fabricación de pesticidas y otros productos químicos (4%) y la preparación de productos de limpieza y aseo (3%). Se han promulgado varios decretos y resoluciones para regular el comportamiento de las empresas en relación con el uso de plásticos en todos los sectores. Se trata de limitar el uso de plásticos de un solo uso, incentivar el uso de bolsas de plástico biodegradables y hacer que la producción industrial sea más sostenible en lo que respecta al uso de plásticos. Las empresas también deben obtener una certificación ambiental del Ministerio de Producción. En diciembre de 2018, el gobierno implementó nuevas leyes para regular los plásticos de un solo uso y aumentar el uso de envases no desechables. El gobierno también se dirigió a los fabricantes de plásticos de un solo uso, obligándoles a utilizar una determinada proporción de material reciclado en sus procesos de producción. Además, se han aprobado normativas para mejorar la reutilización de los artículos de plástico. En términos más generales, Perú aprobó la Ley Marco de Cambio Climático en 2018, que tiene como objetivo incorporar el análisis de riesgo climático y vulnerabilidad e identificar medidas de mitigación y adaptación frente al cambio climático en la evaluación de proyectos de inversión sujetos al Sistema Nacional de Evaluación de Impacto. Hasta la fecha, la aplicación y el cumplimiento de estos cambios normativos han sido limitados. Un resultado positivo ha sido la creación de la herramienta Huella de Carbono Perú, una herramienta digital que ayuda a las entidades privadas y públicas a medir su huella de carbono. Se ha animado a las empresas a medir su huella de carbono, pero esto sigue siendo voluntario y no constituye una medida de mitigación.

     

    El informe presenta una guía detallada para implementar intervenciones informadas por el comportamiento para reducir la huella de carbono de las empresas. Basado en estudios piloto en la industria textil de Colombia y la industria plástica de Perú, el documento aborda la necesidad crítica de que las empresas se adapten a los desafíos del cambio climático y los riesgos de transición, como el Mecanismo de Ajuste Fronterizo por Carbono (CBAM) de la Unión Europea. El cambio y los eventos climáticos extremos están afectando significativamente a América Latina y el Caribe, generando riesgos físicos y de transición que requieren que las empresas adapten su comportamiento. La CBAM de la UE, que impone impuestos sobre las importaciones según su huella de carbono, representa un riesgo de transición importante para las empresas de la región. Este proyecto tiene como objetivo anticipar estos cambios y ayudar a las empresas a minimizar los riesgos asociados. El BID utilizó una metodología de cuatro pasos: definir, diagnosticar, diseñar y probar. Primero, se identificaron las barreras conductuales específicas que dificultan la reducción de la huella de carbono, como el sesgo de presente y las normas sociales prevalecientes. Luego, se desarrolló y probó la «Herramienta Verde» (Green Tool), diseñada para ayudar a las empresas a adoptar indicadores de ecoeficiencia (EEIs) y medir su huella de carbono. El diagnóstico identificó barreras estructurales y conductuales que impiden a las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMEs) reducir su huella de carbono. Entre las barreras conductuales destacadas se encuentran la falta de conocimiento y conciencia sobre la importancia y los métodos para reducir la huella de carbono, y la prevalencia de normas sociales que no priorizan la sostenibilidad ambiental. Este estudio resalta la importancia de las intervenciones dirigidas y el uso de herramientas conductuales para apoyar a las empresas en la transición hacia una menor huella de carbono. La Herramienta Verde y las estrategias implementadas proporcionan un modelo replicable para otros sectores y regiones que buscan reducir los impactos ambientales y mantenerse competitivos en el mercado global. En resumen, el informe proporciona una guía práctica basada en evidencia para que las empresas en Colombia y Perú comiencen su camino hacia la sostenibilidad, subrayando el papel crucial de la identificación de barreras conductuales y la implementación de intervenciones estratégicas para lograr un impacto significativo en la reducción de la huella de carbono empresarial.

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  • Integración de la acción climática en la gestión de la inversión pública: lecciones de Argentina, Costa Rica y Colombia

    Integración de la acción climática en la gestión de la inversión pública: lecciones de Argentina, Costa Rica y Colombia

    El cambio climático trae aparejadas consecuencias económicas, sociales y ambientales significativas en diversos sectores de la economía, las cuales pueden generar barreras para el desarrollo. El Climate Change Knowledge Portal informa que entre 1981 y 2020 alrededor de 180 millones de personas fueron afectadas por eventos climáticos como sequías, inundaciones, tormentas y deslizamientos en América Latina y el Caribe (ALC). Pese a su importancia, la capacidad institucional de los gobiernos de ALC para responder a los desafíos climáticos es baja en comparación con el resto de las regiones a nivel mundial, según evidencia el Índice de Adaptación Global de la Universidad de Notre Dame. De acuerdo con datos de este Índice para 2019, ALC se encuentra entre las regiones peor preparadas y con menor capacidad institucional para atender los desafíos climáticos. Ello incluye la falta de capacidad para manejar las situaciones de desastres, así como la posterior recuperación (rehabilitación y reconstrucción). El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estima que construir la infraestructura necesaria para enfrentar la crisis climática en ALC requiere un gasto anual de entre un 2% y un 8% del producto interno bruto (PIB) de la región hasta 2030. Actualmente, la inversión anual en infraestructura en ALC es ligeramente inferior al 3% del PIB, lo cual demuestra que existe una gran brecha de financiamiento para implementar infraestructura resiliente al clima y descarbonizar las economías de la región. Por ese motivo, incorporar criterios de cambio climático en todo el ciclo de gestión de la inversión pública (GIP) es una tarea prioritaria para los Sistemas de Inversión Pública de la región. Varios países de ALC han iniciado esta tarea, y sus experiencias han arrojado enseñanzas destacables, las cuales pueden servir de orientación al resto de los países de la región en sus propios esfuerzos en esta materia. En este documento se analizan las iniciativas puestas en marcha por los gobiernos de Argentina, Costa Rica y Colombia para incorporar criterios climáticos en la GIP y se busca sistematizar las lecciones aprendidas. El análisis de los tres estudios de casos abarca cinco dimensiones clave de la GIP: planificación, coordinación entre entidades, evaluación y selección de proyectos, presupuesto y gestión del portafolio, y gestión de riesgos. Para ello, se llevaron a cabo entrevistas con funcionarios públicos y análisis exhaustivos de documentos. Los resultados de este trabajo revelan que, si bien la planificación, incluyendo criterios climáticos, muestra avances significativos en los países estudiados, la coordinación con gobiernos subnacionales sigue siendo un desafío generalizado para los sistemas de inversión pública. En lo que respecta a la evaluación ex ante y la selección de proyectos, se han integrado criterios climáticos mediante la actualización de guías metodológicas, aunque persiste la necesidad de contar con información estandarizada a nivel de proyectos para garantizar una selección que incorpore aspectos climáticos. En cuanto a la fase presupuestaria, se han identificado experiencias concretas en la implementación de marcadores presupuestarios relacionados con el cambio climático. Sin embargo, se observa una falta de avances significativos en la evaluación ex post. Este rezago no se limita únicamente a la incorporación de aspectos climáticos, sino que refleja un estancamiento generalizado en la práctica de la evaluación ex post en los sistemas de inversión pública. Finalmente, en lo que atañe a la gestión de riesgos, se destacan la existencia de planes y políticas de gestión del riesgo de desastres, así como diferentes niveles de avance en la integración de criterios climáticos en el manejo de riesgos fiscales. Sobre la base de la experiencia de los tres países considerados, así como de la experiencia internacional relevante y de la literatura disponible, se extraen las consideraciones clave. En primer lugar, la integración de la acción climática en los Sistemas Nacionales de Inversión Pública (SNIP) es un proceso gradual y está condicionado por la madurez de cada sistema. 

    La planificación de inversiones con criterios de cambio climático debe respaldarse en estrategias nacionales y planes participativos, en cuyo caso la coordinación entre entidades adquiere una importancia crucial, especialmente en países descentralizados. En este sentido, la creación de unidades coordinadoras de alto nivel ha demostrado ser útil para facilitar esta coordinación. Por otro lado, la experiencia de aquellos que ya han incorporado criterios climáticos en sus evaluaciones ex ante es valiosa y subraya una creciente necesidad de información sistematizada a nivel de proyectos en los SNIP. En el ámbito presupuestario, es esencial identificar proyectos que contribuyan a los objetivos climáticos para movilizar recursos hacia inversiones resilientes. Además, es crucial que la gestión de inversiones aborde los criterios climáticos desde el inicio del ciclo de proyectos, lo cual podría requerir ajustes normativos que faciliten esta inclusión en el sistema. Finalmente, la variabilidad en la madurez de los SNIP y en la integración de criterios climáticos en el sistema resalta la necesidad de diagnósticos estandarizados para priorizar acciones en la gestión de inversiones. El presente documento está organizado en cuatro secciones. La segunda sección describe la relación entre la inversión pública y el cambio climático, y presenta los principales marcos de evaluación, guías y/o manuales que han desarrollado los organismos multilaterales para orientar a los países en la inclusión de criterios climáticos en los ciclos de inversión. La tercera sección describe los tres estudios de casos considerados, utilizando una metodología desarrollada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) que permite analizar la incorporación de criterios climáticos en las distintas fases de la GIP. Finalmente, la cuarta sección expone las principales enseñanzas que se desprenden de los estudios de casos. La relación entre la inversión pública y el cambio climático opera en dos direcciones. Por un lado, el cambio climático y los eventos naturales extremos generan daños directos a la infraestructura, causando interrupciones en los servicios y resultando en costos económicos estimados en miles de millones de dólares anuales. Por otro lado, el tipo de infraestructura que se construya hoy afectará tanto las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI) como la capacidad de los países para enfrentar desastres naturales en las próximas décadas. De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la inversión pública verde y resiliente comprende la inversión en infraestructura que sea baja o nula en carbono, resista los impactos relacionados con el clima, aborde los riesgos relacionados con el clima en el diseño y la operación de la infraestructura, incorpore la preparación y la capacidad de respuesta ante desastres naturales, tenga impactos positivos en el medio ambiente local (como la calidad del agua y el aire) y los recursos naturales (como los bosques, los ecosistemas y la biodiversidad), entre otros. Incorporar criterios de cambio climático y resiliencia en los ciclos de inversión pública es una medida que puede contribuir al cierre de la brecha de infraestructura resiliente. Además, permite evitar costos provenientes de desastres naturales que pueden llegar a ser cuatro veces superiores al costo de adoptar medidas de resiliencia. Dada su importancia, organismos multilaterales como el BID, el FMI y el Banco Mundial han desarrollado marcos de evaluación, guías y/o manuales para orientar a los países con respecto a las mejores prácticas sobre la inclusión de criterios climáticos en las distintas etapas del ciclo de inversión. 

    Esto incluye: i) adoptar estrategias nacionales de adaptación y descarbonización como herramientas para orientar las inversiones; ii) establecer estrategias de financiamiento climático que faciliten el acceso a los recursos necesarios para poner en marcha los proyectos prioritarios; iii) integrar la gestión de riesgos frente a eventos climáticos en la GIP; iv) utilizar el precio social del carbono en las evaluaciones de costo-beneficio de los proyectos; v) aplicar taxonomías de inversiones verdes, y vi) adoptar procesos de priorización de las inversiones resilientes y bajas en carbono. Otra herramienta destacada es el C-PIMA del FMI, una extensión del marco de Evaluación de la Gestión de la Inversión Pública o PIMA (por su sigla en inglés), creado por dicha institución en 2015. La evaluación PIMA tiene como finalidad ayudar a los países a mejorar la gobernanza en la planificación, asignación de recursos e implementación de proyectos de inversión pública. Aunque esta herramienta ha sido útil para los más de 70 países que la aplicaron, el FMI identificó que el PIMA no evaluaba la GIP como un mecanismo de apoyo a la mitigación y adaptación al cambio climático. En respuesta, desarrolló el C-PIMA, el cual agrega la dimensión climática al marco PIMA y evalúa la capacidad de los países para gestionar la infraestructura relacionada con el clima. Hasta el momento, el C-PIMA ha sido aplicado en alrededor de 24 países y ha ayudado a los gobiernos a identificar posibles mejoras en las instituciones y los procesos de inversión pública para construir infraestructura baja en carbono y resiliente al clima. El marco C-PIMA evalúa cinco dimensiones críticas: planificación, coordinación entre entidades, evaluación y selección de proyectos, presupuesto y gestión del portafolio, y gestión de riesgos. Asimismo, el FMI considera otros temas transversales que influyen directamente en la incorporación de criterios de cambio climático en la inversión pública, tales como el marco legal y regulatorio, los sistemas de información y la capacidad institucional del gobierno. Así, un SNIP con sólidos arreglos institucionales proporciona una base firme para integrar la acción climática en la gestión de inversiones (FMI, 2022). Finalmente, el Banco Mundial ha elaborado una guía de referencia para la inversión pública inteligente en relación con el clima. Este instrumento busca orientar a los formuladores de políticas públicas y a los actores del sector privado en sus esfuerzos por alinear la inversión pública con los objetivos de mitigación y adaptación al cambio climático. Para ello, describe las políticas y los elementos estratégicos que se deben considerar para que la inversión pública comprenda criterios climáticos, incluyendo enfoques basados en la madurez de la gobernanza de las instituciones.

