Autor: DIFUSIÓN COLOMBIA INTELIGENTE

  • Emerging Technologies Series: Virtual Power Plants and Southeast Asia

    Emerging Technologies Series: Virtual Power Plants and Southeast Asia

    Las plantas de energía virtuales (VPP) emergen como una herramienta con potencial significativo para sistemas eléctricos del sudeste asiático organizados mayoritariamente bajo esquemas de comprador único o integración vertical, una estructura de mercado con paralelos directos al sector eléctrico colombiano. A partir de la revisión de literatura técnica y del análisis comparado de programas operativos en Alemania, Reino Unido, Australia y Estados Unidos, junto con la sistematización de datos de organismos como la Agencia Internacional de Energía y el Departamento de Energía estadounidense, se describe la arquitectura funcional de una VPP en tres capas: vinculación y registro de activos, intercambio de datos y despacho, e interacción con el sistema de potencia a través de plataformas como los sistemas de gestión de distribución (DMS/ADMS) y los sistemas de gestión de recursos energéticos distribuidos (DERMS).

    Se identifican cinco arquetipos de VPP, desde esquemas tarifarios simples hasta modelos conscientes de las restricciones de la red de distribución, cada uno con distinto nivel de complejidad institucional y requisitos de propiedad. Estos arquetipos encuentran ejemplos reales documentados en programas como Next Kraftwerke, Hawaiian Electric, Octopus Energy y el VPP de Tesla en el sur de Australia, que ilustran trayectorias posibles de implementación bajo diferentes marcos regulatorios y niveles de madurez tecnológica.

    Entre los hallazgos principales, las VPP pueden reducir costos de adecuación de recursos hasta en un 40% frente a alternativas convencionales y en cerca de 60% frente a baterías utility-scale, según cifras del Departamento de Energía de Estados Unidos. Asimismo, la capacidad solar distribuida podría sumar unos 20 GW en el sudeste asiático entre 2024 y 2030, lo que intensifica la necesidad de coordinar activos dispersos para evitar congestión local y problemas de tensión en los alimentadores. Este crecimiento acelerado de la generación distribuida convierte la agregación de recursos en una prioridad operativa antes de que las restricciones de red se vuelvan más difíciles de gestionar.

    No obstante, las VPP complementan la inversión en red pero no la sustituyen. Su valor puede verse limitado por contratos rígidos de compra de energía a plantas fósiles, brechas en medición inteligente y modelos de negocio de las utilities que no incentivan la flexibilidad del lado de la demanda. A esto se suman riesgos distributivos, pues la participación tiende a concentrarse en clientes urbanos de mayores ingresos si no se diseñan mecanismos de acceso equitativo, así como riesgos de gobernanza de datos vinculados a la privacidad y la ciberseguridad de los dispositivos conectados. Estas limitaciones exigen que el diseño regulatorio anticipe tanto las barreras estructurales del mercado como los efectos distributivos no deseados.

    Las recomendaciones se estructuran en cuatro frentes. En primer lugar, resulta necesario establecer roles regulatorios claros y protocolos estandarizados de medición y verificación antes de escalar programas, de modo que la expansión de las VPP se apoye en reglas predecibles. En segundo lugar, las VPP deben tratarse como parte de un conjunto más amplio de herramientas de flexibilidad, sin desligarlas de reformas al despacho y a los contratos de generación, pues su efectividad depende de cambios más profundos en la operación del sistema. En tercer lugar, conviene priorizar puntos de entrada de alta viabilidad como clústeres industriales, centros de datos, redes insulares dependientes de diésel y alimentadores con alta penetración solar, escenarios donde los beneficios de la agregación resultan más evidentes y medibles. Finalmente, es indispensable garantizar seguridad y privacidad por diseño desde las etapas tempranas de implementación, de forma que la coordinación de activos distribuidos no comprometa la integridad de los datos ni la confianza de los usuarios.

    Para leer más ingrese a:

    https://caseforsea.org/post_knowledge/emerging-technologies-series-virtual-power-plant-and-southeast-asia/

    https://caseforsea.org/wp-content/uploads/2026/05/202605_CASE_02-Virtual-Power-Plants_R04.pdf

  • Building Malaysia’s Future Government: Unlocking Public Sector Productivity with GovTech

    Building Malaysia’s Future Government: Unlocking Public Sector Productivity with GovTech

    La transformación digital del sector público en Malasia se plantea como una vía para elevar la productividad, mejorar los servicios y responder a una ciudadanía que demanda interacciones más rápidas, integradas y accesibles. La expansión de internet, que pasó de 84% en 2019 a 98% en 2024, incrementó las expectativas sobre la capacidad estatal para prestar servicios a escala. En este escenario, GovTech no se limita a incorporar plataformas tecnológicas, sino que requiere articular infraestructura digital, instituciones, regulación, intercambio de datos, capacidades digitales y servicios centrados en las personas. Malasia ha avanzado mediante el Public Sector Digitalization Strategic Plan, MyDIGITAL, el 13th Malaysia Plan y la consolidación del Ministry of Digital y la National Digital Department. Además, 86% de los servicios públicos estaban disponibles en línea en 2025. Sin embargo, persisten fragmentación entre ministerios, interoperabilidad limitada, procesos heredados y brechas de capacidades, reduciendo el impacto productivo de las inversiones digitales.

