La evolución de las colas de interconexión en Estados Unidos refleja una transformación profunda en la forma como se desarrolla nueva capacidad de generación eléctrica. A finales de 2024 existían alrededor de 10.300 proyectos activos solicitando acceso a la red, equivalentes a 1.400 GW de generación y cerca de 890 GW de almacenamiento, magnitudes que evidencian el enorme interés de los inversionistas por participar en la transición energética. Sin embargo, este crecimiento no se ha traducido automáticamente en una expansión equivalente de la infraestructura operativa. Aunque la capacidad solicitada continúa siendo extraordinariamente elevada, durante 2024 se observó una reducción del volumen total de proyectos activos debido al elevado número de retiros registrados. Al mismo tiempo, la composición tecnológica de las solicitudes siguió modificándose. La energía solar y el almacenamiento mantienen una presencia dominante, mientras que la capacidad asociada a gas natural experimentó un crecimiento importante frente al año anterior. Asimismo, la distribución geográfica de los proyectos muestra patrones diferenciados: Texas concentra una fracción considerable de las solicitudes de gas, almacenamiento, solar y eólica, mientras California continúa destacándose por la gran cantidad de proyectos de almacenamiento. A ello se suma una creciente adopción de configuraciones híbridas, especialmente combinaciones de solar y baterías, tendencia que refleja la búsqueda de una mayor flexibilidad operativa y una mejor utilización de la infraestructura eléctrica disponible.
No obstante, el elevado volumen de proyectos en trámite contrasta con los resultados históricos observados en términos de materialización. La mayoría de las iniciativas que ingresan a las colas de interconexión nunca alcanzan la fase operativa. De hecho, para los proyectos que solicitaron interconexión entre 2000 y 2019, únicamente el 13 % de la capacidad propuesta había entrado en operación comercial al finalizar 2024, mientras que el 77 % había sido retirado y una fracción menor permanecía activa. Esta situación evidencia que las colas funcionan no solo como un mecanismo de desarrollo de proyectos, sino también como un espacio donde múltiples iniciativas compiten por recursos, permisos, financiamiento y capacidad de red sin que todas logren superar las etapas requeridas. Además, las tasas de éxito varían según la tecnología. Las centrales hidroeléctricas, nucleares y de gas presentan porcentajes de finalización superiores al promedio, mientras que los proyectos solares, eólicos y de almacenamiento enfrentan mayores niveles de abandono. Incluso la firma de acuerdos de interconexión no garantiza la construcción definitiva de las instalaciones. Una proporción significativa de proyectos con acuerdos ejecutados termina retirándose posteriormente, lo que demuestra que las barreras asociadas al financiamiento, los costos, la contratación de energía, la obtención de permisos y las condiciones del mercado continúan afectando la viabilidad de las inversiones aun después de superar etapas avanzadas del proceso regulatorio.
A medida que aumenta la cantidad de solicitudes, también se prolongan los tiempos necesarios para completar los estudios y alcanzar la operación comercial. Esta tendencia se observa tanto en los proyectos que finalmente se construyen como en aquellos que terminan retirándose. Los tiempos transcurridos entre la solicitud de interconexión y la firma del acuerdo correspondiente han mostrado un incremento sostenido durante los últimos años, aunque en 2024 se percibió una ligera moderación influenciada por la participación de regiones con procesos más ágiles. Aun así, las diferencias regionales siguen siendo marcadas. Los territorios sujetos a jurisdicción de la Comisión Federal Reguladora de Energía suelen presentar plazos más extensos, mientras que ERCOT y diversas áreas no pertenecientes a mercados organizados registran tiempos menores. Del mismo modo, el tamaño de los proyectos influye significativamente sobre la duración de los trámites. Las instalaciones pequeñas suelen completar los estudios en periodos relativamente reducidos, mientras que los proyectos de gran escala pueden permanecer varios años dentro de las colas antes de obtener las autorizaciones requeridas. Las diferencias también se manifiestan entre tecnologías, puesto que los proyectos eólicos y las combinaciones de solar con almacenamiento suelen experimentar procesos más prolongados que las instalaciones de baterías independientes o algunas plantas de gas. Esta acumulación de demoras incrementa la incertidumbre para los desarrolladores y dificulta la sincronización entre inversiones en generación y expansión de la infraestructura de transmisión.
Frente a este panorama, la interconexión se ha convertido en un factor determinante para la velocidad de expansión del sistema eléctrico estadounidense. El tiempo total requerido para avanzar desde la solicitud inicial hasta la entrada en operación continúa aumentando y, para los proyectos más recientes, supera ampliamente los niveles observados durante las primeras décadas del siglo. Además, parte importante de los retrasos ocurre después de la firma de los acuerdos de interconexión debido a factores relacionados con contratación de energía, permisos, construcción de infraestructura complementaria y disponibilidad de transmisión. Mientras tanto, el crecimiento de los proyectos híbridos, el predominio de solicitudes asociadas a recursos renovables y la expansión del almacenamiento indican que la transformación tecnológica del sector mantiene un ritmo acelerado. Sin embargo, la persistencia de elevadas tasas de retiro y de extensos tiempos de procesamiento revela que la capacidad institucional y física de las redes no ha evolucionado al mismo ritmo que el interés de los desarrolladores. Por ello, las reformas regulatorias recientemente adoptadas buscan reducir cuellos de botella, agilizar los estudios y mejorar la confiabilidad del sistema, aunque todavía resulta prematuro determinar la magnitud de sus efectos sobre el desempeño futuro de las colas de interconexión y sobre la capacidad real de convertir propuestas de inversión en proyectos operativos.
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