     

    El informe examina cómo estos tres países han incorporado criterios climáticos en sus Sistemas Nacionales de Inversión Pública (SNIP). La integración de la acción climática en la inversión pública es crucial para construir infraestructura resiliente al cambio climático y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). El documento destaca las lecciones aprendidas en planificación, coordinación, evaluación y selección de proyectos, presupuesto y gestión de riesgos. El cambio climático impone desafíos significativos en la infraestructura pública, generando daños y costos económicos elevados. Para abordar estos desafíos, es esencial que los países incorporen criterios climáticos en sus SNIP. Esto implica incluir estrategias de adaptación y descarbonización en la planificación de inversiones, establecer mecanismos de financiamiento climático, integrar la gestión de riesgos y utilizar herramientas como el precio social del carbono en las evaluaciones de costo-beneficio. El análisis de los casos de Argentina, Costa Rica y Colombia muestra avances importantes, pero también desafíos. La planificación y la inclusión de criterios climáticos han progresado, pero la coordinación entre entidades, especialmente a nivel subnacional, sigue siendo un reto. La evaluación y selección de proyectos han mejorado con la actualización de guías metodológicas, aunque persiste la necesidad de información estandarizada. En el ámbito presupuestario, se han implementado marcadores relacionados con el cambio climático, pero la evaluación ex post aún requiere fortalecimiento. La gestión de riesgos es un área donde los tres países han mostrado avances, con la existencia de planes y políticas para la gestión de desastres y la integración de criterios climáticos. No obstante, la variabilidad en la madurez de los SNIP y en la integración de criterios climáticos resalta la necesidad de diagnósticos estandarizados para priorizar acciones y mejorar la gestión de inversiones. El informe concluye que la integración de la acción climática en los SNIP es un proceso gradual que depende de la madurez de cada sistema. La coordinación entre entidades y la sistematización de información a nivel de proyectos son esenciales para avanzar en esta integración. Además, es crucial identificar y movilizar recursos hacia inversiones resilientes y bajas en carbono desde las primeras fases del ciclo de inversión pública.

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  • Demand-side policy measures for environmental sustainability

    Demand-side policy measures for environmental sustainability

    Se necesitan urgentemente estrategias que promuevan estilos de vida y pautas de consumo sostenibles desde el punto de vista medioambiental para reducir las presiones medioambientales del consumo doméstico. Reducir la intensidad de los comportamientos individuales y domésticos que repercuten negativamente en el medio ambiente es un factor clave para hacer frente a un sinfín de problemas medioambientales, como el cambio climático, la gestión de los recursos naturales, el cambio en el uso del suelo y la contaminación. A pesar de este potencial de mejora, los cambios en las pautas de consumo de los hogares han tardado en materializarse. Por ello, entender y superar las barreras que impiden el cambio de comportamiento debe seguir siendo una prioridad política. Describe el potencial de estas medidas y presenta los resultados de la Encuesta de la OCDE sobre Políticas Medioambientales y Cambio de Comportamiento Individual (EPIC) sobre las principales barreras a las que se enfrentan los hogares a la hora de adoptar comportamientos sostenibles. También arroja luz sobre cómo las políticas pueden ayudar a reducir las barreras identificadas. Por último, ofrece varios ejemplos de medidas políticas existentes con efectos positivos en los comportamientos de los hogares. Las presiones medioambientales derivadas del consumo doméstico son significativas. Los dos motores fundamentales de la creciente huella medioambiental de la sociedad son el crecimiento demográfico y el aumento de la renta disponible. En 2021, el crecimiento anual de la población fue del 0,8%, mientras que la media quinquenal de crecimiento económico en el periodo 2017-2021 fue del 2,6%. Por lo tanto, sin un mayor esfuerzo político, es probable que los impactos ambientales se intensifiquen en los próximos años junto con el crecimiento continuo de la población y de la renta disponible. Para reducir estas presiones se necesitan urgentemente estrategias que promuevan estilos de vida y pautas de consumo sostenibles desde el punto de vista medioambiental. Los análisis del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) muestran que los cambios en las elecciones cotidianas de los hogares (estrategias del lado de la demanda) tienen el potencial de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en un 40-70% en algunos sectores. La AIE calcula que el cambio de comportamiento puede reducir la demanda mundial de energía en un 10% en 2050. Reducir la intensidad de los comportamientos individuales y domésticos que repercuten negativamente en el medio ambiente es también un factor clave para abordar muchas otras cuestiones medioambientales, como la gestión de los recursos naturales, el cambio en el uso del suelo y la contaminación. También puede mejorar los componentes básicos del bienestar, como la estabilidad económica, la salud y la nutrición. A pesar de este potencial de mejora que beneficiaría al clima y al medio ambiente y, al mismo tiempo, ahorraría dinero a hogares y empresas, el cambio real ha tardado en materializarse. Este documento presenta datos recientes sobre el potencial de los cambios de comportamiento y las inversiones en tecnologías con bajas emisiones de carbono en los hogares para mejorar la calidad del medio ambiente. 

    El documento también pone de relieve las barreras a las que se enfrentan los hogares a la hora de tomar decisiones más sostenibles y ofrece varios ejemplos de políticas existentes que pueden abordar las barreras identificadas. En particular, se basa en la investigación realizada por la OCDE a partir de datos de encuestas entre países sobre actitudes y comportamientos medioambientales de los hogares. Ante el continuo crecimiento de la población y de la renta disponible, los cambios de comportamiento y las soluciones tecnológicas que reducen las necesidades de recursos y limitan el impacto ambiental de la actividad económica tienen un importante papel que desempeñar en el avance de la sostenibilidad. Para tener éxito, las estrategias de cambio hacia pautas de consumo más sostenibles (por ejemplo, sustituir el coche privado por el transporte público, caminar o ir en bicicleta) y de reducción del impacto ambiental de las pautas de consumo existentes (por ejemplo, utilizar electrodomésticos más eficientes) requieren tecnologías e infraestructuras de apoyo. El cambio tecnológico (por ejemplo, la proliferación generalizada de dispositivos inteligentes e internet de las cosas) también puede facilitar cambios graduales en las pautas de consumo (por ejemplo, la eficiencia energética y la gestión de la demanda de energía). Aunque los avances tecnológicos son necesarios, por sí solos no permitirán al mundo cumplir sus objetivos climáticos. En el sector de los edificios, los modelos sugieren que las estrategias de evitación -como ajustar el tamaño de las viviendas al de los hogares o mejorar la eficiencia energética de las casas- podrían reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en torno a un 78% en los próximos 30 años. En el sector del transporte terrestre, el cambio hacia el uso de coches eléctricos podría representar gran parte del potencial de reducción de emisiones del sector, si esta transición se combina con un sector eléctrico abastecido en su totalidad por fuentes con emisiones bajas o nulas de gases de efecto invernadero y contaminantes. En el sector alimentario, alrededor del 41% de las reducciones de emisiones podrían lograrse únicamente mediante comportamientos de «evitar y cambiar», como evitar el desperdicio de alimentos y cambiar a dietas más basadas en plantas, vegetarianas o veganas. En el sector de los productos manufacturados, evitar medidas (por ejemplo, compartir en lugar de comprar nuevos productos) y mejorar los comportamientos (por ejemplo, utilizar materiales reciclados) podría lograr una reducción de emisiones del 41%. Siguen existiendo importantes obstáculos para lograr un cambio de comportamiento, como demuestra la falta de cambios a gran escala en los patrones de consumo hasta la fecha. 

    La dificultad de cambiar ciertos tipos de comportamiento está bien establecida. Las motivaciones y capacidades de cambio de los individuos se ven influidas por numerosos factores, entre ellos los sistemas socioeconómicos y tecnológicos que determinan los recursos, las limitaciones y las opciones de que disponen los consumidores. Para inducir eficazmente el cambio de comportamiento deseado se requiere una comprensión bien desarrollada de los factores determinantes de los comportamientos de los hogares, incluido el papel de las instituciones en ellos. Este documento de orientación presenta conclusiones que contribuyen a una mejor comprensión de estos factores determinantes para aprovechar mejor el potencial de las estrategias de política de la demanda para abordar los problemas medioambientales. Las políticas del lado de la demanda deberían priorizar una mayor reducción de las barreras estructurales, financieras o psicológicas al cambio. Este documento aprovecha el análisis de una encuesta internacional de la OCDE sobre actitudes y comportamientos medioambientales para arrojar luz sobre cómo las políticas pueden contribuir a reducir estas barreras. Las inversiones de los hogares en tecnologías con bajas emisiones de carbono, combinadas con un cambio gradual hacia elecciones domésticas más sostenibles, tienen el potencial de reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero. Muchos países han puesto en marcha políticas destinadas a apoyar y acelerar esta transición hacia opciones más ecológicas. Este informe ofrece ejemplos de las políticas existentes y se basa en los resultados de la Encuesta de la OCDE sobre Políticas Medioambientales y Cambio de Comportamiento Individual (EPIC). La encuesta explora los factores que impulsan las decisiones de los hogares y cómo influyen las políticas en esas decisiones. Recoge información sobre actitudes y comportamientos relacionados con el uso de la energía, el transporte, las prácticas en materia de residuos y el consumo de alimentos.

    El informe subraya la necesidad de reducir el uso de automóviles privados y fomentar modos de transporte más sostenibles. Las políticas efectivas incluyen complementar los impuestos o cargos sobre el uso del automóvil con inversiones en transporte público asequible y mejores infraestructuras para caminar y andar en bicicleta. Ejemplos de políticas exitosas incluyen la expansión de la red ferroviaria en China y la infraestructura de transporte público en Japón, así como iniciativas en ciudades europeas para subsidiar el transporte público local y promover el uso de bicicletas. Las prácticas de gestión de residuos en los hogares también presentan desafíos. Aunque muchas personas utilizan bolsas de compras reutilizables y reparan artículos dañados, menos personas compran productos de segunda mano o alquilan herramientas en lugar de comprarlas. Las políticas pueden mejorar la participación en la prevención de residuos a través de servicios de separación de reciclaje y esquemas de cobro por generación de residuos. Facilitar el reciclaje, por ejemplo, mediante la recolección de residuos reciclables en las residencias, puede reducir significativamente la generación de residuos mezclados. En cuanto al consumo de alimentos, los hogares priorizan factores como la asequibilidad, el sabor y la frescura sobre las consideraciones ambientales. Aunque la preocupación por el medio ambiente influye en algunas decisiones, sigue siendo una prioridad menor para la mayoría. Para influir en los hábitos de compra de alimentos de manera sostenible, es crucial complementar las consideraciones ambientales con aspectos de costo, sabor y beneficios para la salud. El informe sugiere que cambiar el consumo masivo de carne a alternativas más sostenibles podría tener un impacto significativo. El informe concluye que para lograr cambios sostenibles, las políticas deben centrarse en mitigar las barreras estructurales y proporcionar incentivos adecuados. También es crucial educar a los hogares y proporcionar información clara y accesible sobre las opciones sostenibles. Las experiencias de varios países muestran que es posible implementar políticas efectivas que promuevan comportamientos sostenibles, pero se requiere un esfuerzo continuo y coordinado para superar las barreras existentes y fomentar un cambio a gran escala en los patrones de consumo doméstico.

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  • Global Critical Minerals Outlook 2024 

    Global Critical Minerals Outlook 2024 

    Los minerales críticos, esenciales para una serie de tecnologías energéticas limpias, han pasado a ocupar un lugar destacado en la agenda política de los últimos años debido al aumento de la demanda, la volatilidad de los precios, los cuellos de botella en la cadena de suministro y las preocupaciones geopolíticas. La naturaleza dinámica del mercado requiere una mayor transparencia e información confiable para facilitar la toma de decisiones informadas, como subraya la petición de los ministros del Grupo de los Siete (G7) para que la AIE elabore perspectivas a medio y largo plazo para los minerales críticos. El informe Perspectivas Mundiales de los Minerales Críticos 2024 es la continuación de la primera revisión del mercado realizada por la AIE el año pasado. Ofrece una instantánea de la evolución del sector en 2023 y principios de 2024, así como perspectivas a medio y largo plazo de la oferta y la demanda de minerales clave para la transición energética basadas en las últimas tendencias tecnológicas y políticas. El informe también evalúa los principales riesgos para la confiabilidad, sostenibilidad y diversidad de las cadenas de suministro de minerales críticos y analiza las consecuencias para las partes interesadas de la política y la industria. Irá acompañado de una versión actualizada del Explorador de Datos de Minerales Críticos, una herramienta interactiva en línea que permite a los usuarios explorar las últimas proyecciones de la AIE. Los mercados de minerales críticos de rápido crecimiento siguen siendo turbulentos, con una fuerte caída de los precios en 2023 tras dos años de subidas espectaculares. Los precios al contado del litio se desplomaron un 75% y los del cobalto, el níquel y el grafito cayeron entre un 30 y un 45%. El Índice de Precios de los Minerales en Transición Energética de la AIE, que sigue una cesta de precios del cobre, los principales metales para baterías y los elementos de tierras raras, se triplicó en los dos años siguientes a enero de 2020, pero cedió la mayor parte del aumento a finales de 2023, aunque los precios del cobre se mantuvieron en niveles elevados. El crecimiento de la demanda ha seguido siendo sólido. La demanda de minerales críticos experimentó un fuerte crecimiento en 2023, con un aumento de la demanda de litio del 30%, mientras que la demanda de níquel, cobalto, grafito y elementos de tierras raras experimentó aumentos que oscilaron entre el 8% y el 15%. Las aplicaciones de energías limpias se han convertido en el principal motor del crecimiento de la demanda de una serie de minerales críticos. Los vehículos eléctricos (VE) se consolidaron como el mayor segmento consumidor de litio y aumentaron considerablemente su cuota en la demanda de níquel, cobalto y grafito. La principal razón del descenso de los precios ha sido el fuerte aumento de la oferta y las amplias existencias de tecnologías fabricadas con minerales críticos. Desde África hasta Indonesia y la República Popular China (en adelante «China»), el aumento de la nueva oferta superó el crecimiento de la demanda en los dos últimos años. 