    Asimismo, el capital humano condiciona la capacidad de sostener la transformación. La GovTech Skills Survey, aplicada a 16.500 funcionarios de 28 ministerios, muestra una estructura piramida

    A partir de este diagnóstico, las bases digitales deben complementarse con condiciones institucionales que permitan convertir tecnología en valor público. La creación del Ministry of Digital y la formalización de JDN han fortalecido la coordinación, mientras el PSDSP, MyDIGITAL, la política de Cuarta Revolución Industrial, el Data Sharing Act 2025 y las normas de ciberseguridad configuran un marco para servicios interoperables y seguros. Asimismo, Malasia presenta avances en apertura de datos y gobernanza, aunque todavía existen dificultades para reutilizar información entre organismos y generar resultados públicos. La coordinación constituye otro punto de atención: 68% señala que infraestructura y capacidades se consideran en los planes de digitalización, pero solo 18% menciona colaboración interna, 16% colaboración entre agencias, 14% retroalimentación del personal y 3% participación ciudadana. De este modo, los mecanismos formales necesitan acompañarse de reglas claras, liderazgo, herramientas de colaboración y participación. Government-as-a-Platform también puede reducir duplicaciones y favorecer soluciones compartidas.

    l: las habilidades básicas e intermedias están extendidas, mientras las avanzadas se concentran. El 94% considera que actualizar capacidades es la vía más efectiva ante las demandas digitales, pero solo 52% recibió formación específica y menos de un tercio la considera suficiente. Las brechas aumentan en inteligencia artificial y análisis de datos: 71% expresa necesidad de formación en IA, pero solo 52% recibió capacitación, mientras 22% fue formado en visualización de datos. También existen dificultades de selección, tiempo y gestión fragmentada de necesidades formativas. Por tanto, se requiere modernizar contratación, retención, incorporar competencias digitales en evaluación de desempeño, ampliar formación y fortalecer liderazgo y cultura organizacional. La resistencia al cambio muestra que la adopción depende de gestión, adaptación y aprendizaje continuo sostenible.

    La agenda de reforma propone trasladar la digitalización desde la disponibilidad de servicios hacia su integración, adopción efectiva y productividad. Para ello se plantean acciones sobre plataformas, políticas, personas y participación. Entre ellas figuran fortalecer plataformas compartidas, ampliar el intercambio seguro de datos, utilizar estándares comunes, modernizar el talento digital, incorporar diseño centrado en usuarios y cerrar brechas de adopción regional. La participación ciudadana importa porque disponer de un servicio digital no garantiza su utilización; por ello se proponen procesos de co-creación, pruebas de usabilidad y mediciones periódicas. Del mismo modo, la inteligencia artificial exige capacidades para rediseñar servicios alrededor de datos, interoperabilidad y recorridos de usuario, y retroalimentación. Para pymes y territorios rezagados se propone capacitación, incentivos para trámites electrónicos y conectividad. Así, la transformación digital puede evolucionar desde proyectos aislados hacia un gobierno más integrado, eficiente, productivo, inclusivo y centrado en ciudadanos y empresas sosteniblemente.

    Para leer más ingrese a:

    https://openknowledge.worldbank.org/entities/publication/cf7d362c-622a-4b64-9b8c-8c6787424c3c

    https://openknowledge.worldbank.org/server/api/core/bitstreams/ab6c1983-48c6-4e41-bc56-18c18438f3ba/content

  • Hacer que los mercados laborales funcionen: mejorar la productividad y el bienestar de los trabajadores en América Latina y el Caribe 

    Hacer que los mercados laborales funcionen: mejorar la productividad y el bienestar de los trabajadores en América Latina y el Caribe 

    Los mercados laborales de América Latina y el Caribe concentran problemas que afectan la productividad, los ingresos, la equidad y bienestar. Durante las últimas tres décadas aumentaron el nivel educativo de la fuerza laboral y la participación femenina, y registraron avances en la formalización. Sin embargo, estos progresos han sido modestos. La productividad permanece baja, por la presencia de empresas pequeñas y poco productivas, el trabajo por cuenta propia y una asignación ineficiente de recursos. A ello se suma una distribución desigual de los ingresos laborales y una protección social insuficiente para quienes se encuentran fuera del empleo formal. Por tanto, transformar los mercados laborales requiere políticas que mejoren productividad y bienestar simultáneamente. Esto adquiere mayor relevancia ante el envejecimiento demográfico y la transformación tecnológica.

