Emissions Accounting Framework: Attributional accounting guidance for lower-emissions oil and gas supply

La demanda de petróleo y gas continuará en el sistema energético mundial incluso mientras las economías avanzan hacia fuentes de menores emisiones, de modo que reducir las emisiones asociadas a su producción, procesamiento y transporte sigue siendo un objetivo climático relevante. Aunque la combustión concentra la mayor parte del ciclo de vida, antes de llegar al usuario final se generan emisiones de metano, dióxido de carbono y, en menor medida, óxido nitroso. El metano pesa de manera particular: su potencial de calentamiento equivale a 29,8 veces el del dióxido de carbono a 100 años y a 82,5 veces a 20 años. Según la Agencia Internacional de Energía, bajo las políticas actuales la demanda de gas seguiría creciendo cerca de 70.000 millones de metros cúbicos al año hasta 2035. En ese contexto, el desempeño ambiental no es uniforme: varía entre cuencas, operadores y sistemas por diferencias de geología, infraestructura, prácticas operativas y regulación, lo que da origen al petróleo y al gas diferenciados, es decir, productos cuyas emisiones fueron cuantificadas, verificadas y distinguidas del suministro estándar.

Los inventarios corporativos y las huellas de carbono de producto suelen apoyarse en factores promedio de países o regiones, que no reflejan esas diferencias. Por eso, el marco exige cuantificar las emisiones por segmento de la cadena (producción, recolección e impulso, procesamiento, y transmisión y almacenamiento) y por gas, de modo que cada mejora, como la detección y reparación de fugas, la sustitución de dispositivos de alto escape o la electrificación de compresores, se aplique solo a la combinación segmento-gas que realmente modifica. También establece una jerarquía de calidad para los factores de emisión, desde los verificados por instalación hasta los promedios nacionales, y recomienda dejar de usar factores agregados que impiden saber qué parte sustituir. Para las emisiones compartidas entre petróleo y gas, la asignación por defecto se basa en el poder calorífico inferior.

La pieza central es una secuencia de cinco vías de seguimiento ordenadas por la fuerza de la asociación entre el suministro diferenciado y la actividad de la empresa compradora. El suministro segregado, con entrega dedicada y trazable, es el más sólido pero poco frecuente; le sigue el balance de masa físicamente trazable, que asigna atributos mediante promedios móviles proporcionales dentro de un sistema con cadena de custodia continua; después viene el suministro agrupado en un sistema mezclado, donde el producto y sus certificados de atributos ambientales se venden juntos por un proveedor conocido; y, en el extremo más débil, dos esquemas de certificados desagregados, orientados a la cuenca o asociados a la cadena de valor regional, subnacional o nacional. Las dos primeras vías se reportan como declaraciones físicas y las demás como contractuales, mientras que las soluciones sin asociación suficiente solo pueden presentarse como declaraciones de impacto, con contabilidad consecuencial separada. Una empresa puede combinar vías contractuales por segmento, pero la fidelidad de la información puede mantenerse o reducirse a lo largo de la cadena, nunca aumentar.

Para sostener la credibilidad, se definen reglas de elegibilidad geográfica y temporal, emparejamiento de volúmenes, prevención del doble conteo y de la reclamación compartida, umbrales de desempeño, consideraciones de adicionalidad, sistemas de registro, planes de medición de los proveedores, verificación de terceros y divulgaciones obligatorias. Los factores residuales para el suministro no diferenciado aún no existen en la mayoría de los mercados, por lo que se acepta provisionalmente un factor típico. Esta primera fase prioriza el metano y se ampliará a otros gases, al gas natural licuado y a la cadena de refinación. El borrador está abierto a comentarios hasta el 31 de octubre de 2026 y la versión final se publicará en el invierno de 2027. Para los profesionales del sector energético colombiano, el marco ofrece un lenguaje común para evaluar el gas que alimenta la generación térmica y la industria, y para exigir trazabilidad y medición creíbles frente a las emisiones aguas arriba.

Para leer más ingrese a:

https://rmi.org/resources/emissions-accounting-framework/?submitted=1#thank-you

https://rmi.org/app/uploads/dlm_uploads/2026/10/rmi-september-2026-Accounting-Guidance-for-Lower-Upstream-Emissions-Oil-and-Gas-Supply.pdf

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