Autor: DIFUSIÓN COLOMBIA INTELIGENTE

  • EPRI refuerza seguridad nuclear tras Fukushima

    EPRI refuerza seguridad nuclear tras Fukushima

    Quince años después del tsunami y del accidente de Fukushima Daiichi, EPRI expone cómo la investigación desarrollada antes de una emergencia puede convertirse en una herramienta decisiva cuando el sistema eléctrico enfrenta eventos extremos. El texto reconstruye el viaje de Rosa Yang a Japón el 11 de marzo de 2011, justo cuando la industria nuclear buscaba apoyo técnico para responder a una crisis sin precedentes. Esa presencia temprana permitió abrir un canal de trabajo con TEPCO y con otras empresas japonesas en un momento de alta incertidumbre operativa, institucional y humana. El valor estratégico no estuvo solo en acompañar, sino en activar conocimiento ya disponible para resolver problemas urgentes de seguridad, operación y recuperación del parque nuclear.

     

    Uno de los aportes más concretos fue la aplicación de estudios previos sobre remoción de cesio en aguas altamente contaminadas. EPRI conectó a TEPCO con especialistas y con una solución basada en zeolitas, material que seguía siendo eficaz aun con presencia de agua salada, a diferencia de las resinas convencionales. Esa combinación entre evidencia técnica, independencia y red internacional permitió diseñar un esquema de tratamiento que evitó transferencias innecesarias de material altamente radiactivo y ayudó a retirar más del 99,9 % del cesio antes de la temporada de lluvias. En paralelo, el programa MAAP permitió reconstruir la secuencia del accidente pese a la pérdida de datos, estimar el comportamiento del núcleo y mejorar las guías de gestión de accidentes severos que hoy usan operadores nucleares en distintos países.

     

    El texto también muestra efectos estructurales sobre la modernización del sector. Tras el accidente, Japón apagó sus 54 reactores, creó una autoridad regulatoria independiente y reinició 15 unidades, incluida Kashiwazaki-Kariwa a comienzos de 2026. La experiencia consolidó la relación entre EPRI y las empresas japonesas, amplió la adopción internacional de MAAP y reforzó la idea de que la resiliencia del sistema depende de investigación anticipada, cooperación técnica y confianza institucional.

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    The Right Research at the Right Time

  • ASEAN Energy in 2026: Key Insights and Forward-Looking Perspectives on the Regional Energy Landscape

    ASEAN Energy in 2026: Key Insights and Forward-Looking Perspectives on the Regional Energy Landscape

    La dinámica energética de la región ASEAN en 2026 se caracteriza por una transición acelerada hacia la integración, la sostenibilidad y la diversificación de su matriz energética. Este escenario se configura en un contexto global de incertidumbre, que impulsa a los países miembros a fortalecer la cooperación regional y a implementar estrategias que promuevan la resiliencia del sistema energético. La consolidación del ASEAN Power Grid (APG) representa un avance tangible, al pasar de la planificación estratégica a acciones concretas en infraestructura y operaciones, facilitando el comercio eléctrico transfronterizo. Así, la conectividad regional no solo implica la expansión de interconexiones eléctricas, sino también la colaboración institucional y el desarrollo de mecanismos operativos que optimicen el intercambio y la gestión energética. Paralelamente, la incorporación creciente de energías renovables variables, como solar y eólica, requiere mejorar la flexibilidad de las redes eléctricas y fortalecer la planificación y regulación para asegurar la estabilidad y seguridad del suministro. En este esfuerzo destacan iniciativas como los marcos para certificados de energía renovable, dirigidos a aumentar la transparencia del mercado y estimular la inversión corporativa en energía limpia. La transición energética se extiende más allá del sector eléctrico, abarcando la promoción de biocombustibles sostenibles para descarbonizar el transporte y la alineación de políticas regionales para garantizar la sostenibilidad de esta expansión.

    En cuanto a la seguridad energética, la región enfrenta retos derivados de la sobreoferta global y la disminución en la producción local de hidrocarburos, factores que incrementan la dependencia de importaciones y exponen a los países a riesgos geopolíticos. La demanda en sectores como transporte, industria y generación sigue creciendo, lo cual impone la necesidad de acelerar la reducción de emisiones de metano antes de 2030 y de avanzar en tecnologías como la captura y almacenamiento de carbono, a pesar de los retos regulatorios y económicos asociados a su implementación. Mientras tanto, el carbón, con su demanda local sostenida, se adapta a través de métodos como la co-combustión con biomasa y la exploración de rutas hacia su transformación química, aunque su papel en la matriz energética continúa siendo objeto de debate. La energía nuclear emerge de nuevo como una opción de largo plazo para varios países, impulsando el desarrollo de marcos regulatorios y capacidades institucionales en esta materia. La eficiencia energética se enfatiza como una estrategia integral para mejorar tanto la seguridad como la sostenibilidad, potenciando la armonización de regulaciones, la ampliación de sectores prioritarios y la movilización de inversiones. La electrificación del transporte, la eficiencia en edificaciones y la introducción de mecanismos financieros innovadores completan un panorama que busca una transición energética justa e inclusiva, con especial atención a la digitalización, la integración sectorial y la cooperación interinstitucional para traducir las ambiciones en resultados concretos.

