La hidroelectricidad provee cerca de la mitad de la electricidad en América Latina y el Caribe (ALC). Por ello, la modernización de los activos hidroeléctricos de América Latina y el Caribe es esencial para seguir contando con un suministro de energía renovable de bajo costo. Adicionalmente, en un contexto de transición energética hacia una matriz más descarbonizada, esta modernización está también influenciada por el incremento de las fuentes de energías renovables variables en los sistemas eléctricos, el impacto del cambio climático en la hidrología, y la revolución digital. La modernización brinda la oportunidad (más allá de extender la vida útil) de adecuar las centrales hidroeléctricas a nuevas condiciones de operación en sistemas eléctricos con mayores necesidades de flexibilidad, almacenamiento y confiabilidad.
Un proyecto de modernización debe ir más allá de una simple sustitución de equipos o reparación de obras, y debe tener una visión y análisis holístico para garantizar la operabilidad y relevancia de la central hidroeléctrica en los escenarios futuros. Nuevas líneas de trabajo se pueden abrir al integrar los últimos avances tecnológicos digitales, incorporar tecnologías por bombeo o aprovechamiento hidroeléctrico en otras infraestructuras hidráulicas, y la hibridación con otras tecnologías renovables y de almacenamiento. Los impactos del cambio climático son motivo para profundizar en la seguridad de presas, evaluar la sedimentación de los embalses y mejorar el uso del recurso hídrico, además de mejorar la sostenibilidad general del proyecto.
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