Europa avanza hacia un marco común para que la respuesta de demanda deje de depender de reglas nacionales dispersas y pueda operar como una fuente confiable de flexibilidad. El análisis de CIGRE Electra explica que el crecimiento de generación renovable variable, vehículos eléctricos, bombas de calor, baterías detrás del medidor y generación distribuida está cambiando la operación del sistema. La demanda ya no se interpreta como un consumo pasivo: puede ajustar carga o inyectar energía en función de señales de precio, necesidades de balance o restricciones de red. El reto regulatorio está en que Francia y Gran Bretaña permiten agregación residencial con menos barreras, mientras otros países mantienen restricciones para participantes pequeños o tienen marcos todavía incipientes. Esa fragmentación reduce economías de escala, frena inversión en agregadores y limita compras competitivas de flexibilidad por operadores de red.
El proyecto de código de red sobre respuesta de demanda, preparado por ENTSO-E y la entidad europea de operadores de distribución, propone dos niveles de implementación: condiciones nacionales aprobadas por reguladores de cada Estado y metodologías de alcance europeo aprobadas por ACER. Con ello se busca armonizar requisitos de habilitación, cálculo de líneas base, intercambio de información, productos locales de flexibilidad y mecanismos de coordinación entre operadores de transmisión, distribución y mercado. La propuesta también ajusta guías de balance y operación del sistema para evitar contradicciones y permitir que los recursos del lado de la demanda participen de manera comparable frente a generación, almacenamiento y reducción de consumo.
Para empresas eléctricas colombianas, el aprendizaje principal está en diseñar reglas que eviten crear mercados aislados por frontera operativa. La flexibilidad exige medición confiable, trazabilidad de desempeño, asignación clara de responsabilidades y esquemas de liquidación que no castiguen al usuario final ni al comercializador. Si la regulación logra conectar agregadores, operadores de red y operadores de mercado con estándares comunes, la demanda flexible puede reducir congestiones, aplazar inversiones puntuales y mejorar la integración de renovables sin comprometer seguridad operativa.
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