    Al profundizar en las políticas nacionales y avances sectoriales, los países miembro muestran un compromiso creciente con la implementación de reformas legislativas y el fortalecimiento institucional. Por ejemplo, la formalización de marcos regulatorios para el desarrollo y seguridad de la energía nuclear en Filipinas, la reforma fiscal ligada a la minería en ese mismo país, y las medidas en Singapur para controlar las emisiones y fomentar el uso de combustibles sostenibles en la aviación evidencian un enfoque multisectorial y adaptativo. Asimismo, los desafíos impuestos por la urbanización acelerada y la digitalización generan un aumento significativo en la demanda eléctrica, particularmente en los sectores de refrigeración y centros de datos, lo que resalta la urgencia de medidas de eficiencia energética específicas y normativas adecuadas. La penetración creciente de vehículos eléctricos impulsa a los países a enfocar políticas hacia el desarrollo de cadenas de suministro regionales, equilibrio entre incentivos y sostenibilidad fiscal, y la necesidad de compatibilizar las metas ambientales con el mantenimiento de la competitividad industrial frente a mecanismos internacionales como el ajuste en frontera por carbono. Este panorama subraya la complejidad de un panorama energético en transformación, que requiere aprovechar la cooperación regional, implementar políticas integradas y promover inversiones inteligentes para garantizar el acceso a energía asequible, segura y sostenible en un entorno en constante cambio.

    La senda energética para ASEAN en 2026 se orienta hacia un equilibrio entre la integración regional, el despliegue acelerado de energías renovables, la consolidación de la seguridad energética y la eficiencia de recursos. La interacción entre avances tecnológicos, mejoras regulatorias y mecanismos de mercado constituye el soporte para la transición energética que no solo aspira a la descarbonización, sino también a fomentar la equidad y la inclusión social. De esta manera, el compromiso simultáneo con la infraestructura física y las instituciones garantiza que las metas de sostenibilidad estén acompañadas por la resiliencia y la adaptabilidad frente a riesgos globales y locales. El éxito de estas iniciativas depende en gran medida de la cooperación multisectorial y de la capacidad para traducir las estrategias regionales en acciones concretas a nivel nacional, con una visión compartida que contemple tanto los desafíos inmediatos como las oportunidades a largo plazo. Con estos elementos, ASEAN busca posicionarse como un modelo dinámico de transición energética en una región vital para la economía mundial.

    Para leer más ingrese a:

    https://aseanenergy.org/publications/asean-energy-in-2026

    https://storage.googleapis.com/aceweb-bucket-261225/pdf/publication/ASEAN%20Energy%20in%202026_Report_W8Bo740Dzbts85UlX4iC6f6KUihUO0KwfsBXLFXL.pdf

  • Ending Catastrophic Wildfire Together: IMPROVING ELECTRIC UTILITY WILDFIRE OUTCOMES THROUGH COLLABORATION

    Ending Catastrophic Wildfire Together: IMPROVING ELECTRIC UTILITY WILDFIRE OUTCOMES THROUGH COLLABORATION

    El aumento de incendios forestales de gran magnitud ha generado una creciente preocupación sobre el papel de la infraestructura eléctrica en el origen o la propagación de estos eventos, especialmente en regiones donde condiciones climáticas extremas, vegetación seca y expansión urbana en zonas rurales incrementan el riesgo. En este contexto, las redes eléctricas se enfrentan a presiones significativas relacionadas con la seguridad pública, la confiabilidad del suministro y la sostenibilidad financiera de las empresas operadoras. Al mismo tiempo, el crecimiento de comunidades en áreas propensas al fuego ha ampliado la presencia de infraestructura eléctrica en territorios vulnerables, lo que incrementa la probabilidad de igniciones asociadas con fallas técnicas o contacto con vegetación. Además, las estrategias operativas implementadas para reducir riesgos —como la desconexión preventiva de líneas eléctricas durante condiciones climáticas adversas— han generado nuevas tensiones, puesto que estas medidas afectan la continuidad del servicio eléctrico y pueden ocasionar impactos sociales importantes, particularmente para usuarios con necesidades médicas o servicios esenciales.

    En respuesta a este panorama, el sector eléctrico ha desarrollado una variedad de herramientas orientadas a disminuir la probabilidad de ignición y mejorar la gestión del riesgo. Entre estas medidas se incluyen programas de inspección de infraestructura, gestión de vegetación cercana a líneas eléctricas, instalación de tecnologías de monitoreo como cámaras y sensores meteorológicos, así como procesos de fortalecimiento de la red mediante la sustitución de equipos o el soterramiento de cables en áreas vulnerables. Paralelamente, numerosas jurisdicciones han establecido requisitos regulatorios que obligan a las empresas eléctricas a elaborar planes de mitigación de incendios forestales, los cuales describen métodos para evaluar riesgos, priorizar intervenciones y monitorear el desempeño de las estrategias implementadas. Sin embargo, a pesar de estas iniciativas, las respuestas regulatorias y operativas han evolucionado de manera fragmentada entre estados y regiones, generando diferencias significativas en los estándares de planificación, en los mecanismos de supervisión y en las metodologías utilizadas para evaluar riesgos y resultados.

