El informe analiza las percepciones y el apoyo a las políticas sobre el cambio climático en cinco países de Europa y Asia Central: Albania, Armenia, Georgia, República Kirguisa y Tayikistán. Según el estudio, la mayoría de los encuestados perciben el cambio climático como real y causado por actividades humanas, aunque esta percepción varía significativamente entre los países. La preocupación por sus efectos personales y en las generaciones futuras es generalizada, especialmente entre quienes han experimentado eventos climáticos extremos. Sin embargo, el cambio climático no se considera una prioridad máxima frente a problemas como la salud y la educación, y existe una disposición limitada a pagar para abordarlo, menos marcada que en otras regiones. A pesar de un apoyo generalizado a las metas de emisiones netas cero, hay una percepción de que los países están rezagados en sus objetivos a corto plazo. Además, los encuestados subestiman el uso de energías renovables en sus países. En cuanto a la responsabilidad, se identifica a países de ingresos altos, empresas y personas adineradas como los más responsables de financiar la acción climática, pero existe escepticismo sobre el uso adecuado de impuestos y tarifas relacionados con el clima por parte de gobiernos y empresas energéticas. Las preferencias de políticas se centran en regulaciones, intervenciones gubernamentales y mejoras tecnológicas para abordar el cambio climático, destacando políticas dirigidas a reducir emisiones en transporte y manufactura, así como el desarrollo de transporte público. El informe contrasta las opiniones del público en general con las de los líderes empresariales, identificando áreas de consenso y desacuerdo, con el objetivo de informar la formulación de políticas al identificar desafíos y oportunidades para construir consenso sobre la acción climática entre diferentes grupos de interés en estos países. Este enfoque en las percepciones y políticas climáticas proporciona una visión clara de los desafíos y oportunidades para la acción climática en los países de Europa y Asia Central. Mientras la mayoría reconoce la realidad y la gravedad del cambio climático, su prioridad en el gasto público es limitada, prefiriendo invertir en áreas como la salud y la educación. Aunque existe un apoyo generalizado a las metas de emisiones netas cero, especialmente entre el público en general, los líderes empresariales muestran un nivel de apoyo más moderado. La responsabilidad se asigna principalmente a países ricos, empresas y personas de alto patrimonio, aunque persiste un escepticismo sobre el uso adecuado de los fondos recaudados para el cambio climático. Las preferencias de política incluyen regulaciones, intervenciones gubernamentales y mejoras tecnológicas, con un fuerte respaldo a las políticas que apuntan a reducir emisiones en sectores clave como el transporte y la manufactura, así como al desarrollo de sistemas de transporte público. En términos de adaptación, las políticas reciben amplio respaldo, aunque la conciencia pública sobre las políticas climáticas y los compromisos es baja, destacando la necesidad de aumentar la conciencia y la comunicación sobre los objetivos y beneficios de las políticas climáticas. La discrepancia entre la percepción del cambio climático y la disposición a financiar su acción subraya la necesidad de abordar preocupaciones sobre el crecimiento económico y el empleo, así como de garantizar la transparencia en el uso de los fondos climáticos para ganar un mayor apoyo público y empresarial hacia una economía netamente cero.
El análisis de las percepciones públicas y actitudes hacia el cambio climático en Albania, Armenia, Georgia, Kirguistán y Tayikistán revela una serie de contrastes significativos y opiniones compartidas. Educación y edad emergen como factores clave en la priorización de estrategias de adaptación: los más educados y aquellos con más hijos tienden a enfocarse en la educación, mientras que los mayores prefieren la salud sobre el cambio climático. La conciencia sobre las políticas climáticas varía: un tercio de los individuos y casi la mitad de los líderes empresariales se sienten bien informados. A pesar del apoyo abrumador hacia las metas de emisiones netas cero, hay escepticismo sobre el progreso hacia los objetivos a corto plazo. La falta de conciencia sobre el uso de energías renovables es notable, especialmente en países con una alta penetración de estas tecnologías como Albania y Tayikistán. Esta brecha entre el apoyo público y la percepción del progreso gubernamental en la transición hacia una economía baja en carbono podría deberse a la baja conciencia sobre las políticas climáticas o el desconocimiento de los niveles actuales de emisiones nacionales. Para cumplir con sus compromisos bajo el Acuerdo de París, los gobiernos deben asegurar el espacio fiscal necesario para implementar políticas climáticas efectivas, abordando así los desafíos identificados en la política económica de las inversiones climáticas y la percepción pública sobre la responsabilidad financiera. En otro estudio que examina la financiación del cambio climático en cinco países, la responsabilidad primaria para financiar políticas climáticas recae en países de altos ingresos, empresas y personas adineradas, según la mayoría de los encuestados. Existe un consenso general de que la carga financiera debe aumentar con el desarrollo económico y los niveles de ingresos personales. Aunque el 73% de los encuestados considera que la comunidad internacional está haciendo lo suficiente para combatir el cambio climático, las cifras disminuyen para los gobiernos, las empresas y las comunidades locales. Solo el 45% cree que ellos mismos están haciendo lo suficiente. Esta percepción varía considerablemente entre países, siendo Tayikistán el que muestra más confianza en los esfuerzos de los diferentes actores, mientras que Georgia es más escéptico. Asegurar la financiación para las políticas climáticas es importante para que los gobiernos cumplan con sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (CDN), especialmente dado los ajustes fiscales posteriores a la pandemia. Sin embargo, muchos encuestados muestran escepticismo sobre el uso de fondos destinados al cambio climático. Solo una minoría cree que al menos la mitad de un aumento hipotético en las tarifas eléctricas sería utilizado para dicho propósito, señalando desconfianza tanto en líderes empresariales como en la administración gubernamental de estos fondos. Esta desconfianza subraya la necesidad de compartir información y demostrar los beneficios de las políticas climáticas para aumentar el apoyo público hacia la financiación de la acción climática.
