El desarrollo acelerado de la inteligencia artificial está ampliando oportunidades de innovación en todos los sectores económicos, pero también está exponiendo problemas estructurales relacionados con la equidad y la representación de género. Diversas organizaciones internacionales advierten que los algoritmos continúan reproduciendo sesgos presentes en la sociedad debido a la limitada participación femenina en los equipos que diseñan, entrenan y supervisan estas tecnologías. De acuerdo con los datos compartidos por especialistas consultados en el artículo, las mujeres representan aproximadamente el 30% de la fuerza laboral global asociada con inteligencia artificial, una situación que influye directamente en la calidad y diversidad de los sistemas desarrollados.
El problema se agrava cuando los conjuntos de datos utilizados para entrenar modelos contienen una representación insuficiente de mujeres y niñas, generando resultados menos precisos en ámbitos como salud, contratación laboral, reconocimiento facial, servicios financieros y acceso a servicios públicos. El artículo destaca que más del 90% de las organizaciones utilizan soluciones basadas en inteligencia artificial para apoyar procesos de reclutamiento, ampliando el impacto potencial de estos sesgos sobre millones de personas. También se advierte sobre el crecimiento de la violencia digital facilitada por IA, incluyendo deepfakes y contenidos no consentidos que afectan principalmente a mujeres. Expertos de Naciones Unidas señalan que estas situaciones pueden reducir la participación femenina en espacios digitales, afectar la confianza en la tecnología y limitar oportunidades económicas futuras. Paralelamente, estudios recientes evidencian que las ocupaciones desempeñadas mayoritariamente por mujeres presentan una mayor exposición a la automatización generativa. Organismos internacionales promueven estándares, marcos éticos y procesos de gobernanza que permitan reducir estas brechas desde el diseño mismo de las tecnologías.
Para las empresas energéticas que incorporan inteligencia artificial en analítica, operaciones y atención al cliente, el mensaje es contundente: las estrategias de transformación digital deberán incluir mecanismos de auditoría algorítmica, supervisión ética y diversidad en el desarrollo tecnológico para evitar riesgos operativos, regulatorios y reputacionales.
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