Autor: DIFUSIÓN COLOMBIA INTELIGENTE

  • Malla inalámbrica para AMI 2.0 en redes inteligentes

    Malla inalámbrica para AMI 2.0 en redes inteligentes

    La evolución hacia AMI 2.0 transforma la red de comunicaciones en un activo crítico para la operación eléctrica. A diferencia de AMI 1.0, donde el objetivo principal era la lectura periódica de medidores, AMI 2.0 convierte cada medidor en un nodo inteligente capaz de intercambiar telemetría frecuente, eventos operativos y actualizaciones de software en tiempo casi real. Esto habilita automatización de distribución, monitoreo avanzado de activos y coordinación con recursos energéticos distribuidos, pero exige mayores tasas de datos, baja latencia y alta disponibilidad. La nota de WiSUN subraya que la elección de la malla inalámbrica condiciona el desempeño del sistema durante quince o veinte años, por lo que no puede tratarse como un componente secundario.

     

     

    Uno de los criterios centrales es la resiliencia. Las mallas para AMI 2.0 deben ser autoformantes y autorreparables, capaces de reenrutar tráfico ante interferencias, cambios físicos del entorno o eventos climáticos. Esta capacidad reduce pérdidas de datos y mantiene el control operativo durante contingencias, evitando visitas de campo costosas y mejorando tiempos de respuesta. El artículo también destaca la importancia de un ecosistema amplio y certificado, que garantice interoperabilidad entre fabricantes y evite dependencias tecnológicas. Un programa formal de certificación reduce riesgos de integración y facilita la incorporación de nuevos dispositivos a lo largo del ciclo de vida del sistema.

     

     

    Desde la perspectiva TI/OT, la malla debe integrar ciberseguridad desde el diseño: autenticación robusta, cifrado de extremo a extremo, gestión de llaves y actualizaciones remotas seguras. La recomendación práctica es validar estas capacidades en pilotos que reproduzcan densidades reales y mensajería local entre transformadores, donde la baja latencia es clave para proteger activos, coordinar DER y gestionar recargas de vehículos eléctricos. En síntesis, una malla inalámbrica adecuada para AMI 2.0 no solo soporta la operación actual, sino que habilita casos futuros de flexibilidad, calidad de energía y detección temprana de fallas con mayor confiabilidad y menor costo total.

    Para leer más ingrese a:

    https://wi-sun.org/blog/what-to-look-for-in-a-wireless-mesh-network-for-ami-2-0-smart-grids/

  • La IA no reduce el trabajo: lo intensifica, exige rediseño organizacional

    La IA no reduce el trabajo: lo intensifica, exige rediseño organizacional

    La adopción de inteligencia artificial en procesos de negocio no elimina trabajo de forma neta en el corto plazo: lo intensifica, replantea roles y acelera ciclos de decisión. Un artículo de Harvard Business Review advierte que, sin rediseño de procesos y de responsabilidades, la IA puede aumentar el volumen de tareas por persona y crear nuevas dependencias tecnológicas. Las organizaciones que obtienen mejores resultados combinan tres acciones: definir límites claros de uso y revisión humana, medir efectos sobre carga y bienestar, y reentrenar equipos para tareas de mayor valor. La promesa de productividad llega cuando la tecnología se inserta en flujos con objetivos, métricas y salvaguardas organizacionales, no cuando se instala como “caja mágica”.

     

     

    El texto subraya que la IA genera nuevas tareas de coordinación y validación (curaduría de datos, gobierno de modelos, control de sesgos), y que la velocidad adicional puede traducirse en “urgencia permanente” si no se ajustan ritmos y umbrales de calidad. También destaca que los beneficios se materializan donde hay inventarios de conocimiento bien estructurados, reglas de decisión formalizadas y liderazgo que equilibra ambición con cuidado del talento. Para evitar resultados regresivos, conviene alinear incentivos: reconocer mejoras de calidad y seguridad además del volumen producido, y proteger tiempos para el trabajo profundo y la mejora continua.

     

     

    Para las áreas de tecnología y de gestión humana, el mensaje es coordinado: diseñar una arquitectura sociotécnica que combine plataformas seguras, analítica de carga laboral y mecanismos de participación de los equipos. La IA bien gobernada libera capacidad para análisis y servicio, pero exige disciplina en datos, “explainability” y rendición de cuentas. En síntesis, más que recortar nóminas, la adopción responsable de IA convierte el trabajo en una actividad más cognitiva, colaborativa y orientada a resultados —siempre que el rediseño organizacional acompañe a la innovación algorítmica.

