Autor: DIFUSIÓN COLOMBIA INTELIGENTE

  • A Playbook for Food Retailers to Reduce Consumer Food Waste

    A Playbook for Food Retailers to Reduce Consumer Food Waste

    La problemática del desperdicio de alimentos se ha convertido en un desafío global con repercusiones ambientales, sociales y económicas. La pérdida de valor económico supera el billón de dólares anuales y, además, contribuye de manera significativa a las emisiones de gases de efecto invernadero. Cuando los alimentos se desperdician, también se malgastan los recursos invertidos en su producción, como agua, tierra y energía, lo que intensifica la presión sobre los ecosistemas. En este contexto, los hogares representan el mayor porcentaje de desperdicio, con más del 60% del total, lo que evidencia la necesidad de actuar sobre los hábitos de consumo y las dinámicas cotidianas de las familias.

    Los comercios minoristas se encuentran en una posición estratégica para influir en estas prácticas. Al ser el punto de conexión entre la oferta y la demanda, tienen la capacidad de orientar la manera en que los consumidores compran, almacenan y preparan los alimentos. Además, al introducir iniciativas que faciliten la reducción del desperdicio, pueden fortalecer la confianza de los clientes, mejorar su reputación y, al mismo tiempo, generar beneficios económicos. En efecto, cuando los hogares aprovechan mejor los productos adquiridos, el ahorro puede destinarse a nuevas compras o a artículos de mayor calidad, lo que abre oportunidades de innovación en la oferta. El análisis realizado identifica 66 estrategias de cambio de comportamiento que los minoristas podrían implementar. Para organizar estas propuestas se diseñó un marco denominado de las cinco “I”: informar, influir, sumergir, innovar e involucrar. Cada categoría agrupa tácticas con enfoques distintos. Informar se centra en la educación del consumidor, por ejemplo, mediante consejos de almacenamiento. Influir recurre a incentivos o mensajes persuasivos, como descuentos en productos próximos a vencer. Sumergir transforma la experiencia de compra, ofreciendo envases inteligentes o venta de productos a granel. Innovar apuesta por herramientas tecnológicas, como aplicaciones de planificación de comidas. Finalmente, involucrar busca que los clientes participen activamente en actividades, como demostraciones culinarias o retos de reducción de desperdicio.

    De estas estrategias, diez fueron priorizadas por su alta efectividad y factibilidad. Entre ellas se destacan la entrega de consejos prácticos para reducir desperdicio en casa, la vinculación de acciones con beneficios personales claros, el fomento de la compra de alimentos cercanos a su fecha de vencimiento mediante precios estratégicos y el uso de mensajeros influyentes para transmitir mensajes. Asimismo, se recomienda emplear un lenguaje positivo que motive a optimizar el uso de los alimentos, ofrecer herramientas tradicionales como recipientes o bolsas para congelar, vender productos con empaques inteligentes acompañados de instrucciones claras, realizar demostraciones culinarias en tienda o en línea, proporcionar recordatorios visuales en el hogar y compartir recetas que permitan aprovechar sobras o ingredientes congelados. La implementación de estas tácticas no solo contribuye a disminuir el desperdicio en los hogares, sino que también genera beneficios reputacionales y ambientales para los minoristas. Además, se alienta a experimentar con nuevas soluciones, especialmente en el ámbito de la innovación tecnológica, donde aún falta evidencia científica robusta. La colaboración con otros actores, como organizaciones sociales, académicos o empresas emergentes, puede acelerar el desarrollo de herramientas digitales que respondan a las necesidades cambiantes de los consumidores.

    Así, los comercios minoristas tienen la oportunidad de convertirse en agentes de transformación dentro del sistema alimentario. Al adoptar estrategias que faciliten a los hogares reducir el desperdicio, se avanza hacia un modelo más sostenible, se fortalecen las relaciones con los clientes y se contribuye a la reducción de emisiones de alcance 3. La invitación es a pasar de acciones internas limitadas a un enfoque integral que abarque toda la cadena de valor y que, sobre todo, empodere a millones de familias para aprovechar mejor los alimentos que adquieren.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.wri.org/research/playbook-food-retailers-reduce-consumer-food-waste

    https://files.wri.org/d8/s3fs-public/2026-02/a-playbook-for-food-retailers-to-reduce-consumer-food-waste.pdf?VersionId=gaGSZ2ACSwrxv4XsUl3JP5DfQb5_q1h6

  • Due diligence on recycling processes in the garment and footwear sector

    Due diligence on recycling processes in the garment and footwear sector

    El reciclaje en los sectores de confección y calzado se presenta como una respuesta a los crecientes volúmenes de residuos y a la presión por transitar hacia modelos de producción más sostenibles. Sin embargo, la incorporación de materiales reciclados en cadenas de valor complejas introduce riesgos ambientales, sociales y operativos que requieren una evaluación sistemática. En este contexto, la debida diligencia aplicada a los procesos de reciclaje permite identificar impactos potenciales, responsabilidades compartidas y condiciones necesarias para garantizar prácticas más responsables.

