Autor: DIFUSIÓN COLOMBIA INTELIGENTE

  • Large Load Disturbance Events

    Large Load Disturbance Events

    La creciente penetración de grandes cargas eléctricas, especialmente aquellas basadas en electrónica de potencia como centros de datos, minería de criptomonedas y procesos industriales avanzados, está transformando la forma en que se manifiestan y evolucionan las perturbaciones en los sistemas eléctricos. Estas cargas ya no se comportan como demandas pasivas y predecibles, sino que presentan respuestas dinámicas rápidas frente a variaciones de voltaje y frecuencia, lo que introduce nuevos riesgos para la estabilidad del sistema. En este contexto, eventos relativamente comunes, como fallas transitorias en líneas de transmisión, pueden desencadenar reducciones abruptas de consumo o desconexiones masivas, generando impactos que se amplifican a nivel sistémico. De manera análoga a lo observado históricamente con generadores, la protección individual de estas instalaciones puede derivar en efectos agregados indeseados, lo que evidencia la necesidad de replantear criterios de operación y coordinación.

    A partir de múltiples eventos registrados en distintos sistemas eléctricos, se identifican patrones consistentes en la forma en que estas cargas responden ante perturbaciones. Por un lado, los eventos de “ride-through” muestran que muchas instalaciones no logran mantenerse conectadas durante caídas de voltaje relativamente moderadas, transfiriéndose a generación de respaldo o reduciendo su demanda de forma significativa. Esta respuesta puede provocar incrementos de frecuencia y sobretensiones, afectando la integridad de equipos y elevando el riesgo de fallas en cascada. Además, la heterogeneidad en configuraciones internas y esquemas de protección genera comportamientos dispares incluso ante condiciones similares, lo que dificulta la anticipación operativa. Por otro lado, la recurrencia de eventos en diferentes regiones confirma que este fenómeno no es aislado, sino inherente a la creciente electrificación basada en electrónica de potencia.

    A su vez, emergen fenómenos asociados a oscilaciones inducidas por grandes cargas, originadas tanto por cambios rápidos en el consumo como por interacciones internas de sus sistemas de control. Estas oscilaciones pueden manifestarse en distintos rangos de frecuencia y propagarse a través de la red, afectando tanto la estabilidad electromecánica como la integridad de equipos de generación. La identificación de estos comportamientos ha requerido el uso de mediciones de alta resolución, evidenciando limitaciones en los sistemas tradicionales de monitoreo. Asimismo, la dificultad para modelar adecuadamente estas cargas ha impedido anticipar ciertos eventos, lo que resalta la necesidad de উন্নecer las herramientas de análisis dinámico y los modelos representativos.

    La integración segura de grandes cargas demanda un enfoque más riguroso en términos de regulación, monitoreo y coordinación operativa. La definición de requisitos de desempeño frente a perturbaciones, junto con la implementación de sistemas avanzados de medición, se vuelve indispensable para mejorar la observabilidad del sistema. De forma complementaria, la recopilación temprana de información durante los procesos de conexión y la colaboración entre operadores, desarrolladores y fabricantes permiten reducir la incertidumbre asociada al comportamiento de estas instalaciones. Bajo estas condiciones, la expansión de estas cargas podrá gestionarse sin comprometer la confiabilidad del sistema eléctrico, siempre que se adopten medidas que reconozcan su carácter activo y su influencia creciente en la dinámica de la red

    Para leer más ingrese a:

    https://www.esig.energy/reports-briefs/large-load-disturbance-events/

    https://www.esig.energy/wp-content/uploads/2026/03/ESIG-Large-Loads-Disturbance-Events-report-2026.pdf

  • Scaling Artificial Intelligence in Health

    Scaling Artificial Intelligence in Health

    La inteligencia artificial aplicada a la salud se presenta como una oportunidad para transformar diagnósticos, administración de sistemas, descubrimiento de fármacos y experiencias de pacientes. Sin embargo, la adopción enfrenta obstáculos derivados de infraestructuras fragmentadas, políticas no alineadas y vacíos de gobernanza. Aunque su uso administrativo ya es universal en los países de la OCDE, la escala nacional en aplicaciones clínicas como la imagen médica apenas alcanza un 10%. Esta brecha refleja tanto la falta de coordinación como la dificultad de generar confianza en tecnologías que, si bien prometen eficiencia y precisión, también plantean riesgos de privacidad, sesgos en los datos y desplazamiento laboral. Por ello, la discusión se centra en cómo avanzar hacia una adopción responsable que equilibre la rapidez del mercado con la cultura de “no hacer daño” propia del sector salud.

