Autor: DIFUSIÓN COLOMBIA INTELIGENTE

  • First Movers Coalition for Food: CEO Lessons for the Future of Food Procurement

    First Movers Coalition for Food: CEO Lessons for the Future of Food Procurement

    Las cadenas de abastecimiento de alimentos operan en un entorno cada vez más exigente por la convergencia de presiones geopolíticas, crecimiento de la población e impactos crecientes del clima y de la degradación de la naturaleza. Bajo este contexto, la función de compras empieza a adquirir un papel estratégico más amplio, no limitado a asegurar volumen, calidad y costo, sino también continuidad del suministro y menor exposición a riesgos ambientales y productivos. La propuesta se orienta precisamente a esa reconfiguración, planteando que las decisiones de procurement pueden convertirse en una palanca para fortalecer resiliencia y acelerar transformaciones dentro de las cadenas agroalimentarias.

     

    El punto central está en que ya existen soluciones técnicas y productivas con capacidad de expansión. Se mencionan, entre ellas, prácticas regenerativas aplicadas a cultivos extensivos, enfoques de gestión del agua y alternativas para reducir emisiones de metano en arroz. Sin embargo, la barrera no se ubica únicamente en disponibilidad tecnológica o en conocimiento técnico. La limitación más importante aparece en la ausencia de señales de demanda suficientemente sólidas para que los actores de la cadena de valor, especialmente productores y proveedores, tengan incentivos claros para invertir y escalar. La transformación, por tanto, depende menos de pilotos aislados y más de compromisos de compra con credibilidad suficiente para movilizar financiamiento y coordinación entre eslabones.

     

    La orientación propuesta para el procurement reconoce que las prioridades económicas convencionales siguen siendo determinantes. Calidad, disponibilidad y costo no desaparecen del proceso de decisión. Lo que cambia es el marco bajo el cual se evalúan, incorporando también continuidad del abastecimiento, exigencias de sostenibilidad y resguardo de la naturaleza. Esa ampliación del criterio de compra busca responder a un entorno donde los riesgos de interrupción, la exposición climática y las expectativas regulatorias y reputacionales tienen cada vez más peso en la estrategia empresarial. En esa lógica, la compra de alimentos deja de ser una función transaccional y pasa a ser una herramienta de gestión de riesgo y de creación de valor de más largo plazo.

     

    La base analítica utilizada combina entrevistas en profundidad con chief procurement officers y múltiples estudios de caso. A partir de ese material, la guía se dirige a CEOs y líderes senior con el propósito de mostrar cómo las decisiones de compra pueden acelerar resultados de sostenibilidad y resiliencia al mismo tiempo que generan beneficios concretos para la organización y para su red de suministro. El énfasis no está en una meta exclusivamente ambiental, sino en una estrategia de abastecimiento capaz de reducir vulnerabilidades, dar mayor estabilidad a la cadena de valor y mejorar la capacidad de respuesta ante cambios del entorno. 

    Para leer más ingrese a:

    https://www.weforum.org/publications/first-movers-coalition-for-food-ceo-lessons-for-the-future-of-food-procurement/

    https://reports.weforum.org/docs/WEF_First_Movers_Coalition_for_Food_2026.pdf

  •  Industrial Transformation in ASEAN: A Cluster-Driven Model for Regional and Global Collaboration

     Industrial Transformation in ASEAN: A Cluster-Driven Model for Regional and Global Collaboration

    ASEAN entra en una década decisiva para su transformación industrial y energética. La región supera los 670 millones de habitantes, representa una economía de US$3,8 billones y enfrenta una demanda de energía que podría más que duplicarse hacia 2050. Esta expansión económica está ocurriendo en un entorno donde persisten alta dependencia de combustibles fósiles, marcos de política fragmentados y costos de financiamiento elevados, factores que pueden debilitar seguridad energética, resiliencia y competitividad industrial. La respuesta planteada se centra en convertir los clústeres industriales en plataformas de ejecución para la transición, con capacidad de traducir metas nacionales en despliegues concretos de transformación baja en carbono. La lógica de clúster se apoya en la concentración territorial de actividades industriales con necesidades comunes de energía confiable, infraestructura moderna, nuevas tecnologías y acceso a capital. Cuando varias empresas comparten una misma área industrial, pueden coordinar inversiones, compartir recursos y avanzar en oportunidades de transición energética que serían mucho más difíciles de materializar de forma aislada. Bajo esta visión, la competitividad futura de ASEAN no depende solo de incorporar energía más limpia, sino de construir ecosistemas colaborativos donde industria, sector público e inversionistas operen con una agenda coordinada.

