El óxido de uranio en polvo con el que se fabrican las barras de combustible utilizadas en los reactores de fisión nuclear está en las manos de unos pocos países. Los principales productores de uranio son Kazajistán, Australia, Canadá, Namibia, Uzbekistán, Níger, China y Rusia. De hecho, en 2020 el 20,2 % del uranio que llegó a la Unión Europea procedió de Rusia, y el 19,1 % vino de Kazajistán, que es un fiel aliado ruso. Es evidente que desde entonces la relación que sostienen Occidente y Rusia ha cambiado mucho.
En la coyuntura actual para Europa es crucial reducir su dependencia del uranio que procede de Rusia o los países de su órbita. Alemania ya ha completado su apagón nuclear, y España hará lo mismo en 2035 si no modifica el itinerario que ha previsto el Gobierno. Sin embargo, otros países europeos mantienen una apuesta firme por la energía nuclear. Francia es el ejemplo más claro. De hecho, es el segundo país del mundo que tiene más reactores nucleares solo por detrás de Estados Unidos.
Para leer más ingrese a: