El siguiente informe ha lanzado un mensaje alarmante que no deja lugar a dudas sobre la necesidad de actuar de inmediato. En esta década, el éxito en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero determinará si el aumento de la temperatura mundial puede limitarse a 1,5 ºC o incluso a 2 ºC. En este plazo, la única opción realista es aumentar considerablemente las energías renovables y la eficiencia energética. La senda de 1,5 °C de la Agencia Internacional de Energías Renovables sitúa la electrificación y la eficiencia como motores clave de la transición, impulsados por las energías renovables, el hidrógeno limpio y la biomasa sostenible. La transición energética va por mal camino. Las secuelas de la pandemia del COVID-19 y los efectos dominó de la crisis ucraniana han agravado aún más los retos a los que se enfrenta la transición. Lo que está en juego no podría ser mayor: cada fracción de grado en el cambio de la temperatura global puede desencadenar consecuencias significativas y de largo alcance en los sistemas naturales, las sociedades humanas y las economías. Corregir el rumbo de la transición energética exigirá medidas audaces y transformadoras que reflejen la urgencia de la situación actual. Este avance del informe Perspectivas de las transiciones energéticas en el mundo ofrece una visión general de los avances logrados en el desarrollo y la aplicación de estas vías tecnológicas. Muestra que la escala y el alcance del cambio logrado en todos los sectores hasta la fecha quedan muy lejos de lo necesario para mantenerse en la senda de los 1,5 °C. La mayor parte de los avances logrados hasta ahora se han producido en el sector energético, donde los avances en tecnología, política e innovación los han llevado muy lejos. Las estructuras energéticas actuales se diseñaron para apoyar los combustibles fósiles y deben rediseñarse para apoyar los sistemas de energías renovables. El énfasis debe desplazarse de la oferta a la demanda, hacia la superación de los obstáculos estructurales que impiden el progreso. Este avance esboza tres pilares prioritarios -infraestructura física; habilitadores políticos y normativos; y mano de obra bien cualificada- que deben abordarse simultáneamente, lo que requiere una inversión significativa y un nuevo paradigma de cooperación internacional en el que todos los actores puedan participar en la transición y desempeñar un papel óptimo. No hay tiempo para que un nuevo sistema energético evolucione gradualmente a lo largo de más de un siglo, como ocurrió con el sistema basado en los combustibles fósiles. Sencillamente, no se puede seguir con cambios graduales si se quiere lograr las reducciones necesarias de las emisiones de carbono para alcanzar los objetivos climáticos. El inventario mundial que concluirá en la COP28 en los Emiratos Árabes Unidos brinda la oportunidad de evaluar las necesidades y determinar el mejor camino para un cambio rápido y duradero. Con este fin, el informe ofrecerá una evaluación exhaustiva de la transición energética y propondrá formas eficaces de acelerar el progreso tras este importante hito de la acción climática.
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https://www.irena.org/Publications/2023/Mar/World-Energy-Transitions-Outlook-2023