    A partir de este diagnóstico, la política laboral debe atender las fallas que impiden asignaciones eficientes entre trabajadores y empresas. Existen problemas de información, poder de negociación desigual, contratos incompletos y baja inversión en habilidades. Además, los costos del empleo formal son elevados: los costos laborales no salariales equivalen, en promedio, al 51,1% de los salarios formales, frente al 41,7% registrado en países de la OCDE ajenos a la región. Cuando estos costos resultan excesivos, pueden incentivar la informalidad y limitar la expansión de empresas productivas. Por ello, la reforma debe reducir distorsiones sin debilitar la protección social. Asimismo, resulta necesario modernizar las reglas de contratación, los mecanismos de despido, la protección de ingresos, los salarios mínimos y la negociación colectiva, mientras se fortalecen la fiscalización y justicia laboral. De esta forma, las instituciones pueden generar condiciones más equilibradas para trabajadores y empleadores.

    Además, el desarrollo de habilidades y el acceso al empleo requieren mayor atención. Los trabajadores de la región acumulan menos capital humano durante su trayectoria laboral que quienes trabajan en economías avanzadas: después de 25 años de experiencia, los incrementos salariales acumulados rondan el 35% en América Latina y el Caribe, frente a aproximadamente 85% en economías avanzadas. Asimismo, existen dificultades para conectar capacidades con necesidades empresariales por información incompleta, programas fragmentados y restricciones para financiar capacitación. Por consiguiente, la formación técnica y las políticas activas deben orientarse hacia las competencias demandadas y facilitar transiciones entre ocupaciones. También se requiere ampliar la intermediación laboral y utilizar datos para identificar brechas de habilidades. Estas medidas pueden favorecer la empleabilidad y reducir desigualdades, especialmente entre grupos con menor acceso a redes e información. Así, la inversión en capital humano contribuye a elevar productividad y ampliar oportunidades laborales.

    La transformación tecnológica y demográfica exige adaptar las instituciones ante nuevas formas de trabajo. La inteligencia artificial puede automatizar tareas y desplazar trabajadores, pero también puede ampliar capacidades humanas, elevar la productividad y generar nuevas ocupaciones. El resultado dependerá del ritmo de adopción tecnológica y de políticas que impulsen el aprendizaje permanente, la adaptación laboral y sistemas de protección para las transiciones ocupacionales de manera sostenida y duradera para todos. Bajo esta perspectiva, se plantea una agenda que combina reformas estructurales con mejoras graduales y orientadas a la implementación, considerando restricciones fiscales y de economía política. La modernización laboral debe avanzar mediante acciones sostenidas en regulación, protección social, desarrollo de habilidades, intermediación, fiscalización y acceso al empleo. De esta manera, la región puede construir mercados laborales más productivos e inclusivos, capaces de distribuir mejor los beneficios del crecimiento y preparar a trabajadores y empresas para los cambios tecnológicos.

    Para leer más ingrese a:

    https://publications.iadb.org/es/hacer-que-los-mercados-laborales-funcionen-mejorar-la-productividad-y-el-bienestar-de-los  

    https://publications.iadb.org/es/publications/spanish/viewer/Hacer-que-los-mercados-laborales-funcionen-mejorar-la-productividad-y-el-bienestar-de-los-trabajadores-en-America-Latina-y-el-Caribe.pdf  

  • Índice de mejores trabajos 2026 datos por país: El empleo de calidad alcanza niveles récord en América Latina, pero sigue sin llegar a la mayoría 

    Índice de mejores trabajos 2026 datos por país: El empleo de calidad alcanza niveles récord en América Latina, pero sigue sin llegar a la mayoría 

    La evolución de los mercados laborales de América Latina y el Caribe muestra una recuperación después de la pandemia, aunque persisten diferencias profundas entre la cantidad y la calidad del empleo. El Índice de Mejores Trabajos permite observar esta dinámica mediante cuatro indicadores ponderados por igual: participación laboral, ocupación, formalidad y salarios suficientes. Entre 2010 y 2024, el índice agregado avanzó gradualmente y posteriormente recuperó los niveles previos. Sin embargo, la mejora no ha sido homogénea. Mientras la dimensión de cantidad mantiene valores relativamente altos, alrededor de 74 a 75 puntos, la calidad continúa rezagada. En 2024, esta última alcanzó 40,6 puntos, su máximo desde el inicio de la medición, pero todavía refleja una alta informalidad y bajos ingresos. Por tanto, la recuperación de puestos de trabajo no equivale necesariamente a una mejora equivalente de las condiciones laborales. 