     

    La propuesta identifica cuatro palancas principales. La primera es el desarrollo de alianzas y de una visión común entre empresas y actores públicos, con el propósito de compartir riesgos, agregar demanda y acelerar adopción tecnológica. La segunda es la claridad regulatoria y la orientación de largo plazo, mediante hojas de ruta, incentivos predecibles y marcos normativos consistentes que reduzcan incertidumbre y faciliten compromisos de capital privado. La tercera es el escalamiento de tecnologías bajas en carbono, incluyendo sistemas renovables, herramientas digitales de optimización, automatización avanzada y combustibles limpios. La cuarta es la movilización de financiamiento, especialmente a través de blended finance, asociaciones público-privadas y mecanismos de mitigación de riesgo que permitan transformar estrategias de transición en proyectos bancables. Los casos resaltados ilustran distintas rutas de implementación. En Indonesia, el Indo-Pacific Net-Zero Battery Materials Consortium está articulando minería, procesamiento y manufactura de baterías para consolidar un hub integrado y bajo en carbono en Sulawesi, apoyado en infraestructura compartida y planeación coordinada. En Sarawak, Malasia, el clúster industrial de Bintulu está avanzando en producción de hidrógeno, captura de carbono y proyectos renovables, respaldado por la Post COVID-19 Development Strategy 2030, la Sarawak Energy Transition Policy y un futuro gravamen estatal al carbono. En Singapur, Tuas Port se perfila como un nodo portuario electrificado y altamente automatizado, preparado para el uso futuro de hidrógeno y amoníaco, con apoyo de sistemas digitales y gestión inteligente de energía. En Tailandia, el Saraburi Sandbox, ubicado en una provincia que produce cerca de 80% del cemento del país, utiliza financiamiento combinado para impulsar proyectos en cemento bajo en carbono, combustibles alternativos, biomasa y solar.

     

    La ruta regional propuesta también exige mayor alineación entre política, industria y finanzas. Se plantea armonizar estándares, fortalecer marcos de carbono y divulgación, reequilibrar gradualmente subsidios fósiles y consolidar acuerdos de compra de largo plazo que den sustento a inversiones compartidas. Los clústeres industriales son presentados como espacios idóneos para pilotear tecnologías limpias, compartir infraestructura y coordinar inversiones con gobernanza transparente. El énfasis operativo está en que la transformación industrial de ASEAN no depende únicamente de ambiciones nacionales aisladas, sino de su capacidad para construir plataformas regionales de colaboración que conviertan crecimiento económico, transición energética y descarbonización industrial en una estrategia conjunta.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.weforum.org/publications/industrial-transformation-in-asean-a-cluster-driven-model-for-regional-and-global-collaboration/

    https://reports.weforum.org/docs/WEF_Industrial_Transformation_in_ASEAN_A_Cluster-Driven_Model_for_Regional_and_Global_Collaboration_2026.pdf

  • The Global Cooperation Barometer 2026 – Third Edition

    The Global Cooperation Barometer 2026 – Third Edition

    El escenario internacional contemporáneo evidencia una transformación profunda en las dinámicas de cooperación global, marcada por tensiones geopolíticas, cambios en los patrones económicos y una creciente incertidumbre sistémica. A pesar de este contexto fragmentado, la cooperación no ha desaparecido, sino que ha adoptado configuraciones más flexibles, selectivas y orientadas a intereses específicos. De hecho, mientras los mecanismos multilaterales tradicionales muestran signos de debilitamiento, emergen esquemas alternativos basados en alianzas más acotadas, donde los países priorizan vínculos con socios estratégicamente afines. Esta reconfiguración se observa en múltiples dimensiones: los flujos comerciales tienden a reorganizarse entre economías alineadas, la innovación tecnológica avanza mediante colaboraciones específicas y las iniciativas climáticas se articulan en torno a incentivos compartidos entre objetivos globales y necesidades internas.