    Los procesos de reciclaje textil y de calzado muestran una elevada heterogeneidad tecnológica. Mientras algunos métodos se basan en operaciones mecánicas relativamente simples, otros recurren a tratamientos químicos más intensivos para separar fibras, eliminar aditivos o recuperar polímeros. Esta diversidad implica diferencias significativas en consumo de agua, uso de sustancias peligrosas, generación de residuos secundarios y emisiones. Por consiguiente, la evaluación de riesgos no puede abordarse de manera uniforme, sino que debe adaptarse a las características específicas de cada tecnología y material tratado. Además, la procedencia y composición de los residuos influyen de forma directa en el desempeño ambiental del reciclaje. Mezclas de fibras, presencia de tintes, acabados y componentes no textiles dificultan la recuperación eficiente de materiales y aumentan la necesidad de procesos adicionales. Como resultado, algunos flujos que se presentan como reciclables terminan degradándose en aplicaciones de menor valor o generando rechazos significativos. Esta situación pone de manifiesto la necesidad de considerar el diseño de productos desde etapas tempranas para facilitar su reciclaje posterior.

    Desde el punto de vista social, las actividades de recolección, clasificación y procesamiento de residuos suelen concentrarse en regiones con marcos regulatorios débiles o capacidades de supervisión limitadas. En estos contextos, se identifican riesgos asociados a condiciones laborales precarias, exposición a sustancias nocivas y falta de protección social. Asimismo, la externalización de etapas intensivas en mano de obra puede trasladar impactos negativos fuera del campo de visión de marcas y minoristas, lo que refuerza la importancia de una trazabilidad efectiva a lo largo de toda la cadena. Por otra parte, la debida diligencia no se limita a la identificación de riesgos, sino que también implica establecer mecanismos de prevención y mitigación. Esto incluye la selección de proveedores con estándares verificables, la realización de auditorías periódicas y el fortalecimiento de capacidades técnicas. De igual forma, la transparencia en la comunicación de prácticas y resultados permite reducir asimetrías de información y mejorar la rendición de cuentas frente a consumidores y autoridades.

    En términos económicos, el reciclaje enfrenta tensiones entre costos operativos, escalabilidad y calidad del material recuperado. Aunque el interés por materiales reciclados ha aumentado, la oferta no siempre cumple con los requisitos técnicos de la industria, lo que limita su adopción a gran escala. A su vez, la volatilidad de precios de materias primas vírgenes influye en la viabilidad financiera de las soluciones de reciclaje. Frente a este escenario, la integración de criterios de debida diligencia contribuye a tomar decisiones más informadas sobre inversiones y asociaciones estratégicas. Asimismo, los marcos normativos emergentes en distintas jurisdicciones están incrementando las exigencias sobre responsabilidad corporativa, gestión de residuos y circularidad. Estas regulaciones refuerzan la necesidad de contar con procesos sistemáticos de identificación y gestión de riesgos en actividades de reciclaje. En consecuencia, la debida diligencia se convierte en una herramienta para anticipar obligaciones legales y adaptar modelos de negocio a un entorno regulatorio más estricto.

    El análisis de los procesos de reciclaje en los sectores de confección y calzado muestra que su contribución a la sostenibilidad depende de múltiples factores interrelacionados. A través de una debida diligencia robusta, es posible reducir impactos adversos, mejorar condiciones sociales y avanzar hacia cadenas de valor más circulares. Sin embargo, estos avances requieren coordinación entre actores, mejoras tecnológicas y un compromiso sostenido con la transparencia y la responsabilidad.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.oecd.org/en/publications/due-diligence-on-recycling-processes-in-the-garment-and-footwear-sector_19beec59-en.html

    https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2026/02/due-diligence-on-recycling-processes-in-the-garment-and-footwear-sector_3f170493/19beec59-en.pdf

  • A Decade of Progress: Inside Saudi Arabia’s Labor Market Transformation

    A Decade of Progress: Inside Saudi Arabia’s Labor Market Transformation

    Durante la última década, el mercado laboral de Arabia Saudita ha experimentado transformaciones profundas como parte de una agenda más amplia de modernización económica y social. Este proceso se ha desarrollado en un contexto caracterizado por una elevada dependencia del empleo público, una participación limitada de la población nacional en el sector privado y una fuerte presencia de trabajadores expatriados. Frente a estas dinámicas, se impulsaron reformas orientadas a diversificar la economía, ampliar oportunidades de empleo y fortalecer la inclusión de grupos históricamente subrepresentados.

