Autor: DIFUSIÓN COLOMBIA INTELIGENTE

  • Milán revela nueva ruta para coordinar flexibilidad DER

    Milán revela nueva ruta para coordinar flexibilidad DER

    CIGRE presenta un caso aplicado en Italia que aborda uno de los problemas más sensibles de la transición eléctrica: cómo coordinar al operador de transmisión y al operador de distribución cuando la flexibilidad disponible se encuentra cada vez más aguas abajo, en recursos energéticos distribuidos conectados a redes de media y baja tensión. El artículo parte de un diagnóstico claro. El sistema fue concebido con flujos unidireccionales y una gestión vertical, pero la descarbonización y la penetración creciente de recursos distribuidos están alterando esa lógica y dificultando la superación de restricciones técnicas. Aun así, fotovoltaicos, eólicos, cogeneración, puntos de carga con vehículo a red y baterías podrían prestar servicios al sistema si se agregan de forma adecuada y si existe una coordinación efectiva entre ambas capas operativas. 

     

    El aporte principal del trabajo, desarrollado con participación de Terna y Unareti, es un modelo sencillo de coordinación que permite resolver restricciones sin intercambiar información sensible. Además, introduce una metodología para analizar flexibilidad agregada distribuida según curvas de capacidad aguas abajo de subestaciones primarias del operador de distribución, con utilidad para la planeación de corto y mediano plazo. El algoritmo accede a una base limitada de datos no sensibles y, mediante enfoques estadísticos, estima la flexibilidad disponible en cada subestación primaria. Esa estimación luego se usa para estudiar la disponibilidad de flexibilidad en el área de Milán bajo un escenario de mediano plazo. El texto también resume los retos de coordinación: balance del sistema, mayor complejidad por comportamiento estocástico de renovables y gestión de congestión en topologías más malladas de alta tensión frente a redes radiales de menor tensión. La importancia del caso está en que no se queda en redes de prueba, sino que trabaja sobre una red real. Para operadores, reguladores y planificadores, el mensaje es que la coordinación TSO-DSO puede avanzar sin exigir cesión plena de datos sensibles, siempre que existan metodologías robustas para mapear capacidad flexible aguas abajo.

    Para leer más ingrese a:

    https://electra.cigre.org/345-april-2026/one-grid/estimating-mv/lv-der-flexibility-for-enhanced-tso-dso-coordination-insights-from-an-italian-real-world-case-study.html

  • Electrificar puede recortar miles en gasto energético

    Electrificar puede recortar miles en gasto energético

    EPRI replantea la discusión sobre asequibilidad energética al recordar que el gasto de un hogar no debe medirse únicamente por la factura de electricidad. El artículo explica que, para el hogar promedio en Estados Unidos, la gasolina sigue siendo el mayor gasto energético, aunque muchas familias no lo perciban de esa manera porque lo pagan en compras dispersas y no en un recibo mensual. A partir de esa observación, el documento Energy Wallet reúne electricidad, gas natural, combustibles para calefacción, gasolina, carga pública de vehículos eléctricos y costo amortizado de sistemas solares residenciales para construir una visión más completa del presupuesto energético doméstico. Esa mirada es la base para evaluar cómo cambia el gasto total cuando la electricidad gana participación en transporte, climatización y otros usos. 

     

    El análisis usa bases de datos estatales de energía y proyecciones del modelo US-REGEN hasta 2050, bajo escenarios con y sin continuidad de políticas federales de apoyo y con distintos precios de combustibles. La conclusión central es que el aumento de la participación de la electricidad no necesariamente empeora la asequibilidad. Un hogar puede enfrentar una cuenta eléctrica más alta y, sin embargo, ahorrar miles de dólares en su gasto energético agregado si reemplaza consumo de gasolina y equipos térmicos menos eficientes por tecnologías eléctricas más eficientes. 

     

     

    El artículo también resalta que este entendimiento es útil para utilities y reguladores porque incide en planeación de crecimiento de demanda, diseño tarifario, incentivos y programas dirigidos a sostener asequibilidad durante la transición. La relevancia para el sistema eléctrico está en que electrificación y asequibilidad no deben analizarse como fuerzas opuestas. Si se mide bien la canasta completa de energía, la electrificación puede convertirse en una herramienta de ahorro, no solo de descarbonización. Esa lectura cambia la forma de medir asequibilidad durante la transición. Esa lectura cambia la forma de medir asequibilidad durante la transición.

