Autor: DIFUSIÓN COLOMBIA INTELIGENTE

  • Modernizar marca utility ya es parte del cambio

    Modernizar marca utility ya es parte del cambio

    ICF usa el caso de PSEG para explicar por qué la modernización de marca se convirtió en una tarea estratégica para empresas de energía. El artículo parte de un cambio más profundo que un rediseño visual: utilities enfrentan nuevas tecnologías, más participación del cliente, presión por sostenibilidad, competencia por talento y expectativas más altas de reguladores, inversionistas y comunidades. En PSEG, la revisión de marca estuvo impulsada por una nueva estrategia corporativa y por metas a 2030, además de decisiones como la salida de la generación fósil y un mayor énfasis en sostenibilidad. Bajo esa premisa, la marca se define como una promesa hecha y cumplida a todos los grupos de interés, no como un simple logotipo o un recurso de mercadeo.

     

    La lección central es que la construcción de marca empieza dentro de la organización. ICF señala que la definición de una marca sólida requiere entrevistas profundas con líderes y empleados para entender cultura, motivaciones y compromisos diarios. Solo después de esa clarificación interna se debe traducir el resultado en mensajes y elementos visuales hacia afuera. Si el proceso se hace bien, el personal termina usando la nueva narrativa como una expresión clara de su función de servicio. El texto también subraya que el tema debe subir a la alta dirección, incluso si muchos ejecutivos no han sido formados para entender qué es una marca corporativa. En el caso de PSEG, la dirección de comunicaciones insistió en que el mayor reto fue educar a líderes y equipos para comprender que el ejercicio estaba ligado a evolución empresarial y cultural, no a una campaña cosmética.

     

    Aunque el artículo no trata infraestructura digital en sentido estricto, sí se relaciona con la digitalización del sector porque el vínculo entre empresa y usuario se vuelve cada vez más mediado por datos, canales digitales, programas de flexibilidad y nuevos servicios energéticos. En ese contexto, la confianza se convierte en un activo operativo.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.icf.com/insights/energy/pseg-utilities-branding-tips

  • Los drones exigen normas para crecer con seguridad

    Los drones exigen normas para crecer con seguridad

    El enfoque de IEC e-tech sobre tecnologías de drones sitúa la normalización en el centro del crecimiento de un mercado que avanza con rapidez. El adelanto visible de la publicación enfatiza que los estándares internacionales están moldeando una industria en expansión y que esa base es necesaria para asegurar seguridad, desempeño e innovación mediante colaboración global. Aunque el contenido completo del artículo no estuvo disponible en la navegación recuperada, el encuadre es suficientemente claro: el despegue comercial y operativo de drones ya no depende solo de mejores equipos o autonomía de vuelo, sino de reglas técnicas compartidas que permitan confianza entre fabricantes, operadores, autoridades y usuarios finales.

     

    El reto no es menor. Los drones combinan sistemas eléctricos, comunicaciones, control, baterías, software, navegación y, en muchos casos, integración con otros entornos digitales y físicos. Sin estándares, la industria corre el riesgo de fragmentarse entre soluciones incompatibles, requisitos desiguales y mayores incertidumbres de seguridad. La lógica de la IEC sugiere que la normalización ofrece un lenguaje técnico común para abordar desempeño, interoperabilidad, fiabilidad y seguridad funcional. Esa base ayuda a que el sector crezca sin convertir cada nueva aplicación en una excepción regulatoria o en un experimento aislado. El despliegue de drones para inspección, logística, vigilancia, agricultura o infraestructura crítica necesita justamente esa previsibilidad técnica para poder escalar con menos fricción.

     

    Para el sector energético, el tema es especialmente relevante porque los drones ya forman parte de la digitalización de activos, inspección de líneas, subestaciones, instalaciones renovables y zonas de difícil acceso. A medida que más empresas los incorporen en operación y mantenimiento, aumentará la necesidad de criterios comunes sobre desempeño, calidad de datos, interfaces de comunicación y seguridad de los equipos. El artículo apunta a esa convergencia entre innovación y reglas. En términos regulatorios, la discusión deja de centrarse únicamente en permisos de vuelo y entra en el terreno de cómo se estandariza una tecnología que se vuelve infraestructura operativa.