    Junto con un exceso de existencias en el sector derivado (por ejemplo, celdas de baterías, cátodos) y una corrección de las subidas de precios demasiado pronunciadas en 2021-2022, esto produjo una presión a la baja sobre los precios. El despliegue de las energías limpias sigue avanzando en todos los escenarios de futuro, incluido el fuerte crecimiento de los vehículos eléctricos. Tras el crecimiento del 75% en el despliegue en 2023, la energía solar fotovoltaica y la eólica representan la mayor parte de las adiciones de capacidad en todas las regiones en todos los escenarios de la AIE. Esto va acompañado de una expansión sustancial de las redes eléctricas, lo que aumenta la demanda de cobre y aluminio. Las ventas de coches eléctricos se acercaron a los 14 millones en 2023, un aumento interanual del 35%, y se prevé un crecimiento continuo a medida que avancen los principales mercados y aumente la adopción en las economías emergentes. En un escenario que limita el calentamiento global a 1,5 °C (el Escenario de Emisiones Netas Cero para 2050 [NZE]), la cuota de ventas de coches eléctricos aumenta del 18% actual al 65% en 2030, multiplicando por siete la demanda de baterías hasta alcanzar los 6 TWh en 2030. Los coches eléctricos son la principal fuente de demanda de baterías, pero el almacenamiento de baterías para el sector eléctrico muestra un crecimiento más rápido. El mercado actual, bien abastecido, puede no ser una buena guía para el futuro, dado que la demanda de minerales críticos sigue aumentando. Al igual que crece el despliegue de las energías limpias, también lo hace la demanda de minerales críticos. La demanda de minerales para tecnologías energéticas limpias se duplica entre hoy y 2030 en un escenario que refleja la configuración política actual, el Escenario de Políticas Establecidas (STEPS, por sus siglas en inglés). Es aún mayor en un escenario que cumple plenamente todos los objetivos energéticos y climáticos nacionales, el Escenario de Compromisos Anunciados (APS), y casi se triplica para 2030 y se cuadruplica para 2040 en el Escenario NZE, alcanzando casi 40 Mt. El litio registra el crecimiento más rápido de la demanda, debido a las crecientes necesidades de baterías para vehículos eléctricos. En el escenario NZE, por ejemplo, se multiplica por nueve hasta 2040. En términos de volumen de producción, el cobre -que conecta un sistema energético más electrificado- registra con diferencia el mayor aumento. La demanda de grafito casi se cuadruplica para 2040 en el Escenario NZE, mientras que la de níquel, cobalto y elementos de tierras raras se duplica. El fuerte crecimiento de la demanda produce un importante repunte del valor global de los mercados de minerales críticos. El valor de mercado combinado de los principales minerales de transición energética -cobre, litio, níquel, cobalto, grafito y elementos de tierras raras- se duplica con creces hasta alcanzar los 770.000 millones de dólares en 2040 en el escenario NZE. Con alrededor de 325.000 millones de dólares, el valor de mercado agregado actual de los principales minerales de transición energética coincide en gran medida con el del mineral de hierro. 

    En 2040, el cobre alcanzará por sí solo esa escala. Los beneficios de la expansión del mercado se reparten entre las distintas regiones, especialmente en el caso de la minería. América Latina acapara la mayor cantidad de valor de mercado para la producción minera, con unos 120.000 millones de dólares en 2030. Indonesia registra el crecimiento más rápido, duplicando su valor de mercado para 2030 debido a su floreciente producción de níquel. África registra un aumento del 65% del valor de mercado de aquí a 2030. Casi el 50% del valor de mercado del refinado se concentra en China de aquí a 2030. China también registra un aumento del valor de mercado de los materiales extraídos con su creciente producción de cobre y litio. La reciente caída de los precios ha afectado a las inversiones en nuevos suministros de minerales, pero siguen creciendo. Los aumentos en 2023 fueron menores que los registrados en 2022, pero la inversión en minería de minerales críticos creció, no obstante, un 10%. La inversión de los especialistas en litio experimentó un fuerte aumento del 60%, a pesar de la debilidad de los precios. El gasto en exploración también aumentó un 15%, impulsado por Canadá y Australia. El gasto en capital riesgo aumentó un 30%, con un crecimiento significativo en el reciclaje de baterías que compensó la reducción de la inversión en nuevas empresas de minería y refinado. El gasto y la adquisición de minas en el extranjero por parte de China ha crecido significativamente en los últimos diez años, alcanzando niveles récord de 10.000 millones de dólares en el primer semestre de 2023, con especial atención a los metales para baterías, como el litio, el níquel y el cobalto. Las previsiones muestran un panorama desigual para los futuros equilibrios entre oferta y demanda. Basándose en una revisión detallada de todos los proyectos anunciados, se han construido dos escenarios de oferta. La hipótesis de base incluye la producción de los activos existentes y en construcción, junto con los proyectos que tienen muchas posibilidades de seguir adelante. El análisis de los proyectos anunciados muestra un progreso limitado en la diversificación de la oferta. La concentración geográfica de las explotaciones mineras seguirá aumentando o se mantendrá elevada durante el periodo de proyección en el caso base.

     

    El informe destaca el crecimiento continuo en la demanda de minerales críticos impulsado por el auge de las tecnologías de energía limpia y los vehículos eléctricos (EVs). En 2023, las ventas de vehículos eléctricos alcanzaron casi los 14 millones, un aumento del 35% respecto al año anterior. Además, la capacidad de almacenamiento en baterías se duplicó, sumando más de 40 GW, lo que refuerza la necesidad de minerales como el litio, níquel, cobalto y grafito . El mercado de minerales críticos experimentó una caída significativa en los precios en 2023, especialmente en el litio, que disminuyó un 75%, y otros materiales clave como el níquel, cobalto, manganeso y grafito, que vieron descensos del 30-45%. A pesar de esta caída, la demanda de estos minerales sigue siendo robusta, impulsada principalmente por las aplicaciones en energía limpia . La producción de estos minerales ha mostrado un aumento en la concentración geográfica, destacando la creciente participación de Indonesia en la producción de níquel y la dominancia de China en la refinación de varios de estos materiales. La producción y el procesamiento de estos minerales están cada vez más centralizados en unas pocas naciones, lo que podría presentar riesgos para la cadena de suministro en el futuro . El informe también señala que, aunque la inversión en la minería de minerales críticos aumentó un 10% en 2023, este incremento fue menor en comparación con el 30% observado en 2022, debido a la presión sobre la capacidad financiera de los productores causada por la caída de precios. Las inversiones en exploración crecieron un 15%, con un aumento notable en el gasto en litio a pesar de las condiciones de mercado desfavorables . Proyectando hacia el futuro, la demanda de minerales críticos se espera que continúe creciendo significativamente. En el escenario de emisiones netas cero (NZE) para 2040, el valor combinado del mercado de estos minerales más que se duplicará, alcanzando los 770 mil millones de USD. Este crecimiento estará impulsado principalmente por la expansión de la producción de cobre, litio, níquel, y grafito, con el cobre manteniendo el mayor valor de mercado debido a su importancia en la electrificación del sistema energético (IEA) . En resumen, aunque el mercado de minerales críticos enfrenta desafíos debido a la volatilidad de los precios y la concentración geográfica de la producción, la demanda sostenida por la transición hacia energías limpias y la electrificación del transporte sigue impulsando el crecimiento y la inversión en este sector vital .

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    https://www.iea.org/reports/global-critical-minerals-outlook-2024  

     

  • Geopolitical Rivalry and Business: 10 Recommendations for Policy Design

    Geopolitical Rivalry and Business: 10 Recommendations for Policy Design

    Los argumentos a favor del libre comercio están sometidos a una presión sin precedentes. Las crecientes tensiones geopolíticas, combinadas con las perturbaciones sanitarias y climáticas mundiales y la preocupación por los costos sociales y medioambientales del libre comercio, ponen en tela de juicio los fundamentos del sistema de comercio mundial que han aportado al mundo una enorme prosperidad y una relativa paz durante el último medio siglo. En este contexto, el Foro Económico Mundial convocó la línea de trabajo sobre shocks comerciales y tensiones geopolíticas. El objetivo era ayudar a las empresas y a los gobiernos a afrontar las crisis comerciales y las tensiones geopolíticas, así como contribuir a una narrativa equilibrada sobre los riesgos de la desvinculación económica, reconociendo al mismo tiempo las preocupaciones asociadas en materia climática, sanitaria, social, medioambiental y de seguridad nacional. El trabajo contó con la participación de miembros del Global Future Council on Trade and Investment, el Global Future Council on Geopolitics y otros. La red de Consejos Mundiales del Futuro del Foro Económico Mundial es una comunidad de conocimiento interdisciplinar y de múltiples partes interesadas dedicada a promover el pensamiento innovador para dar forma a un futuro más resiliente, inclusivo y sostenible. Este libro blanco se basa en los debates entre los miembros de la corriente de trabajo, los comentarios de Boston Consulting Group y las entrevistas con empresas durante la segunda mitad de 2023. Los análisis existentes sobre el potencial de la geopolítica para fragmentar aún más la economía mundial no tienen en cuenta el impacto de la intervención política en la forma en que las empresas crean valor a partir de sus operaciones internacionales o en el desempeño corporativo. Tampoco tienen en cuenta las numerosas formas en que las empresas con actividad internacional pueden responder a la geopolítica. El objetivo de este libro blanco es colmar esta laguna de conocimientos. Se basa en 13 entrevistas a expertos con altos ejecutivos de empresas internacionales seleccionadas para cubrir una gama de sectores manufactureros y de servicios. Al exponer cómo perciben las empresas internacionales la evolución de la dinámica geopolítica y cómo reaccionan ante ella, el objetivo general de este estudio es proporcionar a los funcionarios una comprensión más profunda de las opciones comerciales asociadas, para que puedan asesorar mejor a los gobiernos sobre cómo gestionar los lazos comerciales transfronterizos. Los ejecutivos entrevistados señalaron varias opciones diferentes para responder a las tensiones relacionadas con la globalización. Cada una de estas opciones conlleva una serie de beneficios que estarían en peligro si las consideraciones geopolíticas obligaran a las empresas a relajar sus lazos con otras economías. Los beneficios en riesgo se dividen en cuatro grandes categorías y están relacionados con los flujos de ingresos existentes, el control de costos, la escala de operaciones y las ventajas derivadas de determinadas formas organizativas y de la innovación. La intensificación de la rivalidad entre China y Estados Unidos (EE.UU.) fue la tensión geopolítica más mencionada.  

