La capacidad global de fabricación de módulos solares alcanzó en 2024 entre 1.100 y 1.350 GW, más del doble de las instalaciones anuales mundiales. China concentra la mayor parte de esa capacidad: alrededor del 78 % de módulos, 87 % de celdas, 97 % de obleas de silicio y 86 % de polisilicio. Esa escala, combinada con un crecimiento de la demanda más lento, ha intensificado la competencia de precios y ha llevado a pérdidas financieras en varios fabricantes líderes. Sin embargo, sobrecapacidad de fabricación y sobreproducción efectiva no son lo mismo. La primera implica capacidad instalada superior a la demanda y tasas de utilización bajas; la segunda implica producción real que supera la demanda y genera acumulación sostenida de inventarios no vendidos.
El análisis se limita a la relación entre producción, exportación e instalaciones domésticas en China, sin evaluar dumping ni efectos en mercados importadores. Se calcula la oferta doméstica disponible como producción anual menos exportaciones, y se modela la demanda implícita desplazando las instalaciones hacia atrás entre 1 y 12 meses para capturar el ciclo de compra, construcción y conexión a red. Una búsqueda en malla identifica un lead time óptimo de seis a siete meses. Con ese desfase, el desbalance acumulado entre 2015 y 2023 se reduce de 142,9 GW a 29,4 GW, una caída cercana al 79 %, y los residuales fluctúan en torno a cero, lo que indica alineación temporal más que sobreproducción sistemática de módulos.
Las presiones de inventario se concentran en el origen de la cadena de suministro. El polisilicio, intensivo en capital y lento para ajustar producción, enfrentó caídas de precio desde cerca de 30 dólares por kilogramo hasta por debajo de 10 dólares, con inventarios estimados en 350.000 toneladas a finales de 2024. En contraste, la fabricación de módulos responde de forma más directa a pedidos confirmados y contratos de compra, por lo que permanece más ajustada a la demanda. Las perspectivas de la industria confirman que, tras ajustes de producción de polisilicio en 2024, el segmento de obleas de silicio también limpió inventarios, mientras celdas y módulos se mantuvieron ligados a ventas efectivas.
La conclusión central es que la sobrecapacidad manufacturera no implica necesariamente un exceso persistente de módulos sin vender en el mercado chino. Las aparentes brechas anuales se explican en buena medida por diferencias de timing entre fabricación, exportación, compra de proyectos y conexión a red. El trabajo no evalúa las implicaciones comerciales internacionales de la capacidad china, pero aporta evidencia de que, en el segmento de módulos, la producción se ha mantenido en gran parte alineada con la demanda una vez se incorpora el lead time de los proyectos.
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