    Para leer más ingrese a:

    https://etech.iec.ch/issue/2026-02/what-standards-for-drone-tech

  • Windfall lleva flexibilidad a hogares sin techo propio

    Windfall lleva flexibilidad a hogares sin techo propio

    Energy Systems Catapult presenta a Windfall Energy como uno de los innovadores del programa GridFlex que busca resolver una exclusión estructural dentro de la transición energética. La empresa parte de una observación simple: quienes viven en pisos o en viviendas arrendadas generalmente no pueden instalar paneles solares ni baterías grandes, por lo que quedan fuera del ahorro asociado con las tecnologías limpias residenciales y continúan expuestos a tarifas altas en horas pico. Windfall plantea que esa exclusión también perjudica al sistema eléctrico, porque limita el acceso a una enorme reserva de flexibilidad distribuida. Su respuesta es una batería doméstica que se conecta a un enchufe convencional y permite almacenar energía en momentos de menor costo para luego usarla cuando la electricidad es más cara o cuando la red necesita alivio.

     

    El valor del planteamiento está en la velocidad de despliegue. A diferencia de mejoras residenciales que requieren permisos, coordinación con propietarios o instalación profesional, el equipo puede llegar por correo y empezar a operar casi de inmediato. La empresa identifica un mercado potencial de alrededor de 9 millones de hogares en el Reino Unido ubicados en pisos y viviendas en arriendo. Según su cofundador, la mayor oportunidad es precisamente combinar rapidez y escala, porque la red necesita capacidad de desplazamiento de carga en segmentos hasta ahora ignorados por los programas tradicionales. Al estar integrado con comercializadores de energía, el producto puede empezar a generar ahorro y apoyo a la red desde el primer día, lo que reduce la distancia entre innovación tecnológica y beneficio operativo real.

     

    La implicación sistémica es importante. Si miles o millones de baterías pequeñas pueden coordinarse para cargar cuando la energía es barata y descargar cuando el sistema está tensionado, se crea una nueva capa de flexibilidad accesible para consumidores sin infraestructura propia. Ese cambio puede ampliar el alcance social de la flexibilidad residencial.

    Para leer más ingrese a:

    The GridFlex innovators powering flexibility: Windfall Energy

  • IRENA liga renovables con seguridad energética duradera

    IRENA liga renovables con seguridad energética duradera

    IRENA publicó una recomendación de política que replantea la discusión sobre seguridad energética a partir del despliegue acelerado de fuentes renovables. El mensaje central es que la crisis actual demostró la fragilidad estructural de los sistemas que siguen dependiendo de combustibles fósiles importados y de mercados donde petróleo y gas definen el precio de la electricidad. Según la agencia, varios países ya están usando renovables para reducir esa exposición, desde España y Portugal hasta China, India y Pakistán. El documento recuerda que en 2025 se añadieron 692 GW de capacidad renovable a nivel mundial y que más del 85% de la nueva capacidad resulta hoy más barata que las alternativas fósiles. Además, desde 2010 el costo de la energía solar cayó 87%, el de la eólica terrestre 55% y el del almacenamiento en baterías 93%.

     

    La recomendación no se limita a una defensa general de las renovables. IRENA plantea medidas inmediatas, de mediano plazo y de largo plazo. En el corto plazo propone facilitar renovables distribuidas, apoyar financieramente su despliegue, usar campañas públicas para reducir demanda, acelerar tarifas horarias que permitan desplazar consumo hacia horas de alta oferta renovable, impulsar medidas fiscales para electrificación y llevar minirredes solares con baterías a zonas remotas o con red débil. En el mediano plazo sugiere acelerar proyectos de red y generación renovable, reforzar almacenamiento, ampliar medidas del lado de la demanda y adaptar la política a inflación y presiones sobre cadenas de suministro. En el largo plazo pide marcos claros para atraer inversión, integrar la electrificación en la planificación nacional, fortalecer cadenas de suministro nacionales y vincular apoyos a combustibles fósiles con metas renovables.

     

    La relevancia para el sistema eléctrico es doble. Primero, porque el concepto de seguridad energética se aleja del abastecimiento fósil y se acerca a la capacidad de cada país para producir energía doméstica menos expuesta a choques geopolíticos.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.irena.org/News/pressreleases/2026/Apr/Moving-from-Energy-Crisis-to-Energy-Security-with-Renewables

  • Minnesota aprueba VPP con 200 MW en baterías

    Minnesota aprueba VPP con 200 MW en baterías

    La Comisión de Servicios Públicos de Minnesota aprobó la segunda fase del programa Capacity*Connect de Xcel Energy, una planta virtual basada en baterías distribuidas de propiedad de la empresa. El esquema permitirá desplegar hasta 200 MW de almacenamiento entre 2026 y 2028, con unidades de entre 1 MW y 3 MW instaladas en puntos estratégicos de la red de distribución, como negocios locales y organizaciones sin ánimo de lucro. Xcel ejecutará el despliegue con Sparkfund y lo presenta como una forma de atender el aumento de la demanda, mejorar la confiabilidad, aprovechar mejor la infraestructura existente y generar empleo local. El regulador mantuvo la escala completa propuesta por la empresa, aunque ordenó una evaluación intermedia cuando se alcancen 50 MW y estableció un presupuesto total de 430 millones de dólares.