    Pero también se mencionaron muchas otras medidas estatales. Dado que algunos gobiernos tratan de influir en las deliberaciones de las empresas sobre su huella internacional, es fundamental la forma en que los responsables políticos comunican sus prioridades geopolíticas y cómo los ejecutivos de las empresas entienden esos mensajes. Las empresas entrevistadas afirmaron estar respondiendo a la creciente rivalidad geopolítica de diferentes maneras. Por ejemplo, los ejecutivos de las empresas norteamericanas ponen más énfasis que otros en la repatriación de la producción a su región. Dado que las empresas eligen entre ubicaciones alternativas, cualquier estímulo estatal para deslocalizar la producción debe complementarse con medidas para solucionar la escasez de talento, las carencias de infraestructuras y otras deficiencias de los entornos empresariales nacionales. Las empresas también tienen poder de decisión. Si la intervención política provoca un descenso en el crecimiento de las ventas previstas de una empresa en un punto geopolítico conflictivo, la respuesta suele ser la búsqueda de nuevos mercados o de segmentos de mercado insuficientemente atendidos en otras naciones. Las medidas políticas que debilitan ciertos vínculos comerciales transfronterizos crean incentivos para que las empresas desarrollen otros vínculos, creando nuevas ofertas de bienes y servicios en el camino. En todo caso, es probable que aumente la oferta para los compradores de los muchos países cuyos gobiernos se niegan a tomar partido en la actual demarcación geopolítica. De este modo, la globalización evoluciona -en lugar de retroceder- en respuesta a la geopolítica. Basándose en las pruebas recogidas, este libro blanco identifica varias recomendaciones para un mejor diseño de las políticas. La estrella polar del diseño de políticas motivadas por la geopolítica debería ser la elección de objetivos sensatos que tengan debidamente en cuenta las múltiples opciones comerciales de que disponen las empresas, y la consecución de los objetivos geopolíticos por medios que perjudiquen lo menos posible al comercio transfronterizo. Para ello es necesario conocer mejor las opciones y estrategias de que dispone el sector privado. Este documento esboza una serie de recomendaciones a tal fin. La rivalidad geopolítica es la competencia por el dominio económico, militar y tecnológico entre naciones o bloques de naciones. Ha vuelto con fuerza en los últimos 15 años. Aunque no hay una fecha de inicio aceptada para el último brote de rivalidad geopolítica, la narrativa ha cambiado notablemente en comparación con los años que siguieron a la caída del Muro de Berlín. Este cambio es significativo porque muchas empresas internacionales desarrollaron su presencia comercial global en épocas más tranquilas. Ahora que la rivalidad geopolítica se ha intensificado, ¿cómo están respondiendo las empresas internacionales? No cabe duda de que los consejos de administración y los altos ejecutivos se enfrentan ahora a la realidad de la rivalidad geopolítica. Las prohibiciones a la exportación, el control de los planes de inversión interna y externa por motivos de seguridad nacional, las subvenciones para inducir la repatriación de la producción y las nuevas instalaciones, así como las subidas de los aranceles de importación, han pasado a formar parte del arsenal geopolítico en una economía mundial multipolar. Según las declaraciones de las empresas a la Comisión del Mercado de Valores de EE.UU. (SEC), por primera vez en 2022, más empresas con actividad internacional mencionaron factores geopolíticos como impulsores de decisiones empresariales o que influyen en las evaluaciones de riesgo que términos relacionados con cuestiones medioambientales, sociales y de gobernanza (ESG), sostenibilidad o cambio climático.  

    En 2015, solo el 27% de las empresas había mencionado los factores geopolíticos. En 2022, esa cifra había aumentado hasta el 67%. Los archivos de la SEC durante 2023 revelaron que el 75% de las empresas con actividad internacional señalaron la importancia de las consideraciones geopolíticas Las preocupaciones de que las medidas políticas impulsadas geopolíticamente puedan debilitar los lazos comerciales transfronterizos no han pasado desapercibidas. Desde 2021, hemos identificado un total de 16 estudios macroeconómicos que han tratado de estimar los costos de la desvinculación. Las pérdidas varían en función del escenario definido, pero algunas de las pérdidas de ingresos reales previstas alcanzan los dos dígitos en términos porcentuales para determinados países y regiones. Sin embargo, estos resultados suelen tener una resonancia limitada más allá de los interesados tecnócratas versados en economía. Además, los estudios no consideran explícitamente el impacto de las intervenciones de política comercial por motivos geopolíticos en la forma en que las empresas tratan de crear valor a partir de sus operaciones internacionales, o en el desempeño corporativo. Tampoco tienen en cuenta las numerosas formas en que las empresas activas internacionalmente pueden responder a la geopolítica. Los ejecutivos seleccionados para las entrevistas de este documento trabajan en empresas internacionales que operan en diversos sectores manufactureros y de servicios y tienen sus sedes en China, Europa, Oriente Medio y Norteamérica. Al exponer cómo perciben las empresas internacionales la evolución de la dinámica geopolítica y cómo reaccionan ante ella, este estudio pretende proporcionar a los funcionarios una comprensión más profunda de las opciones comerciales asociadas para poder asesorar mejor a los gobiernos sobre cómo gestionar en el futuro los lazos comerciales transfronterizos. Las entrevistas indican que la comunidad empresarial internacional no está alineada sobre lo que es la geopolítica en primer lugar. Esto significa que funcionarios y empresas corren el riesgo de no entenderse, con el riesgo asociado de que la geopolítica se confunda con otras dinámicas políticas. Por lo tanto, las respuestas de las empresas también difieren, lo que a su vez tiene implicaciones sobre cómo diseñar y ejecutar mejor las iniciativas de política comercial motivadas por consideraciones geopolíticas, de seguridad del suministro y de seguridad nacional. Tras la caída del Muro de Berlín y la apertura de China al mundo que aceleró la globalización, las empresas trataron de reforzar los lazos transfronterizos. En muchos casos, esto supuso ampliar las operaciones comerciales a naciones que anteriormente habían sido enemigos geopolíticos o habían estado relativamente cerradas a los negocios internacionales. La caída de los costos de comunicación y transporte facilitó la desagregación de los procesos de fabricación y facilitó la prestación de servicios empresariales transfronterizos. 

     

    El resultado fue que ciertas prácticas empresariales, como la deslocalización, se generalizaron. Se tomaron medidas deliberadas para integrar las economías emergentes en los mercados mundiales. Esto se hizo mediante una combinación de reformas unilaterales (a menudo adoptadas con la intención de atraer a los inversores extranjeros), la firma de tratados bilaterales de inversión y acuerdos comerciales regionales, y la adhesión a organizaciones multilaterales de facilitación del comercio (en particular, la Organización Mundial del Comercio). Esto creó opciones para que las empresas se aventuraran más allá de las fronteras de sus países. El informe aborda cómo diseñar políticas para alcanzar objetivos geopolíticos minimizando el impacto negativo en el comercio transfronterizo. El informe se basa en entrevistas con ejecutivos de negocios internacionales y ofrece estrategias para que las empresas asesoren a los gobiernos en la gestión de las relaciones comerciales en un entorno geopolítico cambiante. Las recomendaciones subrayan la importancia de la cooperación público-privada y la necesidad de adaptar las políticas comerciales a las dinámicas geopolíticas emergentes. Destacan la implementación de estrategias comerciales que promuevan la resiliencia y diversificación de las cadenas de suministro, así como la adopción de enfoques multilaterales para la resolución de conflictos comerciales. El informe también sugiere que las políticas deben estar alineadas con los objetivos geopolíticos sin comprometer la integridad del comercio global. Esto implica una comprensión profunda de las opciones y estrategias disponibles para el sector privado, fomentando un entorno en el que los negocios puedan prosperar a pesar de las tensiones geopolíticas. En resumen, el informe proporciona un marco para que los responsables de políticas y líderes empresariales colaboren en la creación de un entorno comercial más estable y predecible, a pesar de los desafíos geopolíticos actuales.

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  • The Mobile Economy Eurasia 2024

    The Mobile Economy Eurasia 2024

    Las primeras fases del desarrollo de la 5G están en marcha en Eurasia.  Los gobiernos de la región están dando prioridad a la integración de la tecnología en los planes nacionales de desarrollo, y los operadores están invirtiendo en infraestructuras y aplicaciones 5G para satisfacer la creciente demanda de conectividad mejorada. Se espera que la región de Eurasia experimente un aumento significativo en la adopción de 5G en los próximos años, sobre la base de un retorno a condiciones estables, con proyecciones que aumentarán de menos del 1% en la actualidad a algo más del 40% en 2030. Aunque 4G seguirá siendo la tecnología dominante en el futuro previsible, los niveles de adopción de 4G comenzarán a disminuir a partir de 2026 a medida que 5G cobre impulso debido a la disponibilidad de teléfonos inteligentes 5G más asequibles. Las tecnologías y servicios móviles aportaron unos 200.000 millones de dólares a la economía euroasiática en 2023, lo que equivale al 7,9% del PIB, y respaldaron unos 770.000 puestos de trabajo (directos e indirectos) en toda la región. A medida que despegue la 5G, su impacto se dejará sentir en distintos sectores de la economía y, para 2030, representará más del 10 % del impacto económico global de la telefonía móvil. Aunque estos beneficios económicos ponen de relieve la importancia del móvil para la economía digital, también subrayan la necesidad de colaborar para cerrar la importante brecha digital en Eurasia ampliando la cobertura a las zonas desatendidas y abordando los obstáculos al uso de los servicios móviles. La 5G es fundamental para los esfuerzos de transformación digital en curso en Eurasia. En la actualidad, siete operadores de Armenia, Kazajstán, Tayikistán y Uzbekistán han introducido servicios comerciales de 5G, aunque con una cobertura limitada. El objetivo inicial ha sido satisfacer las crecientes necesidades de conectividad, especialmente en zonas urbanas de alta demanda. El acceso inalámbrico fijo (FWA) 5G se perfila como una solución prometedora, sirviendo como tecnología de última milla para ofrecer conectividad de banda ancha a hogares y empresas. Esto subraya el potencial de la 5G para colmar las lagunas de conectividad y acelerar el desarrollo socioeconómico en toda Eurasia. Aunque desde hace algún tiempo es posible exponer las API de red, los operadores han tenido dificultades para adoptar un enfoque normalizado que alcance escala. Sin embargo, recientes iniciativas del sector de la telefonía móvil han tratado de dar un nuevo impulso al desarrollo de un conjunto común de API de red. En febrero de 2024, Veon anunció el lanzamiento de Geolocation Gateway, que utiliza la API de localización de dispositivos de Open Gateway para que las aplicaciones puedan determinar la ubicación de los dispositivos. El Geolocation Gateway tiene una amplia gama de casos de uso, incluidos los servicios comerciales basados en la proximidad, la reducción del fraude en los servicios financieros y las respuestas de emergencia basadas en la localización. 

    Los operadores de telefonía móvil de la región están integrando la IA, en particular la IA generativa (genAI), para mejorar los servicios de atención al cliente, ventas, marketing y gestión de redes. Operadores como MTS y Veon están desarrollando cada vez más casos de uso, incluidas soluciones de acción climática y plataformas compatibles con los idiomas locales para mejorar la experiencia del cliente. Además, los operadores están dando prioridad al uso ético de la IA y desarrollando asociaciones, como la colaboración entre la GSMA e IBM. Aunque el interés crece en Eurasia, la adopción de la IA sigue siendo limitada en la región. El sector de las tecnologías financieras ha experimentado un notable crecimiento en Eurasia, dado que los pagos digitales siguen siendo un servicio dominante. Kazajstán y Uzbekistán, en particular, poseen prósperos paisajes fintech gracias a iniciativas como la banca abierta y la introducción de monedas digitales. Diversos métodos de pago, incluidos los pagos por móvil, las transacciones con códigos QR y los servicios de compra ahora, paga después (BNPL), se dirigen a particulares y empresas, fomentando la integración financiera. Los operadores de ambos países han introducido opciones de pago por móvil para explorar oportunidades de generar ingresos más allá de los servicios básicos y mejorar la experiencia del cliente. La mayor expansión de la tecnología financiera en Eurasia ofrecerá oportunidades a los operadores, en particular con la creciente adopción de 4G y 5G. Las difíciles geografías y la escasa población de los países euroasiáticos ponen de relieve el importante papel que podrían desempeñar las tecnologías aéreas en la mejora de la conectividad. La colaboración entre operadores de telecomunicaciones y proveedores de satélites será crucial para aprovechar este potencial. Para los proveedores de satélites, las asociaciones con operadores son cruciales para ampliar sus servicios, mientras que los operadores pueden beneficiarse de un mejor acceso a mercados sin explotar en zonas remotas y prestar un mejor apoyo a los servicios de emergencia allí donde las señales terrestres están ausentes. Los responsables políticos deben dar prioridad a la política del espectro para mejorar la cobertura rural, aumentar la capacidad de las redes en las zonas urbanas e incentivar la inversión en infraestructuras de red, evitando al mismo tiempo condiciones restrictivas en la concesión de licencias. El espectro de banda baja es vital para colmar la brecha digital, especialmente en las regiones escasamente pobladas. Las frecuencias de banda media, como los 3,5 GHz, son cruciales para la conectividad de alta velocidad, y los 6 GHz son fundamentales para el crecimiento futuro. Al mismo tiempo, la armonización de las normas CEM con las normas internacionales es esencial para un despliegue eficiente de las redes y para preservar la asequibilidad de los servicios. Además, las reformas fiscales, en particular la reducción de las tasas sectoriales y los impuestos de sociedades, son necesarias para fomentar la inversión en infraestructuras móviles y promover el crecimiento económico en Eurasia. A finales de 2023, 191 millones de personas en Eurasia (78% de la población) estaban abonadas a un servicio móvil. 