    Ahora bien, en el ámbito económico, las dinámicas de comercio y capital reflejan una estabilidad relativa en términos agregados, aunque con cambios relevantes en su composición. Por un lado, el comercio de bienes pierde dinamismo frente al crecimiento económico global, mientras que los servicios y los flujos de capital mantienen una trayectoria ascendente, impulsados por la digitalización y la búsqueda de capacidades productivas estratégicas. A su vez, las inversiones internacionales se concentran en sectores emergentes como inteligencia artificial, infraestructura digital y energías limpias, lo que sugiere una transición hacia formas de interdependencia más sofisticadas. Sin embargo, este panorama coexiste con una reducción significativa en la asistencia oficial al desarrollo, lo cual introduce tensiones adicionales, especialmente para economías con menor capacidad fiscal. Por tanto, aunque la actividad económica transfronteriza persiste, lo hace bajo condiciones más selectivas y menos universalistas.

    Por otra parte, la cooperación en innovación y tecnología muestra un comportamiento dual. Mientras los flujos de datos, el comercio de servicios digitales y las inversiones en infraestructura tecnológica continúan expandiéndose, también se intensifican las restricciones sobre tecnologías críticas, recursos estratégicos y transferencia de conocimiento. Este contraste refleja una competencia creciente entre grandes potencias, que limita ciertos espacios de colaboración al tiempo que incentiva alianzas específicas en áreas de interés común. De forma similar, en el ámbito climático, el aumento en la financiación y el comercio de tecnologías limpias ha permitido avances significativos en la adopción de energías renovables y soluciones de descarbonización. No obstante, estos progresos resultan insuficientes frente a la magnitud del desafío ambiental, dado que las emisiones globales continúan en ascenso y los indicadores de capital natural presentan deterioro. Así, la cooperación climática avanza, aunque sin alcanzar la escala necesaria para revertir las tendencias actuales.

    Igualmente, los ámbitos de salud y seguridad evidencian contrastes aún más marcados. En salud, los indicadores muestran mejoras sostenidas tras la pandemia, lo que sugiere cierta resiliencia en los sistemas sanitarios; sin embargo, la reducción de la financiación internacional introduce riesgos estructurales que podrían comprometer estos avances en el mediano plazo. Paralelamente, la cooperación en seguridad internacional enfrenta un deterioro pronunciado, caracterizado por el aumento de conflictos, desplazamientos forzados y limitaciones en los mecanismos multilaterales de resolución. Ante esta situación, las respuestas se desplazan hacia iniciativas regionales o coaliciones específicas que buscan contener crisis puntuales. En definitiva, la cooperación global persiste, aunque en formas más fragmentadas, adaptativas y condicionadas por intereses nacionales, lo que redefine sus alcances y limita su capacidad para enfrentar desafíos de escala global.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.weforum.org/publications/the-global-cooperation-barometer-2026/

    https://reports.weforum.org/docs/WEF_The_Global_Cooperation_Barometer_2026.pdf

  • Navigating industrial decarbonization in India Learnings from different approaches and best practices

    Navigating industrial decarbonization in India Learnings from different approaches and best practices

    La descarbonización industrial en India se analiza desde tres sectores de alta intensidad emisora y fuerte peso económico: acero, cemento y aluminio. Estas actividades aportan 12%, 9% y 2%, respectivamente, a la participación de la manufactura en el PIB, dentro de un sector manufacturero que constituye la segunda fuente emisora del país y concentra cerca de 25% de las emisiones de dióxido de carbono. India es el segundo productor mundial de acero, cemento y aluminio, con participaciones cercanas a 9% del acero global, 9% del cemento y 6% del aluminio, y enfrenta el reto de alinear crecimiento industrial con la meta de emisiones netas cero hacia 2070. La expansión esperada de la demanda de estos materiales hacia 2050, estimada entre tres y cuatro veces, refuerza la necesidad de actuar sobre sectores cuya reducción de emisiones es técnica y económicamente compleja.