    A partir de esta situación, la informalidad aparece como una limitación estructural vinculada con salarios reducidos, pobreza, desigualdad y menor productividad. Además, las diferencias entre países muestran que un mayor volumen de empleo no garantiza mejores condiciones laborales. Uruguay lidera el índice regional con 72,2 puntos y lidera en calidad, mientras Chile, Brasil, Costa Rica y Argentina también registran desempeños superiores al promedio regional. En contraste, Honduras, Guatemala, Nicaragua y Perú presentan niveles inferiores, especialmente en formalidad y suficiencia salarial. Colombia alcanza su máximo histórico y supera el nivel previo a la pandemia, aunque la dimensión de calidad permanece por debajo de 50 puntos. Los resultados nacionales también evidencian trayectorias diferentes. Esta heterogeneidad exige políticas diferenciadas, adaptadas a las estructuras productivas y sensibles a cada mercado laboral. 

    Junto con las diferencias territoriales, las brechas entre grupos muestran que la recuperación no se distribuye de manera equitativa. La desigualdad de género persiste en todos los países y es especialmente visible en participación y ocupación, donde los hombres presentan niveles superiores a las mujeres. En 2024 todavía alcanza 21 puntos, con diferencias considerables entre países. De manera similar, los jóvenes enfrentan una desventaja persistente frente a los adultos. La brecha generacional llegó a 12,6 puntos durante la pandemia y descendió hasta 9,9 puntos en 2024, pero continúa reflejando dificultades para acceder a empleos formales y mejor remunerados. Así, mejorar los indicadores agregados requiere atender simultáneamente las barreras de acceso y las condiciones de permanencia dentro del empleo, particularmente para mujeres y jóvenes, considerando sus necesidades específicas. 

    Frente a estas condiciones, las perspectivas sobre el futuro del trabajo adquieren especial relevancia debido a la transformación productiva asociada con tecnologías digitales, inteligencia artificial y nuevas demandas de habilidades. La adopción de IA puede elevar la productividad, transformar procesos y favorecer la creación de ocupaciones de mayor calidad, pero requiere facilitar el acceso tecnológico de las empresas, especialmente las pequeñas, y fortalecer ecosistemas que conecten empresas, centros de formación y gobiernos. Al mismo tiempo, los sistemas de capacitación necesitan incorporar habilidades digitales, tecnológicas y verdes, además de utilizar herramientas de IA para identificar brechas de capacidades y mejorar la intermediación laboral. De este modo, las políticas públicas y laborales deben combinar formalización, formación, inclusión y productividad, utilizando información comparable para orientar decisiones. La evidencia muestra que recuperar el empleo constituye solo una parte del proceso: mejorar su calidad, reducir desigualdades y preparar a trabajadores y empresas para la transformación tecnológica resulta indispensable para avanzar de forma sostenida en la región hacia mercados laborales regionales más productivos, inclusivos y sostenibles. 

    Para leer más ingrese a:

    https://publications.iadb.org/es/indice-de-mejores-trabajos-2026-datos-por-pais-el-empleo-de-calidad-alcanza-niveles-record-en   

    https://publications.iadb.org/es/publications/spanish/viewer/%C3%8Dndice-de-mejores-trabajos-2026-datos-por-pais-El-empleo-de-calidad-alcanza-niveles-record-en-America-Latina-pero-sigue-sin-llegar-a-la-mayoria.pdf  

  • Energy Efficiency Policy Toolkit 

    Energy Efficiency Policy Toolkit 

    El “Energy Efficiency Policy Toolkit” de la Agencia Internacional de Energía es una publicación diseñada para fortalecer la capacidad de los gobiernos en la formulación de políticas de eficiencia energética. Su alcance se centra en proporcionar un marco práctico y estratégico que combina regulación, información e incentivos, con el objetivo de acelerar la adopción de medidas que generen beneficios económicos, sociales y ambientales.  

     

    El documento surge como evolución de los “Policy Packages for Energy Efficiency” introducidos en 2022, integrando ahora guías sectoriales y casos de estudio que muestran experiencias exitosas en diferentes contextos nacionales. La metodología del Toolkit se basa en la identificación de diez principios estratégicos que orientan la acción pública: priorizar medidas transversales, aprovechar el potencial de creación de empleo, estimular la demanda de soluciones eficientes, fortalecer la financiación, incorporar innovación digital, liderar con el ejemplo desde el sector público, involucrar a toda la sociedad, aplicar conocimientos de comportamiento, intensificar la cooperación internacional y elevar la ambición global en eficiencia. Estos principios se complementan con capítulos específicos dedicados a sectores como edificios, electrodomésticos, industria, transporte, ciudades, pequeñas y medianas empresas, cocinas limpias y bombas de calor.   