    Habrá casi 9 millones más de abonados hasta 2030, lo que refleja los esfuerzos de la industria móvil por reducir la brecha digital y aumentar la cobertura. Aunque el sector sigue invirtiendo en soluciones y asociaciones innovadoras para extender la conectividad a comunidades aún desatendidas y alejadas, la adopción de servicios de Internet móvil no ha seguido el ritmo de expansión de la cobertura de red. Esto ha dado lugar a una importante brecha de uso. En 2023, la brecha de uso era mayor en Turkmenistán y Tayikistán, con alrededor del 51 % y el 48 % de la población, respectivamente, mientras que la brecha de uso era menor en Rusia y Armenia, con menos del 25 %, frente a la media mundial del 37 %. La adopción de 4G en Eurasia seguirá aumentando hasta 2025, y a partir de entonces se prevé un crecimiento significativo de 5G. A pesar del crecimiento previsto del 5G, los operadores seguirán dando prioridad a la expansión de la capacidad 4G en las zonas urbanas y ampliarán la cobertura a las regiones insuficientemente atendidas a medio plazo, con el objetivo de impulsar la adopción por parte de los consumidores. En 2023, Beeline completó sus actualizaciones para apoyar la experiencia 4G en su red para cubrir 14 regiones de Uzbekistán, proporcionando 4G a través de 54 ciudades y 137 distritos. En toda Eurasia, 4G representó el 69 % de las conexiones totales en 2023, y se espera que esta cifra alcance el 81 % en 2025. La 5G está disponible actualmente en Armenia, Kazajistán, Tayikistán y Uzbekistán, y se espera que más países de Eurasia lancen la tecnología en los próximos años. Algunos operadores han anunciado planes para acelerar el despliegue de redes. Por ejemplo, Kcell y Tele2 (Kazakhtelecom Group) tienen previsto desplegar más de 2.700 estaciones base 5G en 2024 y alrededor de otras 3.200 en 2025. Mientras tanto, en Uzbekistán, Perfectum Mobile y Nokia pretenden lanzar una red 5G para octubre de 2024. Sin embargo, es probable que la mayoría de los operadores adopten un enfoque gradual para el despliegue de 5G, desplegando primero redes en zonas urbanas y ampliando la cobertura a medida que aumente la demanda en otras zonas. La 5G FWA también está ganando impulso en la región, mejorando la cobertura de la tecnología 5G. Estas tendencias seguirán cobrando impulso en los próximos años a medida que mejore la asequibilidad de los dispositivos 5G.

     

    El informe ofrece un análisis exhaustivo sobre la digitalización en las empresas africanas, destacando tanto las barreras como las oportunidades para incrementar el uso productivo de tecnologías digitales en el continente. El informe subraya que hay aproximadamente 600,000 empresas en África que podrían beneficiarse de un uso más completo de la digitalización, especialmente pequeñas y medianas empresas. También se estima que entre las casi medio millón de empresas que han adoptado tecnologías digitales avanzadas sin utilizarlas intensivamente, alrededor del 10% podrían convertirse en usuarios intensivos. Además, hasta 40 millones de microempresas podrían actualizarse a algunas tecnologías digitales . El informe también aborda el papel de las startups tecnológicas y las plataformas digitales en África para superar algunas de las barreras a la digitalización de las empresas, como los altos costos tecnológicos, la falta de habilidades y la baja alfabetización digital. Se destaca el éxito de los pagos móviles en África como un ejemplo de tecnologías impulsadas por la oferta que han permitido saltos tecnológicos significativos . El documento se divide en dos partes principales. La primera parte mide diversos aspectos de la digitalización incompleta en las empresas africanas, evalúa las barreras y costos asociados a la adopción de tecnologías digitales y analiza el impacto económico potencial de la digitalización. Según el informe, aunque el 86% de las empresas con cinco o más empleados tienen acceso a herramientas digitales básicas como teléfonos móviles, computadoras e internet, muchas de ellas no utilizan estas tecnologías de manera intensiva para funciones comerciales. Solo el 24% de las empresas hacen un uso intensivo de las tecnologías digitales más sofisticadas adoptadas, y el 11% utiliza intensivamente tecnologías digitales avanzadas para funciones comerciales generales . La segunda parte del informe explora cómo se puede movilizar más inversión del sector privado para fomentar la digitalización y el desarrollo. Se centra en tres áreas en las que el Grupo del Banco Mundial, en particular la Corporación Financiera Internacional, ha apoyado activamente a las empresas en los países en desarrollo: infraestructura, startups tecnológicas y tecnologías disruptivas, y acceso a financiamiento. Se concluye con una discusión sobre las políticas necesarias para desbloquear inversiones privadas y potenciar la adopción digital en África. En resumen, el informe ofrece una visión integral de las oportunidades y desafíos de la digitalización en África, proponiendo estrategias para aumentar la adopción y el uso intensivo de tecnologías digitales, lo que podría transformar significativamente la productividad y el crecimiento económico en el continente.

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  • Playbook on Digital Social Protection Delivery Systems: Towards Dynamic Inclusion and Interoperability

    Playbook on Digital Social Protection Delivery Systems: Towards Dynamic Inclusion and Interoperability

    Los tiempos actuales se definen por una policrisis y desafíos globales a largo plazo. La pandemia de COVID-19, el cambio climático, los conflictos, las presiones inflacionistas, la inseguridad alimentaria y una gobernanza deficiente siguen presagiando retrocesos en el capital humano y la inversión de los descensos de la pobreza, con consecuencias para la productividad y el crecimiento económico. En el ecuador de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030, la asombrosa cifra de 670 millones de personas sigue padeciendo pobreza extrema. Aunque la protección social se amplió en respuesta a la crisis de COVID-19, 4.000 millones de personas siguen careciendo de cualquier forma de protección social. A pesar de estas pruebas, este es un momento de grandes posibilidades para hacer las cosas de forma diferente en los programas de protección social, para adaptarse y cambiar de marcha. El concepto de inclusión dinámica y de coordinación de los distintos actores se ha vuelto más importante que nunca para que las personas puedan gestionar los riesgos de su ciclo vital y para que los gobiernos puedan anticiparse a los choques y responder a una crisis en expansión. Cuando los sistemas de protección social son dinámicos, inclusivos y facilitan la coordinación de diversos actores, contribuyen a situar a las personas vulnerables en el centro de la ejecución de los programas sociales. Desarrollar un marco dinámico e interoperable que permita la coordinación y articulación de las medidas de protección social es primordial para maximizar su impacto de forma inclusiva. El panorama tecnológico actual -y el del futuro- ofrece nuevas posibilidades a los gobiernos para prestar servicios sociales a la población, especialmente a los pobres, los habitantes de zonas rurales, los que viven en zonas remotas y los vulnerables. El crecimiento acelerado de la tecnología presenta una oportunidad única para resolver retos de desarrollo insolubles, sin dejar de ser conscientes de los riesgos e incógnitas asociados. El aprovechamiento de las nuevas fuentes de datos y tecnologías, como la inteligencia artificial (IA), tiene que ir más allá de lo «digital», ayudando a limitar la exclusión en la ejecución de los programas sociales -especialmente para los pobres y vulnerables, los rezagados y los que tienen un acceso limitado o nulo a Internet- al tiempo que se garantiza la protección y la privacidad de los datos. La ejecución de programas de protección social en un mundo cada vez más digital exige un planteamiento global y sistémico para crear infraestructuras compartidas que funcionen de forma integral para todo el gobierno, incluso cuando los puntos de partida procedan de iniciativas fragmentadas. No se trata en absoluto de un concepto nuevo. El enfoque de la infraestructura pública digital (IPD) esbozado por el G20 ofrece una continuidad moderna a esa conceptualización de todo el gobierno. Los programas de protección social en general se beneficiarían de aprovechar el enfoque de pensamiento de sistemas compartidos sin dejar de operar dentro de sus realidades contextuales específicas y las limitaciones de trabajar con personas necesitadas. 

    Aunque los sistemas digitales de prestación de servicios se presentan aquí en el contexto de la protección social, esto no debe interpretarse como un servicio a intereses sectoriales estrechos. Los sectores tienen un papel fundamental en la creación de DPI y bienes públicos digitales (DPG) nacionales, sobre los que otras estructuras (públicas y privadas) deberían poder seguir construyendo. Esta visión es necesaria desde la perspectiva de la prestación de protección social, pero también se deriva de la naturaleza de los intercambios de datos entre estructuras organizativas y políticas, y de la aspiración de proporcionar una protección social adecuada, integral y sostenible a todos los miembros de la sociedad. El diseño de sistemas de prestación digitales para ampliar los programas sociales abarca las políticas, los datos, los procesos, la gobernanza, la tecnología y los criterios de desempeño necesarios para la prestación de protección social. Con este fin, los denominados «sistemas digitales de prestación de protección social» (DSPDS, por sus siglas en inglés) personifican un enfoque de DPI para programas sociales con inversiones entrelazadas en múltiples plataformas de servicios públicos, incluidos sistemas de identificación únicos, registros sociales dinámicos (dSR, por sus siglas en inglés), sistemas de gestión de operaciones de beneficiarios (BOMS, por sus siglas en inglés), pagos multiprograma-multiproveedor y registros integrados de beneficiarios (IBR, por sus siglas en inglés), todos ellos diseñados para ser interoperables entre sí desde su concepción. Los DSPDS también utilizan sistemas geoespaciales, de gestión de casos, de reparación de agravios y de quejas y recursos, así como una serie de fuentes multisectoriales administrativas y de macrodatos. Los DSPDS encarnan la noción de «motores invisibles» que facultan a los programas para ofrecer resultados de los gobiernos a las personas, repercutiendo en los hogares de múltiples maneras. Construir DSPDS para que sean interoperables en todo el gobierno permite la ejecución articulada de las políticas de protección social, aprovechando las complementariedades y reduciendo las redundancias entre los diferentes programas. Los sistemas de prestación de protección social son el entorno operativo para la aplicación de las prestaciones y los servicios de protección social, tendiendo puentes entre las personas y las instituciones a lo largo de toda la cadena de prestación. Los DSPDS hacen referencia a un conjunto de sistemas interoperables que intercambian información sin fisuras para facilitar la inclusión dinámica de las personas, así como la coordinación y la prestación eficaz de los programas sociales. Aportan nuevas capacidades, así como nuevos riesgos y responsabilidades con profundas implicaciones para la relación de confianza entre los gobiernos y las personas. El desempeño de estos sistemas son los «datos» recogidos de múltiples fuentes, curados, compartidos a través del consentimiento informado de individuos y hogares, y analizados para tomar decisiones políticas a través de un esfuerzo sistemático de todo el gobierno. Para los responsables de las políticas de protección social y los profesionales que trabajan en países de renta baja y media. Por un lado, la Nota de orientación establece un marco con visión de futuro para abordar las características fundamentales de los DSPDS que se extienden a los datos, los procesos, las tecnologías, las instituciones y los criterios de desempeño que intervienen en el diseño, la aplicación y la gobernanza de dichos sistemas. 

    Por otro lado, la Herramienta de Evaluación está pensada para hacer balance de los sistemas existentes a partir de la Nota Orientativa. Mientras que ciertos sistemas de componentes reciben mayor atención y constituyen el foco del Libro de Recurso (por ejemplo, dSR), no profundiza en otros componentes clave, como la identificación única y los pagos, dado que existen herramientas ISPA para dichos. En consonancia con la Junta de Cooperación Interinstitucional de Protección Social, la protección social se define como «el conjunto de políticas y programas destinados a prevenir o proteger a todas las personas contra la pobreza, la vulnerabilidad y la exclusión social a lo largo de su ciclo vital, haciendo especial hincapié en los grupos vulnerables.» El Libro de Escenarios se centra sobre todo en los programas de protección social no contributivos, pero los principios básicos de este informe pueden extrapolarse a los regímenes contributivos. A medida que los países avanzan hacia la protección social universal, es crucial dar prioridad al apoyo a los más pobres y vulnerables, y la asistencia social debe desempeñar un papel central. Los DSPDS no pueden funcionar en un vacío político: estos sistemas de información son un medio para alcanzar un fin, no el fin en sí mismo. Cada vez más gobiernos han adoptado políticas nacionales de protección social para establecer los objetivos estratégicos y a medio y largo plazo de los programas de protección social. Los sistemas digitales de prestación de servicios son instrumentos habilitadores para alcanzar esos objetivos políticos. Creer que una «maquinaria» más avanzada para la prestación eficiente de protección social es un fin en sí mismo podría tentar a los gobiernos y a otras partes interesadas a crear sistemas de prestación digitales muy sofisticados que aprovechen las últimas tecnologías disponibles. Sin embargo, si bien es cierto que estos sistemas pueden reportar grandes beneficios, también existen riesgos, conocidos y desconocidos, que merecen una cuidadosa atención. Las inversiones en DSPDS deben estar firmemente ancladas en sólidos marcos jurídicos y políticos que informen su diseño y proporcionen las salvaguardias necesarias para garantizar que se utilicen eficazmente para los fines previstos y estén sujetas a disposiciones generales de buena gobernanza, incluidas las disposiciones de protección de datos y ciberseguridad. Cuando se articulan con las políticas de protección social adecuadas, los sistemas de prestación pueden constituir un potente entorno operativo para la ejecución de programas. Los sistemas de prestación de protección social desempeñan diferentes funciones a lo largo de las fases de ejecución de una cadena de prestación. Estas fases son comunes a la mayoría de los programas de protección social e incluyen la evaluación (divulgación, admisión y registro, y evaluación de las necesidades y condiciones), la inscripción (determinación de la elegibilidad, inscripción y decisiones sobre el paquete de prestaciones y servicios, e incorporación), la provisión (pagos de prestaciones y prestación de servicios) y la gestión (gestión de las operaciones de los beneficiarios, incluido su cumplimiento, actualizaciones de datos, reclamaciones, salidas y resultados de los casos). 