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    How Electrification Could Save Households Thousands Despite Rising Electric Bills

  • Europa aterriza la flexibilidad más allá del discurso

    Europa aterriza la flexibilidad más allá del discurso

    La Florence School of Regulation plantea que la flexibilidad dejó de ser una expresión amplia usada en debates energéticos y pasó a convertirse en una categoría técnica y regulatoria que necesita definiciones operativas. El artículo explica que el avance simultáneo de renovables variables y la electrificación de usos finales como calefacción y transporte está alterando la forma tradicional en que opera el sistema eléctrico europeo. En ese contexto, la flexibilidad aparece como una capacidad indispensable para integrar generación intermitente, sostener confiabilidad y gestionar congestiones. El aporte principal del texto consiste en ordenar una conversación que en Europa se había vuelto frecuente, pero también ambigua. La reforma del diseño del mercado eléctrico y la metodología de evaluación de necesidades introducen un marco más preciso para distinguir qué tipo de flexibilidad se requiere y con qué propósito. 

     

    El análisis separa dos grandes grupos. Por un lado, las necesidades de flexibilidad de red, entendidas como la capacidad de ajustarse a la disponibilidad de la infraestructura para prevenir o resolver congestión y problemas de tensión en distintos horizontes temporales. Por otro, las necesidades de flexibilidad del sistema, asociadas con la capacidad de acomodar variaciones en generación y consumo dentro de los marcos de mercado relevantes. Estas últimas se desagregan en tres componentes: integración de renovables, necesidades de rampa por cambios en la carga residual bajo pronóstico perfecto y necesidades de corto plazo ligadas a desviaciones inesperadas, como indisponibilidades o fallas. El artículo subraya que la evaluación sistemática de estas necesidades es reciente en Europa y que ese cambio metodológico tendrá efectos directos sobre objetivos nacionales indicativos y esquemas de apoyo a flexibilidad no fósil. La implicación regulatoria es importante porque desplaza la discusión desde afirmaciones generales hacia decisiones más concretas sobre cuánto, cuándo y dónde se necesita flexibilidad. También obliga a precisar el origen probable de esa capacidad: almacenamiento, respuesta de la demanda, recursos distribuidos o combinaciones entre ellos.

    Para leer más ingrese a:

    https://fsr.eui.eu/flexibility-in-power-systems-whats-there-beyond-the-buzzword/

  • Chemical content validation of recycled plastics

    Chemical content validation of recycled plastics

    A lo largo del ciclo de vida de los plásticos, la creciente incorporación de materiales reciclados ha intensificado la atención sobre su composición química y los riesgos asociados. En este contexto, los plásticos no son materiales simples, sino matrices complejas que pueden contener miles de sustancias, entre ellas aditivos incorporados intencionalmente y compuestos no añadidos de forma deliberada que surgen como subproductos, contaminantes o residuos. A medida que estos materiales pasan por múltiples ciclos de uso y reciclaje, dichas sustancias pueden persistir, transformarse o incluso acumularse, lo que incrementa la incertidumbre sobre sus efectos en la salud humana y el medio ambiente. Al mismo tiempo, el aumento proyectado en la producción y el consumo global de plásticos, junto con las bajas tasas actuales de reciclaje, plantea tensiones entre la necesidad de avanzar hacia una economía circular y la garantía de seguridad química en los materiales secundarios.

    En ese sentido, los procesos de reciclaje, tanto mecánicos como emergentes tecnologías químicas, enfrentan limitaciones estructurales vinculadas a la heterogeneidad de los residuos, la presencia de contaminantes y las dificultades técnicas para eliminar sustancias indeseadas. Mientras el reciclaje mecánico depende de flujos relativamente puros y homogéneos, los residuos mezclados o degradados reducen la calidad del material recuperado, lo que deriva en aplicaciones de menor valor o en su eliminación. Por otra parte, tecnologías como la despolimerización o la purificación por solventes ofrecen alternativas prometedoras, aunque todavía presentan costos elevados y desafíos ambientales. Paralelamente, la presencia de contaminantes provenientes del uso previo —como ftalatos, bisfenoles o residuos de productos químicos— evidencia que la contaminación no solo se origina en la producción, sino también en las etapas de uso y gestión de residuos, lo que complejiza aún más el control de calidad del material reciclado.

    Frente a esta complejidad, se han desarrollado múltiples estándares, certificaciones y herramientas analíticas orientadas a mejorar la trazabilidad, la calidad y la seguridad de los plásticos reciclados. Sin embargo, estos marcos presentan importantes vacíos, dado que muchos se centran en el contenido reciclado o en la trazabilidad sin establecer requisitos detallados sobre la composición química. Además, aunque existen técnicas avanzadas de análisis —como cromatografía, espectrometría o espectroscopía— capaces de identificar una amplia gama de sustancias, ninguna de ellas por sí sola permite detectar todos los compuestos presentes. Por ello, se requiere la combinación de métodos dirigidos y no dirigidos, lo que implica mayores costos, tiempo y capacidades técnicas. A esto se suman barreras económicas, debido a la inversión necesaria en infraestructura y personal especializado, así como desafíos regulatorios, dado que no existen estándares internacionales plenamente armonizados que definan requisitos integrales para el análisis químico de plásticos reciclados.

