Los sistemas eléctricos sostienen las sociedades digitales y, a la vez, están siendo transformados por ellas. Fuentes distribuidas de generación y almacenamiento modifican las redes heredadas, mientras la demanda total de electricidad sigue creciendo, impulsada en parte por la expansión de centros de datos necesarios para el entrenamiento y la inferencia de modelos de inteligencia artificial. Casi la mitad de la inversión energética mundial se orienta ya a electricidad y a la electrificación de usos finales. En 2025, la demanda eléctrica de centros de datos focalizados en inteligencia artificial creció 50 %, muy por encima del 3 % de crecimiento de la demanda eléctrica global.
La innovación digital, y en particular la inteligencia artificial, se aplica a lo largo de toda la cadena: generación, transmisión, distribución, almacenamiento y uso final. En el lado de la oferta, sensores conectados, unidades de medición fasorial, gemelos digitales y sistemas de pronóstico y detección de fallas basados en inteligencia artificial mejoran el control, la confiabilidad y la vida útil de los activos. Las patentes de aplicaciones de inteligencia artificial en sistemas eléctricos se multiplicaron por más de cuatro entre 2017 y 2022, y la actividad de patentamiento en generación, distribución y transmisión se aceleró de forma marcada desde 2010.
En el lado de la demanda, los usuarios dejan de ser consumidores pasivos. Medidores y termostatos inteligentes, plantas virtuales de potencia, almacenamiento residencial y carga bidireccional de vehículos eléctricos liberan reservas importantes de flexibilidad. El mayor impulso se concentra en los vehículos eléctricos como recurso de flexibilidad, con un triplicado del patentamiento de estas innovaciones en años recientes. A pesar de este dinamismo, mientras los presupuestos públicos de investigación, demostración y desarrollo en energía se han mantenido resilientes en términos reales, la proporción dedicada a innovaciones digitales en sistemas eléctricos ha disminuido, lo que plantea dudas sobre si la innovación disponible podrá acompañar las exigencias crecientes sobre la red.
Las orientaciones de política apuntan a fomentar la experimentación regulatoria, crear habilitadores técnicos como estándares de datos, y empoderar a los consumidores para acceder a información energética y participar en nuevos modelos de negocio. En el contexto colombiano, donde la red esta transicionando a una generación variable, recursos distribuidos y nuevas cargas intensivas, sostener la innovación digital en el sistema eléctrico deja de ser un complemento y se vuelve condición para mantener confiabilidad, flexibilidad y asequibilidad en la próxima década.
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