    Para leer más ingrese a:

    https://hbr.org/2026/02/ai-doesnt-reduce-work-it-intensifies-it

  • Reino Unido instala volantes de inercia de 40 t para estabilizar la red

    Reino Unido instala volantes de inercia de 40 t para estabilizar la red

    La reducción de generación síncrona convencional ha disminuido la inercia de los sistemas eléctricos y elevado la sensibilidad a perturbaciones de frecuencia. Para abordar esa brecha, el Reino Unido ha desplegado proyectos de volantes de inercia de gran masa —del orden de 40 toneladas— que entregan servicios de inercia, control de frecuencia y amortiguamiento de oscilaciones. Estas instalaciones, al acoplarse mecánica o eléctricamente a la red, aportan energía cinética instantánea ante desequilibrios, evitando caídas bruscas de frecuencia y ganando tiempo para que la regulación primaria y la respuesta de cargas surtan efecto. El enfoque permite descarbonizar sin perder estabilidad transitoria, reemplazando la función inercial de turbinas térmicas con activos dedicados y más eficientes.

     

     

    Más allá de la inercia, los volantes ofrecen beneficios operativos: reducen arranques de plantas de respaldo, estabilizan islas eléctricas durante maniobras y disminuyen el desgaste de baterías cuando se usan en conjunto. Su integración demanda controles avanzados para coordinarse con almacenamiento electroquímico y con servicios de respuesta rápida, así como análisis de emplazamiento para minimizar pérdidas y costos de conexión. La experiencia británica muestra que estos activos pueden remunerarse vía contratos por servicios de estabilidad, licitados por el operador del sistema, y que el costo social de evitar eventos de gran impacto compensa la inversión.

     

     

    La agenda futura incluye estandarizar requerimientos de desempeño (tiempo de respuesta, energía liberada, capacidad de soportar huecos de tensión) y explorar esquemas de mercado que valoren explícitamente la inercia y el amortiguamiento. Con ello, los volantes de inercia se consolidan como piezas de la arquitectura de estabilidad en redes con alta penetración renovable, complementando baterías, condensadores síncronos y control de inversores. La lección es clara: para integrar más eólica y solar con seguridad, conviene recuperar inercia “física” donde aporte más valor sistémico.

     

    Para leer más ingrese a:

    https://ecoinventos.com/reino-unido-apuesta-por-gigantescos-volantes-de-inercia-de-40-toneladas-para-estabilizar-la-red-y-ayudar-a-evitar-apagones/

  • Modelos para financiar transmisión y resiliencia en ASEAN

    Modelos para financiar transmisión y resiliencia en ASEAN

    El Sudeste Asiático enfrenta un doble reto: expandir redes de transmisión para acompañar la integración de renovables y robustecer la infraestructura ante fenómenos extremos que crecen en frecuencia e intensidad. Un análisis del ASEAN Centre for Energy revisa opciones de negocio para financiar resiliencia y expansión, desde concesiones tradicionales hasta asociaciones públicoprivadas con pagos por disponibilidad y mecanismos de remuneración por desempeño. El documento sugiere valorar explícitamente los beneficios de resiliencia —reducción de minutos de interrupción esperados y de costos de reposición— en las metodologías de costo de servicio y en las subastas de capacidad de transporte, de modo que las inversiones preventivas compitan en pie de igualdad con las reactivas.

     

     

    Entre los modelos destacables aparecen los esquemas “TOT” (transferencia de activos existentes a operadores privados con compromisos de modernización), las sociedades de propósito específico para corredores estratégicos y las estructuras híbridas que combinan garantías soberanas con financiamiento verde. Además, se enfatiza la importancia de estándares regionales de diseño y operación que aceleren la interoperabilidad y el mantenimiento, así como seguros paramétricos que liberen recursos tras eventos severos. Estos instrumentos, en conjunto, permiten adelantar obras críticas, distribuir riesgos y atraer capital institucional con mandatos de sostenibilidad.

     

     

    Para los reguladores, incorporar métricas de resiliencia en la remuneración y en los “case tests” evita subinversión crónica y reduce la exposición fiscal a reconstrucciones repetitivas. Para los operadores, las alianzas facilitan acceso a tecnología y a mejores prácticas de gestión del ciclo de vida. Y para los usuarios, la consecuencia es un sistema menos vulnerable, con menor costo esperado de interrupciones y con capacidad para integrar más renovables a menor costo nivelado. ASEAN puede acelerar su interconexión regional si alinea marcos regulatorios, planificación y financiamiento, reconociendo la resiliencia como un servicio que debe pagarse de forma transparente.