    Por lo tanto, avanzar hacia sistemas de reciclaje seguros y eficientes exige un enfoque integral que abarque desde el diseño de los productos hasta la gestión final de los residuos. Por un lado, resulta necesario simplificar la composición química de los plásticos y restringir el uso de sustancias problemáticas desde etapas tempranas, lo que facilitaría su reciclabilidad y reduciría riesgos. Por otro, mejorar la transparencia mediante mecanismos como pasaportes de productos o sistemas de información armonizados permitiría un mejor seguimiento de los materiales a lo largo de la cadena de valor. Asimismo, el fortalecimiento de la separación en origen, el desarrollo de tecnologías avanzadas y la creación de incentivos económicos pueden contribuir a mejorar la calidad de los flujos reciclados. Todo esto debe complementarse con investigación colaborativa y bases de datos compartidas que amplíen el conocimiento sobre sustancias presentes en plásticos. En última instancia, la toma de decisiones requiere equilibrar beneficios y riesgos mediante análisis que integren dimensiones científicas, económicas y sociales, reconociendo las incertidumbres existentes y la necesidad de construir sistemas más seguros y sostenibles.

    Por otra parte, la validación del contenido químico en plásticos reciclados implica reconocer que estos materiales pueden contener una gran diversidad de sustancias, algunas de ellas potencialmente peligrosas, cuya identificación resulta compleja debido a limitaciones técnicas y a la falta de información a lo largo de la cadena de valor. A medida que los residuos plásticos se recolectan, procesan y transforman, se introducen contaminantes provenientes de su uso previo, así como nuevos compuestos generados durante el reciclaje. Aunque existen estándares y certificaciones que promueven la trazabilidad y el contenido reciclado, muchos no exigen análisis químicos exhaustivos, lo que deja vacíos en la evaluación de riesgos. Al mismo tiempo, las técnicas analíticas disponibles requieren combinar múltiples métodos para lograr resultados confiables, lo que incrementa costos y dificulta su aplicación a gran escala. Ante este panorama, se plantea la necesidad de fortalecer la transparencia, desarrollar normas internacionales más consistentes y promover el diseño de plásticos más seguros desde su origen, de modo que sea posible avanzar hacia una economía circular que no comprometa la salud ni el medio ambiente.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.oecd.org/en/publications/chemical-content-validation-of-recycled-plastics_7c862db6-en.html

    https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2026/04/chemical-content-validation-of-recycled-plastics_989dd186/7c862db6-en.pdf

  • Pay Transparency in Progress Valuing Jobs, Closing Gender Pay Gaps

    Pay Transparency in Progress Valuing Jobs, Closing Gender Pay Gaps

    El avance en la reducción de las brechas salariales de género ha sido persistente pero lento, lo que evidencia la profundidad de las desigualdades estructurales en los mercados laborales. A pesar de mejoras graduales durante las últimas décadas, las mujeres continúan percibiendo ingresos inferiores a los de los hombres, incluso cuando trabajan a tiempo completo, lo que refleja no solo diferencias en salarios directos sino también trayectorias laborales marcadas por interrupciones, segregación ocupacional y responsabilidades de cuidado no remunerado. Estas desigualdades se acumulan a lo largo del ciclo de vida, afectando el acceso a oportunidades, la seguridad económica en la vejez y la autonomía financiera. Al mismo tiempo, esta situación representa una ineficiencia económica significativa, al subutilizar el talento disponible y limitar el potencial productivo de las economías.

    Frente a este panorama, han surgido herramientas orientadas a mejorar la equidad salarial mediante el acceso a información más clara y comparable. La transparencia salarial se posiciona como un mecanismo que permite visibilizar diferencias injustificadas, facilitando tanto la acción institucional como la negociación individual o colectiva. En este contexto, la evaluación de puestos con criterios objetivos y neutrales al género adquiere especial relevancia, dado que permite comparar trabajos distintos pero de igual valor en función de habilidades, esfuerzo, responsabilidad y condiciones laborales. No obstante, estos sistemas no son automáticamente imparciales; pueden reproducir sesgos si no se diseñan cuidadosamente, especialmente al subestimar competencias asociadas a ocupaciones feminizadas. Por ello, su implementación requiere metodologías rigurosas, criterios transparentes y supervisión adecuada para evitar distorsiones en la valoración del trabajo.

