Report on Distributed Flexibility Practices

El despliegue de la flexibilidad distribuida en redes de distribución eléctrica se configura como una respuesta estructural frente a la creciente complejidad del sistema energético europeo, marcada por la electrificación, la descentralización y la incorporación masiva de recursos energéticos distribuidos. En este contexto, los operadores de sistemas de distribución (DSO) transitan desde un rol tradicional centrado en la operación pasiva de redes hacia una función activa que integra planificación, operación en tiempo casi real y facilitación de mercados. A medida que aumentan los flujos bidireccionales y la variabilidad asociada a tecnologías como generación distribuida, almacenamiento, vehículos eléctricos y bombas de calor, se vuelve necesario incorporar herramientas que permitan gestionar congestiones, tensiones y restricciones operativas sin depender exclusivamente de inversiones en infraestructura. De esta forma, la flexibilidad emerge como un recurso operativo que puede ser activado de manera localizada para optimizar el uso de la red existente, mientras se habilita una participación más dinámica de los usuarios finales.

En este escenario, los mercados de servicios locales adquieren relevancia como mecanismo para canalizar dicha flexibilidad. Su desarrollo exige la definición de procesos estandarizados que permitan evaluar necesidades, calificar recursos, gestionar datos, coordinar actores y verificar la entrega efectiva de los servicios. Sin embargo, la implementación de estos mercados no se limita a aspectos técnicos, sino que implica una transformación organizacional y regulatoria. Por un lado, los DSOs deben construir hojas de ruta claras que orienten la evolución desde pilotos hacia esquemas operativos consolidados, incorporando enfoques iterativos que permitan aprender y ajustar progresivamente. Por otro lado, resulta necesario involucrar a múltiples actores —proveedores de servicios, agregadores, reguladores y consumidores— en procesos colaborativos que reduzcan barreras de entrada y fomenten la liquidez del mercado. La participación activa de los usuarios, motivada por señales económicas y oportunidades de monetización, se convierte en un elemento determinante para garantizar la viabilidad de estos esquemas.

Además, la interoperabilidad de datos y la coordinación entre niveles del sistema eléctrico constituyen condiciones habilitantes para la escalabilidad de la flexibilidad distribuida. La existencia de millones de unidades controlables distribuidas en diferentes niveles de tensión requiere marcos comunes de intercambio de información, así como arquitecturas digitales capaces de gestionar grandes volúmenes de datos en tiempo cercano al real. Igualmente, la coordinación entre operadores de transmisión (TSO) y distribución, así como entre distintos mercados (locales, mayoristas y de servicios auxiliares), resulta indispensable para evitar señales contradictorias y asegurar una asignación eficiente de recursos. En este sentido, los marcos regulatorios europeos en desarrollo, como el Network Code on Demand Response, buscan armonizar criterios de acceso, operación y coordinación, dejando a nivel nacional la adaptación específica mediante términos y condiciones que reflejen las particularidades de cada sistema.

La consolidación de la flexibilidad como herramienta operativa requiere asegurar su valor a lo largo de toda la cadena, desde la identificación de necesidades hasta la liquidación de servicios. Esto implica diseñar productos adaptados a las características locales de las redes, establecer procesos de validación robustos y garantizar que la activación de la flexibilidad se traduzca efectivamente en beneficios para la operación del sistema. Al mismo tiempo, se deben minimizar los costos de participación para los actores involucrados, evitando dependencias prolongadas de subsidios y promoviendo modelos de negocio sostenibles. En conjunto, la evolución hacia mercados de servicios locales representa una transformación sistémica que combina innovación tecnológica, ajustes regulatorios y cambios en la gobernanza del sistema eléctrico, orientada a lograr redes más eficientes, resilientes y alineadas con los objetivos de descarbonización.

Para leer más ingrese a:

https://eudsoentity.eu/wp-content/uploads/2026/02/Report-on-Distributed-Flexibility-Practices-Markets-for-Local-Services-2.pdf

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