     

    La ruta para aluminio se organiza alrededor de eficiencia material, menor dependencia del aluminio primario y fortalecimiento de la circularidad. Se reconoce, sin embargo, que la producción primaria seguirá teniendo relevancia económica, por lo que la transición debe mantener un equilibrio entre reducción de intensidad de carbono y continuidad productiva. Las principales barreras identificadas son la ausencia de tecnologías comercializadas de refinación y fundición con cero emisiones, además de acceso limitado a electricidad de baja huella de carbono. Las emisiones directas provienen principalmente de los ánodos de carbono utilizados en la fundición y de la elevada demanda de energía térmica en el procesamiento. Entre las opciones técnicas señaladas se encuentran ánodos inertes, electrificación con electricidad renovable, sustitución de combustibles fósiles por hidrógeno verde en procesos de alta temperatura y mejora del reciclaje y clasificación de aluminio.

     

    En acero, la descarbonización se apoya en tres rutas principales. La primera es el fortalecimiento de la producción secundaria basada en chatarra, lo que desplaza el énfasis hacia eficiencia de recursos y circularidad. La segunda es la transición a hierro de reducción directa con hidrógeno de bajas emisiones, una alternativa más vinculada a transformación energética y tecnológica. La tercera es el despliegue de tecnologías de captura, utilización y almacenamiento de carbono. Las restricciones señaladas incluyen disponibilidad limitada de hidrógeno verde y CCUS, cadenas de suministro insuficientemente desarrolladas y debilidad de la demanda por acero verde, debido a que los consumidores no siempre aceptan pagar una prima por materiales de menor huella. Junto con la expansión de renovables y del hidrógeno, se plantea reforzar la recolección, segregación, procesamiento y reciclaje de chatarra, además de avanzar en circularidad del carbono.

     

    En cemento, las opciones inmediatas incluyen eficiencia energética, circularidad, sustitución de clinker y mejoras en la eficiencia térmica de hornos, con una reducción potencial de 25% de las emisiones. El obstáculo principal está en la resistencia a sustituir clinker por la posible desvalorización de activos existentes, además de la complejidad operativa derivada del uso combinado de energía térmica y eléctrica. Para profundizar reducciones, se señalan el uso de combustibles alternativos, incluidos residuos agrícolas y combustibles derivados de residuos, la integración de sistemas de gestión de residuos con los procesos cementeros y el despliegue de CCUS. La lógica sectorial no se limita a cambios operativos internos, sino que también depende de las condiciones de disponibilidad de insumos energéticos limpios y de señales regulatorias consistentes.

     

    La orientación de política pública y regulación plantea una estrategia mixta. Se propone institucionalizar un mecanismo de comercio de carbono armonizado internacionalmente para cerrar la brecha de costos entre procesos fósiles y alternativas bajas en carbono. También se recomienda crear señales de demanda mediante compras sostenibles de cemento, acero y aluminio, con un marco nacional que provea herramientas, formación e información ambiental verificable para fortalecer contratación pública y privada de materiales verdes. Se suman incentivos financieros para tecnologías avanzadas y sistemas de gestión energética, acceso a capital de largo plazo y bajo costo, blended finance, mecanismos robustos de gestión de riesgo, inversión en infraestructura de uso compartido como hubs industriales con hidrógeno y almacenamiento renovable, y cooperación internacional para investigación, desarrollo y armonización de estándares de productos bajos en carbono.

    Para leer más ingrese a:

    https://wri-india.org/research/navigating-industrial-decarbonization-india-learnings-different-approaches-and-best