    A medida que estas herramientas se han difundido, los países han comenzado a desarrollar marcos normativos más robustos, especialmente en lo relativo a la divulgación de brechas salariales dentro de las empresas. La obligación de reportar estas diferencias está en expansión y se perfila como una práctica cada vez más común, con variaciones importantes en cuanto a cobertura, contenido y mecanismos de cumplimiento. En muchos casos, estas políticas incluyen no solo la medición de brechas, sino también la exigencia de auditorías internas y la adopción de medidas correctivas cuando se identifican desigualdades. Asimismo, se han incorporado iniciativas que promueven la transparencia desde etapas tempranas del empleo, como la divulgación de rangos salariales en ofertas laborales, con el objetivo de reducir asimetrías de información desde el inicio de la relación laboral. Sin embargo, la efectividad de estas medidas depende en gran medida de su diseño, de la claridad en las obligaciones y de la capacidad institucional para supervisar su cumplimiento.

    Por otra parte, aunque la evidencia disponible sugiere que la transparencia puede contribuir a reducir las brechas salariales, los resultados son heterogéneos y dependen de múltiples factores. Las experiencias más exitosas suelen estar asociadas a esquemas que combinan divulgación pública, participación de terceros y mecanismos de seguimiento, lo que genera incentivos reputacionales y presión social sobre las empresas. En contraste, sistemas con menor visibilidad o sin exigencias de acción tienden a mostrar impactos limitados. Además, existen riesgos potenciales, como la compresión salarial o el traslado de desigualdades hacia componentes menos visibles de la remuneración. En este sentido, aunque la transparencia aporta herramientas valiosas para identificar y abordar disparidades, no puede por sí sola transformar las causas profundas de la desigualdad, como la distribución desigual del trabajo de cuidados o los sesgos en la progresión profesional. De ahí que su implementación deba articularse con políticas más amplias que promuevan cambios estructurales en el mercado laboral y en la sociedad.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.oecd.org/en/publications/pay-transparency-in-progress_121f268d-en.html

    https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2026/04/pay-transparency-in-progress_74817da8/121f268d-en.pdf

  • Caribbean Development Dynamics 2026 Investing in Sustainable and Resilient Development

    Caribbean Development Dynamics 2026 Investing in Sustainable and Resilient Development

    El desarrollo de los países del Caribe se configura dentro de un entorno marcado por tensiones estructurales persistentes, donde conviven ventajas estratégicas con limitaciones profundas. Por un lado, la región dispone de activos relevantes como capital natural, inserción en mercados globales y sectores dinámicos vinculados a servicios; sin embargo, estas fortalezas se ven contrarrestadas por economías de pequeña escala, baja diversificación productiva y una exposición elevada a choques externos, especialmente de origen climático. La frecuencia e intensidad de eventos extremos ha aumentado de forma significativa en las últimas décadas, generando impactos económicos recurrentes que deterioran las capacidades fiscales y productivas. A esto se suma un crecimiento potencial moderado, asociado a niveles reducidos de productividad y a una estructura económica concentrada, donde el turismo domina ampliamente las exportaciones de servicios y, en algunos casos, los recursos naturales condicionan la dinámica de bienes. Al mismo tiempo, la deuda pública mantiene niveles elevados en gran parte de los países, lo que restringe el margen de acción estatal y limita la capacidad de respuesta frente a crisis. En el plano social, la persistencia de pobreza, desigualdad e informalidad laboral refleja debilidades estructurales que afectan la inclusión y reducen la resiliencia de los hogares ante perturbaciones económicas.

    En este contexto, la inversión adquiere un rol determinante como mecanismo para transformar las condiciones de desarrollo, aunque su comportamiento reciente evidencia importantes limitaciones. Si bien el volumen total de inversión ha mostrado un incremento en relación con el producto interno bruto, su composición revela una fuerte dependencia de flujos externos y de proyectos de corto plazo, muchos de ellos vinculados a procesos de reconstrucción tras desastres. Esta dinámica reduce la sostenibilidad del crecimiento y dificulta la consolidación de capacidades productivas de largo plazo. El sector privado concentra la mayor proporción de la inversión, mientras que la inversión pública, particularmente en infraestructura, permanece por debajo de lo requerido para cerrar brechas estructurales. A su vez, los mercados financieros domésticos presentan un desarrollo limitado, lo que restringe la movilización de capital interno hacia proyectos de gran escala. Bajo estas condiciones, la inversión extranjera directa emerge como una fuente relevante de financiamiento, con una participación destacada en sectores de servicios y, en algunos países, en industrias extractivas. Además de su contribución en términos de capital, este tipo de inversión genera efectos positivos asociados a transferencia tecnológica, mejora en la calidad del empleo y fortalecimiento de capacidades productivas. No obstante, su concentración sectorial y geográfica plantea desafíos en términos de diversificación económica y equidad territorial.