     

    Cada sección ofrece recomendaciones prácticas y evidencia de cómo las políticas bien diseñadas pueden transformar la dinámica de consumo energético y generar impactos positivos en la competitividad y sostenibilidad. Entre los hallazgos principales, el estudio resalta que la eficiencia energética no debe ser vista únicamente como una herramienta de reducción de consumo, sino como un motor de transformación económica y social. La integración de innovación digital y mecanismos financieros adecuados se presenta como condición indispensable para escalar las acciones y garantizar su sostenibilidad en el tiempo. Asimismo, la recopilación de casos de estudio permite a los responsables de política pública identificar modelos replicables y adaptables a sus realidades nacionales. Para el sector eléctrico colombiano, el Toolkit ofrece un marco de referencia estratégico que puede orientar la inserción de redes inteligentes en la infraestructura nacional.   

    Para leer más ingrese a:

    https://www.iea.org/reports/energy-efficiency-policy-toolkit  

    https://iea.blob.core.windows.net/assets/ff8adeb6-d3b1-4f62-b4cd-642197d9a8c2/EnergyEfficiencyPolicyToolkit.pdf  

  • Household Energy Affordability: Data and Indicators 

    Household Energy Affordability: Data and Indicators 

    El informe “Household Energy Affordability: Data and Indicators” de la Agencia Internacional de Energía constituye un aporte fundamental para la comprensión y seguimiento de la asequibilidad energética en el ámbito doméstico. Su alcance se centra en suplir una brecha histórica: mientras el acceso físico a la energía ha sido monitoreado en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la asequibilidad ha recibido menor atención y carece de metodologías homogéneas. El estudio parte de una consulta con expertos de países miembros de la IEA, quienes aportaron perspectivas nacionales sobre la importancia de la asequibilidad, las dimensiones relevantes y las prácticas actuales de monitoreo. 

     

    A partir de este ejercicio, se identificaron diferencias conceptuales y metodológicas que dificultan la comparabilidad internacional, pero también se evidenció experiencia acumulada en la definición de estrategias y marcos de seguimiento. Sobre esta base, el documento propone un marco metodológico estructurado en tres componentes: dimensiones, indicadores y datos. Este enfoque busca facilitar la construcción de sistemas de monitoreo coherentes, capaces de reflejar las prioridades de política pública y de alimentar procesos de retroalimentación entre datos y decisiones regulatorias. 

     

    La metodología reconoce que las prioridades nacionales influyen en la selección de indicadores, y plantea la necesidad de fortalecer la colaboración internacional para avanzar hacia estándares comunes. Entre los hallazgos principales, se destaca que la asequibilidad energética es un tema creciente en la agenda de los países, especialmente tras las crisis recientes que elevaron los precios y afectaron a poblaciones vulnerables. El estudio subraya la importancia de contar con indicadores que midan no solo el gasto relativo de los hogares en energía, sino también su capacidad de mantener condiciones de vida dignas. Para el sector eléctrico colombiano y el despliegue de redes inteligentes, este documento ofrece un marco de referencia estratégico: la modernización tecnológica debe acompañarse de métricas que aseguren que la digitalización y la eficiencia no generen exclusión.  

     

    La propuesta metodológica puede servir de base para diseñar indicadores nacionales que integren la asequibilidad en la planificación de infraestructura, en la regulación tarifaria y en la evaluación de programas de transición energética. Además, el énfasis en la cooperación internacional abre la posibilidad de que Colombia participe en iniciativas comparativas que fortalezcan la credibilidad de sus políticas y la resiliencia de su sistema eléctrico. En síntesis, el estudio aporta herramientas técnicas y conceptuales que permiten vincular la asequibilidad con la sostenibilidad y la equidad, elementos esenciales para consolidar un sector eléctrico confiable y orientado al bienestar social.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.iea.org/reports/household-energy-affordability-data-and-indicators  

    https://iea.blob.core.windows.net/assets/bc6fa640-bd80-4ac3-93d5-4ecabf0c8212/HouseholdEnergyAffordabilityDataandIndicators.pdf  

  • Climate Resilience Benchmarking in European Distribution Networks

    Climate Resilience Benchmarking in European Distribution Networks

    El estudio de E.DSO desarrolla un ejercicio de benchmarking sobre resiliencia climática aplicado a nueve operadores de distribución eléctrica ubicados en seis países europeos, con el propósito de construir una fotografía sectorial del estado actual de preparación de las redes frente a fenómenos climáticos cada vez más frecuentes y severos. El análisis parte de un marco conceptual desarrollado previamente por E.DSO en su documento de posición sobre métricas de resiliencia climática para redes eléctricas, y lo lleva a la práctica mediante la aplicación de diez indicadores concretos, agrupados en cuatro dimensiones estructurales: robustez, entendida como la capacidad física de los activos para resistir eventos extremos; redundancia, asociada a la existencia de rutas alternativas y capacidad de reserva en la red; confiabilidad, vinculada a la continuidad del servicio bajo condiciones adversas; y respuesta y recuperación, que recoge la capacidad operativa para restablecer el suministro tras una perturbación.

