Autor: DIFUSIÓN COLOMBIA INTELIGENTE

  • Informing Transmission Supply Chain Needs from National Transmission Studies

    Informing Transmission Supply Chain Needs from National Transmission Studies

    La expansión de la infraestructura de transmisión eléctrica se perfila como un elemento determinante para sostener el crecimiento de la demanda y garantizar la confiabilidad del sistema energético en el largo plazo. A medida que se incorporan nuevas fuentes de generación y se intensifican procesos como la electrificación y el desarrollo de grandes centros de consumo, la necesidad de ampliar redes de alta tensión se vuelve más evidente. Sin embargo, esta expansión no depende únicamente de decisiones técnicas o económicas, sino también de la disponibilidad de componentes y materiales esenciales. En este contexto, emergen limitaciones en las cadenas de suministro que afectan tanto los costos como los tiempos de implementación, generando tensiones entre la planificación del sistema eléctrico y la capacidad real de ejecución. Estas restricciones impactan directamente la conexión de nuevos proyectos, la confiabilidad del servicio y la posibilidad de responder de manera oportuna a la creciente demanda energética.

    A partir de esta problemática, se desarrolla un enfoque analítico que permite vincular los resultados de modelos de planificación eléctrica con requerimientos concretos de equipos y materiales. Este enfoque traduce las necesidades de expansión de la red en demandas específicas de líneas de transmisión, transformadores, interruptores y torres, así como de insumos como aluminio, acero, cobre y acero eléctrico especializado. De esta forma, se logra cuantificar de manera más precisa los volúmenes necesarios para distintos escenarios de expansión, lo que facilita la identificación temprana de posibles cuellos de botella. Además, este análisis permite evidenciar cómo diferentes estrategias de expansión generan perfiles distintos de demanda: por ejemplo, configuraciones que priorizan interconexiones de larga distancia requieren mayores cantidades de materiales estructurales, mientras que otras alternativas implican una mayor demanda de equipos eléctricos específicos.

    Asimismo, la evaluación de escenarios de expansión revela que el crecimiento de la red eléctrica implica incrementos significativos en la producción y suministro de componentes críticos. La construcción de miles de kilómetros de nuevas líneas de transmisión cada año se traduce en una demanda sostenida de torres, conductores y equipos asociados, lo que a su vez incrementa la presión sobre los mercados de materias primas. Aunque en términos relativos algunos materiales representan una fracción moderada del consumo total, otros, como el acero eléctrico orientado al grano, muestran niveles de demanda considerablemente altos en relación con su disponibilidad. Esta situación evidencia que no todos los insumos presentan el mismo nivel de riesgo, lo que permite priorizar acciones en aquellos segmentos donde las restricciones pueden ser más severas. De igual forma, la necesidad de reemplazar equipos existentes añade una capa adicional de complejidad, ampliando el volumen total de componentes requeridos en el tiempo.

    En este marco, la integración entre planificación energética y análisis de cadenas de suministro adquiere mayor relevancia para garantizar la viabilidad de los planes de expansión. El uso de modelos simplificados y heurísticas permite estimar de manera preliminar la demanda de componentes a partir de escenarios de expansión más generales, lo que facilita la incorporación de consideraciones logísticas en etapas tempranas del proceso de planificación. Esta aproximación contribuye a anticipar limitaciones y ajustar estrategias antes de que se materialicen retrasos o sobrecostos. Al mismo tiempo, pone en evidencia la necesidad de una coordinación más estrecha entre actores del sector energético, fabricantes y responsables de políticas públicas. De esta manera, la expansión de la red eléctrica deja de ser un ejercicio exclusivamente técnico y se convierte en un proceso integral que requiere considerar tanto la evolución del sistema como la capacidad industrial para sostener su desarrollo.

    Para leer más ingrese a:

    https://docs.nlr.gov/docs/fy26osti/97167.pdf

  • Study of the Protection Improvements for a Weak Grid Area With High Inverter-Based Resources (IBRs)

    Study of the Protection Improvements for a Weak Grid Area With High Inverter-Based Resources (IBRs)

    La transformación de los sistemas eléctricos hacia configuraciones con alta penetración de recursos basados en inversores introduce desafíos significativos en los esquemas tradicionales de protección. A medida que aumenta la participación de generación solar y otras tecnologías similares, las redes presentan menores niveles de cortocircuito y características dinámicas distintas a las de los sistemas dominados por máquinas síncronas. Este cambio altera los principios sobre los cuales se diseñaron los sistemas de protección convencionales, que dependen de corrientes de falla elevadas y comportamientos predecibles. En redes débiles, donde la fortaleza eléctrica es limitada, surgen problemas asociados a la estabilidad del voltaje, la interacción entre controles y la confiabilidad de los dispositivos de protección. Bajo estas condiciones, se hace necesario revisar el desempeño de los esquemas existentes y adaptarlos a un entorno donde la respuesta ante fallas es menos robusta y más variable.