    https://wri-india.org/sites/default/files/2026-04/Issue%20Brief%202025_imac.pdf

  • Farming for Clearer Skies: How Agriculture Contributes to Clean Air Solutions

    Farming for Clearer Skies: How Agriculture Contributes to Clean Air Solutions

    La contaminación del aire y la agricultura interactúan en doble vía. Las prácticas agrícolas liberan contaminantes a la atmósfera, mientras la exposición de cultivos y suelos a material particulado fino, ozono a nivel del suelo, dióxido de nitrógeno y otros compuestos deteriora fotosíntesis, crecimiento vegetal, fertilidad del suelo y resistencia de las plantas frente a plagas y enfermedades. Esta interacción también tiene consecuencias económicas importantes. Un aumento de 1% en la concentración de PM2.5 puede reducir la productividad total de los factores agrícolas en cerca de 0,104%, equivalente a alrededor de US$5.000 millones anuales sobre una producción bruta global cercana a US$5 billones por año. Además, la contaminación del aire podría explicar hasta 40% del cambio climático, mientras el aumento de temperaturas asociado a este proceso reduce productividad agrícola y agrava riesgos sobre la seguridad alimentaria.

     

     

    La quema de residuos de cosecha aparece entre las fuentes más visibles. En 2021 alcanzó 402 millones de toneladas a escala global, 64% más que en 1961. Más de la mitad de esta biomasa quemada se concentró en siete países: China, India, Estados Unidos, Brasil, Rusia, Argentina e Indonesia. En Asia, China quemó cerca de 70 millones de toneladas al año e India registra una práctica intensiva en Punjab, Haryana y Uttar Pradesh, con alrededor de 23 millones de toneladas de rastrojo de arroz quemadas cada año solo en Punjab y Haryana. El gráfico de la página 10 también indica que China seguiría siendo el país con mayor quema en 2030, mientras Estados Unidos aumentaría su volumen y superaría a India. Por tipo de cultivo, el maíz fue el residuo más quemado en 2021 con 205 millones de toneladas, seguido de arroz con 91 millones y trigo con 88 millones. Esta práctica libera dióxido de azufre, óxidos de carbono y nitrógeno, amoníaco e hidrocarburos aromáticos policíclicos, además de metano y óxido nitroso. Solo las emisiones globales de metano y óxido nitroso por quema de residuos superaron 38 millones de toneladas de CO2 equivalente en 2021.

     

     

    Otra fuente crítica corresponde a fertilizantes y plaguicidas. La producción mundial de fertilizantes sintéticos pasó de cerca de 20 millones de toneladas en 1950 a casi 190 millones en la actualidad, y el uso por hectárea de cultivo aumentó de 86 kg/ha en 2000 a 113 kg/ha en 2022. El gráfico de la página 16 muestra que Asia mantiene las mayores intensidades de uso, mientras África parte de niveles bajos pero crece. El amoníaco liberado por fertilizantes nitrogenados reacciona con SO2 y NOx para formar sulfato y nitrato de amonio, ambos componentes de PM2.5. La agricultura es responsable de más de 81% de las emisiones totales de NH3 en muchos países intensivos en agricultura, y estas emisiones explican 30% de toda la PM2.5 en Estados Unidos y en la cuenca del Ganges, 50% en Europa y entre 15% y 23% en China. También hay un aporte importante de la ganadería: a escala global, 66% de las emisiones de amoníaco provienen de la producción pecuaria y 33% del uso de fertilizantes nitrogenados. En plaguicidas, el consumo mundial aumentó 70% entre 2000 y 2022 hasta 3,7 millones de toneladas, con América como la región de mayor intensidad de aplicación y Brasil como principal usuario mundial en 2021. Estos compuestos pueden volatilizarse, transportarse largas distancias y contribuir tanto a toxicidad directa como a formación secundaria de PM2.5 y ozono.

     

     

    Las operaciones pecuarias, el manejo de estiércoles, la alteración del suelo y la deforestación amplían aún más el problema. La ganadería emite amoníaco, metano, óxido nitroso, polvo y otras partículas; el tipo de animal, la dieta, el sistema de alojamiento y el manejo del estiércol modifican la intensidad y composición de estas emisiones. El texto menciona problemas visibles en zonas de producción intensiva como Central Valley en California y áreas porcinas del norte de China. Asimismo, el laboreo, la cosecha y la erosión eólica liberan polvo fino, especialmente en regiones áridas y semiáridas. También se resalta que la maquinaria agrícola y la deforestación mediante roza y quema intensifican emisiones y degradación del suelo. La respuesta propuesta integra subsidios, incentivos, regulación, tecnologías de agricultura de precisión, fertilizantes de liberación controlada, mejor eficiencia en el uso de nitrógeno, manejo mejorado de estiércoles, filtros, barreras vegetales, prácticas de cero labranza, uso de coberturas, valorización de residuos, educación a productores y colaboración entre gobiernos, sector privado y organizaciones sociales.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.esmap.org/Farming-for-Clearer-Skies

    https://openknowledge.worldbank.org/server/api/core/bitstreams/878f2f80-695c-41ab-9530-2d6c0e841de7/content