    Para responder a estos retos, se ha diseñado un marco de acción basado en un checklist de políticas que articula cuatro pilares: habilitadores, guardrails, compromiso social y confianza. Los habilitadores incluyen el fortalecimiento de la gobernanza de datos bajo principios FAIR, la creación de infraestructuras técnicas interoperables y el desarrollo de capacidades tanto en el personal sanitario como en los sistemas de soporte. Los guardrails buscan establecer objetivos comunes y mecanismos de supervisión que permitan medir beneficios clínicos y económicos, evitando que la innovación avance sin control. El compromiso social se traduce en la necesidad de involucrar a pacientes, profesionales y la industria en procesos educativos y deliberativos, lo que refuerza la legitimidad de las decisiones. Finalmente, la confianza se construye mediante evaluaciones éticas y marcos regulatorios que aseguren que las soluciones de IA se orienten al bienestar humano.

    La implementación de este enfoque revela avances desiguales entre países. Algunos han establecido estrategias nacionales, cuerpos de supervisión o marcos de pruebas regulatorias, mientras que otros apenas comienzan a actualizar guías de adquisición o legislación específica. La fragmentación genera costos adicionales para innovadores, especialmente pequeñas y medianas empresas, que enfrentan procesos heterogéneos de aprobación y evaluación. Además, la falta de claridad sobre cómo integrar capacidades emergentes, como sistemas adaptativos o agentic AI, ralentiza la competitividad y limita el alcance de los beneficios. En este sentido, la cooperación multilateral aparece como una vía para reducir barreras innecesarias y armonizar políticas, de modo que la innovación pueda escalar sin comprometer la seguridad ni la equidad.

    El potencial de la inteligencia artificial en salud se refleja en mejoras tangibles: diagnósticos más precisos, reducción de tiempos de espera, optimización de recursos y experiencias más humanas en la atención. Sin embargo, alcanzar estos beneficios requiere superar la disparidad entre instituciones con abundantes recursos y aquellas con limitaciones técnicas o financieras. La adopción responsable implica garantizar que la innovación llegue a todos, incluidas comunidades rurales o con baja alfabetización digital, y que se respeten principios de soberanía de datos en contextos indígenas. Así, el futuro de la IA en salud dependerá de la capacidad de articular políticas coherentes, fomentar la confianza pública y asegurar que la tecnología se despliegue con equidad, transparencia y sostenibilidad, evitando tanto los riesgos de inacción como los de una implementación apresurada.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.oecd.org/en/publications/scaling-artificial-intelligence-in-health_a436e12d-en.html

    https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2026/04/scaling-artificial-intelligence-in-health_77610b12/a436e12d-en.pdf

  • Digital Government Review of Biscay, Spain: Towards a Future‑Oriented Public Sector

    Digital Government Review of Biscay, Spain: Towards a Future‑Oriented Public Sector

    La transformación digital en Biscay se ha consolidado como un eje estratégico para modernizar la administración pública y responder a las demandas de una sociedad cada vez más conectada. El territorio cuenta con una base institucional sólida, autonomía fiscal y un ecosistema innovador que le permiten avanzar con estabilidad. Sin embargo, la necesidad de traducir estas fortalezas en resultados consistentes y escalables se hace evidente, especialmente frente al envejecimiento de la población y de la propia fuerza laboral pública. En este escenario, la resiliencia se convierte en un principio rector, pues la administración debe estar preparada para sostener la prestación de servicios y la innovación incluso en contextos de presión social y económica. De ahí que la gobernanza digital, las inversiones estratégicas y el desarrollo de talento sean pilares que requieren continuidad y adaptación constante.

    El impulso hacia un sector público orientado al futuro se refleja en la consolidación de mecanismos de coordinación institucional y en la creación de infraestructuras compartidas que garantizan coherencia en la implementación. No obstante, la participación ciudadana y de actores externos aún se encuentra limitada a ejercicios puntuales, lo que abre la oportunidad de establecer espacios formales y estables de consulta y asesoría. Al mismo tiempo, el desarrollo de competencias digitales en la administración se enfrenta al reto de una plantilla envejecida, lo que exige estrategias de aprendizaje continuo y atracción de talento especializado. La combinación de estabilidad institucional con innovación inclusiva permitirá que Biscay mantenga su liderazgo en la transformación digital y que los beneficios se extiendan a toda la población.

    La gestión de datos y la aplicación de inteligencia artificial representan otro frente decisivo. Biscay ha avanzado en la creación de un marco de gobernanza de datos con estatutos, catálogos y plataformas interoperables, además de iniciativas como la Data Academy. Estas bases permiten mejorar la toma de decisiones y abrir oportunidades para servicios más personalizados. Sin embargo, la transición de proyectos piloto hacia una adopción sistemática de la inteligencia artificial requiere un modelo de gobernanza común, guardrails éticos y mayor transparencia. La creación de inventarios públicos de sistemas de IA y la participación activa de usuarios en la retroalimentación sobre datos y servicios son pasos necesarios para reforzar la confianza y asegurar que la innovación se despliegue con legitimidad y responsabilidad.

    La apuesta por GovTech ha convertido a Biscay en un referente internacional en la colaboración con startups y emprendedores. El GovTech Lab ofrece un marco estructurado para experimentar soluciones digitales y vincular al ecosistema innovador con la administración. No obstante, para que estas iniciativas tengan impacto sostenido, es necesario integrarlas en los procesos de decisión y planificación presupuestaria, establecer rutas claras de escalamiento y adoptar modelos de contratación que reduzcan barreras para pequeñas empresas. Además, la participación en redes internacionales puede ampliar mercados y facilitar la difusión de prácticas reutilizables. Así, el futuro de la transformación digital en Biscay dependerá de su capacidad para consolidar un gobierno resiliente, inclusivo y abierto a la innovación, capaz de convertir la experimentación en resultados tangibles y sostenibles para la ciudadanía.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.oecd.org/en/publications/digital-government-review-of-biscay-spain_ab35c0ea-en.html

    https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2026/03/digital-government-review-of-biscay-spain_805d2dbc/ab35c0ea-en.pdf

  • Battle-tested power systems Resilience and preparedness for Europe’s electricity sector

    Battle-tested power systems Resilience and preparedness for Europe’s electricity sector

    La seguridad y la resiliencia del sistema eléctrico europeo enfrentan amenazas crecientes derivadas de conflictos geopolíticos y el avance de tácticas híbridas que combinan ataques físicos y cibernéticos. La experiencia ucraniana expone cómo la infraestructura energética puede ser objeto de ataques masivos y coordinados, orientados a desestabilizar el funcionamiento del sistema eléctrico y, por ende, la vida cotidiana y la defensa nacional. Dichos ataques suelen enfocarse en componentes de difícil sustitución y reparación, como transformadores principales y compresores de gas, debido a su crítica función en la cadena energética y sus prolongados tiempos de recuperación. Además, la utilización combinada de drones con alta capacidad de producción y misiles de precisión busca sobrepasar las defensas y afectar tanto las instalaciones como al personal encargado, lo cual evidencia la necesidad de contar con estrategias de protección más evolutivas y adaptadas a este panorama.

    Frente a esta realidad, la preparación y adaptación de las empresas eléctricas europeas se caracterizan por una creciente conciencia del panorama de riesgos, con un énfasis creciente en la integración de medidas de seguridad dentro de sus operaciones y procesos. En este contexto, la diversificación y digitalización del sistema energético abren oportunidades para fortalecer la resiliencia, pero también amplifican la vulnerabilidad a amenazas híbridas, en particular en la esfera cibernética. Por consiguiente, es indispensable que la gestión de riesgos incluya tanto la seguridad física como la protección digital, con una coordinación estrecha entre actores públicos y privados para enfrentar posibles contingencias, mejorar la supervisión en tiempo real y ejecutar ejercicios de preparación para responder de forma eficaz ante incidentes. La colaboración trasciende la esfera empresarial para involucrar a las autoridades nacionales y europeas, cuya función consiste en facilitar un marco normativo adecuado, promover inversiones y fomentar la cooperación intersectorial.

    Asimismo, el avance normativo impulsado desde Europa propone una arquitectura legislativa integral que perfilan un enfoque sistémico hacia la preparación y gestión del riesgo. Este marco busca no sólo establecer requisitos en materia de ciberseguridad y protección física, sino también armonizar procedimientos de evaluación de riesgo, gestión de crisis y recuperación del suministro eléctrico con un enfoque multidimensional que abarca la seguridad energética y la defensa nacional. A pesar de contar con una base sólida regulatoria, persisten disparidades en la implementación entre los Estados miembros y quedan pendientes desafíos en inversión y gobernanza, lo cual demanda acelerar esfuerzos para concretar planes de acción coordinados y sostenidos. La integración efectiva de los programas y la estandarización de criterios ayudarán a reducir fragmentaciones y potenciar la capacidad de resiliencia que requiere un sistema eléctrico moderno y complejo.

    Se plantea que la mejora continua en aspectos operativos y estructurales representa una necesidad constante, dado el carácter dinámico y multifacético de las amenazas actuales. Ello implica necesariamente reforzar el aprovisionamiento de componentes críticos y la disponibilidad de equipos de repuesto, establecer alianzas estratégicas para compartir recursos y conocimientos, así como renovar las prácticas de ciberseguridad con protocolos actualizados y formación especializada. A su vez, los gobiernos deben asumir un rol activo en la financiación y coordinación de estos esfuerzos, atendiendo a que la protección de la infraestructura energética trasciende lo sectorial y constituye un interés prioritario para la sociedad en general. La adopción de un modelo de gobernanza integrado, con vigilancia constante y ejercicios prácticos, resulta indispensable para anticipar y mitigar los efectos de eventuales ataques, manteniendo así la estabilidad de los sistemas eléctricos en escenarios adversos.