     

     

    Un aspecto metodológico relevante del estudio es que no busca establecer un ranking entre los operadores participantes ni señalar desempeños individuales. Toda la información recopilada fue anonimizada y agregada, con el objetivo explícito de facilitar el aprendizaje entre pares y evitar comparaciones competitivas que pudieran desincentivar la transparencia en el reporte de datos. Esta decisión metodológica permite que el documento funcione como una herramienta de referencia colectiva para el sector, más que como un instrumento de evaluación individual, y abre espacio para que operadores de otras geografías, incluidas las latinoamericanas, puedan apoyarse en la misma estructura de indicadores sin necesidad de exponer información sensible. 

     

     

    Entre los hallazgos principales, el estudio identifica un desempeño consistentemente sólido en medidas de resiliencia ya consolidadas en el sector, como la gestión de vegetación en corredores de líneas, la existencia de redundancia en la topología de red y la disponibilidad de capacidad de reserva. Al mismo tiempo, el documento resalta una tendencia emergente hacia la incorporación de digitalización, automatización y soluciones de monitoreo avanzado como palancas para fortalecer específicamente las capacidades de respuesta y recuperación, que aparecen como las dimensiones donde existe mayor margen de mejora frente a las de robustez y redundancia. El análisis también reconoce que el nivel de madurez en resiliencia varía de forma significativa entre operadores y regiones, y que estas diferencias responden a factores estructurales como la exposición climática particular de cada zona, las características geográficas del territorio servido, la densidad de la red de distribución y los incentivos regulatorios vigentes en cada país. 

     

     

    La resiliencia se logra mediante estrategias diferenciadas según el contexto de cada operador. Ell valor de este estudio radica en ofrecer un marco de indicadores ya probado en un contexto de múltiples geografías, que puede adaptarse para caracterizar el estado de resiliencia de las redes de distribución nacionales. La estructura en cuatro dimensiones facilita identificar de forma ordenada en qué frentes existen brechas, ya sea en la robustez física de los activos, en la redundancia operativa, en la continuidad del servicio o en las capacidades de respuesta ante emergencias. Adicionalmente, el énfasis del estudio en digitalización y monitoreo avanzado como palancas de mejora resulta directamente aplicable a las discusiones sobre modernización de la infraestructura eléctrica colombiana, y ofrece insumos concretos para el diseño de metas regulatorias, la priorización de inversiones y la definición de hojas de ruta técnicas orientadas a redes más resilientes ante el cambio climático.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.edsoforsmartgrids.eu/edso-publications/climate-resilience-benchmarking-in-european-distribution-networks/

    https://www.edsoforsmartgrids.eu/content/uploads/2026/07/e.dso-paper-climate-resilience-benchmarking-in-european-distribution-networks.pdf

  • Government involvement in sustainability initiatives

    Government involvement in sustainability initiatives

    Las iniciativas de sostenibilidad se han expandido como instrumentos para ayudar a las empresas a gestionar riesgos ambientales, sociales y de derechos humanos. En este escenario, la participación gubernamental adquiere relevancia porque las autoridades pueden orientar, reconocer, financiar o utilizar estas iniciativas para complementar sus políticas públicas. Sin embargo, la diversidad de esquemas, sectores, objetivos y metodologías genera dificultades para determinar cuáles ofrecen suficiente credibilidad, alcance y efectividad. De las iniciativas analizadas, 30% presenta participación gubernamental en gobernanza, financiación u operaciones, mientras 70% funciona sin este tipo de intervención.

    A partir de esta caracterización, se distinguen diferentes formas de involucramiento gubernamental. Algunas autoridades crean o son propietarias de iniciativas; otras las encargan, convocan o financian sin conservar su propiedad formal, mientras que determinadas entidades participan directamente en órganos de gobernanza. Asimismo, la interacción puede producirse fuera de la estructura de las iniciativas, mediante reconocimiento legislativo o regulatorio, referencias en políticas, orientaciones y recomendaciones, o utilización de certificaciones y esquemas de evaluación en procesos de decisión pública. Además, las referencias gubernamentales en instrumentos no vinculantes son frecuentes: 71% de las iniciativas analizadas aparece mencionado en políticas, orientaciones o diálogos relacionados con cadenas de suministro sostenibles. Este panorama muestra que la intervención estatal puede adoptar distintos niveles de intensidad. Una participación directa permite influir sobre la gobernanza y el funcionamiento de los esquemas, mientras una referencia política ofrece orientación sin convertir la iniciativa en un mecanismo de cumplimiento. Distinguir estas modalidades ayuda a interpretar sus alcances y evita atribuir a una certificación responsabilidades que corresponden a las empresas. Asimismo, una evaluación sistemática puede aportar evidencia para mejorar la calidad de las iniciativas y orientar decisiones públicas.