     

    El aspecto más sensible del caso es el modelo de propiedad. Grupos de energía limpia y asociaciones solares sostuvieron que Minnesota perdió una oportunidad para abrir el programa a desarrolladores independientes y apalancar capital privado. Según esos actores, trasladar el riesgo de inversión a los usuarios regulados puede resultar menos eficiente que un esquema competitivo. Aun así, la decisión incluyó salvaguardas relevantes: informes periódicos de avance, una evaluación integral independiente, un plan para medir ahorros y beneficios de red dentro de 180 días, y la obligación de cuantificar el valor de los recursos energéticos distribuidos dentro del plan integrado de distribución. También se pidió a Xcel explorar si las lecciones de su piloto detrás del medidor en Colorado son aplicables en Minnesota.

     

    El valor de este programa va más allá de las baterías. La aprobación convierte a Minnesota en un laboratorio regulatorio sobre cómo integrar almacenamiento distribuido dentro de una lógica de planta virtual con control de la empresa de servicios públicos. La evidencia requerida por el regulador será determinante para evaluar su costo-beneficio.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.utilitydive.com/news/minnesota-approves-xcels-controversial-utility-owned-virtual-power-plant/816673/

  • Energy Efficiency in China’s Buildings Sector: Policy opportunities

    Energy Efficiency in China’s Buildings Sector: Policy opportunities

    El sector de edificaciones en China representa aproximadamente el 20% del consumo final total de energía del país, con una demanda que creció a una tasa promedio de casi el 3% anual entre 2010 y 2023. Este crecimiento ha estado impulsado por transformaciones demográficas profundas: la tasa de urbanización pasó del 37,7% en 2001 al 66,2% en 2023, lo que desencadenó una expansión masiva del parque edificado urbano y, con ello, una mayor demanda de servicios energéticos como calefacción, refrigeración y electrodomésticos. A pesar de que China logró una reducción promedio anual de la intensidad energética primaria de casi el 4% entre 2010 y 2019, el sector edificios ha avanzado más lentamente que la industria. No obstante, el país ha consolidado avances notables en electrificación: en 2024, la electricidad representó el 47% del consumo energético en edificaciones, frente al 22% registrado en 2010, una tasa de electrificación aproximadamente cinco veces superior al promedio global. Paralelamente, el uso de combustibles sólidos, principalmente carbón, cayó del 52% al 13% en el mismo período, lo que tiene implicaciones directas para la reducción de emisiones y la calidad del aire.

    La base regulatoria sobre la que China ha construido sus avances en eficiencia energética en edificios es extensa y ha evolucionado durante décadas. Los primeros códigos residenciales datan de 1986, y desde 2005 los códigos de construcción son de cumplimiento obligatorio para todos los tipos de edificios. El código más reciente, GB 55015-2021, incorpora no solo requisitos de materiales y proceso constructivo, sino también gestión operacional postconstrucción y divulgación de consumos energéticos y emisiones de carbono. A estos códigos se suman los estándares mínimos de desempeño energético (MEPS, por sus siglas en inglés), que cubren más de 40 electrodomésticos y componentes industriales, así como la Etiqueta de Energía de China, con la que el país fue pionero en integrar un código QR para informar a los consumidores sobre consumo, reparación y reciclaje de productos. Programas de modernización también han tenido alcance considerable: al cierre de 2015, más de 990 millones de metros cuadrados de edificios residenciales en zonas de calefacción del norte habían sido objeto de reformas de eficiencia energética, con ahorros estimados en aproximadamente 0,2 exajulios anuales. Sin embargo, el andamiaje regulatorio existente todavía presenta vacíos, entre ellos la ausencia de estándares mínimos de desempeño de alcance nacional para edificios existentes que no realicen reformas mayores, lo que limita el alcance de las mejoras sobre el parque edificado más antiguo.