    Ante estas limitaciones, diversas propuestas plantean la necesidad de avanzar hacia modelos de cooperación más estructurados entre empresas eléctricas, reguladores y otros actores institucionales. Experiencias previas en sectores como la aviación o la industria nuclear demuestran que la seguridad puede fortalecerse mediante esquemas colaborativos que promuevan el intercambio de información, el aprendizaje colectivo y la mejora continua de prácticas operativas. Bajo esta lógica, se propone la creación de espacios institucionales donde las empresas puedan compartir datos sobre incidentes, eventos de riesgo y fallas potenciales sin temor a sanciones inmediatas, con el objetivo de comprender mejor los factores que provocan incendios y desarrollar soluciones preventivas más eficaces. Asimismo, el establecimiento de foros especializados permitiría realizar evaluaciones entre pares, difundir innovaciones tecnológicas y ofrecer programas de capacitación orientados a mejorar las capacidades técnicas del sector eléctrico en materia de mitigación de incendios.

    Además de promover la cooperación dentro de la industria, también se plantea la necesidad de abordar los incendios forestales mediante enfoques integrales que involucren a gobiernos, comunidades locales, organismos de emergencia y gestores del territorio. La gestión del riesgo no depende únicamente de la infraestructura eléctrica, sino también de factores como la planificación urbana, las normas de construcción, el manejo forestal y la preparación de las comunidades frente a emergencias. Por ello, la formulación de políticas públicas orientadas a la resiliencia requiere coordinación entre múltiples sectores, así como mecanismos regulatorios que reconozcan la responsabilidad compartida en la prevención y mitigación de desastres. Dentro de este marco, también se propone revisar los esquemas de responsabilidad legal asociados a incendios provocados por infraestructura eléctrica y explorar instrumentos financieros, como fondos de compensación para víctimas, que permitan responder con mayor rapidez a los daños ocasionados. En paralelo, el desarrollo de marcos comunes para evaluar riesgos y medir el progreso de las empresas en la reducción de incendios facilitaría la comparación de resultados, la adopción de mejores prácticas y el diseño de estrategias más efectivas para proteger a las comunidades y fortalecer la resiliencia del sistema eléctrico frente a amenazas crecientes.

    Para leer más ingrese a:

    https://gridworks.org/wp-content/uploads/2025/12/GW_CREPC-Wildfire-Report.pdf

  • Flexibility acquisition mechanism designs

    Flexibility acquisition mechanism designs

    La transformación de los sistemas eléctricos está marcada por la integración acelerada de fuentes renovables, la electrificación creciente de la demanda y una implicación activa de los consumidores. Estas tendencias originan nuevos retos para las distribuidoras, generando problemas localizados de congestión y variaciones de tensión que requieren soluciones flexibles y adaptativas. Tradicionalmente, estas complicaciones se enfrentaban mediante reforzamientos físicos de la infraestructura de red, pero debido a los altos costos, los largos tiempos de ejecución y las limitaciones regulatorias y ambientales, esta vía se presenta cada vez menos atractiva. En contraste, aprovechar la flexibilidad que poseen los recursos distribuidos emerge como una alternativa dinámica y eficiente para mitigar estas dificultades. Esta flexibilidad se entiende como la habilidad de modificar patrones de consumo o generación ante señales externas, posibilitando una operación de red más eficiente y fiable.

    Para acceder a esta flexibilidad, se utilizan diferentes mecanismos de adquisición que se dividen en implícitos y explícitos, y que varían en su diseño y aplicación. Las tarifas de red, tradicionalmente orientadas a la recuperación de costos, pueden evolucionar para incorporar señales económicas que incentiven cambios en el comportamiento de los usuarios, atendiendo a dimensiones como la asignación de costos, la granularidad temporal y locacional, o la periodicidad de actualización de los cargos. Por otro lado, los acuerdos de conexión flexibles ofrecen la posibilidad de que nuevos usuarios se conecten bajo condiciones no firmes, retrasando o evitando inversiones de reforzamiento al permitir períodos de limitaciones de inyección «curtailment» que se notifican con distintos adelantos temporales. Además, los mercados locales de flexibilidad facilitan la negociación directa entre proveedores de servicios y operadores de red, estableciendo un entorno transparente y basado en precios para movilizar la flexibilidad conforme a las necesidades específicas de la red. Cada mecanismo presenta ventajas particulares, pero también desafíos asociados a su implementación y adaptación al contexto técnico y regulatorio.

    Esta diversidad de mecanismos plantea la necesidad de una coordinación eficaz para evitar efectos no deseados derivados de la coexistencia descoordinada. Por ejemplo, la falta de granularidad en las tarifas puede provocar señales incorrectas para la gestión en horas punta que luego deben ser corregidas por mercados de flexibilidad, lo que puede inducir pagos dobles o incentivos contradictorios. Asimismo, la combinación no armonizada puede fomentar comportamientos oportunistas que distorsionan la operación eficiente del sistema. Por ello, resulta indispensable desarrollar enfoques que permitan identificar y gestionar la interacción entre estas herramientas, promoviendo diseños que se complementen y reduzcan conflictos. Esta coordinación implica no solo aspectos técnicos sino también regulatorios y comunicativos, dado que una correcta comprensión y aceptación por parte de los usuarios y actores involucrados mejora la eficacia de estas soluciones. Además, se recomienda la estandarización y alineación de procedimientos para facilitar la implementación eficiente y la adaptabilidad a diversos entornos geográficos y normativos.