     

    Los principales agentes interactúan a lo largo de toda la cadena de prestación: por un lado, las personas (solicitantes o beneficiarios) y, por otro, las instituciones (centrales y locales). Estas interacciones se ven facilitadas por las comunicaciones, la tecnología y la infraestructura de datos. La integración de las funciones de prestación a través de múltiples programas reduce la fragmentación, mejora la coordinación y promueve la armonización entre los programas de protección social y más allá, generando sinergias y eficiencias fiscales muy necesarias, pero lo más importante, garantizando que las personas estén efectivamente protegidas en diferentes momentos de su ciclo de vida. La creación de DSPDS requiere una orientación hacia los procesos empresariales y un enfoque de arquitectura de sistemas abierto e interoperable que permita el intercambio de datos para lograr una mayor funcionalidad, producir resultados analíticos más ricos y optimizar los costos. Un enfoque orientado a los procesos y a la cadena de suministro para crear sistemas interoperables garantiza la racionalización de los procesos de los programas de protección social y la generación, el almacenamiento, la gestión y el análisis de datos de alta calidad. El informe aborda de manera exhaustiva la importancia de implementar sistemas digitales en la entrega de protección social para lograr una inclusión dinámica y una mayor interoperabilidad. Se destaca la necesidad de adoptar tecnologías digitales para mejorar la eficiencia y efectividad de los programas de protección social, permitiendo una mayor cobertura y una distribución más equitativa de los recursos. A través de la integración de sistemas digitales, se busca facilitar el acceso de los beneficiarios a los servicios, reducir la carga administrativa y optimizar la gestión de datos para una toma de decisiones más informada. El informe resalta la importancia de armonizar cuestionarios socioeconómicos para simplificar la recopilación de datos y mejorar la gestión de la información en los registros sociales. Al consolidar múltiples cuestionarios en uno solo, se logra una mayor eficiencia en la recolección de datos, reduciendo la carga de información para los hogares y optimizando los procesos de gestión de datos en los registros sociales. Esta armonización permite la creación de cuestionarios robustos pero extensos, adaptados a las necesidades de múltiples programas, aunque la longitud de los cuestionarios puede generar fatiga en los encuestados y afectar la calidad de los datos recopilados. Además, se analiza el caso de Chile, que ha implementado diversos instrumentos de focalización para priorizar los beneficios y servicios sociales desde la década de 1980. Se mencionan instrumentos como la Ficha CAS, la Ficha de Protección Social y el Registro Social de Hogares, cada uno con enfoques metodológicos específicos para clasificar a los hogares según sus necesidades y vulnerabilidades socioeconómicas. Se destaca la evolución hacia un enfoque de vulnerabilidad en la focalización de beneficios, con la incorporación de variables como la capacidad generadora de ingresos y la verificación de datos a través de sistemas administrativos. Este caso ejemplifica la importancia de adaptar los sistemas de protección social a las necesidades cambiantes de la población y mejorar la calidad de la información mediante el uso de datos administrativos.

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  • Digital Opportunities in African Businesses

    Digital Opportunities in African Businesses

    Las tecnologías digitales son un habilitador fundamental para la mayoría de las actividades empresariales. Las investigaciones demuestran que la digitalización puede fomentar el crecimiento de la productividad, el empleo, las exportaciones y los ingresos, así como ayudar a reducir la pobreza. Sin embargo, el uso productivo de las tecnologías digitales por parte de las empresas en África sigue siendo modesto y desigual, dejando un abismo entre los que están conectados y los que están desconectados. Ahora que nos encontramos en la cúspide de una era en la que la inteligencia artificial y otras tecnologías digitales avanzadas serán cada vez más cruciales, es imperativo calibrar la preparación digital de las empresas africanas y examinar cómo pueden participar plenamente en esta transición tecnológica. Este libro presenta nuevos datos y análisis destinados a ayudar a las empresas africanas a hacer un uso más pleno de las tecnologías digitales. Presenta una gran cantidad de datos nuevos, que ponen de manifiesto las disparidades en el uso digital por parte de las empresas y las oportunidades derivadas del estado actual de la digitalización en las empresas africanas. El libro ofrece detalles pormenorizados sobre la digitalización en África, profundizando en la adopción de tecnologías digitales, su uso productivo y la intensidad de dicho uso por parte de diversos tipos de empresas. También identifica posibles oportunidades de mercado para inversiones rentables en infraestructura digital, plataformas digitales y aplicaciones novedosas adaptadas a los contextos locales. Investigaciones recientes realizadas en todo el Grupo del Banco Mundial han aportado importantes lecciones políticas para los países en desarrollo a la hora de construir sus infraestructuras y economías digitales. Sobre la base de esos esfuerzos anteriores, y en colaboración con académicos, expertos del sector y profesionales de la Corporación Financiera Internacional (CFI), esta investigación abre nuevos caminos para comprender las oportunidades y los obstáculos a los que se enfrentan las empresas africanas a la hora de adoptar y utilizar de forma productiva las tecnologías digitales. También servirá de base para el diálogo entre los sectores público y privado en este ámbito crucial. Aprovechar las oportunidades digitales en las empresas africanas puede contribuir a fomentar el crecimiento integrador y a reducir la pobreza. Multitud de empresas pueden ser más rentables si utilizan las herramientas digitales de forma más productiva e intensiva. Además, unos pocos innovadores pueden descubrir formas rentables de proporcionar a las empresas africanas productos digitales necesarios y asequibles. A medida que avance la digitalización, empresas más sanas y modernas generarán empleo e ingresos. En IFC, estamos comprometidos a apoyar la visión de África de conectar a cada individuo, empresa y gobierno para 2030. Se reconoce el impacto transformador de la economía digital para generar ingresos y empleos para la creciente población de la región, empoderar a las mujeres y mejorar la gobernanza y la transparencia. Se quiere contribuir a este proceso aportando conocimientos, asesoramiento político y apoyo financiero a las empresas de los países en desarrollo. La empresa es un inversor activo en toda la cadena de valor digital, desde las infraestructuras hasta las nuevas empresas, y se ofrece financiación y servicios de asesoramiento. 

    Muchas de las ideas contenidas en este libro darán forma a la futura estrategia digital de la IFC. Junto con investigadores, académicos e instituciones, IFC puede responder a las preguntas más apremiantes y diseñar mejores soluciones para lograr un impacto significativo. Se confía en que las partes interesadas, incluidos empresarios, responsables políticos y profesionales del desarrollo, sigan participando y beneficiándose de estas valiosas interacciones. Se espera que este libro contribuya a este proceso constructivo. La digitalización ofrece oportunidades de inversión a las empresas africanas y a quienes hacen negocios con ellas. Las tecnologías digitales se están adoptando a un ritmo más rápido que las anteriores oleadas de innovación tecnológica. Las personas y las empresas de África han abrazado esta transformación. Al hacer un uso más completo de la digitalización, las empresas africanas de todas las actividades económicas pueden ser más productivas, rentables e integradas en las cadenas de valor mundiales, regionales y locales. Del mismo modo, las personas pueden beneficiarse de la reducción de costos y del aprendizaje que pueden facilitar las tecnologías digitales. Las empresas existentes o nuevas pueden servir a este mercado en rápida expansión, por ejemplo, construyendo infraestructuras digitales o proporcionando soluciones de software adecuadas. Este libro analiza las oportunidades de aumentar el uso productivo de las tecnologías digitales por parte de las empresas de toda África. Basándose en las iniciativas de investigación en curso del Grupo del Banco Mundial , ofrece un análisis novedoso del alcance de la digitalización en las empresas. El análisis va más allá de las brechas de adopción a nivel de país para comprender las oportunidades derivadas de un uso más intensivo de tecnologías digitales específicas. También analiza el costo y las inversiones necesarias para la actualización digital de las empresas y las oportunidades para los proveedores de empresas digitales en África. El libro consta de dos partes. La Parte 1 mide diversos aspectos de la digitalización incompleta de las empresas en África; evalúa los principales obstáculos y costes de la adopción; y analiza el impacto económico potencial de la digitalización. La Parte 2 explora qué se puede hacer para movilizar más inversiones del sector privado con el fin de impulsar la digitalización y el desarrollo. Se centra en tres áreas en las que el Grupo del Banco Mundial, en particular la Corporación Financiera Internacional, ha apoyado activamente a las empresas de los países en desarrollo: infraestructuras, nuevas empresas tecnológicas y tecnologías disruptivas, y acceso a la financiación. Concluye con un análisis de las políticas para desbloquear las inversiones privadas. Las conclusiones del libro pueden resumirse en los siguientes mensajes principales, organizados por temas clave abordados en este libro. Las empresas africanas pueden aprovechar las oportunidades que ofrece la digitalización. Menos de una de cada tres empresas que han adoptado tecnologías digitales hacen un uso intensivo de ellas con fines empresariales, un fenómeno que en este libro se define como digitalización incompleta. 

    Aun así, el 23% de las empresas están habilitadas digitalmente pero no adoptan tecnologías digitales para tareas productivas, como la administración empresarial, la planificación, las ventas y los pagos. Además, el 39% de las empresas adoptan tecnologías digitales para esas funciones, pero no de forma intensiva, es decir, como la tecnología más utilizada para realizar una tarea. Por término medio, sólo el 24% de las empresas hacen un uso intensivo de la tecnología digital más sofisticada que adoptaron en una función empresarial. Sólo el 11% hace un uso intensivo de tecnologías digitales avanzadas para funciones empresariales generales (como la planificación de recursos empresariales). África es una región diversa en la que la adopción y el uso de la digitalización varían de un país a otro, debido sobre todo a las diferencias en el tamaño de las empresas. En un grupo de países de renta media (Ghana, Kenia y Senegal), el 57% (de media) de las empresas con cinco o más trabajadores adoptan ordenadores e Internet, frente al 44% de este tipo de empresas en los países de renta baja (Burkina Faso, Etiopía y Malawi). Las grandes y medianas empresas tienden a hacer un mayor uso de la digitalización y son más frecuentes, en relación con la población en edad de trabajar, en el primer grupo de países. Las empresas de los países de renta baja tienen menos probabilidades de acceder a los habilitadores digitales y de utilizar las tecnologías digitales de forma productiva, pero las diferencias entre países en cuanto a la digitalización de las empresas se deben principalmente a la composición de las mismas, con una alta prevalencia de microempresas y empresas informales en los países de renta baja. Las diferencias entre países también ocultan variaciones regionales. Por ejemplo, las regiones subnacionales de renta más baja de los países de renta media siguen enfrentándose a importantes lagunas en la adopción de los habilitadores digitales. Las brechas en el uso intensivo son especialmente relevantes para los países de renta media en regiones con mejor infraestructura digital. Los teléfonos móviles y los pagos digitales son importantes puntos de entrada a la digitalización, pero no conducen necesariamente a la digitalización de otras funciones empresariales realizadas por las empresas. El 86% de las empresas utilizan teléfonos móviles para sus operaciones comerciales y el 61% han adoptado tecnologías digitales avanzadas para los pagos. Estos son, con diferencia, los usos más comunes de la tecnología digital por parte de las empresas africanas.

     

    El informe analiza las oportunidades para aumentar el uso productivo de las tecnologías digitales por parte de las empresas en África. Se basa en investigaciones del Grupo del Banco Mundial y ofrece un análisis novedoso sobre la digitalización en las empresas africanas. El informe se divide en dos partes: la primera mide diversos aspectos de la digitalización incompleta en las empresas africanas, evaluando las principales barreras y costos de adopción, y analiza el impacto económico potencial de la digitalización. La segunda parte explora cómo movilizar más inversiones del sector privado para impulsar la digitalización y el desarrollo, centrándose en infraestructura, empresas emergentes de tecnología y acceso a financiamiento. Concluye con una discusión sobre las políticas necesarias para desbloquear inversiones privadas. Las barreras para la adopción digital incluyen infraestructura digital y eléctrica deficiente, altos precios de la tecnología, bajos niveles de capital humano y capacidades empresariales, acceso limitado a financiamiento y falta de competencia. Estos factores pueden explicar por qué muchas empresas no adoptan o usan intensivamente las tecnologías digitales para fines productivos. Los costos de adopción de tecnología en África son altos en comparación con otras regiones, debido a la pequeña escala de las empresas, la baja demanda y la alta incertidumbre. Esto lleva a bajos beneficios netos de la digitalización para las empresas africanas. El informe también examina las soluciones digitales emergentes para la cadena de suministro de bienes de consumo rápido (FMCG) en África. Empresas como MaxAB, Twiga Foods, Wasoko, TradeDepot, Sabi y Omnibiz han transformado el sector informal al conectar directamente a los minoristas informales con los fabricantes, reduciendo los costos de distribución y aumentando la eficiencia logística. Estas empresas también están integrando servicios adicionales como crédito, monitoreo de inventario y análisis de datos en sus plataformas, lo que puede impulsar la difusión digital entre las empresas africanas y mejorar sus capacidades empresariales. En resumen, el informe subraya la necesidad de mejorar la infraestructura digital, reducir los costos tecnológicos, aumentar las capacidades empresariales y facilitar el acceso al financiamiento para que las empresas africanas puedan aprovechar plenamente las oportunidades que ofrece la digitalización.