    En este contexto, el análisis detallado de fallas revela que los recursos basados en inversores presentan características que difieren sustancialmente de las fuentes convencionales. Las corrientes de falla tienden a ser de baja magnitud y, además, pueden presentar comportamientos oscilatorios que dificultan su detección. De igual forma, la ausencia o inconsistencia en la inyección de corrientes de secuencia negativa afecta directamente el desempeño de los relés direccionales y de distancia, los cuales utilizan estas señales para identificar la ubicación y dirección de las fallas. Mientras los esquemas diferenciales mantienen un desempeño confiable en diversos escenarios, otros elementos de protección muestran fallas de operación cuando los inversores son la única fuente de corriente de cortocircuito. Esta situación evidencia una brecha entre el diseño original de los sistemas de protección y las nuevas condiciones operativas, lo que obliga a replantear los criterios de ajuste y coordinación.

    Frente a estas limitaciones, se plantean estrategias de mejora orientadas a adaptar los esquemas de protección a las características de los sistemas modernos. Entre estas alternativas se incluyen ajustes en los factores de restricción de los relés, cambios en la lógica de operación para priorizar señales de voltaje en lugar de corrientes, y la incorporación de elementos adicionales de supervisión que permitan aumentar la selectividad en condiciones de baja corriente de falla. Asimismo, se proponen modificaciones en los esquemas de distancia que integran criterios basados en magnitud de voltaje y ángulo de fase, con el fin de mejorar la detección de fallas en escenarios complejos. Estas soluciones permiten restablecer la confiabilidad del sistema sin requerir transformaciones radicales en la infraestructura existente, aunque implican una mayor sofisticación en el diseño y configuración de los dispositivos de protección.

    A su vez, se considera una alternativa complementaria basada en la modificación del comportamiento de los propios inversores, promoviendo el cumplimiento de estándares que exigen la inyección controlada de corriente de secuencia negativa durante fallas. Esta aproximación facilita el funcionamiento de los esquemas tradicionales al restituir señales que los relés pueden interpretar de forma adecuada. Desde esta perspectiva, la coordinación entre diseño de equipos y configuración de protecciones se convierte en un elemento determinante para garantizar la operación segura del sistema. De manera más amplia, la evolución hacia redes dominadas por inversores demanda un cambio de enfoque, donde la protección eléctrica no solo dependa de ajustes locales, sino también de la interacción con las características dinámicas de los recursos conectados. Este proceso refleja la necesidad de desarrollar soluciones integrales que permitan mantener la confiabilidad en un sistema eléctrico cada vez más complejo y dependiente de tecnologías electrónicas.

    Para leer más ingrese a:

    https://docs.nlr.gov/docs/fy26osti/98333.pdf

  • Wind Power as a Virtual Synchronous Generator (WindVSG)

    Wind Power as a Virtual Synchronous Generator (WindVSG)

    La integración creciente de energías renovables ha puesto en evidencia limitaciones estructurales en la forma tradicional de operar los sistemas eléctricos, especialmente cuando disminuye la participación de generación síncrona convencional. En este contexto, surge la necesidad de redefinir el comportamiento de los recursos basados en inversores, particularmente la generación eólica, para que puedan contribuir de manera más activa a la estabilidad del sistema. Bajo este enfoque, se plantea la posibilidad de que los aerogeneradores operen como generadores síncronos virtuales, combinando las capacidades dinámicas de la electrónica de potencia con propiedades electromecánicas propias de las máquinas convencionales. Esta aproximación permite que la generación eólica no solo inyecte potencia, sino que también participe en la regulación de frecuencia y voltaje, aportando estabilidad en escenarios donde la red presenta menor inercia y menor fortaleza eléctrica.

    Además, la diferencia entre los modos de operación tradicionales y los nuevos esquemas de control resulta determinante para comprender esta transición. Mientras los sistemas convencionales basados en control tipo “grid-following” dependen de una red previamente establecida para sincronizarse, los esquemas “grid-forming” permiten que los convertidores definan directamente la tensión y la frecuencia del sistema. Esto implica una respuesta más rápida ante perturbaciones y una mayor capacidad para operar en condiciones de red débil o incluso en sistemas aislados. A partir de esta lógica, la generación eólica equipada con controles avanzados puede desempeñar funciones similares a las de una planta convencional, incluyendo arranque en negro, operación en islas eléctricas y soporte ante fallas transitorias. De este modo, se amplía el rango operativo del sistema eléctrico, reduciendo la dependencia de tecnologías tradicionales y facilitando una mayor penetración de energías renovables sin comprometer la estabilidad.