    Para leer más ingrese a:

    https://aseanenergy.org/blogs/business-model-options-for-financing-transmission-infrastructure-resilience-in-asean

  • Estados abren espacio al solar enchufable con reglas claras

    Estados abren espacio al solar enchufable con reglas claras

    La expansión de la energía solar en el ámbito residencial no depende sólo de megavatios y grandes tejados: el “solar enchufable” permite que hogares y pequeños comercios conecten módulos fotovoltaicos de baja potencia directamente a un tomacorriente dedicado, con protecciones y medidores adecuados. Un análisis del World Resources Institute propone un marco para que los estados habiliten esta opción sin comprometer seguridad ni calidad de servicio. La clave está en explicitar responsabilidades del usuario y del instalador, en exigir equipos certificados con dispositivos de desconexión rápida y en asegurar que el circuito tenga capacidad nominal suficiente, con protecciones diferenciales y térmicas ajustadas. Así, el solar enchufable puede reducir consumo diurno, aliviar picos locales y democratizar el acceso a la generación distribuida.

     

    El documento sugiere simplificar trámites y normalizar guías técnicas: límites de potencia por toma, etiquetado visible, verificación de polaridad y tierra, y orientación sobre cuándo se requiere un circuito exclusivo. También recomienda criterios de medición y liquidación que eviten contabilizar dos veces la energía reducida en el medidor. La adopción ordenada de esta modalidad puede favorecer a arrendatarios y a viviendas sin cubierta apta, ampliando el espectro de usuarios capaces de participar en la transición. En términos sistémicos, si se acompaña de educación al consumidor y de estándares interoperables, el solar enchufable actúa como puerta de entrada a programas de eficiencia, almacenamiento portátil y respuesta de la demanda, con beneficios en resiliencia doméstica durante contingencias.

     

    Para utilities y reguladores, el valor está en dar cabida a una innovación de bajo costo que no compite con los techos tradicionales, sino que los complementa; y en convertir la curva de aprendizaje en datos útiles sobre comportamiento de carga y generación a pequeña escala. Las recomendaciones de WRI enfatizan la necesidad de monitorear efectos en tensión, armónicos y protección coordinada, con campañas de inspección aleatoria y retroalimentación al mercado. Con señales y salvaguardas adecuadas, los estados pueden habilitar esta solución práctica para reducir consumo neto, acelerar metas de descarbonización y promover equidad energética al abrir opciones a hogares históricamente excluidos de la generación distribuida.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.wri.org/insights/enabling-plug-in-solar-states
  • Advancing Innovation and Inclusivity towards Sustainable Energy Cooperation in ASEAN under the APAEC 2026-2030

    Advancing Innovation and Inclusivity towards Sustainable Energy Cooperation in ASEAN under the APAEC 2026-2030

    La transición energética en el sudeste asiático se desarrolla en un contexto marcado por crecimiento económico acelerado, aumento de la demanda energética y compromisos progresivos hacia la neutralidad de carbono. Bajo estas condiciones, el avance hacia sistemas energéticos sostenibles requiere articular innovación tecnológica, cooperación regional y políticas públicas capaces de adaptarse a escenarios cambiantes. Dentro de esta dinámica, la discusión académica y técnica ha enfatizado la necesidad de fortalecer los mecanismos de planificación energética y mejorar la coordinación entre países para enfrentar desafíos comunes. En este marco, la cooperación regional adquiere mayor relevancia. Los países del sudeste asiático mantienen estructuras energéticas diversas y niveles de desarrollo distintos; sin embargo, comparten presiones relacionadas con la seguridad energética, la reducción de emisiones y la ampliación del acceso a servicios modernos de energía. Por ello, la integración de esfuerzos mediante espacios de diálogo entre investigadores, responsables de políticas públicas y sector privado permite intercambiar conocimiento técnico y construir soluciones adaptadas al contexto regional. De este modo, el diseño de estrategias energéticas tiende a apoyarse en enfoques colaborativos que combinan evidencia científica, análisis económico y herramientas de planificación.

    Al mismo tiempo, la planificación energética incorpora metodologías basadas en modelos de datos y simulaciones avanzadas. Estas herramientas facilitan la evaluación de escenarios de transición, la identificación de combinaciones tecnológicas viables y el análisis de impactos económicos y ambientales. Gracias a estos enfoques, los responsables de política energética pueden estimar con mayor precisión costos de inversión, trayectorias de descarbonización y efectos sobre la seguridad del suministro. Asimismo, los modelos energéticos permiten explorar alternativas de integración regional, incluyendo interconexiones eléctricas y mecanismos de comercio de energía entre países. Igualmente, el desarrollo de tecnologías bajas en carbono constituye otro eje de transformación. La expansión de energías renovables, el almacenamiento energético y la digitalización de redes eléctricas contribuyen a mejorar la eficiencia del sistema y facilitar una mayor penetración de fuentes limpias. Además, las herramientas digitales optimizan la gestión de la demanda, mejoran la operación de las redes y reducen pérdidas energéticas. Estas innovaciones tecnológicas, junto con marcos regulatorios adecuados, pueden acelerar la transición hacia sistemas energéticos más resilientes y con menores emisiones.