    Avanzar en la integración armoniosa de estos mecanismos requiere también la mejora continua de metodologías que cuantifiquen sus impactos y compensaciones mutuas, de modo que reguladores y actores puedan diseñar marcos que aseguren justicia, claridad y eficiencia económica. Así, las tarifas deben evolucionar hacia esquemas más reflectivos de costos temporales y espaciales basados en principios de equidad y transparencia, mientras que los acuerdos flexibles pueden facilitar la incorporación ágil de nuevas conexiones complementadas con mecanismos de compensación adecuados. Los mercados locales de flexibilidad demandan cooperación estrecha entre operadores, mercados y agregadores para optimizar la participación y minimizar distorsiones. El fortalecimiento del marco regulatorio europeo y la evaluación práctica mediante proyectos piloto ofrecen oportunidades para consolidar estas iniciativas. De esta forma, la movilización efectiva de la flexibilidad no solo contribuye a gestionar las redes con mayor eficiencia, sino que también acompaña la transición hacia un sistema energético más sostenible, resiliente y participativo.

    Para leer más ingrese a:

    https://iea-isgan.org/flexibility-acquisition-mechanism-designs/

    https://iea-isgan.org/wp-content/uploads/2026/01/Flexibility-Acquisition-Mechanism-Designs.pdf

  • Fiji: Assessment of legislative and regulatory frameworks for a just and inclusive energy transition

    Fiji: Assessment of legislative and regulatory frameworks for a just and inclusive energy transition

    La transición energética en pequeñas economías insulares adquiere una dimensión estratégica cuando se consideran los efectos del cambio climático, la dependencia de combustibles importados y la necesidad de garantizar seguridad energética. En el caso de Fiji, el país ha asumido metas ambiciosas orientadas a transformar su sistema energético hacia fuentes renovables, con el propósito de alcanzar electricidad totalmente renovable en las próximas décadas y lograr emisiones netas cero hacia mediados de siglo. Estas metas están alineadas con compromisos climáticos internacionales y con planes nacionales de desarrollo que buscan consolidar un modelo económico más resiliente, sostenible y socialmente inclusivo. Al mismo tiempo, la electrificación del territorio ha avanzado significativamente, con niveles de acceso cercanos a la universalidad; sin embargo, la estructura energética aún presenta una dependencia considerable de combustibles fósiles importados, lo que mantiene presiones económicas y vulnerabilidades frente a fluctuaciones externas.

     
    A partir de este contexto, el sistema energético de Fiji se encuentra sustentado por un conjunto de políticas públicas, instituciones y marcos regulatorios que orientan la expansión de las energías renovables y la modernización del sector eléctrico. Diversos instrumentos estratégicos —como el Plan Nacional de Desarrollo, la Política Nacional de Energía y la Estrategia de Desarrollo con Bajas Emisiones— establecen objetivos para diversificar la matriz energética, fortalecer la eficiencia energética e integrar tecnologías limpias en múltiples sectores económicos. En consecuencia, la planificación energética no solo se orienta a aumentar la generación renovable, sino también a crear condiciones que favorezcan inversiones sostenidas, promuevan la participación del sector privado y garanticen que las comunidades locales obtengan beneficios tangibles del aprovechamiento de recursos energéticos. Paralelamente, el marco constitucional reconoce el derecho a un entorno saludable, lo cual refuerza la base normativa para impulsar transformaciones estructurales que reduzcan las emisiones y protejan los recursos naturales a largo plazo.

     
    Sin embargo, el avance hacia un sistema energético plenamente sostenible enfrenta desafíos técnicos, institucionales y regulatorios que limitan la velocidad de implementación. La infraestructura eléctrica existente presenta limitaciones para integrar mayores volúmenes de energía solar o eólica, especialmente debido a su variabilidad y a la necesidad de sistemas de almacenamiento o respaldo que estabilicen la red. De manera paralela, eventos climáticos como sequías prolongadas afectan la producción hidroeléctrica, evidenciando la vulnerabilidad de algunos recursos renovables ante condiciones ambientales cambiantes. A estas dificultades se suma la escasez de capacidades técnicas locales para diseñar, operar y mantener sistemas energéticos avanzados, lo que incrementa la dependencia de especialistas externos. Además, ciertos proyectos desarrollados por productores independientes han enfrentado dificultades para cumplir metas de generación previstas, mientras que el marco regulatorio vigente no siempre ofrece señales claras o incentivos suficientes para expandir la participación privada en proyectos renovables.

     
    Frente a estas limitaciones, la revisión del marco legislativo y regulatorio del sector eléctrico se plantea como una vía para mejorar el entorno de inversión y acelerar la transformación energética. El análisis institucional examina leyes, regulaciones y estructuras de gobernanza que influyen en la generación, transmisión y suministro de electricidad, con el objetivo de identificar inconsistencias o vacíos que dificultan el despliegue de energías renovables. Asimismo, se analizan las funciones de las instituciones responsables de la planificación energética, la regulación del mercado eléctrico y la operación de la red nacional, considerando la necesidad de fortalecer la transparencia, la coordinación institucional y la claridad en los procesos de licenciamiento y contratación. A partir de este diagnóstico se formulan recomendaciones de corto, mediano y largo plazo orientadas a mejorar los mecanismos regulatorios, actualizar la legislación energética y crear incentivos que faciliten la participación de inversionistas privados. De este modo, el fortalecimiento del marco institucional busca promover proyectos renovables viables desde el punto de vista financiero, ampliar la seguridad energética y avanzar hacia un modelo energético que combine sostenibilidad ambiental, desarrollo económico y bienestar social.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.irena.org/Publications/2026/Mar/Fiji-Assessment-of-legislative-and-regulatory-frameworks-for-a-just-and-inclusive-energy-transition

    https://www.irena.org/-/media/Files/IRENA/Agency/Publication/2026/Mar/IRENA_PAR_Fiji_Assessment_just_transition_2026.pdf