    Por otra parte, la validación experimental de estos conceptos demuestra que no se requieren cambios sustanciales en la infraestructura física de los aerogeneradores, sino principalmente ajustes en los sistemas de control. Mediante pruebas en condiciones reales y simuladas, se evidencia que los aerogeneradores pueden responder adecuadamente a perturbaciones como caídas de voltaje, variaciones de frecuencia y cambios bruscos en el ángulo de fase. Estas respuestas incluyen la capacidad de mantener la operación durante fallas, ajustar rápidamente la potencia activa y reactiva, y estabilizar el sistema frente a eventos dinámicos. Asimismo, el análisis de impedancias y la evaluación de fenómenos como resonancias o interacciones de control permiten identificar mejoras en el comportamiento del sistema, incluyendo la reducción de riesgos asociados a inestabilidades típicas en redes con alta penetración de convertidores electrónicos.

    De manera complementaria, la operación en microrredes y escenarios híbridos evidencia el potencial de esta tecnología para aumentar la resiliencia del sistema eléctrico. La coordinación entre generación eólica y almacenamiento energético facilita funciones avanzadas como el arranque autónomo, la operación aislada y la reconexión sincronizada a la red principal. Incluso en configuraciones donde la energía eólica opera sin almacenamiento, es posible mantener la estabilidad bajo ciertas condiciones, lo que abre nuevas posibilidades para sistemas descentralizados. En conjunto, estas capacidades reflejan una evolución hacia sistemas eléctricos más flexibles, donde la inteligencia en el control de los recursos adquiere mayor relevancia que la naturaleza física de la generación. Este cambio de paradigma redefine el papel de la energía eólica, posicionándola no solo como fuente de generación, sino como un actor activo en la estabilidad y operación del sistema eléctrico moderno.

    Para leer más ingrese a:

    https://docs.nlr.gov/docs/fy26osti/95956.pdf

  • Energy Technology Perspectives 2026

    Energy Technology Perspectives 2026

    La evolución reciente de las tecnologías energéticas muestra una transformación impulsada por la interacción entre políticas públicas, dinámicas de mercado y avances tecnológicos, en un contexto caracterizado por alta incertidumbre. A medida que los países buscan fortalecer la seguridad energética, mejorar la competitividad industrial y avanzar hacia objetivos ambientales, se observa una expansión sostenida de las tecnologías limpias, aunque condicionada por factores económicos y regulatorios. En este escenario, el crecimiento del mercado ha sido significativo, con incrementos constantes en el valor de tecnologías como vehículos eléctricos, energías renovables y almacenamiento, impulsados tanto por políticas de apoyo como por reducciones de costos derivadas de economías de escala. Sin embargo, este crecimiento no es uniforme, dado que la evolución depende de la estabilidad normativa, la disponibilidad de infraestructura y la capacidad de los sistemas para absorber nuevas tecnologías sin generar cuellos de botella.

    Siendo así, el despliegue tecnológico revela diferencias marcadas entre soluciones maduras y aquellas en etapas iniciales. Mientras tecnologías como la solar fotovoltaica, las baterías y los vehículos eléctricos han logrado consolidarse gracias a procesos de industrialización y reducción de costos, otras alternativas como el hidrógeno de bajas emisiones, la captura de carbono o ciertos materiales industriales con bajas emisiones enfrentan mayores barreras económicas y técnicas. Esto implica que su expansión depende en gran medida de incentivos específicos y marcos regulatorios que permitan superar los altos costos iniciales. Al mismo tiempo, el desarrollo tecnológico no sigue una trayectoria lineal, debido a que los avances conviven con retrasos, cancelaciones de proyectos y ajustes en expectativas de inversión. Por consiguiente, el sistema energético avanza de forma heterogénea, donde coexisten avances acelerados en ciertos segmentos y estancamientos relativos en otros.

    A su vez, la configuración de las cadenas de suministro adquiere una relevancia creciente, especialmente frente a la concentración geográfica de la producción de tecnologías energéticas. La predominancia de ciertos países en etapas críticas de manufactura y procesamiento genera vulnerabilidades que pueden afectar la resiliencia del sistema global ante interrupciones comerciales o tensiones geopolíticas. Aunque existe capacidad productiva fuera de estos núcleos dominantes, persisten eslabones débiles que limitan la diversificación efectiva. En este sentido, las políticas industriales y comerciales han comenzado a orientarse hacia la relocalización de capacidades productivas y la reducción de dependencias externas, lo que a su vez introduce tensiones entre eficiencia económica y seguridad de suministro. Además, el aumento de medidas proteccionistas y arancelarias reconfigura los flujos comerciales, generando ajustes en precios, inversiones y estrategias empresariales, sin eliminar completamente la importancia del comercio internacional en la expansión de estas tecnologías.