    Frente a ese vacío, existe un potencial técnico considerable para avanzar. Estimaciones basadas en la herramienta de análisis de la Agencia Internacional de Energía (AIE) indican que si se implementaran simultáneamente todas las medidas de retrofitting de mayor rendimiento disponibles en el mercado, el consumo energético del parque urbano residencial, público y comercial construido entre 1995 y 2010 podría reducirse hasta en un 65%, equivalente a aproximadamente 8.000 petajulios, cifra que supera en un 50% el consumo final total de Francia en 2023. Las mejoras en sistemas de calefacción y en sistemas HVAC (calefacción, ventilación y aire acondicionado) concentran el mayor potencial de ahorro, con reducciones del 39% y el 53% respectivamente. Aprovechar este potencial requiere, sin embargo, ir más allá de los incentivos existentes y articular un conjunto de políticas que combine regulación, información e incentivos financieros. Entre las oportunidades más concretas se encuentran la ampliación obligatoria de los certificados de desempeño energético a todos los tipos de edificios, el desarrollo de planes maestros de modernización a escala provincial y municipal, la introducción de financiamiento vinculado al desempeño energético verificado, la expansión de los sistemas de gestión energética en edificios (BEMS), y la integración de proyectos de modernización en el mercado nacional de carbono (ETS) para que los propietarios puedan monetizar las reducciones de emisiones certificadas.

    Todo lo anterior converge hacia un escenario en el que la eficiencia energética en edificaciones deja de ser un objetivo sectorial aislado para convertirse en un eje articulador de las metas climáticas más amplias de China: alcanzar el pico de emisiones de carbono antes de 2030 y la neutralidad de carbono antes de 2060. Dados el peso del sector en el consumo total de energía del país y la desaceleración prevista en la construcción de nuevos edificios, las próximas décadas estarán marcadas por la necesidad de transformar el parque existente. El desafío no es solo técnico o financiero, sino también de gobernanza: coordinar a propietarios, comités de vecinos, empresas administradoras, gobiernos locales y entidades financieras en torno a objetivos comunes de largo plazo será tan determinante como el propio desarrollo tecnológico.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.iea.org/reports/energy-efficiency-in-china-s-buildings-sector

    https://iea.blob.core.windows.net/assets/4f4d0e97-9ff2-4e13-a96a-f41e7a49ed40/EnergyEfficiencyinChinasBuildingsSector.pdf

  • State of Energy Policy 2026

    State of Energy Policy 2026

    El panorama energético global en 2025 estuvo marcado por una acumulación de perturbaciones sin precedentes que redefinieron las prioridades de los gobiernos. Las disrupciones en las cadenas de suministro tras la pandemia de Covid-19, la invasión rusa de Ucrania, las restricciones comerciales sobre minerales críticos, las temperaturas extremas y los conflictos que afectan a grandes proveedores de energía se sucedieron como ondas de choque durante los últimos cinco años. Estos eventos reactivaron preocupaciones de seguridad energética de larga data y expusieron nuevas vulnerabilidades sistémicas. En respuesta, se desencadenó un período excepcionalmente activo de formulación de políticas energéticas, comparable en intensidad a las respuestas que siguieron a las crisis del petróleo de los años setenta. Hoy, medidas de emergencia para gestionar perturbaciones en el suministro de petróleo y gas están legalmente vigentes en 60 países, y naciones que representan el 95% de las importaciones mundiales de petróleo han adoptado legislación de reservas estratégicas. El conflicto en Medio Oriente, cuya escalada durante 2026 llevó a la decisión colectiva del 11 de marzo de liberar 400 millones de barriles de reservas de emergencia de la Agencia Internacional de Energía (AIE), demostró que los fundamentos institucionales construidos desde los años setenta han fortalecido la capacidad de respuesta, aunque ningún país permanece completamente blindado.

    En términos fiscales, el gasto gubernamental en energía se duplicó entre 2019 y 2025, alcanzando aproximadamente 405.000 millones de dólares anuales, equivalentes al 1,4% del gasto público total. Este incremento estuvo impulsado en gran medida por las medidas de asequibilidad adoptadas durante la crisis energética de 2022, que desembolsaron alrededor de 220.000 millones de dólares en subsidios a hogares, aproximadamente diez veces los niveles previos a la crisis. Sin embargo, este auge no estuvo exento de ineficiencias: solo el 25% de las intervenciones de corto plazo se dirigió a los hogares más vulnerables, lo que aumentó la presión sobre las cuentas nacionales. A pesar de las revisiones presupuestarias de 2025, que redujeron el gasto energético proyectado en unos 110.000 millones de dólares anuales respecto a estimaciones anteriores, gracias en parte a la derogación de créditos fiscales en Estados Unidos y al fin del instrumento europeo de recuperación, los niveles de gasto siguen siendo considerablemente superiores a los de la década pasada. Este panorama refleja una tensión estructural entre la necesidad de sostener la transición energética y las restricciones fiscales que enfrentan los gobiernos en un entorno de alta volatilidad.