  • Financing the ASEAN Power Grid

    Financing the ASEAN Power Grid

    El desarrollo de sistemas eléctricos regionales interconectados se ha convertido en una estrategia relevante para enfrentar el rápido crecimiento de la demanda energética y facilitar la transición hacia matrices eléctricas con mayor participación de energías renovables. En el Sudeste Asiático, el consumo de electricidad ha experimentado un incremento acelerado durante las últimas décadas y se proyecta que continúe expandiéndose en las próximas décadas a un ritmo superior al promedio mundial. Esta dinámica coincide con el compromiso de los países de la región de ampliar significativamente su capacidad de generación, especialmente mediante tecnologías renovables. En este contexto, la interconexión de redes eléctricas nacionales permite aprovechar la diversidad geográfica de los recursos energéticos, compensar variaciones en la generación renovable y equilibrar los perfiles de demanda entre países. Además, la integración regional puede contribuir a mejorar la seguridad energética y reducir costos sistémicos, puesto que facilita el intercambio de electricidad entre territorios con excedentes y aquellos con déficits temporales de generación.

    A pesar de estas ventajas potenciales, la construcción de una red eléctrica regional plenamente integrada requiere inversiones significativas en infraestructura de transmisión transfronteriza. Las interconexiones eléctricas en la región tienen antecedentes que se remontan a la década de 1970, cuando se desarrollaron los primeros proyectos de intercambio eléctrico entre países vecinos, generalmente mediante líneas relativamente cortas y con capacidades limitadas. Con el paso del tiempo, estas iniciativas demostraron que la cooperación energética podía generar beneficios económicos y mejorar el acceso a la electricidad, particularmente en regiones con abundantes recursos hidroeléctricos que podían abastecer a mercados cercanos. Sin embargo, la magnitud de los proyectos actualmente previstos representa un salto considerable respecto a las experiencias históricas, tanto por la distancia de las líneas de transmisión como por la complejidad técnica de los sistemas requeridos. En particular, numerosos proyectos futuros implican cables submarinos y tecnologías de transmisión de alta tensión en corriente continua, lo que incrementa la escala financiera y tecnológica de las inversiones necesarias.

    Como resultado de esta transformación, la movilización de capital para financiar las interconexiones eléctricas se convierte en uno de los desafíos centrales para materializar la integración energética regional. Las estimaciones indican que el desarrollo de la red eléctrica regional requerirá decenas de miles de millones de dólares en inversión antes de 2040, lo que implica multiplicar significativamente los niveles históricos de gasto en infraestructura de interconexión. Aun cuando existen condiciones macroeconómicas relativamente favorables en varios países de la región, los proyectos enfrentan diversas barreras financieras. Entre ellas se encuentran la limitada capacidad de financiamiento de las empresas estatales responsables de las redes eléctricas, la incertidumbre sobre los modelos de ingresos de las interconexiones y la ausencia de acuerdos comerciales estandarizados para el comercio transfronterizo de electricidad. Además, factores como el riesgo cambiario, las diferencias regulatorias entre países y la falta de mercados financieros profundos en algunos sistemas nacionales pueden elevar el costo del capital o dificultar el acceso a financiamiento de largo plazo.

    Frente a estas limitaciones, el fortalecimiento de los mecanismos de financiamiento requiere combinar recursos provenientes de múltiples fuentes, incluyendo instituciones financieras internacionales, bancos de desarrollo, gobiernos nacionales e inversionistas privados. Históricamente, el financiamiento público internacional ha desempeñado un papel relevante en la puesta en marcha de los primeros proyectos de interconexión, ayudando a reducir riesgos y a demostrar su viabilidad económica. No obstante, la escala de las inversiones previstas exige ampliar las estructuras financieras y desarrollar modelos que permitan atraer capital privado de manera más sistemática. Entre las opciones analizadas se encuentran esquemas de proyectos de transmisión independientes que permiten estructurar inversiones mediante vehículos financieros específicos, así como mecanismos regulatorios que aseguren ingresos previsibles para los operadores de las interconexiones. De manera paralela, también resulta necesario mejorar la coordinación regional mediante marcos comerciales transparentes y metodologías comunes para la recuperación de costos de transmisión. A través de estos instrumentos, la cooperación energética regional puede avanzar hacia una red eléctrica más integrada, capaz de sostener la expansión de la generación renovable y fortalecer la seguridad energética del Sudeste Asiático.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.iea.org/reports/financing-the-asean-power-grid

    https://iea.blob.core.windows.net/assets/de879f7e-b034-4d99-b549-74fc05bd44ba/FinancingtheASEANPowerGrid.pdf

  • Efficient Grid-Interactive Buildings in India: Status and opportunities

    Efficient Grid-Interactive Buildings in India: Status and opportunities

    El crecimiento acelerado de la demanda eléctrica en India, impulsado principalmente por la expansión en el uso de aire acondicionado y otros electrodomésticos, plantea un reto significativo para la estabilidad y eficiencia del sistema energético. En este contexto, la convergencia entre la eficiencia energética, la digitalización inteligente y la flexibilidad en el consumo emerge como una solución estratégica para optimizar el uso de la electricidad y mitigar los picos de demanda. La implementación de edificios interactivos con la red —que integran tecnologías avanzadas y sistemas de gestión energética— permite modificar patrones de consumo en función de la disponibilidad de energías renovables variables, como solar y eólica, equilibrando así la carga y reduciendo la necesidad de inversiones costosas en generación y capacidad de red que se usarían solo en momentos puntuales.