    La competitividad industrial se posiciona como un factor determinante en la evolución del sector energético. Las diferencias en costos de producción, acceso a recursos, eficiencia manufacturera y apoyo gubernamental explican las brechas entre regiones, particularmente frente al liderazgo consolidado de algunos países en la producción de tecnologías limpias. Esta situación plantea desafíos para otras economías que buscan desarrollar capacidades propias, al tiempo que deben equilibrar costos, innovación y sostenibilidad. De forma paralela, la rentabilidad reducida en ciertos segmentos industriales limita la inversión en investigación y desarrollo, lo que podría desacelerar la innovación si no se establecen mecanismos adecuados de apoyo. Por lo tanto, el fortalecimiento de alianzas internacionales y la especialización en segmentos estratégicos emergen como alternativas para mejorar la competitividad sin comprometer la eficiencia.

    El sistema energético global se encuentra en una fase de transición caracterizada por crecimiento sostenido, pero condicionado por múltiples tensiones estructurales. La expansión de tecnologías limpias continúa, aunque con ritmos diferenciados y dependiente de factores políticos, económicos y tecnológicos. A medida que se intensifican los esfuerzos por asegurar cadenas de suministro más resilientes y competitivas, también se redefinen las estrategias industriales y comerciales a nivel global. Este proceso evidencia que la transformación energética no responde a una única trayectoria, sino a un conjunto de dinámicas interrelacionadas que configuran un panorama complejo, en el que la toma de decisiones requiere balancear objetivos de seguridad, sostenibilidad y desarrollo económico.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.iea.org/reports/energy-technology-perspectives-2026

    https://iea.blob.core.windows.net/assets/6854a939-19c6-4ac1-98af-aa1b4094cbbc/EnergyTechnologyPerspectives2026.pdf

  • DEMAND AND DISRUPTION

    DEMAND AND DISRUPTION

    La dinámica energética global atraviesa una transformación marcada por la incertidumbre geopolítica, el crecimiento sostenido de la demanda y una transición que avanza de forma desigual. A partir de eventos recientes que han tensionado los mercados internacionales, se evidencia una mayor fragilidad en las cadenas de suministro, lo que ha obligado a replantear prioridades estratégicas tanto a nivel gubernamental como empresarial. En este contexto, la seguridad energética adquiere una relevancia creciente, impulsando decisiones orientadas a diversificar fuentes, fortalecer capacidades domésticas y reducir la dependencia de importaciones. Sin embargo, este giro no implica un abandono de la transición energética, sino una reconfiguración donde la confiabilidad del suministro y los costos adquieren mayor peso frente a objetivos estrictamente ambientales.

    A medida que este nuevo equilibrio toma forma, también se profundizan las diferencias entre regiones, determinadas por factores como disponibilidad de recursos, marcos regulatorios y exposición a riesgos externos. Mientras algunas economías enfrentan mayores presiones por costos elevados y menor competitividad, otras aprovechan ventajas estructurales para acelerar tanto el desarrollo de energías renovables como la explotación de hidrocarburos. Por lo cual, el panorama global se fragmenta, alejándose de trayectorias homogéneas y evidenciando múltiples velocidades de transición. Igualmente, la demanda eléctrica crece con fuerza, impulsada por procesos de electrificación, expansión de centros de datos y nuevas tecnologías digitales, lo que intensifica la necesidad de modernizar redes e infraestructura. No obstante, limitaciones en transmisión, retrasos en permisos y barreras financieras dificultan la integración eficiente de nuevas capacidades, generando tensiones entre expansión y operatividad.

    En este escenario, la transición energética continúa, aunque con un enfoque más pragmático. Las decisiones de inversión responden cada vez más a criterios de viabilidad económica y madurez tecnológica, lo que favorece el despliegue de soluciones consolidadas como la energía solar y el almacenamiento, mientras que tecnologías emergentes enfrentan mayores obstáculos. Así, el avance se vuelve selectivo y condicionado por factores como costos de capital, estabilidad regulatoria y disponibilidad de infraestructura. Además, se observa un entorno de inversión más cauteloso, influenciado por la volatilidad política y económica, lo que reduce la aprobación de proyectos de gran escala. A pesar de ello, áreas como la digitalización y la ciberseguridad mantienen un crecimiento sostenido, debido a su impacto directo en la eficiencia operativa y la toma de decisiones basada en datos.

    El papel de los combustibles fósiles se redefine dentro de esta transición más compleja. Aunque persiste el impulso hacia fuentes bajas en carbono, el petróleo y el gas continúan siendo componentes relevantes para garantizar el suministro en el corto y mediano plazo, especialmente en contextos de disrupción. De hecho, las tensiones geopolíticas recientes han resaltado tanto la vulnerabilidad de los mercados como las oportunidades para ciertos productores, reforzando la importancia de la estabilidad política y la confiabilidad logística. Al mismo tiempo, la necesidad de equilibrar seguridad, sostenibilidad y asequibilidad introduce nuevas tensiones que obligan a adoptar estrategias más flexibles. En suma, el sistema energético global evoluciona hacia un modelo más diversificado y resiliente, caracterizado por decisiones adaptativas frente a un entorno cambiante y por una transición que, aunque continúa, lo hace bajo condiciones más complejas y menos predecibles.

