El informe muestra la diversidad de prácticas de autoabastecimiento energético asociadas a los planes de vida y desarrollo de comunidades en departamentos como Antioquia, Santander, Cauca, Cundinamarca, Tolima y Caquetá. Durante la audiencia, distintos procesos de base comunitaria plantean propuestas de cara al país y a la crisis del planeta, así como sobre el manejo comunitario de selvas y territorios. La promoción y fortalecimiento de estas alternativas comunitarias debe concebirse en el Plan Nacional de Desarrollo, en la Ruta de la Transición Energética Justa y en los Planes de Desarrollo departamentales y municipales. Para ello, es importante tener en cuenta el enfoque desarrollado por las organizaciones territoriales durante décadas: que los proyectos se diseñen, implementen y operen por parte de las mismas organizaciones de base que proponen las iniciativas para atender sus necesidades reales y considerando las proyecciones de ampliación al corto y mediano plazo. Las metas gubernamentales no deben limitarse a la implantación de tecnologías aisladas, sino a la puesta en marcha de canastas tecnológicas a nivel familia y comunidad, dinamizadas por procesos dialógicos y participativos. En este documento se presentan las características y criterios que consideran que debe cumplir un proyecto de energía comunitaria y las propuestas de inclusión de lineamientos para la política pública que favorezca su desarrollo, teniendo en cuenta la competencia interministerial en lo nacional o la competencia intersecretarial en el nivel local/regional para su debido fomento y desarrollo. La importancia de las Energías Comunitarias también radica en que contribuyen a la mitigación de la crisis climática que agobia al país y al planeta. Además, constituyen un aporte importante para la materialización de acciones conducentes al alcance de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, dado que crean condiciones de vida digna en el campo y la ciudad pese a las realidades impuestas por la guerra, la privatización de las aguas, la contaminación ambiental, la deforestación y la destrucción de formas de vida, por la imposición de megaproyectos y agronegocios en los territorios.
Las energías comunitarias (EC) parten por atender el autoabastecimiento familiar y local y generan nuevas prácticas y usos de la energía evitando su derroche y despilfarro, promueven la descentralización de la generación, atienden problemas asociados a la escasez y contaminación de aguas, saneamiento básico, la deforestación, la pérdida de fertilidad del suelo, contribuyen a la reducción de emisiones de gases de efecto inverna- dero y son un elemento esencial para garantizar el acceso universal a la energía, y con este, la captación, tratamiento y cosecha de agua limpia, entre otros aspectos. Es por ello que las EC deben formar parte de la política estructural para responder a los compromisos interna- cionales de Colombia, en particular con las metas de Contribución Determinadas a Nivel Nacional (reducción de emisiones de CO2 al 51% en el 2030) y los Objetivos de Desarrollo Sostenible – ODS.
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