    Para leer más ingrese a:

    https://energy-security.eurelectric.org/

    https://www.eurelectric.org/wp-content/uploads/2026/02/20260212-Battle-tested-power-systems-FINAL.pdf

  • Legacy Devices and Interoperability: Developing a Scientific Strategy for Inclusion and Representation of Older Devices

    Legacy Devices and Interoperability: Developing a Scientific Strategy for Inclusion and Representation of Older Devices

    Las infraestructuras que sustentan los sistemas de energía, transporte y edificaciones conviven con dispositivos que, aunque aún operativos, han quedado tecnológicamente obsoletos, lo que plantea múltiples desafíos para su modernización. Estos equipos antiguos, denominados dispositivos legados, muestran limitaciones en mantenimiento, integración y ciberseguridad, que exceden la simple cuestión de desgaste físico. La variedad de ciclos de vida entre sectores contribuye a estos desafíos; por ejemplo, el equipamiento eléctrico puede tener una durabilidad de varias décadas, mientras que los sistemas de transporte y edificios enfrentan una degradación acelerada debido a factores ambientales. Esta disparidad en el envejecimiento de los dispositivos requiere un enfoque diferenciado en la planificación y asignación de recursos para la modernización.

    Las decisiones sobre la sustitución o actualización de estos dispositivos son influenciadas por elementos interrelacionados, tales como la escasez de componentes en la cadena de suministro, que puede generar retrasos prolongados en la obtención de piezas de repuesto, así como la degradación física y funcional de los equipos que disminuyen su confiabilidad y seguridad. Más allá de lo tangible, las nuevas tecnologías introducen características avanzadas que permiten monitoreo en tiempo real, control dinámico e integración sistémica, funcionalidades que suelen ser inaccesibles a dispositivos antiguos o compatibles únicamente a través de costosas adaptaciones. La disponibilidad o insuficiencia de financiamiento dirige el ritmo y alcance de las actualizaciones, al mismo tiempo que las percepciones públicas influyen en la prioridad que se otorga a los cambios en infraestructura, considerando aspectos como la estética o el impacto ambiental.

    La complejidad de coordinar la renovación tecnológica se multiplica cuando se examinan las interacciones entre sectores, en particular frente al auge de recursos energéticos distribuidos, vehículos eléctricos y sistemas avanzados de control en edificaciones. Estrategias orientadas a alinear planes de infraestructura entre servicios públicos, municipios y operadores de edificios permiten aprovechar sinergias y reducir inversiones innecesarias. Asimismo, la implementación de programas de incentivos orientados a promover tecnologías inteligentes aborda aspectos de equidad, facilitando que sectores vulnerables accedan a mejoras que optimicen eficiencia energética y flexibilidad de red. A su vez, las investigaciones deben concentrarse en la estandarización de protocolos seguros y compatibles, herramientas predictivas para anticipar el desgaste de equipos y modelos econó-micos integrales que consideren beneficios de resiliencia y confiabilidad. La gestión proactiva de la cadena de suministro y el establecimiento de relaciones sólidas con proveedores especializados se perfilan como prácticas esenciales para minimizar riesgos y asegurar la continuidad operativa.

    La transición desde dispositivos legados hacia infraestructuras modernas representa un cambio profundo en la operación e interacción de los sistemas de energía, transporte y edificación. La creciente integración de tecnologías digitales y la necesidad de respuestas en tiempo real amplifican las limitaciones de equipos anticuados y demandan compromisos sostenidos en inversión, innovación tecnológica y políticas que equilibren factores técnicos, económicos y sociales. Esta transformación no solo responde a la obsolescencia, sino que ofrece oportunidades para lograr niveles inéditos de eficiencia, adaptabilidad y resistencia frente a desafíos futuros, especialmente en contextos de red eléctrica distribuida y movilidad inteligente. Por ello, el entendimiento detallado de los impulsores y dinámicas de reemplazo constituye el punto de partida para diseñar rutas estratégicas que permitan avanzar hacia sistemas más capaces y sostenibles.

    Para leer más ingrese a:

    https://docs.nlr.gov/docs/fy26osti/97830.pdf

  • 2026 Global Threat: Analysis Report Analysis of the Global Network and Application Attack Trends of 2025

    2026 Global Threat: Analysis Report Analysis of the Global Network and Application Attack Trends of 2025

    Durante el año 2025, el panorama de las ciberamenazas experimentó una transformación significativa, impulsada principalmente por la convergencia de ataques distribuidos de denegación de servicio (DDoS) a gran escala y la sofisticación creciente en las ofensivas dirigidas a las capas de aplicación y API. La aparición de botnets masivos como Aisuru, capaz de alcanzar cifras récord en términos de volumen de ataque, por ejemplo, 29,7 Tbps, y la proliferación de servicios que facilitan ataques DDoS a actores con escasa experiencia técnica, generaron un aumento acelerado en la frecuencia y magnitud de estos ataques. Este cambio se tradujo en una recuperación violenta de las ofensivas basadas en la saturación del tráfico de red, especialmente con ataques UDP floods, que representaron la mitad del volumen mitigado, mientras que sectores como tecnología desplazaron a las finanzas como los más atacados, evidenciando un desplazamiento estratégico hacia infraestructuras críticas que afectan a múltiples clientes y servicios.

    La dinámica del ataque también evidenció una aceleración en la velocidad y frecuencia, provocando que la mayoría de las campañas volvieran muy breves, con ataques más contundentes concentrados en periodos inferiores a cinco minutos. Consecuentemente, la capacidad tradicional de defensa, basada en intervenciones manuales y runbooks, se volvió obsoleta debido a que la detección y mitigación requieren actuar prácticamente en tiempo real. Este fenómeno se acompaña de un auge de ataques en la capa de aplicación que explotan vulnerabilidades con mayor sofisticación, desplazan ataques SQL genéricos y aumentan considerablemente la presencia de bots maliciosos automatizados. Estos últimos, además, generan un desafío adicional al utilizar identidades falsas de asistentes de inteligencia artificial, lo cual complica la distinción entre tráfico legítimo y malicioso dentro de los sistemas online.

    Igualmente, el activismo cibernético o hacktivismo mantuvo una presencia persistente, orientándose hacia objetivos específicos relacionados con conflictos geopolíticos. Las campañas organizadas se difundieron a través de plataformas como Telegram, amplificando tanto la frecuencia de ataques como su visibilidad pública, con una concentración geográfica en Europa, Oriente Medio y Asia, apuntando mayormente a servicios gubernamentales, manufactura y hospitalidad. El avance en inteligencia artificial, mientras tanto, potenció la capacidad ofensiva al reducir la necesidad de habilidades técnicas para lanzar ataques sofisticados mediante herramientas generativas, dando lugar a la denominada “vibe hacking”, que automatiza y acelera el desarrollo y ejecución de ataques. Sin embargo, la AI también se convirtió en un objetivo, con vectores de ataque nuevos y disimulados que permiten exfiltración de información sin interacción del usuario y compromisos persistentes en agentes digitales, ampliando el alcance del daño más allá de los sistemas tradicionales.

    Ante esta complejidad, la respuesta defensiva debe transformarse radicalmente, abandonando modelos reactivos para adoptar estrategias automatizadas, escalables e inteligentes. La defensa tiene que absorber tráficos de niveles terabit sin afectar la operatividad y aplicar análisis conductuales avanzados para diferenciar el tráfico legítimo de las amenazas impersonales por inteligencia artificial y bots sofisticados. Así, el progreso del cibercrimen hacia arquitecturas autónomas y distribuidas redefine el campo de batalla digital, exigiendo que las organizaciones evolucionen rápidamente hacia infraestructuras de autodefensa capaces de responder a la agilidad y magnitud del adversario. De este modo, la principal cuestión para el futuro inmediato no solo es la persistencia de las amenazas, sino la capacidad de reacción y adaptación de los defensores que enfrentan una realidad dominada por la automatización y la inteligencia artificial maliciosa.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.radware.com/threat-analysis-report/

    https://www.radware.com/getattachment/9f6ed7dd-fc66-4b0e-a933-072642225ae0/Radware_Threat_Report_2026_RWI-6283.pdf.aspx

  • Cyber-Informed Engineering Power Generation Guide

    Cyber-Informed Engineering Power Generation Guide

    El sistema eléctrico estadounidense, reconocido como «la máquina más grande del mundo», se encuentra en una fase de transformación importante debido a la incorporación creciente de tecnologías digitales en sus procesos de generación. Este cambio implica una complejidad mayor en la gestión, operación y seguridad de la infraestructura energética, dado que los sistemas digitales pueden introducir nuevas vulnerabilidades que, de no ser atendidas desde las fases iniciales de diseño, podrían desencadenar fallos con consecuencias extendidas, incluidos apagones o daños físicos a los equipos. Frente a este escenario, la ingeniería ciberinformada emerge como un enfoque que integra directamente la seguridad digital dentro del proceso de ingeniería, permitiendo abordar posibles fallas inducidas por ataques cibernéticos con una perspectiva de diseño que mitiga los impactos en la seguridad, la confiabilidad y la operatividad del sistema.

    Esta metodología promueve la colaboración entre expertos en tecnologías operativas, ingenieros y profesionales en ciberseguridad, de modo que se puedan identificar y analizar las consecuencias derivadas de la integración de componentes digitales en distintas formas de generación, tales como gas natural, nuclear, eólica, solar e hidroeléctrica, así como en tecnologías emergentes como la bioenergía, la geotermia y el hidrógeno. La incorporación de análisis de consecuencias en las etapas tempranas permite establecer controles y protecciones físicas y digitales que evitan escenarios adversos, facilitando un diseño que favorece la resiliencia. Por ejemplo, en las plantas nucleares modernas, donde se adoptan sistemas autónomos y conexiones remotas, se requieren estrategias específicas para mantener la seguridad y la integridad operativa. En la generación renovable, se observa la necesidad de mejorar la supervisión y consenso en cuanto a medidas de seguridad, especialmente en entornos con propiedad fragmentada, lo que complica la detección de intrusiones y la respuesta ante ellas.