    Para leer más ingrese a:

    https://brandcentral.dnv.com/original/gallery/10651/files/original/744e334b-db32-455d-a343-396f4ff26f3d.pdf

  • Large Load Disturbance Events

    Large Load Disturbance Events

    La creciente penetración de grandes cargas eléctricas, especialmente aquellas basadas en electrónica de potencia como centros de datos, minería de criptomonedas y procesos industriales avanzados, está transformando la forma en que se manifiestan y evolucionan las perturbaciones en los sistemas eléctricos. Estas cargas ya no se comportan como demandas pasivas y predecibles, sino que presentan respuestas dinámicas rápidas frente a variaciones de voltaje y frecuencia, lo que introduce nuevos riesgos para la estabilidad del sistema. En este contexto, eventos relativamente comunes, como fallas transitorias en líneas de transmisión, pueden desencadenar reducciones abruptas de consumo o desconexiones masivas, generando impactos que se amplifican a nivel sistémico. De manera análoga a lo observado históricamente con generadores, la protección individual de estas instalaciones puede derivar en efectos agregados indeseados, lo que evidencia la necesidad de replantear criterios de operación y coordinación.

    A partir de múltiples eventos registrados en distintos sistemas eléctricos, se identifican patrones consistentes en la forma en que estas cargas responden ante perturbaciones. Por un lado, los eventos de “ride-through” muestran que muchas instalaciones no logran mantenerse conectadas durante caídas de voltaje relativamente moderadas, transfiriéndose a generación de respaldo o reduciendo su demanda de forma significativa. Esta respuesta puede provocar incrementos de frecuencia y sobretensiones, afectando la integridad de equipos y elevando el riesgo de fallas en cascada. Además, la heterogeneidad en configuraciones internas y esquemas de protección genera comportamientos dispares incluso ante condiciones similares, lo que dificulta la anticipación operativa. Por otro lado, la recurrencia de eventos en diferentes regiones confirma que este fenómeno no es aislado, sino inherente a la creciente electrificación basada en electrónica de potencia.

    A su vez, emergen fenómenos asociados a oscilaciones inducidas por grandes cargas, originadas tanto por cambios rápidos en el consumo como por interacciones internas de sus sistemas de control. Estas oscilaciones pueden manifestarse en distintos rangos de frecuencia y propagarse a través de la red, afectando tanto la estabilidad electromecánica como la integridad de equipos de generación. La identificación de estos comportamientos ha requerido el uso de mediciones de alta resolución, evidenciando limitaciones en los sistemas tradicionales de monitoreo. Asimismo, la dificultad para modelar adecuadamente estas cargas ha impedido anticipar ciertos eventos, lo que resalta la necesidad de উন্নecer las herramientas de análisis dinámico y los modelos representativos.

    La integración segura de grandes cargas demanda un enfoque más riguroso en términos de regulación, monitoreo y coordinación operativa. La definición de requisitos de desempeño frente a perturbaciones, junto con la implementación de sistemas avanzados de medición, se vuelve indispensable para mejorar la observabilidad del sistema. De forma complementaria, la recopilación temprana de información durante los procesos de conexión y la colaboración entre operadores, desarrolladores y fabricantes permiten reducir la incertidumbre asociada al comportamiento de estas instalaciones. Bajo estas condiciones, la expansión de estas cargas podrá gestionarse sin comprometer la confiabilidad del sistema eléctrico, siempre que se adopten medidas que reconozcan su carácter activo y su influencia creciente en la dinámica de la red

    Para leer más ingrese a:

    https://www.esig.energy/reports-briefs/large-load-disturbance-events/

    https://www.esig.energy/wp-content/uploads/2026/03/ESIG-Large-Loads-Disturbance-Events-report-2026.pdf

  • Scaling Artificial Intelligence in Health

    Scaling Artificial Intelligence in Health

    La inteligencia artificial aplicada a la salud se presenta como una oportunidad para transformar diagnósticos, administración de sistemas, descubrimiento de fármacos y experiencias de pacientes. Sin embargo, la adopción enfrenta obstáculos derivados de infraestructuras fragmentadas, políticas no alineadas y vacíos de gobernanza. Aunque su uso administrativo ya es universal en los países de la OCDE, la escala nacional en aplicaciones clínicas como la imagen médica apenas alcanza un 10%. Esta brecha refleja tanto la falta de coordinación como la dificultad de generar confianza en tecnologías que, si bien prometen eficiencia y precisión, también plantean riesgos de privacidad, sesgos en los datos y desplazamiento laboral. Por ello, la discusión se centra en cómo avanzar hacia una adopción responsable que equilibre la rapidez del mercado con la cultura de “no hacer daño” propia del sector salud.

