La inteligencia artificial pasa de la experimentación aislada a soluciones diseñadas desde el inicio para el despliegue real, y AI for Good Innovate for Impact, iniciativa lanzada en 2024, es una de las ventanas más claras de esa transición. Su edición 2026 recoge 267 casos de uso de 40 países y economías de las cinco regiones de la UIT, evaluados por un comité técnico de 23 expertos conformado a finales de 2025 y apoyado por becarios del programa AI for Good Scholars. De esa convocatoria resultaron 59 proyectos reconocidos, con un criterio común: que puedan replicarse en contextos de recursos limitados. El informe intermedio documenta el proceso de selección, la distribución geográfica, la conformación del comité y los aprendizajes y conclusiones de la edición.
Los casos se agrupan en nueve frentes de trabajo. El más numeroso, agentes de IA para el impacto global, reúne 91 casos que van desde la atención en salud y la respuesta a desastres hasta la gobernanza pública y las telecomunicaciones rurales. Le sigue la IA generativa para la creatividad, con 73 casos centrados en educación, servicios públicos, inclusión y finanzas públicas. Por su parte, el código abierto suma 22 casos, las finanzas con IA 17, la IA embebida en robots y sistemas físicos 15, la computación espacial 12, y las comunicaciones cuánticas con redes seguras y las interfaces cerebro-computador para la salud 6 cada una, además de 25 casos en la categoría de otros. Esa diversidad permite comparar tecnologías muy distintas, desde modelos de lenguaje hasta constelaciones de satélites con cómputo a bordo, bajo un mismo ejercicio de selección.
Para los profesionales del sector eléctrico, el catálogo contiene un conjunto notable de propuestas. Entre ellas figuran el mantenimiento predictivo para microrredes descentralizadas con aprendizaje automático embebido de bajo consumo, un agente inteligente para la operación y la planeación de redes de distribución de nueva generación y otro para su operación y mantenimiento, y un modelo multimodal de gran tamaño orientado a la protección de equipos y a la seguridad del personal en redes híbridas de corriente alterna y continua. Asimismo, se incluyen modelos fundacionales para la industria eléctrica, modelos con IA embebida para operaciones robóticas autónomas, robots humanoides para la supervisión e inspección de comunicaciones eléctricas y el diseño seguro de equipos energéticos asistido por modelos de gran tamaño. A ello se suman iniciativas de modelación de sistemas energéticos para la transición baja en carbono en Sudáfrica, el mapeo de la transición solar descentralizada en Kenia con código abierto y la agregación de demanda para ampliar la energía solar en techos industriales.
Otros casos tocan asuntos transversales que también atraviesan la agenda del sector. La ciberseguridad aparece en defensas explicables y descentralizadas, la evaluación de seguridad de agentes de IA, la protección nativa en IA para sistemas de nube y red, la detección de intrusiones en infraestructura de telecomunicaciones y marcos de seguridad para agentes confiables, mientras que la gobernanza de la IA se aborda mediante evaluaciones de explicabilidad y cumplimiento ético, infraestructura de gobernanza y plataformas para el sector público. También hay propuestas de redes 6G autorreparables y resilientes, y una de sinergia entre computación y red eléctrica para alimentar la IA con energía verde. Tener este panorama reunido ahorra tiempo de exploración a quienes evalúan pilotos y alianzas tecnológicas, y ofrece referencias para decidir dónde enfocar proyectos de digitalización y estandarización en favor de un sistema eléctrico colombiano confiable, sostenible y resiliente. Al tratarse de un informe intermedio, conviene leerlo como un mapa de oportunidades y no como una evaluación de resultados.
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https://www.itu.int/dms_pub/itu-t/opb/ai4g/T-AI4G-AI4GOOD-2026-3-PDF-E.pdf