    Asimismo, integrar equipamientos digitales en infraestructuras existentes, tal como sucede en la modernización de centrales hidroeléctricas, conlleva desafíos adicionales para armonizar nuevas tecnologías sin comprometer la funcionalidad ni incrementar riesgos. En este sentido, la evaluación de componentes críticos, tanto digitales como físicos, y la implementación de mecanismos de degradación segura contribuyen a reducir la posibilidad de fallas catastróficas. Los sistemas de control supervisado, sensores y actuadores requieren salvaguardias específicas que eviten manipulaciones que puedan alterar variables determinantes como el caudal de agua, presión o niveles de reservorios. Sumado a esto, tecnologías aún en desarrollo como la bioenergía enfrentan la dificultad de establecer protocolos de ciberseguridad uniformes debido a la diversidad de procesos y su dispersión geográfica.

    El desarrollo de esta perspectiva integrada implica superar no solo obstáculos técnicos sino también culturales y regulatorios, debido a que la defensa contra amenazas digitales demanda un entendimiento compartido y la incorporación de procesos estandarizados a lo largo del ciclo de vida de los sistemas energéticos. Cambios en paradigmas operacionales, por ejemplo, la sustitución de controles centralizados por soluciones descentralizadas, pueden contribuir a reducir puntos únicos de falla y mejorar la autonomía frente a ataques o errores. Además, el diseño modular y la documentación precisa de escenarios de fallo permiten establecer respuestas rápidas y consistentes ante eventos inesperados. De esta manera, la ingeniería ciberinformada contribuye a robustecer la infraestructura crítica energética mediante un enfoque que integra herramientas de análisis de riesgos, diseño de sistemas y operaciones supervisadas, favoreciendo la estabilidad, el cumplimiento normativo y la sostenibilidad del suministro eléctrico en entornos cada vez más digitalizados.

    En síntesis, los desafíos que plantea la digitalización del sector energético exigen un replanteamiento en el diseño y operación de sistemas de generación que considere las consecuencias derivadas de ataques o fallas digitales. A través de un marco normativo y metodológico inclusivo, la ingeniería ciberinformada busca asegurar que desde la concepción hasta la operación, las infraestructuras energéticas cuenten con elementos integrados para prevenir, detectar y mitigar impactos que comprometan la seguridad, la confiabilidad y la capacidad de entregar energía a escala nacional. La coordinación entre disciplinas, la identificación detallada de componentes críticos, y la aplicación de pruebas y controles sistemáticos contribuyen a enfrentar las amenazas emergentes con eficacia, permitiendo que la transición hacia un parque energético diversificado y moderno se realice con mayor garantía de protección y resiliencia.

    Para leer más ingrese a:

    https://docs.nlr.gov/docs/fy26osti/89733.pdf

  • The Future of Materials Systems: Cooperation Opportunities in a Multipolar World

    The Future of Materials Systems: Cooperation Opportunities in a Multipolar World

    La transformación tecnológica y la transición energética dependen de un acceso confiable y asequible a materiales como acero, cobre, cemento, semiconductores y metales raros. Sin embargo, la creciente concentración de la oferta en pocos países, las tensiones geopolíticas y las restricciones comerciales han puesto en evidencia la fragilidad de los sistemas de materiales. En 2025 se registraron 226 restricciones a la importación y exportación de minerales críticos, lo que refleja un entorno cada vez más incierto. A esto se suman las presiones ambientales: la extracción y uso de recursos generan más de la mitad de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y más del 90% de la pérdida de biodiversidad, mientras que fenómenos climáticos extremos y el estrés hídrico afectan la producción y la logística. Así, la seguridad de suministro y la sostenibilidad se convierten en prioridades estratégicas para empresas y gobiernos, que enfrentan simultáneamente desafíos de accesibilidad, productividad y resiliencia.

    En este contexto, la cooperación internacional adquiere un papel decisivo. Aunque los mecanismos multilaterales han perdido efectividad —con una caída del 20% en su capacidad de consenso desde 2019—, emergen coaliciones más pequeñas y flexibles que permiten avanzar en objetivos comunes. Estas agrupaciones, de carácter plurilateral, regional o multiactor, se enfocan en temas específicos como la economía circular, la trazabilidad de datos y la armonización de estándares. Ejemplos como la Alianza Global de Baterías y su “Battery Passport” muestran cómo la colaboración entre gobiernos, empresas y sociedad civil puede generar sistemas verificables de transparencia y sostenibilidad. Sin embargo, la proliferación de iniciativas fragmentadas también genera riesgos de duplicación y falta de coherencia, lo que exige una coordinación intergubernamental más sólida para evitar la dispersión de esfuerzos y garantizar la transferencia de conocimiento entre regiones.