    Para responder a estos retos, se ha diseñado un marco de acción basado en un checklist de políticas que articula cuatro pilares: habilitadores, guardrails, compromiso social y confianza. Los habilitadores incluyen el fortalecimiento de la gobernanza de datos bajo principios FAIR, la creación de infraestructuras técnicas interoperables y el desarrollo de capacidades tanto en el personal sanitario como en los sistemas de soporte. Los guardrails buscan establecer objetivos comunes y mecanismos de supervisión que permitan medir beneficios clínicos y económicos, evitando que la innovación avance sin control. El compromiso social se traduce en la necesidad de involucrar a pacientes, profesionales y la industria en procesos educativos y deliberativos, lo que refuerza la legitimidad de las decisiones. Finalmente, la confianza se construye mediante evaluaciones éticas y marcos regulatorios que aseguren que las soluciones de IA se orienten al bienestar humano.

    La implementación de este enfoque revela avances desiguales entre países. Algunos han establecido estrategias nacionales, cuerpos de supervisión o marcos de pruebas regulatorias, mientras que otros apenas comienzan a actualizar guías de adquisición o legislación específica. La fragmentación genera costos adicionales para innovadores, especialmente pequeñas y medianas empresas, que enfrentan procesos heterogéneos de aprobación y evaluación. Además, la falta de claridad sobre cómo integrar capacidades emergentes, como sistemas adaptativos o agentic AI, ralentiza la competitividad y limita el alcance de los beneficios. En este sentido, la cooperación multilateral aparece como una vía para reducir barreras innecesarias y armonizar políticas, de modo que la innovación pueda escalar sin comprometer la seguridad ni la equidad.

    El potencial de la inteligencia artificial en salud se refleja en mejoras tangibles: diagnósticos más precisos, reducción de tiempos de espera, optimización de recursos y experiencias más humanas en la atención. Sin embargo, alcanzar estos beneficios requiere superar la disparidad entre instituciones con abundantes recursos y aquellas con limitaciones técnicas o financieras. La adopción responsable implica garantizar que la innovación llegue a todos, incluidas comunidades rurales o con baja alfabetización digital, y que se respeten principios de soberanía de datos en contextos indígenas. Así, el futuro de la IA en salud dependerá de la capacidad de articular políticas coherentes, fomentar la confianza pública y asegurar que la tecnología se despliegue con equidad, transparencia y sostenibilidad, evitando tanto los riesgos de inacción como los de una implementación apresurada.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.oecd.org/en/publications/scaling-artificial-intelligence-in-health_a436e12d-en.html

    https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2026/04/scaling-artificial-intelligence-in-health_77610b12/a436e12d-en.pdf

  • Digital Government Review of Biscay, Spain: Towards a Future‑Oriented Public Sector

    Digital Government Review of Biscay, Spain: Towards a Future‑Oriented Public Sector

    La transformación digital en Biscay se ha consolidado como un eje estratégico para modernizar la administración pública y responder a las demandas de una sociedad cada vez más conectada. El territorio cuenta con una base institucional sólida, autonomía fiscal y un ecosistema innovador que le permiten avanzar con estabilidad. Sin embargo, la necesidad de traducir estas fortalezas en resultados consistentes y escalables se hace evidente, especialmente frente al envejecimiento de la población y de la propia fuerza laboral pública. En este escenario, la resiliencia se convierte en un principio rector, pues la administración debe estar preparada para sostener la prestación de servicios y la innovación incluso en contextos de presión social y económica. De ahí que la gobernanza digital, las inversiones estratégicas y el desarrollo de talento sean pilares que requieren continuidad y adaptación constante.

    El impulso hacia un sector público orientado al futuro se refleja en la consolidación de mecanismos de coordinación institucional y en la creación de infraestructuras compartidas que garantizan coherencia en la implementación. No obstante, la participación ciudadana y de actores externos aún se encuentra limitada a ejercicios puntuales, lo que abre la oportunidad de establecer espacios formales y estables de consulta y asesoría. Al mismo tiempo, el desarrollo de competencias digitales en la administración se enfrenta al reto de una plantilla envejecida, lo que exige estrategias de aprendizaje continuo y atracción de talento especializado. La combinación de estabilidad institucional con innovación inclusiva permitirá que Biscay mantenga su liderazgo en la transformación digital y que los beneficios se extiendan a toda la población.

    La gestión de datos y la aplicación de inteligencia artificial representan otro frente decisivo. Biscay ha avanzado en la creación de un marco de gobernanza de datos con estatutos, catálogos y plataformas interoperables, además de iniciativas como la Data Academy. Estas bases permiten mejorar la toma de decisiones y abrir oportunidades para servicios más personalizados. Sin embargo, la transición de proyectos piloto hacia una adopción sistemática de la inteligencia artificial requiere un modelo de gobernanza común, guardrails éticos y mayor transparencia. La creación de inventarios públicos de sistemas de IA y la participación activa de usuarios en la retroalimentación sobre datos y servicios son pasos necesarios para reforzar la confianza y asegurar que la innovación se despliegue con legitimidad y responsabilidad.

