La creación de la Utilize Coalition refleja un cambio de enfoque en la discusión sobre infraestructura eléctrica: antes de construir más activos, varios actores quieren medir y aprovechar mejor la capacidad ociosa de la red. La nueva coalición reúne nombres como Tesla, Google, Carrier, Renew Home, Verrus, GridLab y Sparkfund, con el objetivo de impulsar cambios regulatorios estatales que permitan elevar la utilización del sistema y conectar más demanda con menores costos. Según su director ejecutivo, la red podría contar con entre 75 y 250 gigavatios de capacidad adicional subutilizada. El mensaje central es que parte del crecimiento de la demanda, especialmente de centros de datos, podría acomodarse mejor si la planeación incorpora métricas claras de utilización y premia cargas flexibles o capaces de autoabastecerse en horas críticas.
El respaldo técnico de la coalición proviene del informe The Untapped Grid, elaborado por Brattle. Ese trabajo estima que aumentar la utilización en 10 % podría reducir las tarifas eléctricas alrededor de 3,4 %, al tiempo que permitiría desarrollar la infraestructura complementaria con mayor eficiencia. La lógica es sencilla: si la red se usa más horas y con un perfil de carga mejor gestionado, la inversión existente rinde más y se libera espacio para nuevas conexiones. En Virginia, la iniciativa apoya la ley SB 621, que obligaría a las empresas distribuidoras a medir y reportar la utilización real de la red e incorporarla en la planeación. Entre los indicadores se incluyen la relación entre carga máxima y capacidad total del sistema de distribución, la carga existente frente a la carga potencialmente entregable y las pérdidas de energía.
Sin embargo, el artículo subraya que este enfoque no equivale a una agenda de independencia energética. Voceros del sector de microrredes advierten que la coalición privilegia la optimización del sistema centralizado y no el valor de resiliencia asociado al funcionamiento en isla.
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