    En primer término, las políticas laborales adoptadas buscaron aumentar la participación de ciudadanos saudíes en el mercado de trabajo privado. A través de incentivos regulatorios, ajustes salariales y programas de localización del empleo, se promovió la contratación de nacionales en sectores donde predominaba la mano de obra extranjera. Como resultado, la proporción de trabajadores saudíes en empresas privadas mostró un crecimiento sostenido, acompañado de una reducción gradual de la dependencia del sector público como principal empleador. De manera paralela, la participación laboral femenina registró avances notables. Reformas legales y administrativas ampliaron el acceso de las mujeres a una gama más amplia de ocupaciones, al tiempo que se eliminaron restricciones que limitaban su movilidad y autonomía económica. Además, la expansión de servicios de apoyo, junto con cambios en normas sociales, favoreció una incorporación más activa de las mujeres al empleo formal. Este incremento no solo modificó la composición de la fuerza laboral, sino que también contribuyó a diversificar ingresos familiares y a dinamizar la economía.

    Por otra parte, el fortalecimiento del capital humano ocupó un lugar destacado dentro de la agenda de reformas. Programas de capacitación, formación técnica y alineación educativa con las necesidades del mercado se orientaron a reducir desajustes entre oferta y demanda de habilidades. A través de estas iniciativas, se buscó mejorar la empleabilidad de jóvenes y facilitar transiciones más fluidas desde el sistema educativo hacia el trabajo. Al mismo tiempo, se incentivó la participación del sector privado en la provisión de formación, promoviendo una mayor vinculación entre empresas e instituciones educativas. Asimismo, la regulación del mercado laboral fue objeto de ajustes significativos. La modernización de contratos, la flexibilización de ciertas modalidades de empleo y el fortalecimiento de mecanismos de protección laboral contribuyeron a un entorno más equilibrado entre flexibilidad y seguridad. En este marco, se introdujeron herramientas digitales para la gestión del empleo, lo que permitió mejorar la transparencia, reducir prácticas informales y fortalecer la supervisión de condiciones laborales.

    El papel de los trabajadores expatriados también fue reconsiderado dentro de esta transformación. Aunque continúan siendo un componente relevante de la fuerza laboral, se implementaron medidas para regular flujos, mejorar condiciones y fomentar una competencia más equilibrada con la mano de obra nacional. Estas acciones buscaron optimizar la asignación de talento, evitando distorsiones salariales y fortaleciendo la productividad en sectores estratégicos. Desde una perspectiva macroeconómica, los cambios en el mercado laboral se alinearon con los objetivos de diversificación productiva y crecimiento sostenible. El aumento del empleo en sectores no petroleros, junto con una mayor participación del sector privado, contribuyó a reducir vulnerabilidades asociadas a la volatilidad de los ingresos energéticos. A su vez, la incorporación de nuevos segmentos de la población al empleo formal amplió la base contributiva y fortaleció la cohesión social.

    La experiencia de Arabia Saudita muestra cómo un paquete integral de reformas laborales puede generar transformaciones significativas en relativamente poco tiempo. A través de políticas coordinadas, ajustes regulatorios y una inversión sostenida en capital humano, el mercado laboral avanzó hacia una estructura más inclusiva, dinámica y alineada con los objetivos de desarrollo de largo plazo.

    Para leer más ingrese a:

    https://openknowledge.worldbank.org/entities/publication/7b2d58f3-6def-48f6-b9ca-39ae00500860

    https://openknowledge.worldbank.org/server/api/core/bitstreams/f61c6e47-c7d0-41b2-a330-7bd63c19a448/content

  • Waste Management in the Middle East and North Africa

    Waste Management in the Middle East and North Africa

    El crecimiento acelerado de la población, la urbanización y el aumento del consumo han intensificado la presión sobre los sistemas de gestión de residuos en Medio Oriente y el Norte de África. En este contexto, la generación de desechos supera la capacidad instalada para su recolección, tratamiento y disposición, lo que deriva en impactos ambientales, sociales y económicos persistentes. A diferencia de otras regiones, el volumen de residuos por habitante se sitúa por encima del promedio mundial, lo que amplifica los riesgos asociados a prácticas inadecuadas de manejo.

