SME Digitalisation to manage shocks and Transitions: 2024 OECD D4SME SURVEY 

La digitalización ha emergido como una herramienta crucial para las pequeñas y medianas empresas (PYMEs) en su esfuerzo por mantenerse competitivas y resilientes en un entorno de negocios cada vez más incierto y desafiante. En un contexto global marcado por la rápida transformación tecnológica, las PYMEs enfrentan la necesidad de adaptarse para sobrevivir y prosperar. A través de la adopción de herramientas digitales, muchas empresas han logrado mejorar sus operaciones, diversificar sus ingresos y aumentar su capacidad para absorber y gestionar choques externos, como los derivados de la pandemia de COVID-19 o las disrupciones en las cadenas de suministro. Sin embargo, a pesar de los avances en la adopción de la digitalización, aún persisten importantes disparidades entre las grandes empresas y las PYMEs, lo que resalta la urgencia de implementar estrategias y políticas que faciliten un acceso más equitativo a las tecnologías digitales. Las herramientas digitales han sido fundamentales para que las PYMEs puedan optimizar su eficiencia operativa, reducir costos y mejorar la gestión de sus recursos. Desde soluciones de computación en la nube hasta la adopción de tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial (IA), estas herramientas permiten a las empresas hacer más con menos, adaptarse a las condiciones cambiantes del mercado y gestionar mejor la volatilidad. La nube, por ejemplo, ha permitido a muchas PYMEs acceder a servicios de software bajo demanda sin necesidad de realizar grandes inversiones iniciales en infraestructura tecnológica. Este modelo de pago por uso reduce barreras y democratiza el acceso a herramientas que antes solo estaban disponibles para grandes corporaciones con amplios presupuestos tecnológicos. 

A pesar de estos beneficios, la brecha digital entre las PYMEs y las grandes empresas sigue aumentando. Los datos muestran que, aunque más PYMEs han comenzado a adoptar soluciones como la computación en la nube y la automatización, su ritmo de adopción es significativamente más lento en comparación con las grandes organizaciones. Este retraso no solo afecta la competitividad de las PYMEs, sino que también perpetúa un ecosistema empresarial desigual, donde las grandes empresas disfrutan de ventajas significativas en términos de eficiencia y capacidad de respuesta. Las razones detrás de este desfase son múltiples y complejas. Por un lado, los altos costos iniciales de digitalización, aunque se han reducido gracias a soluciones en la nube, aún representan una barrera significativa para muchas pequeñas empresas. Además, la falta de habilidades digitales dentro de las organizaciones pequeñas, junto con la limitada disponibilidad de personal especializado, agrava este problema. En muchos casos, las PYMEs carecen de una estrategia clara para integrar las herramientas digitales en sus operaciones diarias. Si bien un número creciente de empresas ha adoptado algún grado de digitalización, como la utilización de plataformas de comercio electrónico o la implementación de software de gestión, muchas de ellas lo han hecho de manera reactiva, en lugar de proactiva. En otras palabras, la digitalización ha sido vista más como una necesidad impuesta por las circunstancias como la pandemia o la presión de la competencia que como una estrategia a largo plazo para el crecimiento y la resiliencia. Esto ha resultado en implementaciones fragmentadas y en la falta de una visión integral que maximice los beneficios de la digitalización. Para muchas PYMEs, la digitalización sigue siendo un proceso que se percibe como complejo y costoso, lo que genera una reticencia a comprometerse plenamente con esta transformación. 

La inteligencia artificial (IA) ha empezado a jugar un papel cada vez más relevante en la digitalización de las PYMEs, aunque su adopción aún es incipiente en comparación con otras tecnologías digitales. Un área de particular interés es la IA generativa, que ha comenzado a transformar industrias enteras mediante la automatización de tareas repetitivas y la creación de contenidos personalizados. Para las PYMEs, la IA generativa representa una oportunidad de mejorar la eficiencia operativa, al reducir el tiempo dedicado a tareas rutinarias y permitir a los empleados centrarse en actividades de mayor valor añadido. Por ejemplo, las empresas pueden automatizar el servicio al cliente mediante chatbots impulsados por IA, que ofrecen respuestas rápidas y precisas a las consultas de los clientes, mejorando así la experiencia del usuario sin necesidad de grandes inversiones en personal. Además, la IA puede ser utilizada para generar contenido de marketing personalizado, adaptado a las preferencias de cada cliente, lo que aumenta la efectividad de las campañas publicitarias y maximiza el retorno de inversión en marketing. No obstante, la adopción de la IA en las PYMEs no está exenta de desafíos. Muchos propietarios de pequeñas empresas desconocen el potencial de la IA o carecen del conocimiento técnico necesario para implementar estas tecnologías de manera efectiva. Además, existen preocupaciones legítimas sobre cuestiones éticas, como la privacidad de los datos y los posibles sesgos en los algoritmos de IA. A medida que estas tecnologías se integran más en las operaciones comerciales, será crucial que las PYMEs no solo adopten la IA, sino que también desarrollen una comprensión clara de sus implicaciones éticas y de cómo mitigar los riesgos asociados con su uso. 