    La apuesta por GovTech ha convertido a Biscay en un referente internacional en la colaboración con startups y emprendedores. El GovTech Lab ofrece un marco estructurado para experimentar soluciones digitales y vincular al ecosistema innovador con la administración. No obstante, para que estas iniciativas tengan impacto sostenido, es necesario integrarlas en los procesos de decisión y planificación presupuestaria, establecer rutas claras de escalamiento y adoptar modelos de contratación que reduzcan barreras para pequeñas empresas. Además, la participación en redes internacionales puede ampliar mercados y facilitar la difusión de prácticas reutilizables. Así, el futuro de la transformación digital en Biscay dependerá de su capacidad para consolidar un gobierno resiliente, inclusivo y abierto a la innovación, capaz de convertir la experimentación en resultados tangibles y sostenibles para la ciudadanía.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.oecd.org/en/publications/digital-government-review-of-biscay-spain_ab35c0ea-en.html

    https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2026/03/digital-government-review-of-biscay-spain_805d2dbc/ab35c0ea-en.pdf

  • Battle-tested power systems Resilience and preparedness for Europe’s electricity sector

    Battle-tested power systems Resilience and preparedness for Europe’s electricity sector

    La seguridad y la resiliencia del sistema eléctrico europeo enfrentan amenazas crecientes derivadas de conflictos geopolíticos y el avance de tácticas híbridas que combinan ataques físicos y cibernéticos. La experiencia ucraniana expone cómo la infraestructura energética puede ser objeto de ataques masivos y coordinados, orientados a desestabilizar el funcionamiento del sistema eléctrico y, por ende, la vida cotidiana y la defensa nacional. Dichos ataques suelen enfocarse en componentes de difícil sustitución y reparación, como transformadores principales y compresores de gas, debido a su crítica función en la cadena energética y sus prolongados tiempos de recuperación. Además, la utilización combinada de drones con alta capacidad de producción y misiles de precisión busca sobrepasar las defensas y afectar tanto las instalaciones como al personal encargado, lo cual evidencia la necesidad de contar con estrategias de protección más evolutivas y adaptadas a este panorama.

    Frente a esta realidad, la preparación y adaptación de las empresas eléctricas europeas se caracterizan por una creciente conciencia del panorama de riesgos, con un énfasis creciente en la integración de medidas de seguridad dentro de sus operaciones y procesos. En este contexto, la diversificación y digitalización del sistema energético abren oportunidades para fortalecer la resiliencia, pero también amplifican la vulnerabilidad a amenazas híbridas, en particular en la esfera cibernética. Por consiguiente, es indispensable que la gestión de riesgos incluya tanto la seguridad física como la protección digital, con una coordinación estrecha entre actores públicos y privados para enfrentar posibles contingencias, mejorar la supervisión en tiempo real y ejecutar ejercicios de preparación para responder de forma eficaz ante incidentes. La colaboración trasciende la esfera empresarial para involucrar a las autoridades nacionales y europeas, cuya función consiste en facilitar un marco normativo adecuado, promover inversiones y fomentar la cooperación intersectorial.

    Asimismo, el avance normativo impulsado desde Europa propone una arquitectura legislativa integral que perfilan un enfoque sistémico hacia la preparación y gestión del riesgo. Este marco busca no sólo establecer requisitos en materia de ciberseguridad y protección física, sino también armonizar procedimientos de evaluación de riesgo, gestión de crisis y recuperación del suministro eléctrico con un enfoque multidimensional que abarca la seguridad energética y la defensa nacional. A pesar de contar con una base sólida regulatoria, persisten disparidades en la implementación entre los Estados miembros y quedan pendientes desafíos en inversión y gobernanza, lo cual demanda acelerar esfuerzos para concretar planes de acción coordinados y sostenidos. La integración efectiva de los programas y la estandarización de criterios ayudarán a reducir fragmentaciones y potenciar la capacidad de resiliencia que requiere un sistema eléctrico moderno y complejo.

    Se plantea que la mejora continua en aspectos operativos y estructurales representa una necesidad constante, dado el carácter dinámico y multifacético de las amenazas actuales. Ello implica necesariamente reforzar el aprovisionamiento de componentes críticos y la disponibilidad de equipos de repuesto, establecer alianzas estratégicas para compartir recursos y conocimientos, así como renovar las prácticas de ciberseguridad con protocolos actualizados y formación especializada. A su vez, los gobiernos deben asumir un rol activo en la financiación y coordinación de estos esfuerzos, atendiendo a que la protección de la infraestructura energética trasciende lo sectorial y constituye un interés prioritario para la sociedad en general. La adopción de un modelo de gobernanza integrado, con vigilancia constante y ejercicios prácticos, resulta indispensable para anticipar y mitigar los efectos de eventuales ataques, manteniendo así la estabilidad de los sistemas eléctricos en escenarios adversos.