    En primer lugar, la estructura actual de los flujos de residuos revela una fuerte dependencia de la disposición final en vertederos, muchos de ellos sin controles suficientes. Aunque los niveles de recolección resultan relativamente altos en varios países, una proporción considerable de los residuos termina siendo quemada, abandonada o depositada en sitios abiertos. Como consecuencia, se intensifican la contaminación del suelo, del agua y del aire, además de incrementarse las emisiones de metano provenientes del sector residuos. A esto se suma el deterioro de la salud pública y la afectación de actividades económicas como el turismo y la pesca. Por otro lado, la composición de los residuos muestra un predominio de fracciones orgánicas, acompañado de porcentajes relevantes de materiales reciclables como plásticos, papel, vidrio y metales. Sin embargo, estas características no se traducen en esquemas efectivos de valorización. La reutilización, el reciclaje y el compostaje permanecen en niveles reducidos, lo que implica una pérdida sistemática de recursos con potencial económico. Al mismo tiempo, el desperdicio de alimentos alcanza cifras elevadas, generando costos financieros significativos y tensiones adicionales sobre la seguridad alimentaria regional.

    En cuanto a la gobernanza, los marcos normativos existen en la mayoría de los países, aunque su aplicación enfrenta limitaciones notorias. La fragmentación institucional, la débil coordinación entre niveles de gobierno y las restricciones financieras dificultan la implementación de políticas coherentes. A pesar de ello, se observan diferencias marcadas entre países de altos ingresos, economías de ingreso medio y contextos afectados por fragilidad o conflicto, lo que exige enfoques diferenciados. Mientras algunos cuentan con capacidades técnicas y fiscales para avanzar hacia esquemas más sofisticados, otros priorizan la provisión básica de servicios. Asimismo, el sector informal cumple una función relevante en la recuperación de materiales, especialmente en entornos urbanos donde los sistemas formales no alcanzan cobertura suficiente. Aunque esta actividad genera ingresos y reduce la presión sobre los vertederos, suele desarrollarse en condiciones precarias, sin reconocimiento institucional ni protección social. Integrar gradualmente a estos actores en sistemas más amplios permitiría mejorar la eficiencia operativa y, al mismo tiempo, fortalecer la inclusión social.

    Desde una perspectiva comparativa, el desempeño regional se sitúa por debajo de referentes internacionales en términos de tratamiento y aprovechamiento de residuos. No obstante, las proyecciones muestran que existen trayectorias viables de mejora hacia 2050. Dichas trayectorias combinan incrementos en la inversión, mejoras en la eficiencia del gasto y reformas orientadas a la recuperación de costos. Paralelamente, la adopción progresiva de principios de economía circular abre oportunidades para reducir volúmenes, transformar residuos en insumos productivos y disminuir la presión sobre los recursos naturales. En este sentido, mecanismos como la responsabilidad extendida del productor, los esquemas de asociación público-privada y los instrumentos económicos para incentivar la reducción y separación en la fuente adquieren relevancia. Aun así, su efectividad depende del contexto institucional y de la aceptación social. Por ello, la sensibilización ciudadana, la transparencia y la rendición de cuentas aparecen como componentes necesarios para sostener cambios en el tiempo.

    La gestión de residuos en la región enfrenta desafíos complejos, aunque también dispone de márgenes amplios para evolucionar. A través de estrategias diferenciadas, coordinación institucional y una transición gradual hacia modelos circulares, es posible mitigar impactos negativos, generar empleo y avanzar hacia sistemas más sostenibles y resilientes.

    Para leer más ingrese a:

    https://openknowledge.worldbank.org/entities/publication/5fb978e8-2ce6-4bf2-9c9f-725f7c9bde23

    https://openknowledge.worldbank.org/bitstreams/a0a0abcc-2f21-4fbe-8840-e1de7c504b52/download

  • Addressing Pluralistic Ignorance to Promote Gender Equality

    Addressing Pluralistic Ignorance to Promote Gender Equality

    Las normas sociales influyen de manera profunda en las decisiones individuales y colectivas, especialmente cuando regulan comportamientos asociados al género. En este marco, la ignorancia pluralista emerge como un fenómeno social en el que las personas interpretan de forma errónea lo que el resto del grupo piensa o hace, lo que conduce a conductas que no reflejan sus propias convicciones. A partir de esta dinámica, prácticas que limitan las oportunidades de mujeres y niñas pueden mantenerse incluso cuando existe un apoyo privado más amplio hacia la igualdad.