    Frente a estas dinámicas, la construcción de un modelo de desarrollo resiliente y sostenible exige reconfigurar las estrategias de inversión y financiamiento. La incorporación sistemática de criterios de resiliencia en la planificación de infraestructura y en la toma de decisiones económicas resulta necesaria para mitigar riesgos y proteger activos frente a eventos climáticos. Asimismo, la promoción de sectores con potencial estratégico, como energías renovables, economía azul, turismo sostenible, transformación digital y sistemas alimentarios sostenibles, permite articular crecimiento económico con sostenibilidad ambiental. De forma complementaria, el fortalecimiento institucional y la mejora en la calidad de los sistemas estadísticos contribuyen a una gestión más eficiente de los recursos y a una mejor preparación de proyectos. En el ámbito financiero, la ampliación de las fuentes de financiamiento se vuelve indispensable, combinando recursos domésticos, participación del sector privado y flujos internacionales. La innovación en instrumentos financieros, incluyendo bonos temáticos y mecanismos de canje de deuda vinculados a objetivos ambientales, abre nuevas oportunidades para movilizar recursos en condiciones más favorables. A su vez, la cooperación regional y el desarrollo de plataformas comunes facilitan economías de escala y reducen costos de implementación. Bajo este enfoque, el fortalecimiento de capacidades fiscales, la racionalización de incentivos tributarios y la diversificación de ingresos públicos se convierten en elementos centrales para sostener una agenda de inversión ambiciosa que permita superar las restricciones estructurales y avanzar hacia trayectorias de desarrollo más estables y sostenibles.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.oecd.org/en/publications/caribbean-development-dynamics-2026_5c92507d-en.html

    https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2026/02/caribbean-development-dynamics-2026_f2a57eab/5c92507d-en.pdf

  • Navigating Social Assistance: Insights and Experiences of Public Housing Residents in Kuala Lumpur, Malaysia

    Navigating Social Assistance: Insights and Experiences of Public Housing Residents in Kuala Lumpur, Malaysia

    Las experiencias de los hogares de bajos ingresos en Kuala Lumpur evidencian una tensión persistente entre la amplia oferta de programas de asistencia social y la capacidad real de los potenciales beneficiarios para acceder a ellos. Aunque existe un entramado institucional robusto con múltiples iniciativas orientadas a mitigar la pobreza y sostener a los hogares ante choques económicos, la fragmentación del sistema y la diversidad de criterios de elegibilidad generan un entorno difícil de navegar. Esta complejidad se traduce en barreras prácticas que van desde la falta de información clara hasta dificultades en los procesos de registro, lo que termina excluyendo a personas que, aun cumpliendo los requisitos, no logran completar exitosamente las solicitudes. A esto se suman limitaciones estructurales como la interoperabilidad insuficiente entre bases de datos gubernamentales, lo cual dificulta la identificación eficiente de beneficiarios y la verificación de su situación socioeconómica.

    A nivel operativo, las dificultades se intensifican en las etapas iniciales del acceso, particularmente en el registro y la evaluación de elegibilidad. La dependencia de plataformas digitales introduce una brecha significativa para adultos mayores o personas con baja alfabetización, quienes enfrentan obstáculos tanto tecnológicos como lingüísticos. Incluso cuando existen canales presenciales, los procesos suelen ser repetitivos, demandantes en tiempo y poco transparentes en términos de retroalimentación. La ausencia de explicaciones claras ante rechazos o suspensiones de beneficios incrementa la desconfianza y desincentiva nuevos intentos de aplicación. Además, ciertas reglas de elegibilidad rígidas, como la exclusión automática por registros empresariales sin considerar la situación económica real, reflejan limitaciones en el diseño que afectan negativamente a poblaciones vulnerables en contextos cambiantes, como enfermedad o pérdida de ingresos.

    En cuanto al impacto de la asistencia, se observa que, aunque los beneficiarios reconocen su utilidad para aliviar parcialmente la carga financiera, los montos resultan insuficientes frente al aumento sostenido del costo de vida. Los recursos se destinan principalmente a cubrir necesidades básicas como alimentación, transporte, servicios públicos, salud y educación, lo que evidencia su rol como complemento más que como solución integral. La gestión del gasto dentro del hogar recae frecuentemente en mujeres, lo que introduce dinámicas internas relevantes, especialmente en contextos donde la transferencia se asigna al jefe del hogar y no necesariamente se distribuye equitativamente. Al mismo tiempo, los hogares recurren a estrategias adicionales como apoyo familiar, reducción del consumo o trabajos informales para compensar la insuficiencia de la ayuda, lo que refleja una resiliencia adaptativa, aunque con costos en bienestar.