     

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  • SCALING UP SOCIAL ASSISTANCE WHERE DATA IS SCARCE- Opportunities and limits of novel data and AI

    SCALING UP SOCIAL ASSISTANCE WHERE DATA IS SCARCE- Opportunities and limits of novel data and AI

    El documento examina el uso de fuentes de datos novedosas y métodos computacionales como el aprendizaje automático para desarrollar e implementar rápidamente programas de asistencia social dirigidos al bienestar en países que carecen de infraestructura de datos tradicional. En particular, se revisan los programas de transferencias de efectivo de emergencia durante la pandemia de COVID-19 en la República Democrática del Congo, Togo y Nigeria, los cuales utilizaron datos geoespaciales, datos de uso de teléfonos móviles e inteligencia artificial para estimar el bienestar de los solicitantes y entregar las transferencias de efectivo. Asimismo, se analizan los programas post-pandemia en Togo y Malawi que incorporaron estas innovaciones. El documento discute la lógica, los logros y los desafíos de utilizar enfoques novedosos, considerando factores como la velocidad de implementación, los costos, la precisión en la focalización y la conveniencia para los beneficiarios. Se ofrece una visión general de cómo los datos novedosos pueden facilitar diferentes aspectos de la entrega de protección social más allá de la focalización. A pesar de reconocer limitaciones, el documento concluye con recomendaciones de políticas y áreas para futuras investigaciones sobre cómo aprovechar nuevas fuentes de datos y métodos para mejorar la asistencia social, especialmente en contextos de emergencia y escasez de datos. En este contexto, se analizan los casos de Togo, la República Democrática del Congo (RDC) y Nigeria, que utilizaron fuentes de datos novedosas como imágenes satelitales, datos móviles y aprendizaje automático para la focalización y entrega de asistencia social durante la pandemia. El modelo Novissi de Togo, por ejemplo, empleó aprendizaje automático sobre datos satelitales para crear un mapa de pobreza y priorizar las áreas rurales más pobres, alcanzando a 139,000 beneficiarios para noviembre de 2020. En la RDC, el programa STEP-KIN utilizó criterios simples basados en datos móviles para identificar beneficiarios en la capital, alcanzando a 456,000 personas para marzo de 2021. Por su parte, Nigeria creó un mapa de pobreza utilizando datos satelitales y una estrategia de alcance basada en teléfonos móviles para formar un «Registro de Respuesta Rápida» y seleccionar a 636,000 beneficiarios urbanos y rurales, con pagos comenzando en noviembre de 2023. Estos casos destacan el potencial de enfoques no tradicionales para hacer que los sistemas de protección social sean más adaptativos, inclusivos y resilientes, especialmente en situaciones de emergencia. Sin embargo, el documento también señala la necesidad de evaluaciones rigurosas y orientación sobre cómo aprovechar efectivamente las nuevas fuentes de datos.

    El documento analiza los enfoques novedosos utilizados por algunos países para focalizar y entregar asistencia social durante la pandemia de COVID-19, cuando los métodos tradicionales no eran factibles. La República Democrática del Congo (RDC) y Togo utilizaron teléfonos móviles para el alcance, el registro, la determinación de elegibilidad y los pagos, enfocándose en individuos en lugar de hogares. La RDC empleó una prueba de afluencia basada en datos móviles para excluir a suscriptores más ricos, mientras que Togo combinó registros de llamadas, datos de encuestas, datos no tradicionales y aprendizaje automático para predecir el consumo y priorizar a los suscriptores móviles más pobres. Nigeria utilizó mapas de pobreza detallados para identificar áreas urbanas pobres, envió mensajes de texto para el registro y realizó visitas presenciales para la validación. Bangladesh combinó datos móviles, administrativos y financieros para excluir a grupos no elegibles e identificar hogares vulnerables. Algunos países de América del Sur han utilizado técnicas de aprendizaje automático, como modelos basados en árboles y enfoques de selección de variables, para realizar pruebas de medios proxy más efectivas. El texto resalta el potencial de estos enfoques novedosos, pero también advierte sobre sus limitaciones, subrayando la necesidad de una evaluación cuidadosa y la consideración de preocupaciones éticas y de privacidad. Los desafíos y limitaciones de utilizar enfoques basados en imágenes satelitales y teléfonos móviles para la focalización de programas de asistencia social durante la pandemia de COVID-19 también son discutidos. Para los métodos basados en satélites, los problemas clave incluyen la naturaleza estática de las imágenes satelitales, que no capturan cambios temporales en los niveles de pobreza debido a la crisis, y la posible falta de solidez estadística y altos costos asociados con imágenes de alta resolución. Los enfoques basados en teléfonos móviles enfrentan desafíos al asociar números de teléfono con hogares, debido a que los números están registrados a individuos, y los hogares pueden usar múltiples SIMs. Además, la presencia de múltiples operadores de redes móviles complica el acceso y la comparabilidad de datos. Asimismo, algunos de los hogares más pobres pueden no tener un uso regular de teléfonos, lo que lleva a su exclusión de los programas dirigidos por teléfonos. El texto destaca la necesidad de más evidencia empírica y análisis para abordar estos desafíos y limitaciones en el uso de fuentes de datos novedosas para la focalización individual de programas de asistencia social. En conjunto, estos enfoques innovadores muestran un potencial significativo para mejorar la entrega de asistencia social, especialmente en contextos de emergencia o escasez de datos, pero también subrayan la importancia de complementarlos con métodos tradicionales y un compromiso comunitario sólido para construir confianza y conciencia.

    El potencial de utilizar nuevas fuentes de datos e inteligencia artificial ayuda a fortalecer los sistemas de protección social y hacerlos más adaptativos y receptivos a los choques relacionados con el clima. Destaca ejemplos de países que utilizan datos de registros sociales, imágenes satelitales y sistemas de alerta temprana para focalizar y distribuir beneficios de asistencia social en anticipación de desastres naturales o inseguridad alimentaria. El texto también explora el uso de la automatización de procesos empresariales y la inteligencia artificial para la gestión de beneficiarios, citando casos de implementaciones exitosas y fracasos debido a problemas de calidad de los datos. Aunque reconoce los desafíos de la aplicabilidad, la mitigación del fraude y la necesidad de una adaptación continua, el texto enfatiza las crecientes oportunidades que ofrecen las tecnologías digitales y los datos para mejorar los mecanismos de retroalimentación, el monitoreo de programas y la participación ciudadana. Sin embargo, señala que la preparación técnica por sí sola no es suficiente para sistemas de protección social adaptativos; los países también deben establecer los habilitadores financieros, institucionales y políticos necesarios. Se presentan resultados preliminares de programas de transferencias monetarias digitales implementados en la República Democrática del Congo (RDC), Nigeria y Togo durante la crisis de COVID-19, centrándose en la velocidad de implementación, los costos administrativos, la precisión en la focalización y la conveniencia para los beneficiarios. Compara la velocidad de implementación de estos programas con los programas tradicionales de asistencia social, encontrando que los programas digitales se desplegaron en plazos significativamente más cortos, aunque con algunas variaciones entre los países. Los costos administrativos de los programas en la RDC y Togo fueron similares a los de los programas tradicionales de transferencias monetarias, con una porción significativa atribuida a los servicios de los operadores de redes móviles. El texto también discute el potencial de los enfoques digitales para mejorar la precisión en la focalización y la conveniencia para los beneficiarios, pero destaca la necesidad de una evaluación más detallada.

    Asimismo, analiza la precisión en la focalización, la conveniencia y los costos para los beneficiarios de dos programas de transferencias monetarias de emergencia en la República Democrática del Congo (STEP-KIN) y Togo (Modelo Novissi 2) que utilizaron nuevas fuentes de datos y enfoques de focalización no tradicionales. Aunque no se realizaron evaluaciones cuantitativas rigurosas, evaluaciones cualitativas y simulaciones sugieren que los programas alcanzaron a sus grupos objetivo con una precisión moderada. Los programas tuvieron bajos costos de recolección de datos y procedimientos simplificados, haciéndolos convenientes para los beneficiarios con mínimos costos de instalación y transacción. Comparaciones con métodos tradicionales de focalización, como las pruebas de medios proxy y los índices de activos, mostraron que los enfoques novedosos funcionaron razonablemente bien, aunque se notaron algunos errores de exclusión. A su vez, se proporcionan perspectivas desde Nigeria, donde tanto los registros convencionales como los novedosos resultaron ser igualmente efectivos en identificar a los pobres y vulnerables. Se destacan dos proyectos piloto que utilizaron nuevas fuentes de datos y enfoques para identificar y focalizar a los beneficiarios de programas de asistencia social después de la pandemia de COVID-19. El primer proyecto es el Proyecto de Red de Seguridad Social y Servicios Básicos de Togo, que empleó un enfoque de múltiples etapas que involucró la focalización geográfica utilizando imágenes satelitales y datos recopilados por la multitud, el autorregistro por parte de los hogares, una prueba de medios proxy modular (SWIFT-PMT) para estimar el consumo de los hogares y la validación comunitaria. Esta combinación única de métodos tenía como objetivo identificar y priorizar con precisión a los hogares más pobres en áreas urbanas y periurbanas de Gran Lomé para transferencias monetarias. El segundo proyecto es el Piloto de Transferencias Monetarias de Canva en Malawi, financiado por Canva y ejecutado por GiveDirectly. Este proyecto focalizó a individuos que vivían bajo la línea de pobreza extrema internacional de $1.90 por día en áreas rurales de Lilongwe. Se utilizaron tres enfoques de focalización diferentes: saturación/censo (todos los hogares en áreas pobres identificadas), prueba de medios proxy basada en una encuesta nacional y tele-focalización combinada con prueba de medios proxy presencial. Se utilizaron teléfonos y billeteras móviles para la inscripción remota, verificación y entrega de pagos, mientras que también se ofrecieron alternativas presenciales para mitigar la exclusión digital. Ambos pilotos tenían como objetivo aprovechar nuevas fuentes de datos y metodologías para mejorar la precisión, eficiencia y rentabilidad de la identificación y entrega de asistencia social a las poblaciones más pobres en entornos con recursos limitados, al tiempo que abordaban desafíos como la exclusión digital.

    En otra instancia, el documento discute las oportunidades y limitaciones de utilizar nuevas fuentes de datos y enfoques digitales para focalizar y entregar programas de asistencia social en países de bajos ingresos con infraestructura existente limitada. Destaca las ventajas de estos enfoques, como habilitar programas de transferencias monetarias sin sistemas de entrega preexistentes, mejorar la facilidad de acceso y reducir costos, y permitir una implementación más rápida en comparación con los métodos tradicionales. Sin embargo, también reconoce las limitaciones, como la exclusión de poblaciones sin acceso a teléfonos móviles o alfabetización digital, la aplicabilidad de estos enfoques a contextos no emergentes y los posibles costos administrativos más altos para programas complejos. El documento, igualmente, discute el potencial de utilizar estos enfoques para extender el apoyo más allá de las poblaciones más pobres y la necesidad de mecanismos de evaluación rigurosos para evaluar su efectividad. Por otra parte, los desafíos y limitaciones de los enfoques novedosos y no tradicionales para la focalización individual en programas de asistencia social, especialmente en contextos donde los datos son escasos, resaltan la necesidad de un modelo híbrido que integre enfoques tradicionales para un subconjunto de la población a fin de garantizar la equidad y la inclusión. La precisión de los modelos predictivos para la cartografía de la pobreza utilizando imágenes satelitales, datos móviles y aprendizaje automático depende de diversos factores, como la correlación entre las características geográficas y la pobreza regional, la disponibilidad de variables a nivel individual y la efectividad del enfoque de inferencia. Sin embargo, surgen preocupaciones sobre la validez de la estimación remota de la pobreza utilizando imágenes satelitales para la focalización a nivel de hogar, debido a que puede no captar con precisión los cuantiles relevantes de la distribución del consumo o la desigualdad local. Los indicadores compuestos satelitales y los enfoques de focalización en múltiples etapas, aunque son elecciones pragmáticas, pueden agravar los errores de focalización, y su desempeño final es desconocido sin datos empíricos detallados. Además, las innovaciones en las pruebas de medios proxy (PMT), como el uso de variables de consumo y la recolección remota de datos a través de teléfonos móviles, prometen modelos más precisos y menores costos, pero la extensión del posible informe erróneo por parte de los hogares sigue siendo una incógnita. La calidad de los modelos de entrenamiento para los mapas de pobreza depende de la disponibilidad de datos de alta calidad sobre el consumo de los hogares, como los obtenidos de encuestas de medición de estándares de vida.