    En términos generales, las normas sociales funcionan como expectativas compartidas que definen lo que se considera aceptable o apropiado dentro de una comunidad. Dichas normas se sostienen tanto por creencias sobre lo que otros hacen como por percepciones acerca de lo que otros aprueban. Sin embargo, cuando existe una brecha significativa entre las creencias personales y esas percepciones colectivas, se configura un escenario donde la conformidad no responde a convicción, sino al temor de sanciones sociales reales o imaginadas. En consecuencia, las personas ajustan su comportamiento para alinearse con lo que creen que el grupo espera, aun cuando esa expectativa sea incorrecta. Este tipo de distorsión resulta especialmente relevante en contextos vinculados a la igualdad de género. Por ejemplo, la participación femenina en el mercado laboral, la distribución del trabajo doméstico o el acceso a posiciones de liderazgo pueden verse restringidos no por falta de aceptación individual, sino por la percepción generalizada de desaprobación social. De este modo, la ignorancia pluralista actúa como un mecanismo que frena el cambio normativo, incluso en sociedades donde las actitudes están evolucionando.

    Además, este fenómeno no se manifiesta de una sola manera. La desalineación puede presentarse tanto en la subestimación como en la sobreestimación del apoyo social a determinadas prácticas. Asimismo, no siempre requiere interacción directa entre los miembros del grupo, ni implica que quienes sostienen una creencia sean minoría. Por el contrario, puede afectar a mayorías silenciosas que, al creer que están solas, optan por no expresar sus verdaderas opiniones. Esta lógica explica por qué ciertas normas persisten más allá de su respaldo real. Desde una perspectiva de política pública, la ignorancia pluralista se convierte en un obstáculo cuando refuerza desigualdades o bloquea acciones colectivas. En escenarios donde el cambio normativo ya ha comenzado, pero aún no se consolida, las percepciones erróneas pueden retrasar o debilitar ese proceso. Por ello, identificar estos desajustes permite abrir oportunidades para intervenciones de bajo costo centradas en corregir información incorrecta sobre las creencias y comportamientos del grupo.

    Las estrategias de corrección de normas suelen basarse en devolver a la comunidad datos precisos sobre lo que realmente piensan o hacen sus miembros. Al confrontar percepciones con evidencia, muchas personas actualizan sus creencias y modifican su conducta de forma coherente con sus valores. Diversas experiencias empíricas muestran que este enfoque puede favorecer la participación laboral femenina, redistribuir tareas de cuidado o reducir la resistencia hacia políticas de conciliación familiar. No obstante, estos resultados dependen en gran medida del contexto y del momento en que se aplican. A pesar de su potencial, abordar la ignorancia pluralista no es un proceso automático. En primer lugar, requiere mediciones rigurosas que distingan entre actitudes individuales, expectativas normativas y comportamientos observados. En segundo lugar, es necesario seleccionar con cuidado qué norma intervenir, dado que muchas prácticas están sostenidas por múltiples normas interrelacionadas, así como por barreras estructurales. En tercer lugar, la forma en que se presenta la información influye notablemente en su recepción, por lo que el encuadre del mensaje y el grupo de referencia adquieren gran relevancia.

    Asimismo, la información por sí sola no siempre genera cambios duraderos. Factores como el miedo a represalias, la falta de recursos o restricciones institucionales pueden limitar la capacidad de actuar conforme a nuevas percepciones. Por esta razón, las intervenciones orientadas a normas sociales resultan más efectivas cuando se combinan con políticas que amplían oportunidades reales y reducen riesgos. La ignorancia pluralista ayuda a comprender por qué ciertas desigualdades persisten a pesar de actitudes individuales más igualitarias. Al mismo tiempo, ofrece una vía prometedora para acelerar transformaciones sociales cuando se aborda de manera cuidadosa, contextualizada y complementaria a reformas estructurales.

    Para leer más ingrese a:

    https://openknowledge.worldbank.org/entities/publication/a42f80b5-9882-40ee-894d-62e6e720aa35

    https://openknowledge.worldbank.org/server/api/core/bitstreams/f8950e7b-ebc5-412a-a85a-bc15b1585e70/content

  • Water Governance for Climate Resilience in Hungary

    Water Governance for Climate Resilience in Hungary

    El agua se ha convertido en el reflejo más evidente de los impactos del cambio climático, pues la mayoría de los desastres naturales están relacionados con este recurso. En el caso de Hungría, la presión sobre sus sistemas hídricos es cada vez mayor, tanto por la frecuencia de inundaciones como por la intensidad de las sequías. Aunque el país dispone de importantes reservas de agua superficial y subterránea, depende en gran medida de aportes externos, lo que lo hace vulnerable a variaciones climáticas y a decisiones de países vecinos.