    No obstante, la dimensión institucional también requiere atención. La armonización de estándares técnicos y marcos regulatorios entre los países de la región favorece la interoperabilidad de infraestructuras y reduce barreras para la cooperación energética. De forma similar, la creación de marcos normativos coherentes facilita la implementación de proyectos regionales de interconexión y promueve la participación de actores privados en inversiones energéticas. Esta coordinación normativa contribuye a generar confianza entre los países y a establecer condiciones más estables para el desarrollo del mercado energético regional. Por otra parte, la transición energética plantea desafíos sociales y ambientales que deben integrarse en los procesos de planificación. La expansión de infraestructuras energéticas puede afectar territorios, comunidades locales y ecosistemas; por lo tanto, la incorporación de salvaguardas sociales y ambientales permite reducir riesgos y promover una transición más equitativa. De igual forma, la inclusión social se relaciona con el acceso a la energía, la creación de empleo y la distribución de beneficios derivados de la transformación energética.

    La movilización de financiamiento aparece como un elemento determinante para materializar estas transformaciones. La transición hacia tecnologías limpias requiere inversiones significativas en infraestructura, innovación y modernización de sistemas energéticos. Frente a esta realidad, se exploran mecanismos financieros que permitan atraer capital público y privado y facilitar proyectos sostenibles en países con distintas capacidades económicas. A través de estas estrategias, la cooperación regional, la innovación tecnológica y el financiamiento inclusivo convergen en la construcción de sistemas energéticos más sostenibles y compatibles con los objetivos climáticos de largo plazo.

    Para leer más ingrese a:

    https://aseanenergy.org/publications/advancing-innovation-and-inclusivity-towards-sustainable-energy-cooperation-in-asean-under-the-apaec-2026-2030

    https://storage.googleapis.com/aceweb-bucket-261225/pdf/publication/PB_5th%20AICEE_XKUGqrgPo8zot6UsPpRgsNSafEjnMMXWFJPJht4k.pdf

  • Stress Testing Methods for Evaluating Resilience to Extreme Events: Valuing Interregional Transmission

    Stress Testing Methods for Evaluating Resilience to Extreme Events: Valuing Interregional Transmission

    Los sistemas eléctricos enfrentan transformaciones profundas impulsadas por la electrificación, la incorporación de energías renovables y la creciente frecuencia de fenómenos climáticos extremos. En este contexto, la planificación tradicional de redes eléctricas comienza a mostrar limitaciones, especialmente cuando se trata de anticipar eventos de baja probabilidad pero de alto impacto. Las tormentas invernales intensas, las olas de calor prolongadas o periodos extendidos de baja generación renovable pueden poner en tensión la estabilidad del sistema eléctrico, lo que obliga a desarrollar métodos analíticos capaces de evaluar con mayor precisión la resiliencia de las redes. Frente a este panorama, el enfoque de “stress testing” o pruebas de estrés surge como una herramienta analítica diseñada para examinar el comportamiento de los sistemas eléctricos bajo condiciones extremas. A diferencia de los estudios convencionales de suficiencia de recursos, que evalúan miles de escenarios promedio para estimar riesgos generales, este método se concentra en simular eventos específicos de alto impacto mediante modelos detallados. De esta manera, es posible observar cómo interactúan múltiples factores, como condiciones climáticas adversas, alta demanda eléctrica o fallas simultáneas en la generación, y cómo estos elementos pueden conducir a situaciones de riesgo para la confiabilidad del suministro.

    Además, el análisis detallado de estos escenarios permite comprender con mayor claridad los mecanismos a través de los cuales los sistemas eléctricos pueden fallar. Las simulaciones reproducen eventos históricos o hipotéticos con resolución horaria y durante varios días consecutivos, lo que permite evaluar no solo el momento de mayor demanda, sino la evolución completa de una crisis energética. En consecuencia, la atención se desplaza desde el análisis de una sola hora crítica hacia la evaluación de procesos prolongados que pueden deteriorar gradualmente los márgenes de seguridad del sistema. A partir de este enfoque metodológico se establece un proceso estructurado compuesto por varias etapas. En una fase inicial se identifican eventos extremos plausibles mediante el análisis de datos meteorológicos y energéticos de largo plazo. La combinación de múltiples décadas de información climática y operativa permite detectar periodos caracterizados por temperaturas extremas, caídas prolongadas de la generación eólica o incrementos inusuales en la demanda eléctrica. Con base en estos datos se construyen escenarios que representan situaciones especialmente exigentes para el sistema energético.