    No obstante, la utilización de estas iniciativas requiere una evaluación cuidadosa de su calidad y correspondencia con las obligaciones empresariales. Las evaluaciones realizadas por la OCDE desde 2016 muestran diferencias importantes en alcance, enfoque, calidad, efectividad y grado de alineación con estándares internacionales de debida diligencia. Esta heterogeneidad puede dificultar que los gobiernos identifiquen esquemas confiables para recomendarlos a las empresas o emplearlos en sus propias decisiones. El caso de la Responsible Minerals Initiative muestra cómo una evaluación específica puede permitir el reconocimiento de un esquema cuando sus estándares se consideran alineados con determinados requisitos regulatorios. Sin embargo, la participación en una iniciativa, incluso cuando esta sea creíble y esté reconocida, no sustituye las responsabilidades propias de las empresas en materia de debida diligencia.

    Las autoridades pueden aprovechar las iniciativas de sostenibilidad como parte de una combinación más amplia de instrumentos de política, siempre que definan su utilización de acuerdo con objetivos y contextos específicos. La contratación pública ofrece ejemplos de esta integración, como el uso de ENERGY STAR por agencias federales estadounidenses para establecer criterios de eficiencia energética, mientras otros sistemas recurren a certificaciones ambientales para orientar compras y procesos de selección. Del mismo modo, las iniciativas pueden relacionarse con políticas comerciales, financieras y de cooperación para promover prácticas responsables en cadenas de valor. Además, los gobiernos que participan en la gobernanza, financiación u operación de estas iniciativas se encuentran en una posición favorable para analizar los efectos de su intervención sobre la calidad y adopción de los esquemas. De esta manera, el monitoreo y la evaluación pueden fortalecer también decisiones públicas y contribuir a que las iniciativas complementen, sin reemplazar, las responsabilidades empresariales.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.oecd.org/en/publications/government-involvement-in-sustainability-initiatives_1e7b2695-en.html

    https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2026/07/government-involvement-in-sustainability-initiatives_da0950ec/1e7b2695-en.pdf

  • Technical Considerations for Global Warming Level Frameworks for Climate Assessment and Use in Energy System Planning

    Technical Considerations for Global Warming Level Frameworks for Climate Assessment and Use in Energy System Planning

    Este informe técnico de EPRI, publicado en junio de 2026, examina dos marcos analíticos utilizados para evaluar amenazas climáticas físicas en la planeación del sector eléctrico: el enfoque tradicional escenario-año y el enfoque emergente de Niveles de Calentamiento Global, conocido por su sigla en inglés GWL. El primero condiciona las proyecciones a trayectorias de emisión estandarizadas, las Shared Socioeconomic Pathways y las Representative Concentration Pathways, evaluadas en periodos futuros fijos, típicamente 2050 o 2075. El segundo, adoptado por el Sexto Informe de Evaluación del IPCC y por la Quinta Evaluación Nacional del Clima en Estados Unidos, condiciona los resultados a umbrales fijos de temperatura media global, como 2.0, 3.0 o 4.0 grados respecto al periodo preindustrial, con independencia del año en que cada modelo alcance ese umbral.

     

     

    Este cambio traslada la pregunta de planeación de cuándo ocurrirá una amenaza hacia qué condiciones físicas existirán una vez cruzado determinado umbral de calentamiento. El estudio cobra relevancia regulatoria porque la California Public Utilities Commission emitió en agosto de 2024 una decisión que exige a las principales empresas de energía de inversión privada del estado utilizar el marco GWL en sus evaluaciones de adaptación y vulnerabilidad climática. Ante este giro, EPRI responde dos preguntas: qué tan distintos son los resultados de cada enfoque, y cuáles son sus implicaciones operativas para planeadores de transmisión, distribución y expansión de capacidad. Para responder estas preguntas, el equipo técnico construyó un análisis comparativo con ocho modelos climáticos CMIP6 regionalizados del conjunto NASA-NEX, entre ellos ACCESS-CM2, CanESM5, FGOALS-g3, GFDL-ESM4, IPSL-CM6A-LR, MIROC6, MPI-ESM1-2-HR y MRI-ESM2-0, combinados con cuatro trayectorias de forzamiento SSP1-2.6, SSP2-4.5, SSP3-7.0 y SSP5-8.5. Con esta base, el estudio calcula la temperatura media anual y la máxima anual para Atlanta y Toronto, comparando ventanas de veinte años bajo el enfoque escenario-año, centradas en 2035, 2060 y 2080, frente a los mismos indicadores en los umbrales GWL de 2.0, 3.0 y 4.0 grados.

