De la crisis COVID-19 a la resiliencia: herramientas para los actores del sector de energía eléctrica en América Latina y el Caribe

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En términos económicos, la pandemia provocó una recesión global que paralizó numerosas actividades económicas generando un aumento del desempleo y una reducción en la producción y el consumo. En ALC en particular, el PIB cayó un 7,4% en 2020, más de tres veces la caída durante la Gran Recesión de 2009, y más del doble de la caída durante la Crisis de Deuda de 1983. Esta disminución del PIB fue significativamente mayor que la experimentada por otras economías emergentes o por la mayoría de las economías de alto ingreso. Esta situación motivó la implementación de medidas de estímulo económico por parte de los gobiernos de todo el mundo. En ALC, como en otras regiones en desarrollo, el impacto negativo se potenció por el limitado espacio fiscal de los países para encarar políticas contracíclicas. Como punto positivo a destacar, la pandemia aceleró la transición hacia fuentes de energía renovable, como la solar y la eólica, en tanto la producción de este tipo de energía se presentó como una opción más viable a fin de reducir la dependencia del petróleo. Este proceso fue acompañado por medidas de estímulo por parte de los gobiernos, lo que llevó a un aumento en la capacidad de producción de energía renovable a nivel global. En el sector de energía, el BID busca ampliar de manera diversificada y segura el acceso de los países de ALC a energía eficiente, sostenible, confiable y asequible, contribuyendo al mismo tiempo a reducir la pobreza, promover una mejor calidad de vida, fomentar la competitividad e impulsar el desarrollo y el crecimiento económico. En esta línea, este shock sin precedentes brindó valiosas lecciones que es importante identificar y organizar con el objetivo de construir un set de herramientas que ayude a enfrentar futuros eventos disruptivos y desarrollar sistemas energéticos más resilientes. El principal objetivo del BID en el sector de energía es ayudar a ampliar de manera diversificada y segura el acceso de los países de América Latina y el Caribe (ALC) a energía eficiente, sostenible, confiable y asequible, contribuyendo al mismo tiempo a reducir la pobreza, promover una mejor calidad de vida, fomentar la competitividad e impulsar el desarrollo y el crecimiento económico. Asegurar estos objetivos requiere fomentar la resiliencia de los servicios en la región.

 

Los sistemas eléctricos resilientes se refieren a aquellos sistemas de energía eléctrica que están diseñados y gestionados para tolerar, absorber, adaptarse y recuperarse de manera rápida y eficaz frente a potenciales trastornos, como fallos en el sistema, desastres naturales, ataques cibernéticos, o cambios en la demanda. Estos sistemas son capaces de continuar proporcionando servicios eléctricos a pesar de los desafíos adversos, minimizando las interrupciones para los consumidores y la infraestructura crítica. La resiliencia en un sistema eléctrico se logra a través de una combinación de diseño robusto, operaciones adaptativas, redundancia, y planes de respuesta rápida a emergencias. Además, la resiliencia también puede verse mejorada mediante la diversificación de las fuentes de energía y la descentralización de la generación de electricidad, por ejemplo, a través de las energías renovables y soluciones de generación descentralizadas. El presente documento se estructura de la siguiente forma: en el capítulo 2, se analizan las experiencias de los países de beneficiarios frente al shock que supuso la pandemia, identificando y clasificando las principales medidas implementadas en pos de mitigar el impacto de la misma. El capítulo 3 analiza los canales centrales de impacto de la pandemia y resume las principales recomendaciones de política en materia de planeación, digitalización y avances tecnológicos del sistema eléctrico a fin de aumentar la resiliencia del sector de cara a un potencial nuevo evento disruptivo. Finalmente, el capítulo 4 resume las principales conclusiones alcanzadas.

 

El informe examina cómo la crisis de la COVID-19 afectó al sector de energía eléctrica en la región y cómo los actores involucrados, como gobiernos, reguladores y empresas, respondieron a los desafíos planteados por la pandemia. El informe ofrece herramientas y enfoques para fortalecer la resiliencia del sector de energía eléctrica en el futuro, considerando aspectos como la seguridad energética, la sostenibilidad, la digitalización y la inclusión energética.

Además, el informe resalta la importancia de la colaboración entre los diferentes actores del sector y la necesidad de adoptar medidas que promuevan la adaptación y la flexibilidad ante futuras crisis. En resumen, el informe examina la respuesta del sector de energía eléctrica ante la pandemia y ofrece herramientas para fortalecer la resiliencia en el futuro. Destaca la importancia de la colaboración y la adaptación para enfrentar desafíos similares en el futuro.

Para leer más ingrese a:

https://publications.iadb.org/es/de-la-crisis-covid-19-la-resiliencia-herramientas-para-los-actores-del-sector-de-energia-electrica

https://publications.iadb.org/publications/spanish/document/De-la-crisis-COVID-19-a-la-resiliencia-herramientas-para-los-actores-del-sector-de-energia-electrica-en-America-Latina-y-el-Caribe.pdf

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