    Posteriormente, los modelos incorporan una representación detallada de la red eléctrica interconectada. Esta etapa resulta especialmente relevante porque los sistemas eléctricos modernos funcionan como redes regionales interdependientes, donde el intercambio de electricidad entre territorios puede amortiguar las crisis locales. Por esta razón, los modelos incluyen la disponibilidad de recursos energéticos en regiones vecinas, las capacidades de transferencia entre sistemas y las correlaciones climáticas que afectan simultáneamente a diferentes áreas geográficas. Una vez construido el modelo del sistema interconectado, se realizan múltiples simulaciones que combinan distintos factores de riesgo. Estas simulaciones introducen variaciones en la disponibilidad de generación térmica, en los perfiles de producción renovable, en las interrupciones de mantenimiento y en los niveles de demanda. El objetivo consiste en evaluar cómo estos elementos interactúan durante eventos extremos y qué tan preparado se encuentra el sistema para enfrentar situaciones particularmente exigentes.

    Los resultados obtenidos revelan que la transmisión eléctrica entre regiones desempeña un papel determinante en la resiliencia del sistema. Cuando los modelos consideran adecuadamente las capacidades de interconexión y la disponibilidad de recursos externos, la probabilidad de interrupciones en el suministro se reduce considerablemente. La posibilidad de importar electricidad desde otras regiones permite compensar déficits locales de generación y aprovechar la diversidad geográfica de recursos energéticos.

    Además, el análisis evidencia que los intercambios eléctricos entre regiones no siempre siguen patrones predecibles. Durante ciertos eventos climáticos, algunas áreas pueden contar con excedentes energéticos mientras otras enfrentan escasez. En consecuencia, las redes de transmisión interregional permiten redistribuir electricidad de manera dinámica, lo que contribuye a estabilizar el sistema en momentos críticos. A partir de estas conclusiones se desprende la necesidad de incorporar métodos más rigurosos de análisis en los procesos de planificación energética. Las pruebas de estrés permiten identificar vulnerabilidades, evaluar estrategias de mitigación y justificar inversiones en infraestructura eléctrica con base en escenarios extremos. De esta manera, la expansión de la transmisión interregional y la mejora de los modelos de planificación se convierten en herramientas estratégicas para fortalecer la resiliencia de los sistemas eléctricos frente a los desafíos climáticos y energéticos del futuro.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.esig.energy/reports-briefs/stress-testing/

    https://www.esig.energy/wp-content/uploads/2026/03/ESIG-Stress-Testing-Evaluating-Interregional-Transmission-report-2026.pdf

  •  Lightening the Load: Scaling Clean Solutions for Data Centers and Communities

     Lightening the Load: Scaling Clean Solutions for Data Centers and Communities

    La expansión acelerada de la inteligencia artificial, los servicios en la nube y las plataformas digitales ha impulsado un crecimiento notable en la construcción de centros de datos en distintas regiones del mundo. Estas instalaciones se han convertido en infraestructura esencial para el funcionamiento de la economía digital, puesto que almacenan, procesan y distribuyen enormes volúmenes de información. Sin embargo, su desarrollo también plantea interrogantes relevantes en materia energética, debido al elevado consumo de electricidad que requieren para operar de forma continua y garantizar la estabilidad de los servicios digitales. A medida que gobiernos locales y comunidades buscan atraer inversiones tecnológicas, los centros de datos suelen presentarse como oportunidades de desarrollo económico mediante la generación de ingresos fiscales, empleo y actividad empresarial. No obstante, paralelamente surgen preocupaciones relacionadas con el impacto que estas instalaciones pueden tener sobre los sistemas eléctricos. La demanda energética asociada a estas infraestructuras no solo se caracteriza por un alto consumo total de electricidad, sino también por requerimientos de potencia significativos en determinados momentos. Esta combinación puede generar presiones sobre la red eléctrica, especialmente durante los periodos de mayor demanda.