    Por otra parte, los mecanismos de atención a quejas y retroalimentación presentan una utilización limitada, influenciada tanto por el desconocimiento como por la percepción de ineficacia. La falta de respuesta en canales como líneas telefónicas o plataformas digitales, junto con la necesidad de múltiples visitas presenciales, contribuye a una sensación de desatención institucional. A pesar de ello, la percepción general hacia la asistencia social se mantiene moderadamente positiva, sustentada en la idea de que cualquier apoyo es preferible a la ausencia total de ayuda. Sin embargo, persiste una comprensión incompleta de los programas disponibles, sus condiciones y beneficios, lo que sugiere la necesidad de fortalecer las estrategias de comunicación y simplificar la arquitectura del sistema. En este contexto, las recomendaciones de los propios beneficiarios apuntan hacia mejoras en la difusión, mayor claridad en los procesos, ajustes en los criterios de elegibilidad y un incremento en los montos otorgados, con el fin de lograr un sistema más accesible, coherente y alineado con las condiciones reales de los hogares vulnerables.

    Para leer más ingrese a:

    https://openknowledge.worldbank.org/entities/publication/d84bf939-ddfb-43d9-95f4-5b3d9cfc9aa5

    https://openknowledge.worldbank.org/server/api/core/bitstreams/7a8c0433-fe29-4a43-b5d2-ac2ca3ac6796/content

  • Growth in the New Economy: Towards a Blueprint

    Growth in the New Economy: Towards a Blueprint

    La nueva economía está siendo moldeada por una serie de transformaciones estructurales profundas que incluyen el rápido avance de tecnologías como la inteligencia artificial, cambios en la geopolítica global, altos niveles de deuda, y transiciones demográficas y ambientales. Estas dinámicas están redefiniendo los modelos tradicionales de crecimiento, generando tanto riesgos como oportunidades que requieren un enfoque flexible y renovado para fomentar la prosperidad económica. Las estrategias de crecimiento deben considerar un equilibrio entre la potenciación de la productividad y el capital humano, impulso tecnológico, y el fortalecimiento de capacidades nacionales y cooperación internacional. El desarrollo tecnológico no solo redefine la creación de valor, sino que también presenta retos relacionados con la desigualdad y la redistribución, mientras que la colaboración global enfrenta tensiones entre integración y autosuficiencia para mitigar dependencias y aumentar la resiliencia económica.

    Asimismo, los entornos comerciales y el rol del Estado están renovándose bajo la presión de desafíos macroeconómicos y demandas sociales cambiantes. Instituciones robustas, infraestructura de calidad, y estabilidad macroeconómica continúan siendo elementos esenciales que sostienen el desarrollo económico; sin embargo, estos deben adaptarse a un contexto de creciente incertidumbre. Se observa un debate sobre el tamaño y alcance del gobierno, que oscila entre un enfoque más regulador y otro orientado a la intervención activa en mercados para acelerar la transformación económica. Este balance influye no solo en la asignación de recursos, sino también en la confianza de los actores privados y públicos. Igualmente, la gestión de niveles crecientes de deuda pública en un entorno de crecimiento moderado exige decisiones cuidadosas que ponderan entre disciplina fiscal y mecanismos que permitan inversiones necesarias para la transición y modernización económica.

    El enfoque en la sostenibilidad se convierte en un elemento inseparable del desarrollo económico futuro, dado que la recuperación ambiental y el crecimiento deben avanzar simultáneamente para asegurar bienestar duradero. Las estrategias verdes implican tomar en cuenta los costos sociales y económicos para lograr una transición justa y eficiente. Surgen enfoques que enfatizan la inversión como motor de innovación y competitividad limpia, mientras que otros priorizan la internalización de costos ambientales mediante regulaciones y precios, lo que puede afectar la dinámica de crecimiento en el corto plazo pero contribuir a la responsabilidad y resiliencia a largo plazo. Además, factores demográficos y geoeconómicos configuran escenarios muy variados para diferentes regiones, con impactos desiguales que demandan respuestas personalizadas para aprovechar ventajas y mitigar fricciones en el sistema económico global. Por medio de análisis y perspectivas de empresarios internacionales, se vislumbran tendencias hacia un crecimiento más diversificado y marcado por la importancia de la inversión privada y la demanda externa, en un marco que aún requiere consolidación de políticas públicas fuertes y sostenibles.