    La gobernanza del agua se organiza en múltiples niveles, desde ministerios nacionales hasta autoridades locales y organismos transfronterizos. Sin embargo, la fragmentación institucional y los cambios frecuentes en la estructura gubernamental han debilitado la capacidad técnica y la coherencia de las políticas. A ello se suman tarifas bajas que no permiten recuperar costos, lo que limita el financiamiento de inversiones y el mantenimiento de infraestructuras. Además, la falta de claridad en normas sobre retención de agua y propiedad de infraestructuras secundarias genera dificultades operativas. El marco normativo ha evolucionado en las últimas décadas, influido por directivas europeas y compromisos internacionales. Se han incorporado leyes de gestión de desastres, conservación y adaptación climática, así como estrategias nacionales de agua y planes de cuenca. No obstante, persisten vacíos en la coordinación entre sectores como agricultura, energía, industria y uso del suelo, lo que reduce la efectividad de las medidas.

    Las recomendaciones apuntan a consolidar las bases institucionales, fortaleciendo la cooperación interministerial y dotando de mayores capacidades a los organismos responsables. También se sugiere ajustar los instrumentos económicos, como los cargos por extracción de agua, para incentivar un uso más eficiente y garantizar la recuperación de costos. Revisar subsidios que generan efectos negativos y explorar impuestos sobre externalidades ambientales, como el manejo de aguas pluviales, permitiría mejorar la gestión de la demanda. Otro eje es la necesidad de adoptar una visión de largo plazo que integre la seguridad hídrica en las políticas de distintos sectores. Esto implica mejorar la calidad y cobertura de los datos, armonizar la información y asegurar que las decisiones se basen en evidencia. Asimismo, se plantea reforzar la gobernanza multinivel con un enfoque territorial, de modo que las diferencias regionales en disponibilidad de agua y riesgos climáticos se reflejen en las políticas.

    El fortalecimiento de la transparencia y la participación social es igualmente relevante. Garantizar acceso público a la información, involucrar a actores desde etapas tempranas del ciclo de políticas y establecer mecanismos de monitoreo independientes contribuiría a generar confianza y legitimidad. La creación de plataformas de información integradas y la evaluación de propuestas legislativas por expertos externos son ejemplos de medidas que pueden mejorar la integridad y la aceptación de las políticas. La resiliencia hídrica de Hungría depende de una gobernanza más coherente, inclusiva y orientada al futuro. La combinación de instituciones sólidas, instrumentos económicos adecuados, visión estratégica, enfoque territorial y transparencia permitirá enfrentar los riesgos crecientes de inundaciones y sequías, asegurando que el agua siga siendo un recurso disponible y gestionado de manera sostenible en el contexto del cambio climático.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.oecd.org/en/publications/water-governance-for-climate-resilience-in-hungary_1d2657fc-en.html

  • Clear Orbit, Secure Future: A Call to Action on Space Debris

    Clear Orbit, Secure Future: A Call to Action on Space Debris

    El entorno orbital terrestre se ha transformado de manera acelerada durante las últimas décadas como consecuencia del crecimiento sostenido de actividades espaciales comerciales, científicas y gubernamentales. A medida que aumenta el número de satélites activos y de lanzamientos anuales, también se intensifica la acumulación de objetos no funcionales que permanecen en órbita. Este fenómeno genera un escenario de congestión que compromete la seguridad de las operaciones espaciales y plantea riesgos crecientes para infraestructuras críticas de las que dependen servicios esenciales en la Tierra. En este contexto, la sostenibilidad orbital emerge como un desafío sistémico que trasciende las capacidades técnicas de un solo actor. Por un lado, los desechos espaciales incrementan la probabilidad de colisiones, lo que puede desencadenar reacciones en cadena con efectos prolongados. Por otro lado, la falta de normas vinculantes y de mecanismos de coordinación global dificulta la gestión efectiva del espacio como bien compartido. Así, la problemática no se limita a una cuestión tecnológica, sino que involucra dimensiones regulatorias, económicas y de gobernanza internacional.

    Frente a este panorama, se plantea la necesidad de adoptar un enfoque preventivo que combine medidas técnicas con acuerdos institucionales. En lugar de concentrarse exclusivamente en soluciones reactivas, se promueve la integración de principios de diseño responsable desde las etapas iniciales de las misiones espaciales. Entre estas prácticas se incluyen la reducción de residuos generados durante el lanzamiento, la planificación del final de vida útil de los satélites y la adopción de tecnologías que faciliten su desorbitación controlada. De esta manera, la mitigación del problema se incorpora como parte estructural del ciclo de vida de los sistemas espaciales. Del mismo modo, la remoción activa de desechos se presenta como una línea de acción complementaria. Si bien estas iniciativas enfrentan barreras técnicas, financieras y legales, su desarrollo adquiere relevancia ante la magnitud del material ya presente en órbita. No obstante, su implementación requiere marcos normativos claros que definan responsabilidades, derechos de propiedad y condiciones de operación, evitando interpretaciones que puedan generar tensiones geopolíticas o usos indebidos de las tecnologías involucradas.