    En paralelo a las tensiones financieras, la regulación de la eficiencia energética experimentó en 2025 su primera caída histórica en cobertura y exigencia desde que se establecieran los primeros estándares mínimos de desempeño energético en la década de 1970. Las reformas regulatorias del año, especialmente las promovidas por Estados Unidos a través de la llamada Ley One Big Beautiful Bill, relajaron normas de economía de combustible para vehículos de pasajeros y eliminaron penalidades corporativas relacionadas con el consumo promedio de flotillas. Estas modificaciones afectaron aproximadamente a un quinto de los usos finales cubiertos por estándares de eficiencia a nivel mundial. Además, la Unión Europea retrasó el cumplimiento de sus normas de emisiones para vehículos nuevos y postergó la implementación del Sistema de Comercio de Emisiones 2 del año 2027 al 2028. Si se proyectan estos cambios hacia 2030, la cobertura y exigencia global de los estándares habrían crecido un 50% sin las medidas de retroceso; con ellas, el crecimiento esperado se reduce al 30%. Esta tendencia, aunque justificada en algunos casos por la presión sobre el costo de vida y la competitividad industrial, expone a consumidores y empresas a una mayor vulnerabilidad ante futuras oscilaciones en los precios de la energía.

    Frente a este retroceso normativo, los compromisos climáticos globales tampoco ofrecen una señal más ambiciosa. Al 27 de marzo de 2026, más de 130 países habían presentado nuevas contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC) en el marco del Acuerdo de París, con la mayoría estableciendo metas para 2035. No obstante, el ritmo de mitigación que implican estas nuevas NDC no supera al de la ronda anterior presentada en Glasgow. De cumplirse los compromisos incondicionales, las emisiones energéticas globales seguirían creciendo un 0,4% anual hasta 2035, y solo descenderían un 0,3% de cumplirse además los compromisos condicionales. Esto representa una desaceleración respecto a las tendencias históricas, pero también un retroceso frente a la ambición que habían señalado las NDC de 2021. Con 65 países aún sin presentar sus nuevas metas y con Estados Unidos retirado del Acuerdo de París desde enero de 2026, el escenario climático para el sector energético apunta a un período de transición más lento y complejo del que se había anticipado, en el que la urgencia geopolítica y la presión sobre los costos continúan dominando la agenda sobre los objetivos de sostenibilidad a largo plazo.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.iea.org/reports/state-of-energy-policy-2026

    https://iea.blob.core.windows.net/assets/130be844-3b4b-4e2e-b6f4-0f217929e9ae/StateofEnergyPolicy2026.pdf

  • Solar Under Storm III: Updated best practices for resilient ground-mount PV systems with hurricane exposure

    Solar Under Storm III: Updated best practices for resilient ground-mount PV systems with hurricane exposure

    La energía solar fotovoltaica es hoy la fuente de generación eléctrica de más rápido crecimiento en el mundo, con más de 500 gigavatios instalados solo en 2024. En el Caribe esta tendencia es especialmente pronunciada: El 90% de las empresas eléctricas de la región generan o despachan energía solar como parte de su mix de generación, y varias islas operan con más del 90% de energía solar, respaldada por baterías de ion de litio. Sin embargo, esta expansión acelerada coexiste con una amenaza geográfica permanente: los huracanes. La temporada de 2017, con Irma, Harvey y María, expuso de manera brutal tanto las vulnerabilidades como las posibilidades del sector, algunos sistemas en las Islas Vírgenes Británicas, Turks y Caicos y Puerto Rico sobrevivieron con vientos sostenidos de más de 290 kilómetros por hora, mientras que otros en las mismas zonas colapsaron por completo. Lo que distinguió a los sistemas supervivientes de los que fallaron no fue el azar ni la intensidad del viento, sino decisiones específicas de diseño, ingeniería e instalación tomadas mucho antes de que llegara la tormenta.