    Esta transformación del paisaje económico implica el abandono de métodos convencionales en favor de un modelo ágil que integre tecnología, políticas sólidas, y colaboración estratégica entre actores nacionales e internacionales. La manera en que se equilibren estos elementos determinará las trayectorias de prosperidad y la capacidad para atender las demandas sociales y ambientales emergentes. Crear caminos sostenibles de crecimiento exige no solo aprovechar innovaciones y fortalezas productivas, sino también gestionar adecuadamente las tensiones inherentes entre globalización y autosuficiencia, inversión y regulación, así como crecimiento económico y preservación ambiental. En definitiva, la nueva economía presenta un reto complejo que requiere adaptabilidad estratégica junto con un compromiso decidido hacia una prosperidad profunda y compartida.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.weforum.org/publications/growth-in-the-new-economy-towards-a-blueprint/

    https://reports.weforum.org/docs/WEF_Growth_in_the_New_Economy_Towards_a_Blueprint_2026.pdf

  • Western Gateway Communities EV Charging Needs Assessment: Identifying Needs and Opportunities for Electric Vehicle Charging in Gateway Communities of the Intermountain West

    Western Gateway Communities EV Charging Needs Assessment: Identifying Needs and Opportunities for Electric Vehicle Charging in Gateway Communities of the Intermountain West

    El crecimiento acelerado de la adopción de vehículos eléctricos (VE) ha impulsado la necesidad de desarrollar infraestructura adecuada de carga especialmente en comunidades ubicadas en rutas escénicas y áreas turísticas. Estas localidades buscan adaptarse para atender tanto a residentes como a visitantes, fomentando un turismo sostenible y promoviendo el desarrollo económico. Esta adaptación conlleva una serie de retos que deben manejarse con conocimiento profundo de las particularidades locales, debido a que las condiciones en áreas rurales difieren considerablemente de las urbanas, donde la infraestructura está más desarrollada. La experiencia compartida por diversas comunidades del oeste estadounidense revela que la capacidad de la red eléctrica, la financiación para mejoras, y la comunicación efectiva con los proveedores de energía, son temas recurrentes que afectan la implementación exitosa de estaciones de carga.

    Además, las innovaciones tecnológicas ofrecen soluciones para las limitaciones en la red eléctrica, tales como sistemas de almacenamiento energético local y esquemas de distribución de carga dinámica que permiten optimizar los recursos existentes. La coordinación entre gobiernos estatales, municipales, y organizaciones comunitarias resulta imprescindible para diseñar planes que contemplen las necesidades específicas de cada región. El desarrollo de capacidades técnicas, desde la formación de primeros respondedores hasta la capacitación especializada para técnicos de instalación y mantenimiento, contribuye a garantizar tanto la seguridad como la confiabilidad del sistema. Por otro lado, la percepción y aceptación de la infraestructura en la comunidad, incluyendo la armonización entre las demandas de residentes y turistas, influye significativamente en la efectividad y sostenibilidad de los proyectos.

    En términos de implementación, la evaluación temprana de la capacidad eléctrica disponible permite planificar de manera eficiente y evitar obstáculos posteriores en el proceso. Los incentivos financieros dirigidos no solo a la instalación de cargadores, sino también a las actualizaciones de infraestructura eléctrica necesaria, facilitan la viabilidad de los proyectos en zonas con restricciones. Paralelamente, la simplificación de procesos burocráticos como permisos y conexiones acelera el despliegue de estaciones. La estrategia debe incluir además campañas de concientización que involucren a comunidades, empresas locales y turistas para fomentar el uso adecuado y promover los beneficios económicos asociados. Resulta asimismo importante dar seguimiento a los equipos existentes para actualizar y mantener su funcionalidad conforme evolucionan los estándares de la tecnología de carga.

    Así, se propone la creación de planes detallados y específicos para cada comunidad, considerando factores como el transporte multimodal, la resiliencia energética, y las modalidades de movilidad emergentes. El enfoque integral impulsa un desarrollo equilibrado que atienda tanto los objetivos ambientales como las necesidades sociales y económicas. Finalmente, avanza la colaboración de coaliciones regionales dedicadas a la electrificación del transporte, que brindan soporte y recursos útiles para complementar los esfuerzos estatales y locales, asegurando que el despliegue de infraestructura responda a las particularidades culturales, geográficas y económicas de cada área. Estas acciones conjuntas allanan el camino hacia un futuro de movilidad más limpio, eficiente y adaptable a contextos diversos.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.naseo.org/Data/Sites/1/documents/publications/ChargeWest-Full-Report-Gateway-Needs-Assessment-2026.pdf

