Proteger sistemas industriales concebidos hace décadas, sin pensar en Internet, es hoy una de las tareas más exigentes de la ciberseguridad. Muchos dispositivos de tecnología operativa tienen más de 20 años y se diseñaron sin considerar la seguridad, lo que los vuelve objetivos atractivos en un contexto de tensiones geopolíticas. Esta octava edición del informe reúne las respuestas de más de 700 profesionales de OT, recogidas por una firma independiente, y concluye que las organizaciones se toman el tema en serio, aunque solo una minoría dice contar con los procesos y herramientas necesarios para responder, y muchas siguen en modo reactivo. Las empresas de mayor madurez, según el informe, tienden a sufrir menos incidentes, lo que refuerza el valor de invertir en procesos y no solo en herramientas.
Los resultados combinan señales positivas con una recalibración honesta. La responsabilidad sube en la jerarquía: el 81 % planea trasladar la ciberseguridad de OT al director de seguridad de la información en los próximos 12 meses. La visibilidad mejora, pues el 14 % afirma ver el 100 % de sus sistemas (5 % en 2025), aunque un 23 % solo ve la mitad de su red. En madurez, los procesos en el nivel más alto bajan de 49 % a 17 %, lo que el informe atribuye a autoevaluaciones previas demasiado optimistas, corregidas al incorporar más herramientas y supervisión. En incidentes, el 71 % reporta entre uno y nueve, frente a 47 % en el informe anterior, y el 24 % sufrió afectaciones simultáneas en TI y OT, la cifra más baja desde 2022 y muy inferior al 60 % de 2025. La caída en el porcentaje de organizaciones que no detectan intrusiones podría reflejar mejor visibilidad y no necesariamente menos ataques. También hay presión presupuestaria: la métrica más reportada es la reducción o evitación de costos, el tiempo de respuesta ante incidentes como indicador de éxito cae de 18 % a 10 % y el 53 % no reporta el cumplimiento regulatorio a la dirección.
Aun así, el panorama exige cautela. La suplantación de identidad (76 %) y el secuestro de datos (50 %) siguen siendo las vías de entrada más frecuentes, el 46 % sufrió interrupciones operativas que afectaron ingresos y el 44 % perdió datos críticos o propiedad intelectual. Además, crecen las intrusiones que permanecen semanas o meses sin detectarse, y el 89 % prevé nuevas regulaciones en cinco años o menos, frente a 66 % el año anterior. A la vez, el 40 % de los sistemas de control industrial tiene menos de cinco años, señal de renovación, aunque los de más de una década requieren parches y monitoreo estrictos.
Como respuesta, se proponen cinco mejores prácticas: segmentar y microsegmentar las redes de TI y OT, implementar acceso remoto seguro con principios de confianza cero en lugar de redes privadas virtuales tradicionales, integrar la OT en las operaciones de seguridad y en los planes de respuesta, invertir en inteligencia de amenazas específica para entornos industriales y adoptar un enfoque de plataforma que consolide proveedores y automatice respuestas. Cada una exige coordinación entre TI, OT y producción, con la dirección ejecutiva comprometida con recursos y prioridades. Para los profesionales del sector energético colombiano, donde manufactura y energía figuran entre los sectores consultados, el informe aporta referencias para fortalecer la protección de infraestructura crítica y avanzar hacia un sistema eléctrico confiable, sostenible y resiliente.
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https://www.fortinet.com/content/dam/fortinet/assets/reports/es_la/report-state-ot-cybersecurity.pdf