Otro desafío importante para la digitalización de las PYMEs es la ciberseguridad. A medida que las empresas adoptan más herramientas digitales y se conectan a plataformas en línea, aumentan su exposición a riesgos de ciberseguridad. Los datos muestran que un porcentaje significativo de PYMEs aún carece de medidas de ciberseguridad adecuadas, lo que las deja vulnerables a ciberataques. Los costos asociados con la implementación de medidas de seguridad, junto con la falta de conocimiento especializado, son algunas de las razones que explican por qué muchas PYMEs no han priorizado la ciberseguridad. Sin embargo, las consecuencias de un ciberataque pueden ser devastadoras para una pequeña empresa, no solo en términos financieros, sino también en cuanto a la confianza de los clientes y la reputación empresarial. En este sentido, es fundamental que las PYMEs adopten un enfoque más proactivo hacia la ciberseguridad, invirtiendo en soluciones básicas como antivirus, autenticación de dos factores y firewalls, así como en la formación de los empleados para que reconozcan posibles amenazas. Además, el apoyo gubernamental y las iniciativas públicas para fomentar la adopción de medidas de ciberseguridad son esenciales. Muchas PYMEs, especialmente aquellas que operan en sectores críticos o que manejan datos sensibles, pueden beneficiarse enormemente de programas de subvenciones y asesoramiento en ciberseguridad proporcionados por los gobiernos y asociaciones empresariales. 

El papel del gobierno y las políticas públicas también es crucial en la promoción de la digitalización de las PYMEs. A nivel internacional, muchos gobiernos han implementado programas de apoyo para facilitar la adopción de tecnologías digitales entre las pequeñas empresas. Estos programas suelen incluir subvenciones, incentivos fiscales y formación en habilidades digitales. Sin embargo, a pesar de la disponibilidad de estas iniciativas, las PYMEs a menudo no están suficientemente informadas o no acceden a estos programas. Los datos sugieren que menos de uno de cada cinco propietarios de PYMEs está al tanto de las oportunidades de apoyo gubernamental para la digitalización. Esto subraya la necesidad de una mayor difusión de información y de la simplificación de los procedimientos administrativos para que las pequeñas empresas puedan acceder a estos recursos de manera más eficaz. Además, es necesario un enfoque más holístico en la promoción de la digitalización entre las PYMEs, uno que no solo se centre en las herramientas tecnológicas, sino también en el desarrollo de habilidades. La falta de habilidades digitales es uno de los principales obstáculos que impiden a muchas PYMEs aprovechar al máximo las tecnologías digitales. La formación de los empleados y la mejora de las capacidades técnicas dentro de las empresas son esenciales para garantizar que las PYMEs puedan utilizar de manera eficaz las herramientas digitales que implementan. Sin embargo, los programas de formación y desarrollo de habilidades en muchas PYMEs siguen siendo limitados, y la mayor parte de las empresas depende del aprendizaje entre colegas o de cursos en línea informales. Solo una pequeña fracción de las empresas ofrece formación formal en habilidades digitales, lo que refleja una importante área de mejora. 

La formación en habilidades digitales no solo es importante para mejorar la eficiencia operativa de las PYMEs, sino también para fomentar un entorno de trabajo más flexible e inclusivo. A medida que las herramientas digitales transforman la forma en que las empresas operan, también cambian las dinámicas laborales dentro de las organizaciones. La posibilidad de trabajar de manera remota o de utilizar herramientas digitales para colaborar en proyectos a distancia abre nuevas oportunidades para la flexibilidad laboral, lo que puede mejorar el bienestar de los empleados y aumentar la satisfacción laboral. Sin embargo, para que estas dinámicas sean efectivas, es esencial que las PYMEs proporcionen a sus empleados las herramientas y habilidades necesarias para adaptarse a estos nuevos entornos de trabajo. Una de las áreas donde la digitalización puede tener un impacto significativo en las PYMEs es en el monitoreo y la mejora de su desempeño ambiental. Con la creciente presión sobre las empresas para que adopten prácticas más sostenibles, la digitalización ofrece una vía para que las PYMEs mejoren su eficiencia energética y reduzcan su huella de carbono. Herramientas como los medidores inteligentes y los sistemas de monitoreo de energía permiten a las empresas rastrear su consumo de energía en tiempo real, lo que les permite identificar áreas de mejora y optimizar su uso de recursos. Sin embargo, a pesar de los beneficios potenciales, muchas PYMEs aún no están aprovechando plenamente estas herramientas. Los datos muestran que menos de la mitad de las empresas que identifican la reducción del consumo de energía como un objetivo clave de digitalización están monitoreando activamente su impacto ambiental. La digitalización también está cambiando la forma en que las PYMEs interactúan con sus clientes. Un número creciente de empresas está adoptando enfoques híbridos para la interacción con los clientes, combinando canales en línea y presenciales para ofrecer una experiencia más completa. Esto no solo mejora la accesibilidad para los clientes, sino que también permite a las empresas diversificar sus fuentes de ingresos y aumentar su resiliencia frente a posibles interrupciones en el mercado. Las plataformas de comercio electrónico, por ejemplo, han permitido a muchas PYMEs continuar operando durante la pandemia, incluso cuando sus tiendas físicas estaban cerradas. Sin embargo, para muchas empresas, la digitalización de la interacción con los clientes sigue siendo un desafío, especialmente en sectores donde las transacciones en persona han sido tradicionalmente la norma. 

Para leer más ingrese a:

https://www.oecd-ilibrary.org/economics/sme-digitalisation-to-manage-shocks-and-transitions_eb4ec9ac-en 

https://www.oecd-ilibrary.org/docserver/eb4ec9ac-en.pdf?expires=1727450099&id=id&accname=guest&checksum=5CC1C9C788B7163A84F6D50FFD536618  

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