     

     

    Los resultados muestran que el marco GWL reduce sistemáticamente la dispersión de las proyecciones de temperatura media, en especial en horizontes de largo plazo, porque agrega simulaciones de múltiples trayectorias que convergen en un mismo nivel de calentamiento, aislando las diferencias entre modelos de las asociadas a la trayectoria de emisiones. Esta reducción de incertidumbre no se extiende a los eventos extremos: al evaluar la temperatura máxima anual, la dispersión bajo GWL resulta tan amplia como bajo el enfoque escenario-año, reflejo de que la variabilidad interna del sistema climático y los procesos regionales siguen dominando el comportamiento de los extremos térmicos. El documento complementa este análisis con una discusión cualitativa sobre fortalezas, limitaciones y aplicaciones de cada marco, sintetizada en una tabla comparativa sobre tratamiento del tiempo, dimensiones de incertidumbre y casos de uso en sistemas de potencia. El escenario-año resulta más adecuado para decisiones de dinámica intertemporal, como la planeación integrada de recursos o la programación de inversiones en horizontes de quince a treinta años, y para amenazas dependientes de la trayectoria de emisiones, como el aumento del nivel del mar o los efectos de aerosoles industriales. 

     

     

    El GWL resulta más apropiado para decisiones de diseño y fortalecimiento de activos de muy larga vida útil, donde aislar la magnitud física de la amenaza importa más que precisar el momento exacto en que ocurrirá. A partir de estas conclusiones, EPRI plantea un enfoque híbrido para la planeación eléctrica, en el que los GWL sirven como herramienta primaria para establecer umbrales físicos de diseño, mientras trayectorias de emisión plausibles estiman las ventanas temporales en que dichos umbrales podrían alcanzarse. El informe cierra explorando oportunidades vinculadas a la inteligencia artificial: generación de trayectorias de emisiones que satisfagan restricciones de tiempo y condiciones socioeconómicas, emuladores climáticos de menor costo computacional para actualizar proyecciones casi en tiempo real, y procesamiento de lenguaje natural para traducir resultados probabilísticos complejos en narrativas claras para reguladores y planeadores. También anticipa el papel del próximo archivo CMIP7, vinculado a los objetivos del Acuerdo de París y a los niveles de calentamiento global. Para el sector eléctrico colombiano y las iniciativas de modernización de red, el estudio ofrece un marco técnico riguroso para incorporar criterios de resiliencia climática en la planeación de infraestructura de largo plazo, apoyando decisiones de diseño, hardening de activos y gestión regulatoria de riesgos físicos asociados al cambio climático.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.epri.com/research/products/000000003002036364

  • Incendios forestales duplican pérdida de cobertura arbórea

    Incendios forestales duplican pérdida de cobertura arbórea

    El World Resources Institute actualiza datos globales sobre incendios forestales y concluye que el problema empeora de forma sostenida. Investigadores de la Universidad de Maryland muestran que entre 2001 y 2025 los incendios queman cada año más del doble de cobertura arbórea que hace dos décadas, y más del triple en zonas tropicales. Cuatro de los cinco peores años para incendios globales ocurrieron desde 2021.

     

    El fuego ya representa una fracción creciente de la pérdida forestal. Entre 2023 y 2025, los incendios explicaron alrededor de 43% de la pérdida anual de cobertura arbórea, frente a un promedio cercano a 27% entre 2001 y 2022. El año 2024 fue el más extremo desde el inicio de la serie en 2001, seguido por 2023; 2025 quedó en tercer lugar. El análisis advierte que los incendios aparecen incluso en áreas históricamente menos expuestas, incluyendo bosques tropicales, y se combinan con agricultura, tala y degradación.

     

    Para directivos de tecnología de empresas de energía, el aumento de incendios tiene implicaciones sobre redes, generación, seguros y resiliencia climática. Las empresas deben incorporar monitoreo satelital, pronósticos meteorológicos, mapas de vegetación, gestión de franjas de servidumbre y protocolos de desconexión preventiva. También crece la necesidad de tableros de riesgo que integren datos ambientales y activos eléctricos. En Colombia, donde transmisión, distribución y generación hídrica interactúan con territorios forestales, esta información ayuda a anticipar vulnerabilidades y diseñar respuestas frente a eventos climáticos extremos. La gestión preventiva requiere integración con pronóstico hidrológico, seguros, planes de poda, sensores remotos y coordinación institucional durante temporadas secas prolongadas.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.wri.org/insights/global-trends-forest-fires

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La tecnología se aplica de manera generalizada  y se tiene un despliegue masivo de esta.

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