    Ante este escenario, la diferencia entre energía total consumida y potencia demandada adquiere relevancia para comprender los desafíos que enfrentan las redes eléctricas. Incluso cuando el consumo anual pueda parecer manejable, los picos de potencia en momentos específicos pueden obligar a ampliar la infraestructura de generación, transmisión y distribución. Estas inversiones pueden traducirse en costos adicionales para los sistemas energéticos y, en algunos casos, para los consumidores finales. En respuesta a estas tensiones, diversas estrategias tecnológicas permiten reducir el impacto de los centros de datos sobre la red eléctrica. Entre ellas destacan las mejoras en eficiencia energética dentro de las propias instalaciones. El uso de hardware más eficiente, sistemas de enfriamiento avanzados y optimización del software permite disminuir la cantidad de electricidad necesaria para realizar tareas computacionales. Estas innovaciones contribuyen a reducir tanto el consumo total de energía como la presión sobre el sistema eléctrico.

    Además de la eficiencia, la flexibilidad operativa constituye otra herramienta relevante. Muchas tareas informáticas no requieren ejecutarse de manera inmediata, por lo que pueden trasladarse a momentos en los que la demanda eléctrica es menor o incluso a centros de datos ubicados en otras regiones. Esta capacidad de desplazar cargas de trabajo permite equilibrar el sistema eléctrico, evitando que las redes locales enfrenten picos excesivos de demanda. Otra estrategia consiste en integrar generación y almacenamiento energético dentro de los propios centros de datos. La instalación de paneles solares, turbinas eólicas o sistemas de baterías permite complementar el suministro eléctrico proveniente de la red. De este modo, las instalaciones pueden cubrir parte de su demanda con recursos propios y reducir su dependencia de la infraestructura eléctrica convencional. Aunque tradicionalmente se han utilizado generadores basados en combustibles fósiles como respaldo ante emergencias, el desarrollo de alternativas energéticas más limpias busca disminuir los impactos ambientales asociados.

    Al mismo tiempo, las soluciones no se limitan al interior de los centros de datos. Las comunidades también pueden adoptar estrategias que fortalezcan la resiliencia de sus sistemas energéticos. Entre estas se encuentran los programas de respuesta a la demanda, que incentivan a consumidores residenciales, comerciales e industriales a reducir o desplazar su consumo eléctrico durante los momentos de mayor presión sobre la red. Gracias a herramientas digitales y mecanismos de coordinación, estas medidas pueden implementarse con rapidez y a gran escala. Asimismo, el desarrollo de microrredes y proyectos de energía renovable a nivel comunitario ofrece una vía adicional para mejorar la seguridad energética. Estas infraestructuras descentralizadas permiten generar electricidad localmente y almacenarla para su uso posterior, lo que facilita mantener el suministro en situaciones de emergencia o interrupciones del sistema eléctrico principal. Además, la generación distribuida puede contribuir a reducir la carga total sobre la red.

    Por otra parte, el crecimiento acelerado de grandes consumidores eléctricos también introduce riesgos asociados a la planificación energética. Las proyecciones de demanda pueden resultar imprecisas si se sobreestima la velocidad con la que se construirán o expandirán los centros de datos. Cuando esto ocurre, las empresas eléctricas podrían invertir en infraestructura que posteriormente quede infrautilizada, generando costos innecesarios para el sistema. En este contexto, la gestión del crecimiento de los centros de datos requiere una planificación energética cuidadosa y una coordinación estrecha entre autoridades públicas, empresas tecnológicas y proveedores de electricidad. Mediante políticas adecuadas, inversiones en eficiencia y el desarrollo de soluciones energéticas distribuidas, resulta posible integrar la expansión digital con sistemas eléctricos más resilientes y sostenibles.

    Para leer más ingrese a:

    https://rmi.org/insight/lightening-the-load

    https://rmi.org/wp-content/uploads/dlm_uploads/2025/11/rmi-lightening-the-load.pdf

  • KEY ENABLERS FOR THE ENERGY TRANSITION: SOLAR AND STORAGE

    KEY ENABLERS FOR THE ENERGY TRANSITION: SOLAR AND STORAGE

    La transición hacia sistemas energéticos completamente renovables implica una transformación profunda y acelerada del sector energético global. Con el propósito de triplicar la capacidad de energía renovable y duplicar la eficiencia energética para 2030, las metas recientes establecen un marco ambicioso que demanda la integración intensiva de energía solar fotovoltaica y tecnologías de almacenamiento. La expansión sin precedentes de capacidades renovables durante 2024, con la solar fotovoltaica liderando la incorporación de 452,1 GW, evidencia la tendencia hacia un abastecimiento energético más sostenible y accesible. Sin embargo, esta expansión conlleva desafíos tecnológicos y de infraestructura, especialmente en la adaptación de las redes eléctricas para integrar una generación variable y descentralizada.

