El cambio climático impacta en forma generalizada en todas las regiones del mundo, afectando la vida de miles de millones de personas, impulsando el desplazamiento y la migración involuntaria, causando condiciones de inseguridad alimentaria aguda, así como a un menor acceso seguro al agua. Con el 81% de su población viviendo en áreas urbanas y siendo la región en desarrollo más urbanizada, el cambio climático es uno de los grandes retos para el crecimiento y el desarrollo en América Latina y el Caribe. La alta tasa de urbanización ha llevado a una mayor demanda de energía – hoy suministrada en casi el 75% por combustibles fósiles – para atender actividades como el transporte, la generación de electricidad, la construcción de edificios y los procesos industriales. También se evidencia una mayor demanda de recursos naturales y generación de residuos impulsada por el crecimiento de la población y del consumo de bienes. Además, la economía de la región se caracteriza por tener un alto grado de actividad primaria basada en la explotación de sus recursos naturales, la cual bajo un modelo que carece de criterios para administrar sosteniblemente el capital natural, tiende a generar tensiones sociales, ambientales y económicas asociadas al uso del suelo. Sumado a ello, en América Latina y el Caribe viven grandes grupos poblaciones en condiciones de alta vulnerabilidad, en especial en aquellos sitios con condiciones de pobreza, desafíos de gobernabilidad, acceso limitado a servicios básicos, conflictos violentos y en donde los principales medios de subsistencias son sensibles al clima. El informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), define a América Latina y el Caribe como una región altamente expuesta, vulnerable y fuertemente impactada por el cambio climático situación amplificada por la desigualdad, la pobreza, el crecimiento demográfico acelerado y la elevada densidad, la deforestación y alta dependencia de las economías nacionales y locales de los recursos naturales. El informe del IPCC da evidencia de que estas condiciones de vulnerabilidad y los impactos que se proyectan para el resto del siglo se agravarán acorde continúe el aumento de la temperatura global media del planeta. Para afrontar estos desafíos, se necesitan acciones sin precedentes a nivel internacional, nacional y local. A más de 6 años de la entrada en vigor del Acuerdo de París y la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, se necesita acelerar la implementación de los consensos alcanzados para garantizar el logro de los ambiciosos objetivos climáticos. A fin de avanzar hacia un nivel de emisiones netas igual a cero para 2050, los países y las ciudades deberán llevar a cabo transformaciones socioeconómicas profundas, las cuales deben ponerse en marcha de inmediato. Reconociendo que los gobiernos locales tienen competencia sobre el potencial de mitigación del cambio climático así como en la ejecución de estrategias de adaptación en la región, esta publicación destaca la relevancia de traducir y adaptar los objetivos climáticos globales y nacionales a los contextos y necesidades locales de manera colaborativa. Proporciona recomendaciones para avanzar hacia la localización de iniciativas climáticas en las ciudades y mejorar las capacidades para la gobernanza climática multinivel en un contexto local.
El siguiente informe consta de 6 secciones, en resumen, la sección 2 analiza el papel de las ciudades en la emisión de gases de efecto invernadero en la región y su potencial para reducir estas emisiones. La sección 3 examina cómo el Acuerdo de París reconoce el papel de las ciudades en la lucha contra el cambio climático y destaca la importancia de que las ciudades establezcan objetivos ambiciosos y realistas en la implementación del acuerdo. La sección 4 analiza los desafíos y oportunidades de financiamiento para la acción climática en las ciudades de la región. La sección 5 presenta recomendaciones para fortalecer la capacidad de las ciudades de la región en la implementación de políticas y programas climáticos efectivos, así como la cooperación y coordinación entre ciudades y diferentes niveles de gobierno. En general, el informe ofrece una visión amplia sobre el papel de las ciudades de América Latina y el Caribe en la lucha contra el cambio climático y el cumplimiento del Acuerdo de París, así como recomendaciones para fortalecer la acción climática a nivel local.
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