El dióxido de carbono (CO2) ha adquirido mala fama en las tres últimas décadas por ser la principal causa del calentamiento global. Y con razón, ya que las emisiones excesivas han desencadenado una crisis ambiental mundial. Sin embargo, debemos revisar nuestras ideas preconcebidas sobre el CO2 y centrarnos en el potencial positivo de utilizar CO2 biogénico para alcanzar objetivos climáticos ambiciosos.
El CO2 biogénico se origina en la materia orgánica y forma parte del ciclo natural del carbono, en el que las plantas absorben CO2 mediante la fotosíntesis. Posteriormente, esas plantas se descomponen o se queman, liberando el CO2 a la atmósfera, desde donde es reabsorbido por nuevas plantas, creando así un proceso circular.
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