    Partiendo de ese punto de inflexión histórico, y enriquecido por la investigación de campo de tres instalaciones de paneles en tierra impactadas por el huracán Beryl en julio de 2024, el huracán categoría 5 más temprano registrado en el Atlántico Norte, el informe Solar Under Storm III actualiza y profundiza un conjunto de prácticas recomendadas para hacer más resilientes los sistemas fotovoltaicos de montaje en tierra. Las inspecciones en Carriacou, Union Island y Mayreau, todas en las Granadinas, revelaron un contraste revelador: La instalación de Mayreau había sido construida siguiendo los estándares previos de Solar Under Storm, con postes de doble fundación, pernos pasantes con hardware resistente a la vibración y bajo ángulo de inclinación. Su subestructura resistió completamente el embate del huracán, cada poste, corriente y conexión se mantuvo en su lugar. No obstante, aproximadamente el 70% de los módulos fallaron en los orificios del marco por fatiga de baja frecuencia cíclica, un modo de falla que no había sido documentado en ediciones anteriores. Este hallazgo ilustra con precisión la lógica del informe: fortalecer los eslabones débiles identificados en tormentas anteriores inevitablemente revela el siguiente eslabón más frágil de la cadena. Las instalaciones en Carriacou y Union Island, por su parte, mostraron los patrones ya conocidos de falla (clips de sujeción compartidos, tornillos autoperforantes, rieles de aluminio tipo T, falta de soporte lateral), modos que en Carriacou fueron responsables de más del 50% del daño al sistema.

    De estos hallazgos se desprenden recomendaciones técnicas organizadas en dos categorías: especificaciones y colaboración. En cuanto a las especificaciones, se exige el uso de módulos de alta carga (4.000 Pa de resistencia a la elevación), ingeniería estructural conforme a la norma ASCE 7 con cálculos sellados por ingeniero y ajustados a las condiciones específicas del sitio, incluyendo el factor topográfico Kzt que amplifica las presiones del viento en terrenos con pendiente o crestas, un aspecto frecuentemente omitido en los cálculos estándar. Tanto en Union como en Carriacou, la topografía circundante sugería valores de Kzt superiores a 1, lo que habría incrementado significativamente las cargas de diseño reales. Adicionalmente, se recomienda el uso de pernos pasantes con tuercas de seguridad tipo Nyloc en lugar de clips superiores compartidos, la sustitución total de tornillos autoperforantes, y la incorporación de placas de respaldo especializadas (como el StormPlate™) que distribuyen la carga de manera uniforme sobre el marco del módulo, incrementando la resistencia a la fatiga cíclica hasta 450 veces respecto a las arandelas redondas convencionales. También se desaconsejan los seguidores solares en zonas con vientos de categoría 3 o superior, y se recomienda hardware diseñado para 25 años de exposición a la corrosión marina. En la dimensión colaborativa, el llamado es a que fabricantes de módulos y estructuras realicen pruebas estáticas y dinámicas representativas de vientos de 290 kilómetros por hora, superiores al estándar actual de categoría 5, y que el sector construya una comunidad internacional de aprendizaje compartido entre instaladores, ingenieros, reguladores y propietarios de sistemas expuestos a vientos extremos.

    Subyacente a todas estas recomendaciones hay una premisa que atraviesa el análisis de cabo a rabo: La resiliencia energética de las islas no puede separarse de la resiliencia física de las instalaciones solares. A medida que las comunidades insulares se vuelven más dependientes del sol para su electricidad cotidiana, proteger esas infraestructuras frente a los mismos fenómenos climáticos que justifican la transición energética deja de ser una opción técnica y se convierte en una condición estructural de la soberanía energética. Construir bien desde el principio, con ingeniería rigurosa, materiales adecuados y supervisión de calidad en obra, es lo que determina si los paneles solares siguen generando energía al día siguiente del huracán o se convierten en escombros voladores que amplifican el daño.

    Para leer más ingrese a:

    https://rmi.org/insight/solar-under-storm-hub/

    https://rmi.org/wp-content/uploads/dlm_uploads/2025/06/rmi-june-2025_islands-solar-under-storm-III.pdf

  • Clean Energy Transitions Programme 2025

    Clean Energy Transitions Programme 2025

    El Programa de Transiciones de Energía Limpia (CETP) de la Agencia Internacional de Energía (AIE) representa uno de los esfuerzos más ambiciosos y articulados de cooperación energética multilateral en la actualidad. Fundado en 2017, su razón de ser es acortar la distancia entre el análisis técnico y la acción concreta en materia de política energética, especialmente en economías emergentes y en desarrollo. Para ello, opera bajo tres pilares interdependientes: el apoyo directo a las transiciones nacionales, el fortalecimiento de la coordinación multilateral y la producción de análisis e información a escala global. Durante 2025, el programa respaldó casi 350 reuniones bilaterales de alto nivel con tomadores de decisiones, más de 700 talleres e intercambios técnicos con cerca de 13.000 participantes, 26 eventos de formación de capacidades con más de 1.700 profesionales de política energética, y publicó o mejoró más de 200 informes, documentos de política y productos de datos.