  • Las leyes locales frenan energía limpia justo cuando más urge

    Las leyes locales frenan energía limpia justo cuando más urge

    El Instituto de Recursos Mundiales advierte que uno de los mayores problemas actuales para la expansión de energía limpia en Estados Unidos no está únicamente en el financiamiento o en los permisos federales, sino en las leyes locales que determinan dónde pueden ubicarse los proyectos. El contexto es de demanda eléctrica en ascenso por electrificación, crecimiento acelerado de centros de datos, necesidades industriales y reemplazo de infraestructura envejecida. Aunque el país avanzó con fuerza en instalación de energías limpias durante el año previo, el instituto considera que el ritmo debe aumentar para responder al nuevo crecimiento de carga. Sin embargo, grandes proyectos eólicos y solares enfrentan crecientes restricciones. A finales de 2024, al menos 450 condados en 44 estados habían adoptado restricciones severas sobre localización de renovables, 16% más que el año anterior.

     

    El artículo explica que la localización es el proceso que define dónde puede desarrollarse nueva infraestructura energética y que, en la práctica, muchos gobiernos locales controlan normas de zonificación y uso del suelo que terminan habilitando o bloqueando proyectos. Un análisis citado indica que 37 estados permiten a autoridades locales fijar estándares de localización para parques solares y eólicos, ya sea de forma exclusiva o condicionada. Esas normas pueden referirse a ubicación, ruido, altura y otros criterios que deben cumplirse para obtener permisos. El problema es que varias jurisdicciones han endurecido o pausado nuevas instalaciones, incluso prohibiéndolas temporalmente. WRI insiste en que el tema dejó de ser técnico para convertirse en un obstáculo crítico y crecientemente conflictivo, alimentado por desafíos sociales e institucionales además de los regulatorios.

     

    La salida propuesta no es ignorar a las comunidades, sino construir nuevas estrategias de capacidad local, transparencia y beneficios compartidos. El instituto sostiene que el equilibrio consiste en asegurar que la energía limpia se construya y, al mismo tiempo, que las comunidades anfitrionas perciban beneficios reales.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.wri.org/insights/clean-energy-restrictive-siting-laws

  • El laberinto regulatorio ESG ya no se simplifica solo

    El laberinto regulatorio ESG ya no se simplifica solo

    ESG Dive, en contenido patrocinado por Datamaran, presenta el cumplimiento regulatorio ESG como un rompecabezas de miles de piezas que las compañías globales deben resolver a diario. El artículo resume una paradoja que atraviesa hoy a los equipos corporativos: en algunos frentes el alcance regulatorio parece reducirse o simplificarse, pero el horizonte de expectativas de inversionistas, mercados y otras partes interesadas continúa ampliándose. Según el análisis citado, la presión regulatoria sobre asuntos ambientales, sociales y de gobernanza aumentó con fuerza entre 2024 y 2025 y no da señales de revertirse en 2026. Las reglas sobre clima y emisiones, reportes de sostenibilidad, inteligencia artificial, debida diligencia en derechos humanos y economía circular avanzan simultáneamente en jurisdicciones que no necesariamente convergen entre sí.

     

    El texto resalta que para multinacionales el problema no es solo el volumen de normas, sino su fragmentación. El paquete ómnibus europeo puede haber simplificado algunos aspectos en el papel, pero para grupos empresariales grandes concentró presión regulatoria en vez de aliviarla. A eso se suma la transposición desigual de la directiva europea de reporte corporativo de sostenibilidad, la curva de adopción de normas internacionales y expectativas divergentes de mercados de capital. Frente a ese contexto, muchas organizaciones siguen monitoreando el cambio regulatorio con métodos pensados para una era más simple: boletines, asesores externos y esfuerzos internos no escalables. Datamaran identificó que 83% de los líderes de sostenibilidad encuestados considera el cambio regulatorio como la principal fuerza externa que moldea su estrategia.