Este análisis de percepciones públicas y opiniones sobre el cambio climático en Armenia revela una conciencia relativamente alta sobre el tema, con un 75% de la población reconociendo su realidad y un 59% atribuyéndolo a actividades humanas. Además, la mayoría (entre el 84% y el 92%) cree que el cambio climático tendrá efectos significativos en ellos y en sus hijos. A pesar de esta conciencia, solo el 51% prioriza la protección del medio ambiente sobre el crecimiento económico, reflejando una competencia persistente entre prioridades económicas y ambientales. Aunque hay un apoyo generalizado para las políticas públicas y la regulación gubernamental para abordar el cambio climático, solo el 37% cree que el gobierno está haciendo lo suficiente, mientras que el 40% siente que no está contribuyendo personalmente lo suficiente. Existe una baja confianza en que impuestos hipotéticos destinados al cambio climático se utilicen adecuadamente, lo que sugiere una discrepancia entre el apoyo a la acción climática y la desconfianza en la ejecución gubernamental de fondos climáticos. Este contraste entre la conciencia elevada pero las opiniones divididas sobre la acción y la responsabilidad se refleja también en otros países de la región, como Georgia. Ambos países muestran una alta percepción de la realidad del cambio climático (entre el 75% y el 81%) y una creencia sólida en su origen antropogénico (entre el 60% y el 69%). Aunque la protección ambiental es prioritaria para la mayoría de la población, el cambio climático no figura como una prioridad para el gasto gubernamental adicional en áreas como la salud y la educación. La baja conciencia sobre las políticas climáticas del gobierno contrasta con la importancia asignada a las metas de emisiones netas cero, aunque persisten dudas sobre el progreso hacia dichas metas. En cuanto a la responsabilidad financiera para las inversiones climáticas, se cree que los países de altos ingresos y las empresas deben asumir la mayor parte de esta carga, mientras que hay una percepción generalizada de que las inversiones privadas son menos relevantes. La baja confianza en el gasto gubernamental destinado al cambio climático indica una necesidad urgente de transparencia y responsabilidad para aumentar el apoyo público a las políticas climáticas. Este análisis destaca la necesidad de una mayor educación pública y confianza en las instituciones para avanzar efectivamente hacia una economía baja en carbono, superando las barreras actuales de desinformación y escepticismo.
Siendo así, el análisis de las percepciones y actitudes hacia el cambio climático en Albania, Armenia, Georgia, Kirguistán y Tayikistán revela un panorama diverso y complejo. Aunque la mayoría de los encuestados reconocen la realidad y gravedad del cambio climático, su prioridad en el gasto público es limitada, prefiriendo invertir en áreas como la salud y la educación. A pesar del amplio apoyo a las metas de emisiones netas cero, especialmente entre el público en general, los líderes empresariales muestran un nivel de apoyo más moderado. La responsabilidad se asigna principalmente a países ricos, empresas y personas de alto patrimonio, aunque persiste un escepticismo sobre el uso adecuado de los fondos recaudados para el cambio climático. Las preferencias de política incluyen regulaciones, intervenciones gubernamentales y mejoras tecnológicas, con un fuerte respaldo a las políticas que apuntan a reducir emisiones en sectores clave como el transporte y la manufactura, así como al desarrollo de sistemas de transporte público. En términos de adaptación, las políticas reciben amplio respaldo, aunque la conciencia pública sobre las políticas climáticas y los compromisos es baja, destacando la necesidad de aumentar la conciencia y la comunicación sobre los objetivos y beneficios de las políticas climáticas. La discrepancia entre la percepción del cambio climático y la disposición a financiar su acción subraya la necesidad de abordar preocupaciones sobre el crecimiento económico y el empleo, así como de garantizar la transparencia en el uso de los fondos climáticos para ganar un mayor apoyo público y empresarial hacia una economía netamente cero.
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