    Asimismo, la disponibilidad y el intercambio de datos sobre objetos orbitales resultan determinantes para mejorar la seguridad espacial. El fortalecimiento de sistemas de seguimiento, junto con plataformas de información compartida, permite anticipar posibles colisiones y coordinar maniobras de evasión. En este sentido, la cooperación entre actores públicos y privados se convierte en un elemento articulador, dado que la mayor parte de los nuevos satélites pertenece a operadores comerciales con capacidades técnicas heterogéneas. Desde una perspectiva económica, la sostenibilidad orbital se vincula directamente con la viabilidad a largo plazo del sector espacial. Las interrupciones de servicios satelitales pueden generar impactos significativos en telecomunicaciones, navegación, observación terrestre y gestión de emergencias. Por consiguiente, la inversión en prácticas responsables y en marcos de gobernanza compartidos se perfila como una condición para preservar el valor económico del espacio cercano a la Tierra.

    El fortalecimiento de la cooperación internacional aparece como un eje transversal. A través de estándares comunes, principios voluntarios y espacios de diálogo multilateral, se busca construir confianza entre los actores involucrados y promover comportamientos responsables. La sostenibilidad orbital se configura como un desafío colectivo que exige una combinación equilibrada de innovación tecnológica, coordinación institucional y compromiso político, orientada a garantizar un acceso seguro y equitativo al espacio para las generaciones futuras.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.weforum.org/publications/clear-orbit-secure-future-a-call-to-action-on-space-debris/

    https://reports.weforum.org/docs/WEF_Clear_Orbit_Secure_Future_2026.pdf

  • Tormenta Fern expone urgencia de transmisión resiliente e interregional

    Tormenta Fern expone urgencia de transmisión resiliente e interregional

    La tormenta invernal Fern expuso vulnerabilidades estructurales de la infraestructura eléctrica de Estados Unidos y mostró cómo la transmisión robusta y la interconexión regional pueden reducir tanto apagones como costos durante eventos extremos. El evento dejó cerca de un millón de personas sin servicio en múltiples estados, con afectaciones que persistieron para algunos usuarios. Además del impacto humano, se observaron señales de estrés de mercado: durante una hora especialmente crítica del 25 de enero, los precios en una zona superaron los 1.800 US$/MWh, un orden de magnitud por encima del promedio de semanas previas.

     

     

    El análisis explica que el sistema se organiza en regiones de planeación y operación que intercambian energía cuando una zona enfrenta escasez o precios altos. Durante Fern, varias regiones se apoyaron con importaciones y exportaciones, pero ese apoyo tuvo límites por restricciones contractuales y, sobre todo, por capacidad física: las líneas de transmisión funcionan como tuberías que fijan cuánto puede fluir. Cuando las interconexiones son insuficientes, los precios divergen drásticamente y los consumidores pagan primas evitables. Se describe, por ejemplo, que dentro de MISO hubo momentos en que clientes del norte pagaron entre dos y quince veces más que sus vecinos del sur, debido a temperaturas bajas, menor viento y restricciones de gas, mientras regiones vecinas tenían mejor disponibilidad de generación eólica.

     

     

    El documento plantea tres frentes de acción. Primero, mejorar el uso de líneas existentes mediante tecnologías y prácticas operativas que aumenten eficiencia y capacidad disponible, con potencial de ahorros de cientos de millones de dólares anuales. Segundo, fortalecer la planeación y construcción de transmisión interregional para permitir mayor intercambio y, por ende, reducir volatilidad de precios y aumentar confiabilidad. Tercero, endurecer infraestructura de transmisión y distribución contra hielo y frío extremo; se menciona que el hielo dañó y derribó líneas y que evaluaciones iniciales identificaron más de 470 millas de líneas de transmisión afectadas. Se proponen medidas como conductores avanzados con recubrimientos anti‑hielo, sensores de monitoreo en tiempo real y, donde sea estratégico, soterramiento selectivo.

     

     

    El texto también integra la dimensión del lado del cliente. Mejorar eficiencia de viviendas reduce estrés de red y costos; se indica que actualizar hogares a un código de construcción de 2009 podría mantener temperaturas internas por encima de 40°F por casi dos días en condiciones bajo cero, incluso con cortes.

     

     

    Para empresas de energía en Colombia, donde eventos climáticos extremos también están aumentando en frecuencia e impacto (lluvias intensas, deslizamientos, sequías), el caso es una referencia útil: la resiliencia no se logra solo con generación adicional; requiere transmisión, distribución, monitoreo y coordinación regional. Para áreas de tecnología, la prioridad es habilitar visibilidad de red (sensores, analítica), modelos de riesgo climático, y herramientas de planeación que capturen beneficios de interconexión y de modernización. En regulación, resulta esencial valorar costos evitados por apagones y picos de precio al evaluar inversiones. Una red más interconectada y modernizada reduce exposición a crisis, mejora la continuidad del servicio y limita el costo total para usuarios y operadores.