    Además, al adoptar códigos de construcción que promueven la eficiencia y al impulsar certificaciones voluntarias de edificaciones verdes, India avanza en la mejora del desempeño energético de su parque inmobiliario. Sin embargo, la cobertura actual de estos códigos es limitada, aplicándose mayormente a construcciones nuevas y grandes, mientras que la implementación a nivel estatal resulta desigual debido a capacidades institucionales variables. En este sentido, potenciar la adopción de tecnologías inteligentes, como sistemas de gestión energética, sensores IoT y medidores inteligentes, amplía la posibilidad de monitorizar y controlar el consumo en tiempo real, favoreciendo la demanda flexible y una mayor interacción bidireccional con la red eléctrica. La expansión de estas tecnologías, impulsada también por la digitalización y la evolución de redes eléctricas inteligentes, permite que los edificios no solo reduzcan su consumo sino que respondan activamente a señales de la red, contribuyendo a su estabilidad y eficiencia operativa.

    Asimismo, la integración de fuentes de energía renovable a nivel residencial y comercial, acompañada del almacenamiento distribuido, conforma otro pilar para la descarbonización del sector edificatorio y brinda un nivel adicional de autonomía y resiliencia. No obstante, el despliegue de sistemas de almacenamiento en edificios todavía enfrenta barreras regulatorias y económicas que restringen su potencial para proporcionar servicios a la red. Del mismo modo, la falta de estándares de interoperabilidad y directrices definidas limita la escalabilidad de soluciones de automatización y control de edificios que podrían optimizar la gestión energética. Por lo tanto, la consolidación de un marco normativo integral que incluya regulaciones, incentivos financieros e información accesible resulta indispensable para promover la adopción masiva de edificios eficientes e interactivos, alineando el sector con las metas climáticas nacionales e internacionales y contribuyendo a la seguridad y economía del sistema energético.

    Finalmente, la construcción de una estrategia nacional que integre la eficiencia, la electrificación y la digitalización inteligente, conjuntamente con políticas que impulsen la adopción progresiva de tecnologías y soluciones de gestión energética avanzada, favorece el tránsito hacia un sistema energético moderno y sostenible. Esta estrategia considera aspectos técnicos, normativos y de capacitación, así como mecanismos para facilitar la participación activa de consumidores y actores del sector energético, incluyendo incentivos para la flexibilización de la demanda mediante tarifas dinámicas, programas de respuesta automática y modelos de agregación de recursos distribuidos. La inclusión de criterios de resiliencia climática y de reducción del carbono embodied en materiales amplifica los beneficios, al promover edificaciones adaptadas al cambio climático y de menor impacto ambiental. Así, el desarrollo de los edificios interactivos y eficientes en India representa una oportunidad para transformar el sector de la edificación en un agente activo que apoye la transición energética hacia un futuro bajo en emisiones y con sistemas eléctricos más robustos y económicos.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.iea.org/reports/efficient-grid-interactive-buildings-in-india

    https://iea.blob.core.windows.net/assets/b446b79f-baa9-4d4f-a5d5-c54a1aaa28a0/EfficientGrid-InteractiveBuildingsinIndia.pdf

  • Integrating Variable Renewable Energy in Kenya: Key challenges and strategic priorities

    Integrating Variable Renewable Energy in Kenya: Key challenges and strategic priorities

    Kenya se encuentra en una etapa de transformación profunda dentro de su sector eléctrico, caracterizada por una expansión acelerada del acceso a la electricidad y un creciente protagonismo de las energías renovables variables, como la solar y eólica. Con una penetración de electricidad que ha aumentado de manera significativa en la última década, acercándose a la universalidad para 2030, el país se proyecta como un referente en el contexto africano en cuanto a infraestructura energética sostenible. Este desarrollo ha sido impulsado por una matriz energética en la que predominan fuentes renovables que representan aproximadamente el 90% de la capacidad instalada, destacando un aporte notable de la geotermia, la hidroeléctrica y las energías solar y eólica. Sin embargo, este avance también introduce complejidades operativas relacionadas con la estabilidad, confiabilidad y resiliencia del sistema eléctrico. Esto exige una evolución en las políticas y mecanismos del sector para poder gestionar adecuadamente la variabilidad inherente a estas fuentes y asegurar un suministro eléctrico estable.

    A medida que estas fuentes renovables variables ganan mayor participación en la generación, surgen necesidades específicas para manejar la intermitencia y la precisión en la operación del sistema. La gestión de rampas de carga, la coordinación entre diferentes fuentes renovables y convencionales, y la implementación de sistemas de almacenamiento energético se convierten en elementos necesarios para garantizar la eficiencia y seguridad del sistema. Al mismo tiempo que se promueve una mayor flexibilidad operativa a través del uso de tecnologías de almacenamiento y de mejores pronósticos, también se impulsa la reforma en los esquemas de mercado. La transición de un modelo de comprador único a un mercado con acceso abierto facilitará las transacciones directas entre generadores y grandes consumidores, fomentando la competencia, diversificando la oferta y optimizando la utilización de la infraestructura de transmisión y distribución. Esto requiere la definición de reglas claras, tarifas justas y mecanismos regulatorios que permitan la integración efectiva y ordenada de nuevos actores y tecnologías.

