La infraestructura avanzada de medición (AMI) debe entenderse como un ecosistema integrado y no como la sustitución de contadores. Ese ecosistema incluye contadores inteligentes, redes de comunicación, sistemas de cabecera (HES), sistemas de gestión de datos de medición (MDMS), gestión de red, centros de operaciones de medición inteligente (SMOC), ciberseguridad, gobernanza de datos e interfaces con los sistemas empresariales y operativos del distribuidor. El desempeño debe evaluarse de extremo a extremo, con indicadores como cobertura, latencia, éxito de lectura y de comandos, comportamiento ante interrupciones y costo total. El documento compara RF Mesh, telefonía celular pública y privada, PLC y LoRaWAN, y concluye que ninguna tecnología es superior en todos los entornos: la contratación debe definir niveles de servicio verificables y dejar al proveedor la selección de la mezcla adecuada.
Tras años de problemas por formatos de datos incompatibles entre fabricantes, India adoptó el estándar DLMS/COSEM y publicó la norma IS 16444 para contadores inteligentes. Los 14 proyectos piloto iniciales tardaron en su mayoría más de cinco años y solo 11 se completaron, lo que llevó a ISGF a proponer en 2016 el modelo de medición como servicio, en el que un proveedor financia, instala y mantiene los contadores durante diez años a cambio de una cuota mensual ligada a niveles de servicio. Ese modelo es la base del esquema RDSS, que prevé 250 millones de contadores con un subsidio de 15% del costo y el resto pagado por las distribuidoras en 93 cuotas mensuales. Se han adjudicado cerca de 145 millones de contadores a un precio cercano a un dólar por contador al mes y se han instalado alrededor de 44 millones, con 65 proveedores acreditados y 87 plantas certificadas. Los distribuidores pioneros reportan aumentos de ingresos de más de 200 rupias mensuales por consumidor, frente a cuotas inferiores a 100 rupias por contador. El documento advierte que este modelo exige supervisión estrecha para verificar el cumplimiento de los niveles de servicio contratados.
En Brasil, la AMI se entrelaza con la renovación de concesiones de distribución, que elevan las exigencias de calidad, continuidad y resiliencia, y con la apertura del mercado minorista, prevista para noviembre de 2027 en consumidores comerciales e industriales de baja tensión y para noviembre de 2028 en los demás. La agenda regulatoria de 2026 incluye las consultas públicas MME 227, 228 y 229 y la consulta ANEEL 33/2026, que abordan arquitectura de mercado, señales de flexibilidad y requisitos de conexión y operación de generación distribuida, almacenamiento, vehículos eléctricos, microrredes y cargas controlables. Con ello la AMI pasa a ser plataforma de tarifas inteligentes, flexibilidad y operación activa, articulada con ADMS, DERMS, inteligencia artificial y entornos integrados de TI y OT. Para América Latina y el Caribe, el documento recomienda adaptar y no copiar: la transferencia útil son principios, como casos de uso y resultados medibles, análisis costo-beneficio de ciclo de vida, interfaces estandarizadas y participación temprana del consumidor, y anticipa ediciones futuras con casos de México, Colombia, Chile y Costa Rica.
El documento describe AMI 2.0 como plataforma digital segura para detectar, comunicar, analizar, decidir y actuar: analítica con IA para sobrecargas y pérdidas, monitoreo de transformadores, visibilidad de baja tensión, respuesta a la demanda, generación distribuida, carga inteligente de vehículos eléctricos y aplicaciones multi-empresa de energía. También reconoce desafíos de la experiencia india, como retrasos de 7 a 13 meses en las pruebas de aceptación, brechas de capacidad de TI en las distribuidoras, sistemas de facturación obsoletos, riesgos de ciberseguridad y resistencia de los consumidores. El libro blanco aclara que solo el modelo de medición como servicio cuenta con evidencia a escala nacional, mientras que los contratos por desempeño, la analítica como servicio y la respuesta a la demanda son oportunidades aún no demostradas. Para el sector eléctrico colombiano y la alianza de redes inteligentes, el valor del estudio está en ofrecer principios de diseño, modelos de negocio y requisitos de interoperabilidad y ciberseguridad que pueden orientar la estrategia nacional de medición avanzada, sin replicarla mecánicamente.
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