    La magnitud de esas cifras cobra sentido al examinar la naturaleza de los desafíos que el CETP aborda en cada región. En India, el trabajo se concentró en acelerar la integración de energías renovables (el país alcanzó el 50% de capacidad instalada proveniente de fuentes no fósiles antes de lo proyectado) y en establecer marcos de colaboración sobre minerales críticos y eficiencia energética en edificios, industria y transporte. En Indonesia, el programa apoyó el desarrollo de estándares ambiciosos de economía de combustible para camiones pesados y marcos regulatorios para emisiones mineras, además de respaldar el financiamiento de 6 GW de almacenamiento energético. En Brasil, la AIE publicó una revisión de política energética a solicitud del gobierno, contribuyó al lanzamiento del Compromiso Belém 4x, orientado a cuadruplicar la producción de combustibles sostenibles, y apoyó la Plataforma de Inversión Brasil para escalar la inversión en energía limpia; estos logros se reflejaron en la solicitud formal de Brasil para ingresar como país miembro de la AIE en 2025. Más al norte, en África Subsahariana, la región con mayor participación presupuestaria dentro del Pilar I, el CETP financió revisiones de política energética en Etiopía, Kenia y Mozambique, y avanzó en la planificación de inversiones para cocción limpia en Kenia y Sudáfrica, un tema que también escaló hacia el G20 con la aprobación del Plan Voluntario de Acción de Inversión en Infraestructura. En Oriente Medio y Norte de África, el trabajo incluyó evaluaciones de resiliencia climática y apoyo a políticas de reducción de emisiones de metano en Argelia, Egipto, Iraq y Libia.

    Estas intervenciones nacionales no operan de manera aislada, sino que se retroalimentan permanentemente con los otros dos pilares del programa. Bajo el Pilar II, el CETP canalizó los hallazgos analíticos hacia foros multilaterales como el G7, el G20 y la COP, contribuyendo a construir el momentum político necesario para que los compromisos globales, como los acordados en la COP28 de triplicar la capacidad renovable y duplicar el ritmo de mejoras en eficiencia energética para 2030, se traduzcan en revisiones concretas de los planes nacionales de clima y energía. El apoyo a la Presidencia brasileña de la COP30 y el trabajo de seguimiento de las contribuciones determinadas a nivel nacional constituyeron dos de las líneas más intensas de este pilar. Mientras tanto, el Pilar III sostuvo el rigor técnico de toda la operación: la digitalización de sistemas energéticos, la reducción de emisiones de metano, con el Global Methane Tracker como herramienta central, el análisis de minerales críticos y la producción de datos estadísticos para 156 países y 35 agregados regionales mantuvieron la base de evidencia que alimenta tanto el diálogo global como las decisiones de política interna en los países socios.

    Todo este andamiaje se sostiene, finalmente, con un financiamiento basado en contribuciones voluntarias de 16 donantes entre gobiernos, organismos internacionales y fundaciones privadas. El gasto del CETP ascendió a aproximadamente 24 millones de euros en 2025, un incremento del 5% respecto al año anterior, con el 66% del presupuesto concentrado en el Pilar I, el 22% en el Pilar III y el 12% restante en el Pilar II. El contenido del programa alcanzó más de 6,5 millones de vistas en la página web de la AIE entre 2022 y 2025, con usuarios provenientes de todos los continentes, y su boletín mensual sumó 260.000 suscriptores al inicio de 2026. Lo que estos datos ilustran, en conjunto con los avances sustantivos de política energética en cada región, es que el CETP ha logrado posicionarse no solo como un mecanismo de transferencia técnica, sino como un catalizador sistémico de la transición energética global: un programa que convierte análisis en acción, diálogo en compromisos y compromisos en resultados verificables sobre el terreno.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.iea.org/reports/clean-energy-transitions-programme-2025

    https://iea.blob.core.windows.net/assets/bdc0c6cd-be46-4bd5-a592-dc2d7c6f6db0/CETPAnnualReport2025.pdf

  • Estadísticas de capacidad renovable 2026

    Estadísticas de capacidad renovable 2026

    La expansión de la infraestructura energética global ha experimentado una transformación sin precedentes durante el pasado ciclo anual, consolidando a las fuentes renovables como el componente predominante de la nueva capacidad eléctrica en todo el mundo. Al cierre de 2025, el inventario mundial de estas tecnologías registró un incremento de 692 gigavatios (GW), lo que representa una ampliación del 15,5% respecto al periodo anterior. Este dinamismo ha permitido que las alternativas sustentables alcancen el 49% del total de la potencia instalada en el planeta, aportando el 85,6% de todas las nuevas adiciones realizadas en el sistema. El impulso detrás de estas cifras se encuentra principalmente en el notable desempeño de las tecnologías solares y eólicas, las cuales demuestran una competitividad económica que supera de manera constante a las opciones térmicas convencionales, estableciendo marcas históricas que redefinen la trayectoria de la matriz energética internacional hacia un modelo menos dependiente del carbono.