    La economía circular se plantea como un enfoque sistémico capaz de mantener los materiales en uso en su mayor valor, reduciendo la presión sobre recursos primarios y disminuyendo impactos ambientales. Ningún país puede lograr este modelo de manera aislada, por lo que la cooperación transfronteriza resulta indispensable para escalar cadenas de valor circulares. La transparencia de datos sobre flujos de materiales, la coherencia en estándares internacionales y la modernización de acuerdos comerciales son tres áreas prioritarias que permiten avanzar hacia cadenas más sostenibles y comparables. Además, la disposición empresarial es clara: nueve de cada diez líderes consideran la cooperación internacional esencial para el éxito a largo plazo de sus organizaciones, y ocho de cada diez están dispuestos a profundizar su participación en alianzas. Sin embargo, persisten barreras como la falta de coordinación institucional, la preocupación por la protección de datos y propiedad intelectual, y la fragmentación de iniciativas que dificultan convertir esa voluntad en acciones escalables.

    De esta manera, la construcción de sistemas de materiales resilientes y sostenibles en un mundo multipolar requiere combinar la innovación tecnológica y las reformas nacionales con esquemas de cooperación adaptativos. La transición hacia coaliciones de intereses comunes, complementadas por una coordinación intergubernamental más clara, puede ofrecer respuestas pragmáticas a los retos de accesibilidad, productividad y sostenibilidad. Al mismo tiempo, la integración de la economía circular como marco sistémico y la priorización de datos, estándares y comercio internacional constituyen pilares para reducir riesgos y fortalecer la confianza entre actores. El futuro de los sistemas de materiales dependerá de la capacidad de articular estas dinámicas en un entorno marcado por la competencia estratégica y la presión ambiental, asegurando que la cooperación siga siendo un motor de prosperidad compartida y estabilidad global.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.weforum.org/publications/the-future-of-materials-systems-cooperation-opportunities-in-a-multipolar-world/

    https://reports.weforum.org/docs/WEF_The_Future_of_Materials_Systems_2026.pdf

  • Carbon Dioxide Removal Technologies: Market Overview and Offtake

    Carbon Dioxide Removal Technologies: Market Overview and Offtake

    La aceleración de los impactos climáticos ha puesto en evidencia que alcanzar la estabilidad climática requiere tanto reducciones profundas de emisiones como la eliminación de dióxido de carbono ya presente en la atmósfera. En este contexto, las tecnologías de remoción de carbono han pasado de ser consideradas especulativas a convertirse en opciones viables e invertibles. Entre ellas se destacan la captura directa del aire (DAC), la bioenergía con captura y almacenamiento de carbono (BECCS), el biochar y la meteorización acelerada de rocas (ERW). Cada una presenta ventajas y limitaciones: mientras DAC y BECCS ofrecen almacenamiento duradero pero con altos costos y necesidades energéticas, biochar y ERW se apoyan en procesos naturales reforzados por intervención tecnológica, con mayor accesibilidad pero desafíos en la verificación y permanencia. Así, la diversidad de enfoques refleja tanto la urgencia de actuar como la necesidad de equilibrar eficiencia, costos y viabilidad técnica.

    Sin embargo, la expansión de estas tecnologías enfrenta obstáculos persistentes. Los altos costos de captura, la incertidumbre regulatoria y la fragmentación de los mercados de carbono limitan la inversión y la confianza de los compradores. A pesar de que algunas empresas han comenzado a incluir la remoción en sus estrategias de neutralidad, la falta de estándares claros y de mecanismos de verificación homogéneos genera desconfianza. Además, la brecha entre capacidad anunciada y capacidad operativa sigue siendo amplia, lo que evidencia que las promesas aún no se traducen en resultados tangibles. En este escenario, los contratos de compra futura (offtakes) se convierten en un instrumento decisivo para garantizar ingresos a los desarrolladores y atraer capital, pues ofrecen certidumbre de demanda y permiten escalar proyectos que requieren inversiones iniciales significativas.

    A medida que se consolidan estos contratos, emergen diferentes perfiles de compradores y proveedores, así como estructuras financieras diversas. Las tecnologías más duraderas tienden a requerir compromisos de largo plazo y esquemas de financiamiento estructurado, mientras que las opciones más maduras y de menor costo muestran mayor actividad de offtake en plazos más cortos. Esta dinámica obliga a los compradores a evaluar cuidadosamente su apetito de riesgo, la flexibilidad contractual y la necesidad de asegurar créditos de alta calidad frente a restricciones de oferta. Del mismo modo, la falta de integración entre mercados voluntarios y de cumplimiento limita la liquidez y dificulta que proyectos pequeños accedan a compradores, lo que retrasa la consolidación de un mercado robusto. Por ello, avanzar hacia la estandarización de criterios de verificación y la portabilidad de créditos entre sistemas resulta indispensable para generar confianza y ampliar la base de participantes.