    Por otra parte, el establecimiento de servicios auxiliares se presenta como un componente indispensable para sostener la estabilidad de frecuencia, la regulación de voltaje, los servicios de reserva y la restauración del sistema ante perturbaciones. El crecimiento en la penetración de las energías renovables variables está ampliando los requerimientos técnicos y contractuales en estos aspectos, los cuales hoy día están en etapas iniciales de formalización en Kenya. La creación de definiciones técnicas detalladas, mecanismos transparentes de contratación y esquemas de remuneración adecuados contribuirían a una gestión más eficiente y segura del sistema. Además, fomentar una mayor responsabilidad entre los diferentes participantes del mercado en la gestión de sus desbalances y en el soporte de la red promoverá un funcionamiento más robusto y resiliente. La experiencia internacional proporciona modelos y lecciones prácticas para desplegar gradualmente marcos de mercado destinados a servicios auxiliares que sean coherentes con el nivel de madurez institucional y técnico del país.

    El rumbo hacia un sistema eléctrico más flexible, coordinado y respaldado por un marco regulatorio claro y predecible es indispensable para consolidar los beneficios que trae consigo la expansión limpia y sostenible de la energía en Kenya. Este proceso no debe centrarse únicamente en aumentar la capacidad instalada, sino en optimizar la operación mediante una combinación de innovación tecnológica, desarrollo institucional y reformas del mercado. A través del fortalecimiento de la infraestructura, la apertura del mercado y el impulso de la flexibilidad y los servicios auxiliares, se podrá garantizar que la transición energética aporte seguridad, eficiencia y asequibilidad al sistema eléctrico nacional, asegurando el acceso confiable y sostenible a la electricidad para la población y el desarrollo socioeconómico del país.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.iea.org/reports/integrating-variable-renewable-energy-in-kenya

    https://iea.blob.core.windows.net/assets/37d1cb87-87d9-4a2d-9b9d-2f07003bb84a/IntegratingVariableRenewableEnergyinKenya.pdf

  • Tech Trends 2026

    Tech Trends 2026

    La evolución reciente de las tecnologías digitales está marcada por un proceso de innovación acumulativa en el que distintos avances se refuerzan mutuamente y aceleran el ritmo de transformación tecnológica. En lugar de progresar mediante mejoras aisladas, la inteligencia artificial, la infraestructura computacional y la disponibilidad masiva de datos interactúan generando un efecto multiplicador. Este fenómeno explica por qué las aplicaciones basadas en inteligencia artificial están escalando a una velocidad muy superior a la observada en generaciones previas de software. A medida que nuevas herramientas generan más datos y estos, a su vez, alimentan modelos más avanzados, el ciclo de innovación se intensifica y reduce el tiempo entre el surgimiento de una tecnología y su adopción en entornos productivos. Este entorno obliga a las organizaciones a replantear sus estrategias tecnológicas, puesto que las infraestructuras, procesos y modelos organizativos diseñados durante la era de computación en nube resultan insuficientes para responder a las exigencias operativas de la inteligencia artificial a gran escala.

    Dentro de este contexto emerge la consolidación de sistemas basados en agentes inteligentes capaces de ejecutar tareas complejas de manera autónoma. Estas arquitecturas representan un cambio significativo respecto a los enfoques tradicionales de automatización, los cuales estaban limitados a flujos de trabajo rígidos y altamente estructurados. En contraste, los agentes de inteligencia artificial pueden analizar información, tomar decisiones y coordinar acciones dentro de procesos empresariales completos. Sin embargo, la transición hacia organizaciones impulsadas por agentes enfrenta obstáculos importantes. Aunque muchas empresas experimentan con estas tecnologías, una proporción considerable todavía se encuentra en fases de exploración o prueba piloto. En numerosos casos, los proyectos fracasan no por limitaciones técnicas, sino por la tendencia a automatizar procesos existentes sin rediseñarlos previamente. Esta situación revela que la adopción efectiva de agentes requiere replantear la forma en que se organizan las operaciones, sustituyendo modelos diseñados para trabajadores humanos por estructuras capaces de integrar equipos híbridos compuestos por personas y sistemas inteligentes.

    Paralelamente, la expansión de la inteligencia artificial está impulsando una profunda reconfiguración de la infraestructura tecnológica. El aumento exponencial en el uso de modelos generativos ha reducido drásticamente los costos de inferencia, aunque el crecimiento acelerado de la demanda provoca que los gastos asociados con su ejecución continúen siendo elevados para muchas organizaciones. Esta dinámica obliga a replantear las estrategias de computación adoptadas durante la última década. En lugar de depender exclusivamente de entornos de nube pública, las empresas comienzan a adoptar arquitecturas híbridas que combinan nube, infraestructura local y procesamiento en el borde de la red. Este enfoque busca equilibrar elasticidad, control de costos y capacidad de respuesta en tiempo real. Además, la convergencia entre inteligencia artificial y sistemas físicos amplía el alcance de estas tecnologías más allá del entorno digital, integrándolas con robots, dispositivos autónomos y procesos industriales. De esta forma, la inteligencia artificial deja de limitarse al análisis de información y comienza a interactuar directamente con el mundo físico, automatizando tareas logísticas, productivas y operativas.