    Como consecuencia de este flujo constante de inversión y desarrollo, la tecnología solar fotovoltaica se ha posicionado como el motor principal de la transición, siendo responsable de casi tres cuartas partes de las nuevas instalaciones con un récord de 510 GW añadidos en solo doce meses. Por su parte, la industria eólica contribuyó significativamente con 159 GW adicionales, reforzando la tendencia hacia una diversificación que mitiga los riesgos asociados a la volatilidad de los precios de los combustibles fósiles. No obstante, a pesar de tales logros volumétricos, persisten condiciones técnicas que demandan atención para asegurar que estas fuentes se conviertan en el pilar definitivo del suministro, especialmente en lo relativo a la modernización de las redes de transmisión y la optimización de los sistemas de almacenamiento. Este crecimiento masivo resalta la importancia de gestionar la variabilidad intrínseca de los flujos naturales, buscando una integración que garantice la estabilidad operativa de los sistemas eléctricos nacionales a largo plazo, sin descuidar la resiliencia climática de las infraestructuras existentes.

    Aunado a lo anterior, es posible identificar disparidades geográficas marcadas en la distribución de estos avances, puesto que el progreso se concentra en polos económicos específicos que cuentan con marcos regulatorios robustos. China, Estados Unidos y la Unión Europea concentraron una gran parte de la nueva capacidad, sumando entre ellos 550 GW, lo que equivale al 79,5% de toda la potencia instalada durante el ejercicio de 2025. En contraste, regiones como África representaron únicamente el 1,6% de las adiciones mundiales, a pesar de haber alcanzado un hito interno relevante con un aumento del 15,9% impulsado por naciones como Sudáfrica, Egipto y Etiopía. Asimismo, el Oriente Medio exhibió el crecimiento porcentual más robusto con un 28,9%, bajo el liderazgo de Arabia Saudita, mientras que los pequeños estados insulares apenas comprenden el 0,2% del total global. Esta asimetría evidencia que, si bien la tecnología está disponible y es económicamente viable, el flujo de capital y la ejecución de proyectos requieren una mayor democratización para alcanzar los objetivos de sostenibilidad en todas las latitudes de manera efectiva.

    El panorama estadístico revela que la hidroelectricidad, aunque mantiene una base sólida de 1.285 GW totales, ha cedido protagonismo en términos de crecimiento frente a la solar y la eólica, añadiendo solo 7 GW en el último año. La bioenergía y la geotermia presentan avances moderados pero constantes, con incrementos de 4,4 GW y 0,2 GW respectivamente, desempeñando funciones específicas en la estabilidad de carga base para diversos mercados nacionales. La madurez alcanzada por el sector renovable sugiere que la meta de triplicar la capacidad global para 2030 es técnicamente posible, siempre que se superen los obstáculos relacionados con el financiamiento en economías emergentes y se agilicen los procesos de otorgamiento de permisos para megaproyectos. La transición no solo representa un cambio de fuente primaria, sino una reconfiguración total de la economía política de la energía, donde la descentralización y la eficiencia en el uso de los recursos naturales determinarán el éxito de las estrategias de descarbonización en las décadas venideras.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.irena.org/Publications/2026/Mar/Renewable-capacity-statistics-2026

    https://www.irena.org/-/media/Files/IRENA/Agency/Publication/2026/Mar/IRENA_DAT_RE_capacity_statistics_2026.pdf

Busca los documentos, noticias y tendencias más relevantes del sector eléctrico

Buscador de documentos
Buscador de noticias y tendencias

Banco de Información

Descripción del semáforo tecnológico

Los documentos se clasifican en varios colores tipo semáforo tecnológico que indican el nivel de implementación de la tecnología en el país

Tecnología en investigación que no ha sido estudiado o reglamentado por entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera focal y se encuentra en estudio por parte de las entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera escalable y se encuentran políticas y regulaciones focales establecidas.

La tecnología se aplica a través de servicios  y se encuentran políticas y regulaciones transversales establecidas.

La tecnología se aplica de manera generalizada  y se tiene un despliegue masivo de esta.

Para acceder a todos los documentos publicados y descargarlos ingresa aquí