    La creciente demanda eléctrica global, impulsada por la electrificación de sectores como el transporte y la industrialización digital, requiere que los sistemas eléctricos sean más flexibles y confiables. En este contexto, las tecnologías de almacenamiento emergen como instrumentos para equilibrar la oferta y demanda, gestionando la intermitencia de las energías renovables y proporcionando servicios esenciales de estabilidad de red. Diferentes opciones de almacenamiento, que van desde baterías electroquímicas con respuesta instantánea hasta soluciones de larga duración como almacenamiento por bombeo hidroeléctrico, contribuyen a prolongar la disponibilidad de energía y a reducir la necesidad de infraestructuras adicionales de transmisión. Este cambio hacia un sistema energético distribuido propicia no sólo un suministro más resiliente frente a fenómenos meteorológicos extremos exacerbados por el cambio climático, sino que también estimula modelos de generación comunitaria y microrredes, con impactos positivos en la accesibilidad y la mitigación climática. Al mismo tiempo, la rápida adopción de la solar fotovoltaica ha promovido el desarrollo de cadenas de valor locales y la generación de empleo especializado, aunque con un déficit actual en competencias laborales que necesita ser abordado para sostener la escalabilidad del sector.

    Este escenario exige que las políticas públicas y los marcos regulatorios evolucionen para facilitar la integración y el financiamiento de tecnologías de almacenamiento y generación renovable. Incentivos fiscales, esquemas de seguros innovadores y normativas que reconozcan la bidireccionalidad de las unidades de almacenamiento son determinantes para consolidar la viabilidad comercial y atraer inversiones. Asimismo, la elaboración y adopción de estándares técnicos internacionales enriquecen la seguridad, eficiencia y sostenibilidad de estas tecnologías, al tiempo que favorecen la diversificación y resiliencia de las cadenas de suministro. Las estrategias para modernizar y expandir la red de electricidad deben contemplar la incorporación de soluciones digitales y flexibles que permitan gestionar la complejidad de un sistema con alta penetración de energías renovables. La planificación debe incluir objetivos específicos de capacidad de almacenamiento vinculados a análisis de la flexibilidad requerida y proyecciones de demanda y suministro, además de asegurar que el personal especializado pueda satisfacer las demandas técnicas emergentes. Frente al envejecimiento de buena parte de la infraestructura actual y la creciente congestión en sistemas de transmisión, resulta esencial aprovechar las capacidades de almacenamiento para optimizar el uso de las redes existentes, minimizar inversiones innecesarias y reforzar la estabilidad operativa.

    Los avances tecnológicos, junto con una visión integral de políticas, financiación y capacitación, constituyen los motores para acelerar la transición energética. Al priorizar la integración de sistemas de almacenamiento, mejorar la gobernanza regulatoria y fomentar la participación del sector privado mediante esquemas económicos adecuados, se facilita la incorporación masiva de energías renovables. Así mismo, la colaboración internacional y el desarrollo conjunto de estándares aseguran que la adopción de estas tecnologías mantenga altos niveles de desempeño y seguridad, al tiempo que apoyan el reciclaje y el ciclo de vida sostenible de los materiales involucrados. La expansión de la energía solar fotovoltaica complementada con el despliegue de diversas tecnologías de almacenamiento configura el camino hacia un suministro eléctrico más flexible, confiable y accesible. Al responder a la volatilidad inherente a las fuentes renovables y al aumento constante de la demanda, el almacenamiento evita la limitación por inyección a la red «curtailment» y permite un mejor aprovechamiento de la capacidad instalada, asegurando que los objetivos de descarbonización y cobertura energética puedan alcanzarse en los plazos definidos. La transición no solo supone un cambio tecnológico sino también una necesaria adaptación social, económica y regulatoria que articule esfuerzos hacia una matriz energética sostenible y resiliente.

    Para leer más ingrese a:

    https://coalition.irena.org/-/media/Files/IRENA/Coalition-for-Action/Publication/IRENA_PAR_Coalition_Key-Enablers-Energy-Transition–Solar-and-Storage_2025.pdf

  • SOLAR-POWERED AGRI-FOOD SYSTEMS SEVEN SUCCESS STORIES

    SOLAR-POWERED AGRI-FOOD SYSTEMS SEVEN SUCCESS STORIES

    La integración de sistemas solares en las actividades agrícolas emerge como una solución innovadora que responde a la creciente necesidad de transformar los sistemas alimentarios y energéticos en consonancia con los objetivos de sostenibilidad global. Esta convergencia favorece la reducción de emisiones de carbono, fomentando además la seguridad alimentaria y energética ante los impactos adversos del cambio climático. Los modelos de negocio que acompañan estas iniciativas demuestran diversidad y flexibilidad, adaptándose a contextos locales mediante esquemas de propiedad directa, cooperativas, asociaciones público-privadas y financiamiento de terceros. De esta manera, se facilita la adopción de tecnologías renovables incluso en entornos rurales con acceso limitado a la energía eléctrica convencional.