     

    La lectura de convergencia es que el cumplimiento ESG dejó de ser un apéndice reputacional y se transformó en una capacidad organizacional intensiva en información, coordinación y criterio estratégico. La complejidad no se resuelve acumulando normas, sino conectando monitoreo regulatorio, finanzas, reporte corporativo, datos y toma de decisiones. Para empresas con cadenas globales, la carga está menos en producir un reporte y más en navegar contradicciones, velocidades distintas y expectativas cruzadas entre reguladores, inversionistas y sociedad.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.esgdive.com/spons/the-thousand-piece-puzzle-how-global-companies-are-managing-todays-esg-re/818460/

  • Minerales críticos exigen minería digital y licencia social

    Minerales críticos exigen minería digital y licencia social

    BID Invest afirma que el liderazgo global en minerales críticos no se definirá únicamente por la abundancia de reservas, sino por productividad, sostenibilidad y velocidad de innovación. En su lectura, América Latina y el Caribe cuenta con una posición estratégica por su disponibilidad de cobre, litio, níquel y plata, insumos esenciales para baterías, vehículos eléctricos, paneles solares y una amplia gama de tecnologías digitales. Sin embargo, la región no capturará automáticamente ese valor. El artículo plantea que la demanda global por minerales críticos podría más que duplicarse hacia 2030 y cuadruplicarse hacia 2050, pero aprovechar ese auge requiere acelerar inversión en tecnologías avanzadas y en minería inteligente. La oportunidad económica es significativa: el informe citado estima un mercado de minerales energéticos superior a 154 mil millones de dólares para la región.

     

    El corazón del planteamiento está en la industria 4.0 aplicada a minería. Inteligencia artificial, automatización, internet de las cosas, gemelos digitales y cadena de bloques aparecen como tecnologías capaces de reducir costos, mejorar seguridad operativa y hacer explotables depósitos más complejos. La digitalización, según BID Invest, fortalece competitividad e incrementa confianza de inversionistas al elevar trazabilidad, control y eficiencia. Pero el artículo insiste en que la innovación técnica no basta. Debe ir de la mano de estrategias efectivas de relacionamiento comunitario, transparencia y participación temprana. Esos componentes se presentan como pilares para sostener legitimidad ambiental y social del sector. En otras palabras, la mina del futuro no solo necesita sensores y analítica; también necesita mecanismos creíbles para distribuir beneficios, reducir conflictividad y construir licencia social para operar.

     

    La importancia para la agenda de convergencia es evidente. Los minerales críticos conectan transición energética, política industrial, geopolítica, digitalización y desarrollo territorial. La región compite hoy tanto por innovación y legitimidad como por reservas minerales. La región compite hoy tanto por innovación y legitimidad como por reservas minerales.

    Para leer más ingrese a:

    https://idbinvest.org/es/blog/energia/minerales-criticos-en-america-latina-y-el-caribe-acelerar-la-inversion-en-tecnologias

  • La basura urbana ya produce calor, datos y kilovatios

    La basura urbana ya produce calor, datos y kilovatios

    Andina Link plantea que en algunas ciudades la basura dejó de ser un residuo problemático para convertirse en insumo energético y componente de una gestión urbana más sofisticada. El artículo se concentra en las plantas modernas de incineración o valorización energética, y subraya la distancia tecnológica y regulatoria que las separa de las instalaciones altamente contaminantes de los años setenta y ochenta. En Alemania, por ejemplo, cita una caída de emisiones de dioxinas desde unos 400 gramos anuales equivalentes tóxicos en instalaciones antiguas a menos de 0,5 gramos hoy, pese a que la capacidad instalada se duplicó. El salto se atribuye a regulación dura y reinvención completa del proceso. La directiva europea de emisiones industriales fija temperaturas mínimas de combustión, tiempos de residencia de gases, monitoreo continuo de 16 contaminantes y umbrales extremadamente bajos para dioxinas.