    Al mismo tiempo, la expansión de estas capacidades tecnológicas intensifica los desafíos asociados con la seguridad digital. Los sistemas basados en inteligencia artificial pueden utilizarse tanto para fortalecer las estrategias defensivas como para escalar nuevas formas de ataque cibernético. Esta dualidad obliga a las organizaciones a desarrollar mecanismos de protección adaptados a entornos donde las amenazas operan a velocidades comparables a las de los sistemas automatizados. En consecuencia, las estrategias de ciberseguridad evolucionan hacia enfoques que combinan automatización, análisis predictivo y monitoreo continuo para anticipar riesgos antes de que se materialicen. De manera complementaria, también surge la necesidad de fortalecer la confianza en los ecosistemas digitales mediante mecanismos que permitan verificar el origen de los datos, los modelos y los contenidos generados por inteligencia artificial. Estas transformaciones muestran que el futuro de la tecnología empresarial no depende únicamente del desarrollo de herramientas más sofisticadas, sino de la capacidad de las organizaciones para rediseñar sus estructuras, procesos y modelos de gobernanza en torno a un entorno digital cada vez más automatizado e interconectado.

    Para leer más ingrese a:

    https://mkto.deloitte.com/rs/712-CNF-326/images/DI_Tech-trends-2026.pdf

  • Gartner Top 10 Strategic Technology Trends for 2026

    Gartner Top 10 Strategic Technology Trends for 2026

    La aceleración simultánea de la inteligencia artificial, la conectividad digital y las capacidades computacionales está reconfigurando la manera en que las organizaciones diseñan y gestionan sus sistemas tecnológicos. En este contexto, la innovación tecnológica deja de interpretarse como una sucesión de herramientas aisladas y comienza a entenderse como un conjunto de arquitecturas integradas que articulan inteligencia artificial, infraestructura digital avanzada y nuevos modelos de seguridad. De esta forma, el desarrollo tecnológico se orienta hacia ecosistemas digitales capaces de adaptarse dinámicamente a entornos altamente interconectados. Además, el ritmo de cambio obliga a las organizaciones a replantear sus estrategias de innovación, integrando capacidades tecnológicas dentro de la planificación empresarial y transformando la infraestructura digital en un componente estructural de la competitividad.
    Dentro de esta transformación emergen plataformas de desarrollo concebidas desde su origen para operar con inteligencia artificial. Estas arquitecturas permiten que los procesos de creación de software incorporen modelos generativos, automatización avanzada y capacidades analíticas en todas las etapas del ciclo de desarrollo. Al mismo tiempo, el crecimiento del poder computacional orientado a inteligencia artificial impulsa el surgimiento de plataformas de supercomputación especializadas, capaces de entrenar modelos cada vez más complejos y procesar grandes volúmenes de datos con mayor eficiencia. A partir de estas infraestructuras tecnológicas, las organizaciones pueden explorar aplicaciones que antes resultaban técnicamente inviables o económicamente restrictivas. Sin embargo, el verdadero potencial surge cuando estas capacidades se combinan con nuevos enfoques de desarrollo, como los modelos de lenguaje especializados por dominio, que permiten adaptar los sistemas de inteligencia artificial a contextos sectoriales específicos.
    A medida que estas tecnologías evolucionan, también aparece una tendencia hacia sistemas compuestos por múltiples agentes inteligentes que cooperan entre sí para resolver tareas complejas. En lugar de depender de un único modelo que ejecuta funciones aisladas, estas arquitecturas distribuyen responsabilidades entre distintos agentes especializados que interactúan dentro de un mismo entorno digital. Como resultado, los sistemas pueden abordar problemas más amplios, coordinar múltiples procesos simultáneamente y responder con mayor flexibilidad a cambios en el entorno operativo. Además, esta lógica de orquestación tecnológica facilita la integración entre inteligencia artificial, sistemas físicos automatizados y plataformas digitales, dando lugar a entornos híbridos donde software, infraestructura computacional y dispositivos físicos operan como un sistema interconectado.
    No obstante, la expansión de estas capacidades tecnológicas también intensifica las preocupaciones relacionadas con la seguridad, la confianza digital y la gobernanza de la información. Frente a un ecosistema tecnológico cada vez más complejo, las organizaciones deben desarrollar mecanismos capaces de anticipar amenazas antes de que se materialicen. Por esta razón, las estrategias de ciberseguridad comienzan a evolucionar hacia enfoques predictivos que combinan análisis de datos, automatización y monitoreo continuo para detectar vulnerabilidades con mayor anticipación. Paralelamente, surge una creciente necesidad de garantizar la trazabilidad y autenticidad de los contenidos digitales mediante tecnologías de procedencia digital que permitan verificar el origen de la información. De esta manera, la seguridad tecnológica deja de limitarse a la protección de infraestructuras y se amplía hacia la protección de la confianza en los sistemas digitales. Como consecuencia, el desarrollo tecnológico del futuro inmediato estará definido por la interacción entre innovación, gobernanza digital y resiliencia frente a riesgos emergentes.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.gartner.com/en/articles/top-technology-trends-2026

    https://emt.gartnerweb.com/ngw/globalassets/en/chief-information-officer/documents/2026-top-tech-trends.pdf

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Descripción del semáforo tecnológico

Los documentos se clasifican en varios colores tipo semáforo tecnológico que indican el nivel de implementación de la tecnología en el país

Tecnología en investigación que no ha sido estudiado o reglamentado por entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera focal y se encuentra en estudio por parte de las entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera escalable y se encuentran políticas y regulaciones focales establecidas.

La tecnología se aplica a través de servicios  y se encuentran políticas y regulaciones transversales establecidas.

La tecnología se aplica de manera generalizada  y se tiene un despliegue masivo de esta.

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