    El empleo de la tecnología fotovoltaica en acuicultura, horticultura y ganadería expande los beneficios más allá de la generación de electricidad. La producción simultánea de alimentos y energía optimiza el uso del suelo, lo que puede derivar en aumentos en la productividad agrícola e incrementar los ingresos de los agricultores. Al mismo tiempo, la sustitución de combustibles fósiles por energía solar contribuye a la reducción de la contaminación del aire, suelo y agua, impactando positivamente en la salud humana y los ecosistemas. Asimismo, el despliegue de sistemas descentralizados permite que comunidades marginadas accedan a una energía confiable y económica, promoviendo oportunidades económicas y fortaleciendo la autonomía de grupos vulnerables, como las mujeres rurales. Sin embargo, la adopción generalizada de esta integración enfrenta obstáculos derivados de la desconexión entre políticas sectoriales y la escasa disponibilidad de financiamiento asequible para agricultores. Se requiere un abordaje integral que incorpore políticas armonizadas con el enfoque del nexo agua-energía-alimentos-ecosistemas, el cual orienta el diseño y la regulación para maximizar sinergias sin afectar la producción alimentaria. Además, la implementación de mecanismos financieros innovadores, como esquemas de arrendamiento con opción de compra, financiación combinada «blended» y garantías, facilita la inversión en tecnologías limpias por parte de pequeños productores, superando la barrera del alto costo inicial. Complementariamente, la participación de los beneficiarios mediante programas de capacitación técnica y gestión basada en el conocimiento local favorece la sostenibilidad de estos sistemas, resguardando la inclusión social y la equidad de género.

    La experiencia de diversos proyectos exitosos, que abarcan desde la piscicultura solar en China hasta sistemas de enfriamiento de leche en Uganda, ofrece evidencia de las ventajas asociadas a esta práctica. En particular, las estrategias que combinan innovación tecnológica con modelos cooperativos y enfoque comunitario han propiciado incrementos en rendimientos, reducción de pérdidas postcosecha y mejora en la calidad de vida. Asimismo, iniciativas basadas en la cooperación multisectorial fomentan la creación de redes de conocimiento que permiten la difusión de buenas prácticas, potenciando la replicabilidad de soluciones en contextos heterogéneos. Los avances en la tecnología agrivoltaica representan un ejemplo notable de co-beneficios, al permitir que en un mismo terreno se obtenga electricidad y cultivos, reduciendo la competencia por el uso de la tierra. El manejo innovador de paneles solares, incluyendo configuraciones verticales o flotantes, facilita la adaptación a distintas condiciones climáticas y tipos de cultivo, favoreciendo la eficiencia en el uso de recursos hídricos. Además, la regeneración de la biodiversidad y el mejoramiento de servicios ecosistémicos, como la proliferación de polinizadores, amplifican los impactos positivos. En este sentido, resulta necesario que los marcos regulatorios reconozcan la dualidad funcional de estos espacios para evitar restricciones al potencial agrícola.

    El camino hacia una agricultura más sostenible depende de acciones coordinadas que integren políticas, financiamiento accesible y fortalecimiento de capacidades técnicas. Al priorizar el bienestar de las comunidades rurales, la conservación ambiental y la mitigación climática, la energía solar aplicada a los sistemas agrícolas abre oportunidades para transformar los procesos productivos y mejorar la calidad de vida, mientras se protegen los recursos naturales para las futuras generaciones.

    Para leer más ingrese a:

    https://coalition.irena.org/-/media/Files/IRENA/Coalition-for-Action/Publication/IRENA_PAR_Coalition_Solar-powered_agri-food_2026.pdf

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Descripción del semáforo tecnológico

Los documentos se clasifican en varios colores tipo semáforo tecnológico que indican el nivel de implementación de la tecnología en el país

Tecnología en investigación que no ha sido estudiado o reglamentado por entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera focal y se encuentra en estudio por parte de las entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera escalable y se encuentran políticas y regulaciones focales establecidas.

La tecnología se aplica a través de servicios  y se encuentran políticas y regulaciones transversales establecidas.

La tecnología se aplica de manera generalizada  y se tiene un despliegue masivo de esta.

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