    Para leer más ingrese a:

    https://energy-security.eurelectric.org/

    https://www.eurelectric.org/wp-content/uploads/2026/02/20260212-Battle-tested-power-systems-FINAL.pdf

  • Legacy Devices and Interoperability: Developing a Scientific Strategy for Inclusion and Representation of Older Devices

    Legacy Devices and Interoperability: Developing a Scientific Strategy for Inclusion and Representation of Older Devices

    Las infraestructuras que sustentan los sistemas de energía, transporte y edificaciones conviven con dispositivos que, aunque aún operativos, han quedado tecnológicamente obsoletos, lo que plantea múltiples desafíos para su modernización. Estos equipos antiguos, denominados dispositivos legados, muestran limitaciones en mantenimiento, integración y ciberseguridad, que exceden la simple cuestión de desgaste físico. La variedad de ciclos de vida entre sectores contribuye a estos desafíos; por ejemplo, el equipamiento eléctrico puede tener una durabilidad de varias décadas, mientras que los sistemas de transporte y edificios enfrentan una degradación acelerada debido a factores ambientales. Esta disparidad en el envejecimiento de los dispositivos requiere un enfoque diferenciado en la planificación y asignación de recursos para la modernización.

    Las decisiones sobre la sustitución o actualización de estos dispositivos son influenciadas por elementos interrelacionados, tales como la escasez de componentes en la cadena de suministro, que puede generar retrasos prolongados en la obtención de piezas de repuesto, así como la degradación física y funcional de los equipos que disminuyen su confiabilidad y seguridad. Más allá de lo tangible, las nuevas tecnologías introducen características avanzadas que permiten monitoreo en tiempo real, control dinámico e integración sistémica, funcionalidades que suelen ser inaccesibles a dispositivos antiguos o compatibles únicamente a través de costosas adaptaciones. La disponibilidad o insuficiencia de financiamiento dirige el ritmo y alcance de las actualizaciones, al mismo tiempo que las percepciones públicas influyen en la prioridad que se otorga a los cambios en infraestructura, considerando aspectos como la estética o el impacto ambiental.

    La complejidad de coordinar la renovación tecnológica se multiplica cuando se examinan las interacciones entre sectores, en particular frente al auge de recursos energéticos distribuidos, vehículos eléctricos y sistemas avanzados de control en edificaciones. Estrategias orientadas a alinear planes de infraestructura entre servicios públicos, municipios y operadores de edificios permiten aprovechar sinergias y reducir inversiones innecesarias. Asimismo, la implementación de programas de incentivos orientados a promover tecnologías inteligentes aborda aspectos de equidad, facilitando que sectores vulnerables accedan a mejoras que optimicen eficiencia energética y flexibilidad de red. A su vez, las investigaciones deben concentrarse en la estandarización de protocolos seguros y compatibles, herramientas predictivas para anticipar el desgaste de equipos y modelos econó-micos integrales que consideren beneficios de resiliencia y confiabilidad. La gestión proactiva de la cadena de suministro y el establecimiento de relaciones sólidas con proveedores especializados se perfilan como prácticas esenciales para minimizar riesgos y asegurar la continuidad operativa.

    La transición desde dispositivos legados hacia infraestructuras modernas representa un cambio profundo en la operación e interacción de los sistemas de energía, transporte y edificación. La creciente integración de tecnologías digitales y la necesidad de respuestas en tiempo real amplifican las limitaciones de equipos anticuados y demandan compromisos sostenidos en inversión, innovación tecnológica y políticas que equilibren factores técnicos, económicos y sociales. Esta transformación no solo responde a la obsolescencia, sino que ofrece oportunidades para lograr niveles inéditos de eficiencia, adaptabilidad y resistencia frente a desafíos futuros, especialmente en contextos de red eléctrica distribuida y movilidad inteligente. Por ello, el entendimiento detallado de los impulsores y dinámicas de reemplazo constituye el punto de partida para diseñar rutas estratégicas que permitan avanzar hacia sistemas más capaces y sostenibles.

    Para leer más ingrese a:

    https://docs.nlr.gov/docs/fy26osti/97830.pdf

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Descripción del semáforo tecnológico

Los documentos se clasifican en varios colores tipo semáforo tecnológico que indican el nivel de implementación de la tecnología en el país

Tecnología en investigación que no ha sido estudiado o reglamentado por entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera focal y se encuentra en estudio por parte de las entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera escalable y se encuentran políticas y regulaciones focales establecidas.

La tecnología se aplica a través de servicios  y se encuentran políticas y regulaciones transversales establecidas.

La tecnología se aplica de manera generalizada  y se tiene un despliegue masivo de esta.

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