     

    La descripción técnica es precisa. Los residuos se descargan en fosos cerrados con presión negativa para evitar salida de olores, una grúa mezcla el material y lo introduce a hornos de parrilla móvil donde la temperatura oscila entre 850 y 1.100 grados. Los gases calientes pasan a una caldera que produce vapor sobrecalentado por encima de 440 grados y 70 bares de presión, suficiente para mover turbinas y generar electricidad. Cada tonelada de residuo urbano puede rendir entre 500 y 700 kilovatios hora, y cuando además se aprovecha el calor para calefacción urbana la eficiencia total del sistema puede alcanzar entre 80 y 90 por ciento. Antes de llegar a la chimenea, los gases atraviesan reducción catalítica selectiva y lavadores que eliminan óxidos de nitrógeno, dioxinas, ácidos y otros contaminantes.

    La conexión con ciudades inteligentes es más profunda que la simple recuperación energética. El texto muestra que la gestión de residuos pasó a ser una combinación de control ambiental estricto, eficiencia térmica, sensórica y operación industrial avanzada.

    Para leer más ingrese a:

    La basura inteligente en las Smartcities

  • México prueba medidores que hablan con el celular

    México prueba medidores que hablan con el celular

    Infobae reporta que la Comisión Federal de Electricidad de México desarrolla medidores con conectividad Bluetooth capaces de dialogar con asistentes virtuales y dispositivos inteligentes del hogar. El objetivo visible es dar al usuario acceso a información de consumo, saldo y patrones de gasto desde el celular o mediante comandos de voz. Pero el alcance va más allá de la interfaz doméstica: la empresa también podría realizar lecturas, cortes y reconexiones de manera remota, sin enviar personal al domicilio, incluso en edificios donde el acceso al equipo es complejo. El proyecto aún está en fase de desarrollo y planeación, sin fecha oficial de despliegue masivo, pero encaja claramente dentro de una estrategia de modernización digital de la red de distribución orientada a mejorar eficiencia operativa y control sobre el sistema.

     

    La arquitectura propuesta tiene varios elementos llamativos. Por un lado, acerca el medidor al ecosistema de casa inteligente, permitiendo al usuario observar consumo en tiempo real y tomar decisiones para optimizar el gasto. Por otro, fortalece la automatización del operador, que podría ejecutar acciones de servicio a distancia y reducir dependencia de visitas técnicas para procesos rutinarios. Adicionalmente, expertos técnicos citados por el medio señalan que cada medidor podría funcionar como punto de comunicación para otros equipos cercanos, robusteciendo la red de intercambio de datos. Esa misma lógica contribuiría a dificultar manipulaciones y conexiones ilegales, conocidas en México como “diablitos”, y a reducir errores de facturación asociados con lecturas manuales o estimaciones. El cambio, por tanto, mezcla conveniencia, eficiencia administrativa y combate de pérdidas no técnicas.

     

    La relevancia para el sector eléctrico latinoamericano es amplia. Un medidor conectado ya no es solo un instrumento de facturación; se convierte en interfaz entre operador y usuario, en sensor distribuido y en plataforma para automatizar decisiones operativas. Si ese tipo de equipos se masifica, puede mejorar calidad de datos, acortar tiempos de atención, facilitar nuevos esquemas tarifarios y dar más transparencia al consumidor.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.infobae.com/mexico/2026/04/29/cfe-lanza-oficialmente-los-medidores-con-conexion-al-celular-para-monitorear-tu-consumo-en-vivo-cuando-obtendras-el-tuyo/

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Descripción del semáforo tecnológico

Los documentos se clasifican en varios colores tipo semáforo tecnológico que indican el nivel de implementación de la tecnología en el país

Tecnología en investigación que no ha sido estudiado o reglamentado por entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera focal y se encuentra en estudio por parte de las entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera escalable y se encuentran políticas y regulaciones focales establecidas.

La tecnología se aplica a través de servicios  y se encuentran políticas y regulaciones transversales establecidas.

La tecnología se aplica de manera generalizada  y se tiene un despliegue masivo de esta.

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