    El camino hacia 2030 exige acciones coordinadas que combinen incentivos públicos, inversión privada y marcos regulatorios claros. La expansión de infraestructura de transporte y almacenamiento de CO₂, el fortalecimiento de la investigación y el desarrollo, y la creación de fondos especializados son medidas que pueden acelerar la escala de estas tecnologías. Al mismo tiempo, la definición de lineamientos sobre cómo las remociones cuentan para las emisiones corporativas, junto con mandatos de adquisición y subsidios, puede estimular la demanda y reducir barreras de entrada. De esta manera, la remoción de carbono no solo se convierte en un componente indispensable de la transición energética, sino también en un motor de innovación y oportunidad económica, capaz de transformar compromisos iniciales en impactos duraderos y verificables.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.weforum.org/publications/carbon-dioxide-removal-technologies-market-overview-and-offtake/

    https://reports.weforum.org/docs/WEF_Carbon_Dioxide_Removal_Technologies_2026.pdf

  • Feasibility analysis of CO₂ onshore pipeline infrastructure

    Feasibility analysis of CO₂ onshore pipeline infrastructure

    La descarbonización de sectores intensivos en emisiones impulsa el desarrollo de soluciones tecnológicas capaces de capturar y gestionar el dióxido de carbono de forma segura, entre las cuales destacan los sistemas de captura, uso y almacenamiento de carbono. En este contexto, el transporte del CO₂ adquiere una relevancia determinante, pues permite conectar las fuentes emisoras con los sitios de almacenamiento o aprovechamiento. A medida que se proyecta un incremento significativo en los volúmenes capturados hacia mediados de siglo, surge la necesidad de infraestructuras robustas que garanticen eficiencia, seguridad y viabilidad económica. Así, las redes de tuberías terrestres se consolidan como la alternativa más adecuada para movilizar grandes cantidades de CO₂, superando otras opciones logísticas por su capacidad y continuidad operativa. Sin embargo, su implementación exige una planificación rigurosa que integre múltiples dimensiones desde etapas tempranas.

    Bajo esta perspectiva, el análisis de factibilidad se convierte en el punto de partida para el diseño de estos sistemas, abarcando tanto aspectos técnicos como económicos y regulatorios. Este proceso implica evaluar la cadena de valor completa, considerando la disponibilidad de fuentes emisoras, los destinos de almacenamiento, los costos asociados y las condiciones del mercado. A su vez, se deben analizar variables técnicas como la composición del CO₂, su comportamiento termodinámico y las condiciones de transporte, lo cual influye directamente en decisiones de ingeniería como el trazado de la ruta, el dimensionamiento de la tubería y la selección de materiales. De igual forma, el estudio debe incorporar el entorno normativo, los esquemas de propiedad y acceso, así como los requisitos de permisos, garantizando coherencia con los marcos regulatorios existentes. Esta visión integral permite reducir incertidumbres y orientar decisiones estratégicas a lo largo del ciclo de vida del proyecto.

    Las propiedades físicas y químicas del CO₂ introducen desafíos particulares en el diseño y operación de las tuberías. La presencia de impurezas y variaciones en la composición puede alterar características como la densidad, la viscosidad y la corrosividad, lo que incrementa la complejidad del sistema. Estas condiciones exigen especificaciones detalladas y adaptadas a cada proyecto, dado que no existe una solución uniforme aplicable a todos los casos. Además, la interacción entre el CO₂ y el agua puede generar compuestos corrosivos que afectan la integridad de los materiales, lo que obliga a implementar sistemas de control y monitoreo constantes. A esto se suma la necesidad de definir si el transporte se realizará en fase gaseosa o en fase densa, decisión que condiciona parámetros como la presión de operación, el diámetro de la tubería y los costos asociados. Mientras la fase densa permite mayor eficiencia volumétrica, también demanda un control más estricto de las condiciones operativas.

    Por otra parte, la gestión del riesgo constituye un componente transversal en todas las etapas del desarrollo de estas infraestructuras. La selección de la ruta debe minimizar impactos ambientales y sociales, evitar zonas vulnerables y garantizar condiciones seguras frente a posibles fallas. Asimismo, el diseño estructural, incluyendo el espesor de la pared y la resistencia a fracturas, debe responder a escenarios de alta presión y posibles daños externos. La evaluación de riesgos incorpora herramientas avanzadas de modelación que permiten anticipar el comportamiento del CO₂ en caso de fugas, considerando factores como el terreno y las condiciones climáticas. En este sentido, la implementación de válvulas de seccionamiento y estrategias de respuesta ante emergencias contribuye a limitar las consecuencias de incidentes. Finalmente, también se contempla la posibilidad de reutilizar infraestructuras existentes, aunque ello requiere procesos de reacondicionamiento que garanticen compatibilidad con las nuevas condiciones de operación. De este modo, la combinación de análisis técnico, económico y de seguridad permite avanzar hacia sistemas de transporte de CO₂ más eficientes y alineados con los objetivos de mitigación climática.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.dnv.com/publications/feasibility-analysis-of-co2-onshore-pipeline-infrastructure/

    https://brandcentral.dnv.com/original/gallery/10651/files/original/2ad65704-08e5-43dd-841f-8202f86b9d94.pdf

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La tecnología se aplica de manera focal y se encuentra en estudio por parte de las entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera escalable y se encuentran políticas y regulaciones focales establecidas.

La tecnología se aplica a través de servicios  y se encuentran políticas y regulaciones transversales establecidas.

La tecnología se aplica de manera generalizada  y se tiene un despliegue masivo de esta.

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