     

    Adicionalmente, se subrayan las limitaciones de la focalización basada en teléfonos, que parece tener una menor precisión que las PMTs, y la dificultad para determinar la precisión general de los procesos de focalización en múltiples etapas que involucran datos satelitales y telefónicos. Durante emergencias, las dificultades aumentan, dado que los cambios en el bienestar económico no se comprenden bien, y la aplicabilidad de las medidas de consumo anual es limitada. Por último, el documento enfatiza la necesidad de evaluaciones ex post bien diseñadas para evaluar la precisión de focalización de estos enfoques novedosos, puesto que las estadísticas de precisión reportadas se basan en simulaciones utilizando diferentes proxies de bienestar en lugar del bienestar medido realmente de los hogares beneficiarios. Aunque los enfoques tradicionales, como las encuestas de hogares para evaluar la precisión de la focalización y determinar la elegibilidad para programas, tienen limitaciones y hacen suposiciones importantes que merecen ser probadas empíricamente, las fuentes de datos novedosas como los datos móviles y las imágenes satelitales pueden potencialmente mejorar y complementar las cadenas de entrega tradicionales. Sin embargo, su efectividad y eficiencia no han sido evaluadas exhaustivamente. La integración de estos enfoques novedosos probablemente será gradual y funcionará en conjunto con los enfoques tradicionales. Mientras que los programas digitales implementados durante la pandemia se desplegaron rápidamente y a un costo moderado, eran relativamente pequeños y pueden ser más adecuados para contextos de emergencia que para programas de asistencia social generalizados. En general, aunque estos enfoques novedosos ofrecen soluciones prometedoras para la entrega de asistencia social en entornos con escasez de datos, sus limitaciones y desconocidos deben ser considerados y abordados cuidadosamente.  

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  • The Role of Technology in Reducing the Gender Gap in Productivity 

    The Role of Technology in Reducing the Gender Gap in Productivity 

    El estudio explora nuevos datos a nivel de empresa para examinar la brecha de género en la adopción de tecnología y su impacto en el desempeño empresarial. Los datos muestran una pequeña diferencia en la sofisticación tecnológica entre empresas gestionadas por mujeres y hombres para funciones comerciales generales, pero diferencias mayores para funciones específicas del sector. Las empresas gestionadas por mujeres tienen la misma probabilidad de adoptar tecnologías avanzadas para funciones comunes, excepto para la Planificación de Recursos Empresariales (ERP, por sus siglas en inglés). Sin embargo, adoptan tecnologías avanzadas con menos frecuencia para funciones específicas del sector. El estudio encuentra que las empresas con una mayor sofisticación tecnológica tienden a tener una productividad más alta, y los desempeños de utilizar tecnologías más sofisticadas son mayores para las empresas gestionadas por mujeres, ayudando a reducir la brecha de productividad. Los resultados sugieren que las políticas destinadas a reducir la brecha de género en la adopción de tecnología, especialmente para funciones específicas del sector, y promover la adopción de tecnología en empresas gestionadas por mujeres podrían mejorar efectivamente la productividad y competitividad, y reducir la brecha de género en el desempeño empresarial. El estudio se basa en nuevos datos de la Encuesta de Adopción de Tecnología a Nivel de Empresa (FAT, por sus siglas en inglés) realizada en 11 países con diferentes niveles de ingresos. La encuesta proporciona información detallada sobre la adopción de tecnología de las empresas de más de 300 tecnologías en varias funciones comerciales, tanto generales como específicas del sector. La encuesta mide la adopción de tecnología en el margen extensivo (qué tecnologías ha adoptado una empresa) y en el margen intensivo (la tecnología que una empresa utiliza principalmente). Se construyen índices de tecnología como medidas resumidas, que van desde 1 (tecnologías básicas) hasta 5 (tecnologías de vanguardia), tanto para funciones comerciales generales (GBF, por sus siglas en inglés) como para funciones comerciales específicas del sector (SBF, por sus siglas en inglés). La encuesta identifica empresas gestionadas por mujeres según si la alta dirección es femenina. Alrededor del 20% de las empresas en la muestra están gestionadas por mujeres, con tasas más altas en países de ingresos más altos. Existe una heterogeneidad sectorial significativa, con las mujeres más concentradas en sectores como procesamiento de alimentos, servicios de salud, y cuero y calzado. Los datos muestran una correlación positiva entre el nivel de ingresos de un país y la participación de empresas gestionadas por mujeres, lo que sugiere que a medida que los países se desarrollan, hay una mayor participación femenina en la gestión empresarial.

    El estudio presenta un análisis sobre la brecha de productividad entre empresas gestionadas por hombres y mujeres utilizando datos de las Encuestas a Empresas del Banco Mundial. Las estadísticas descriptivas muestran una brecha de género significativa e incondicional en productividad, que persiste después de controlar por región, sector y tamaño de empresa. Los análisis de regresión revelan que las empresas con altos directivos femeninos tienen una productividad laboral más baja en comparación con sus contrapartes masculinas, incluso después de tener en cuenta el capital humano de gestión. Sin embargo, la brecha de productividad se reduce significativamente al controlar por stock de capital y adopción de tecnología. Los resultados sugieren que la adopción de tecnologías avanzadas relacionadas con funciones comerciales generales está asociada positivamente con la productividad de la empresa, mientras que las tecnologías específicas del sector tienen una relación más débil. La brecha de género en productividad es mayor al estimarse utilizando variables instrumentales (participación regional de altos directivos y propiedad femeninos) en comparación con las estimaciones OLS. En general, los hallazgos indican que las diferencias en inversión de capital y adopción de tecnología contribuyen sustancialmente a la diferencia de productividad observada entre empresas gestionadas por hombres y mujeres. Adicionalmente, se analiza el papel de la tecnología en la mediación de la brecha de productividad de género en las empresas. Los principales hallazgos son: Existe una brecha de productividad entre empresas con altos directivos femeninos (FTM) y altos directivos masculinos, siendo las empresas FTM menos productivas en promedio. Sin embargo, esta brecha de productividad disminuye a medida que las empresas adoptan tecnologías más avanzadas, siendo las empresas FTM las que más se benefician de la adopción de tecnología en comparación con las empresas gestionadas por hombres. Los mayores retornos a la adopción de tecnología para las empresas FTM son especialmente pronunciados para las tecnologías de funciones comerciales generales (GBF) y funciones de apoyo (SBF) en el margen intensivo. Las posibles explicaciones para los mayores retornos de las empresas FTM incluyen: el estilo de gestión colaborativo de las FTM facilitando la adopción de tecnología, las mayores interacciones de las FTM con universidades/proveedores facilitando la implementación de tecnología y la tecnología ayudando a las FTM a superar limitaciones de movilidad/tiempo. Los resultados son robustos al usar el emparejamiento por puntaje de propensión y un enfoque de variable instrumental (2SLS) para abordar preocupaciones de endogeneidad. En resumen, aunque existe una brecha de productividad de género, esta se mitiga mediante la adopción de tecnología, especialmente tecnologías sofisticadas de GBF y SBF utilizadas intensivamente, lo que sugiere que la tecnología puede ser un habilitador para reducir las disparidades de género en el desempeño empresarial.

    En un mismo sentido, se examina el papel de la tecnología en estrechar las diferencias de productividad entre empresas gestionadas por hombres y mujeres. Los resultados sugieren que, aunque las empresas gestionadas por mujeres tienen marginalmente menos probabilidades de adoptar tecnologías avanzadas, la contribución de las tecnologías sofisticadas a la productividad laboral es mayor en estas empresas. Las políticas que incentiven la adopción de tecnología en empresas gestionadas por mujeres podrían ayudar a reducir la brecha de productividad. Una observación de Oaxaca-Blinder muestra las diferencias, como menor calidad de gestión y menos apoyo gubernamental, explican la mayor parte de la brecha en adopción de tecnología entre empresas gestionadas por hombres y mujeres. Curiosamente, las empresas gestionadas por mujeres se benefician menos del apoyo gubernamental para la adopción de tecnología. El análisis encuentra que las empresas gestionadas por mujeres experimentan menores retornos de productividad de las tecnologías cuando el nivel de sofisticación es bajo. Sin embargo, a medida que la sofisticación tecnológica aumenta, sus retornos alcanzan y eventualmente superan a los de las empresas gestionadas por hombres, especialmente para tecnologías que requieren interacción humana y digitalización de funciones comerciales. Este patrón se mantiene tanto para tecnologías generales como específicas del sector. Los resultados resaltan la importancia de considerar la sofisticación tecnológica al examinar el impacto de la gestión femenina en el desempeño empresarial. La tecnología puede desempeñar un rol decisivo en cerrar la brecha de productividad de género. Políticas dirigidas que apoyen el acceso y la adopción de tecnología, aborden las asimetrías de información, las brechas de habilidades y las barreras financieras, podrían mejorar la productividad y competitividad mientras reducen las disparidades de género. Siendo así, se proporciona información sobre las diferencias de género en la adopción y utilización de tecnología a nivel empresarial en varios países. Destaca que las altas directivas o CEO mujeres tienden a adoptar y utilizar ciertas tecnologías ligeramente menos que sus homólogos masculinos, incluso después de controlar factores como el tamaño de la empresa, el sector y el país. Sin embargo, las diferencias son generalmente pequeñas. El análisis cubre una amplia gama de tecnologías, incluidos software de administración empresarial, herramientas de planificación de producción, sistemas de gestión de la cadena de suministro, plataformas de marketing y ventas, sistemas de control de calidad y tecnologías agrícolas avanzadas como equipos de agricultura de precisión. Si bien el liderazgo femenino está asociado con una adopción ligeramente menor de algunas tecnologías, los hallazgos sugieren que la diversidad de género en la alta dirección no obstaculiza significativamente el progreso tecnológico y puede incluso proporcionar perspectivas únicas que podrían beneficiar a las empresas. En general, el estudio contribuye a comprender el papel del género en la toma de decisiones a nivel empresarial relacionadas con la adopción y utilización de tecnología.

     

    Por otra parte, se presentan datos sobre las diferencias en la adopción de tecnología entre empresas con altos directivos mujeres y hombres en diversas industrias como procesamiento de alimentos, confección y venta al por menor. Hallazgos clave: En el procesamiento de alimentos, las empresas con mujeres en la dirección tienen tasas de adopción más altas para algunas tecnologías como pruebas de insumos, procesos antibacterianos y empaquetado avanzado, pero tasas más bajas para equipos controlados por computadora. En confección, las empresas con mujeres en la dirección utilizan más diseño asistido por computadora pero niveles similares de otras tecnologías como máquinas de corte y cosido automatizadas. En venta al por menor, hay pocas diferencias significativas en la adopción de tecnología entre empresas con directivos mujeres y hombres. El análisis de regresión muestra que tener una alta directiva mujer está asociado con una productividad laboral más alta, incluso después de controlar la adopción de tecnología, la intensidad de capital, el tamaño de la empresa, prácticas de gestión y otros factores. El premio de productividad para las empresas lideradas por mujeres sigue siendo significativo en alrededor del 27-30% en todas las especificaciones. La adopción de tecnologías de funciones comerciales generales, tanto básicas como avanzadas, también está vinculada positivamente con una mayor productividad. Los resultados de regresión que examinan la relación entre tener una alta directiva mujer (FTM), la productividad de la empresa y la adopción de tecnología en empresas de varios países. Los hallazgos clave son: Las empresas con FTM tienden a tener una productividad más baja (valor agregado por trabajador), con brechas de productividad estimadas que van desde alrededor del 15-25% más bajos en comparación con empresas con altos directivos hombres. Este resultado se mantiene en diferentes métodos de estimación como OLS, 2SLS y emparejamiento por puntaje de propensión. Tener una FTM no parece estar asociado con una adopción diferencial de tecnologías de funciones comerciales generales (por ejemplo, marketing, contabilidad) o tecnologías de funciones comerciales especializadas (operaciones, logística) al observar los márgenes extensivo e intensivo de adopción. Sin embargo, hay algunas evidencias de que la diferencia de productividad negativa asociada con las FTM es menor o incluso se invierte para empresas que adoptan ciertas tecnologías de manera más intensiva. Esto sugiere posibles complementariedades entre las FTM y la adopción de tecnología para mitigar las brechas de productividad. Los resultados controlan factores como capital, empleo, sector, región, formalidad y prácticas de gestión. Los hallazgos son ampliamente consistentes en países como Brasil, Etiopía, Georgia, Ghana, Kenia, Corea del Sur, Senegal y Vietnam.  

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Tecnología en investigación que no ha sido estudiado o reglamentado por entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera focal y se encuentra en estudio por parte de las entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera escalable y se encuentran políticas y regulaciones focales establecidas.

La tecnología se aplica a través de servicios  y se encuentran políticas y regulaciones transversales establecidas.

La tecnología se aplica de manera generalizada  y se tiene un despliegue masivo de esta.

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