  • Hydrogen sector impact on power grid: Production/storage/transport

    Hydrogen sector impact on power grid: Production/storage/transport

    La evolución hacia una economía basada en el hidrógeno transforma profundamente la planificación y operación del sistema eléctrico, impulsando una integración estrecha entre producción, almacenamiento y transporte de energía. La electrificación de la producción de hidrógeno mediante electrolizadores incrementa sustancialmente la demanda de electricidad, lo que hace imprescindible repensar la expansión y desarrollo de las redes de transmisión y distribución. Esto conlleva la necesidad de una planificación coordinada, considerando la localización estratégica de los electrolizadores y su influencia en la infraestructura eléctrica existente. Con la incorporación masiva de electrolizadores, que pueden operar de manera flexible, se abre la posibilidad de que estos dispositivos ofrezcan servicios a la red, no solo como consumidores sino también como recursos con capacidad para aliviar congestiones y contribuir a la regulación de voltaje y frecuencia. Por lo cual, la flexibilidad descendente o ascendente se reconceptualiza para permitir un mejor balance entre generación renovable variable y cargas eléctricas, contribuyendo a la estabilidad y seguridad del suministro.

    Conjuntamente, el almacenamiento de hidrógeno emerge como un elemento distintivo en la configuración energética futura. Se destacan métodos diversos, desde el almacenamiento físico en forma comprimida, liquificada o criogénica, hasta técnicas de almacenamiento químico y en materiales avanzados. La capacidad de almacenar grandes volúmenes de hidrógeno durante períodos extendidos permite mitigar desbalances estacionales entre generación renovable y demanda, facilitando una tradición energética estable y eficiente. Empero, la distribución geográfica de recursos geológicos aptos, como cavernas salinas, condiciona la implantación y dimensiones del almacenamiento subterráneo, lo que reclama una planificación integrada que contemple tanto los sitios de producción, demanda y transporte. La coexistencia y posible reconversión de infraestructuras de gas existentes para el manejo de mezclas con hidrógeno representa una vía para optimizar inversiones y acelerar la transición, si bien exige avances en normalización técnica y adaptaciones en equipos finales para asegurar su función y durabilidad.

    La interacción entre el sector eléctrico y el de hidrógeno se complementa con el desarrollo de mercados y marcos regulatorios que favorezcan la creación de cadenas de valor estables y eficientes. La implementación de redes de transporte dedicadas y de mercado para el hidrógeno es indispensable para facilitar el comercio transfronterizo y la liquidez del sector, lo que estructurará la economía del hidrógeno a nivel regional y global. Sin embargo, el diseño de mecanismos de precios efectivos y la certificación uniforme del hidrógeno limpio son retos que requieren coordinación internacional y armonización normativa. Por lo tanto, la gestión integrada que abarca desde la generación, la red eléctrica, el almacenamiento hasta el transporte y regulación de mercado resulta imprescindible para maximizar los beneficios del hidrógeno en la descarbonización y fortalecer la resiliencia del sistema energético hacia un futuro más sostenible.

    La incorporación del hidrógeno en el sistema energético transforma la concepción tradicional de la red eléctrica, dado que obliga a manejar dinámicas complejas de suministro y demanda. Las inversiones en infraestructura van más allá de los electrolizadores, incluyendo líneas de transporte de hidrógeno, almacenamiento estratégico y una reorganización del sistema de mercado. Al flexibilizar la operación de los electrolizadores y permitir almacenamiento duradero, se mejora la integración de energías renovables variables, posibilitando la reducción de variabilidad y fomentando una mayor autonomía energética. Por último, políticas proactivas y regulaciones específicas serán necesarias para fomentar un ecosistema que incentive la inversión y facilite la convergencia multisectorial, fortaleciendo el papel del hidrógeno en la transición energética global.

    Para leer más ingrese a:

    https://iea-isgan.org/hydrogen-sector-impact-on-power-grid-production-storage-transport/ 

    https://iea-isgan.org/wp-content/uploads/2026/03/Hydrogen-Report.pdf

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Descripción del semáforo tecnológico

Los documentos se clasifican en varios colores tipo semáforo tecnológico que indican el nivel de implementación de la tecnología en el país

Tecnología en investigación que no ha sido estudiado o reglamentado por entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera focal y se encuentra en estudio por parte de las entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera escalable y se encuentran políticas y regulaciones focales establecidas.

La tecnología se aplica a través de servicios  y se encuentran políticas y regulaciones transversales establecidas.

La tecnología se aplica de manera generalizada  y se tiene un despliegue masivo de esta.

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