    Para leer más ingrese a:

    https://rmi.org/winter-storm-fern-highlights-the-need-for-more-resilient-transmission/

  • Solar térmica impulsa calor distrital y baja costos hasta €20/MWh

    Solar térmica impulsa calor distrital y baja costos hasta €20/MWh

    La calefacción distrital solar térmica (Solar District Heating, SDH) está ganando tracción como solución de calor renovable y eficiente para ciudades, en un contexto donde descarbonizar calor es tan crítico como descarbonizar electricidad. La Agencia Internacional de Energía identificó a SDH como tecnología a observar y resaltó ventajas comparativas: para generar calor, los sistemas solares térmicos pueden lograr hasta tres veces más eficiencia de uso de suelo que la solar fotovoltaica, lo que los vuelve apropiados para redes de calefacción que se están modernizando o expandiendo. A pesar de ese potencial, menos de 1% de los sistemas europeos de calefacción distrital integran solar térmica actualmente.

     

     

    El texto reporta que 2025 marcó un año de avance en la Unión Europea, con seis nuevos sistemas comisionados: tres en Alemania y otros en Países Bajos, Italia y Austria. Entre ellos se destaca el parque solar térmico de Dorkwerd, en el municipio de Groningen, considerado el cuarto sistema SDH más grande del mundo. Inaugurado en mayo de 2025, incorpora 24.000 colectores y se proyecta que entregue calor sostenible a cerca de 10.000 hogares. Se subraya la relevancia de la colaboración entre desarrolladores, proveedores de colectores, cliente e inversionistas como factor para acelerar adopción.

     

     

    En competitividad de costos, la IEA señaló curvas de aprendizaje rápidas: cada duplicación de capacidad instalada podría reducir costos alrededor de 17%. Se reportan referencias de costo nivelado de calor en Dinamarca cercanas a 40 €/MWh y potencial de bajar a 20 €/MWh en países más soleados como España cuando se combina con almacenamiento térmico estacional. Ese componente de almacenamiento es crucial: permite trasladar excedentes de verano a demanda invernal, aumentando factor de utilización y reduciendo dependencia de combustibles fósiles en redes urbanas.

     

     

    Los impulsores identificados combinan política y financiamiento: mandatos de la UE, objetivos de renovables y apoyos dedicados, además de criterios de “district heating eficiente” que se vuelven más estrictos con el tiempo. El artículo también menciona actividades sectoriales como webinars y cooperación con Euroheat & Power para difundir mejores prácticas, y el trabajo internacional bajo IEA SHC Task 68 para consolidar evidencia técnica y económica.

     

     

    Para empresas de energía en Colombia, donde el calor distrital no está tan extendido como en Europa pero crecen necesidades de calor industrial, hoteles y desarrollos urbanos, SDH ofrece lecciones transferibles: planificar energía térmica como infraestructura, integrar almacenamiento y diseñar modelos de negocio donde el costo del combustible evitado se traduzca en tarifas estables. Para tecnología, habilitar monitoreo de rendimiento, medición de energía térmica, control digital de redes y analítica de demanda mejora bancabilidad y operación. Asimismo, los enfoques de eficiencia de suelo y uso dual pueden ser relevantes en proyectos que deben competir por espacio y aceptación comunitaria. SDH se perfila como complemento práctico para electrificación, al reducir presión sobre la red eléctrica en usos térmicos donde la conversión directa a electricidad podría ser más costosa o menos eficiente.

    Para leer más ingrese a:

    https://solarheateurope.eu/2026/01/12/efficient-district-heating-solar-thermal-gets-traction/

  • Valencia despliega señalización digital inclusiva en 300 puntos urbanos

    Valencia despliega señalización digital inclusiva en 300 puntos urbanos

    Valencia ha iniciado la implantación de un sistema de señalización digital inteligente orientado a mejorar la accesibilidad universal en toda la ciudad. La iniciativa, liderada por la Concejalía de Turismo, Innovación e Inversiones, cuenta con una inversión de 287.973,95 euros y está financiada con fondos europeos Next Generation, integrándose dentro del Plan de Sostenibilidad Turística en Destino. El proyecto refuerza un modelo urbano basado en innovación, inclusión y accesibilidad tanto para residentes como para visitantes.

     

     

    La nueva señalización se compone de códigos digitales instalados en 300 espacios de interés cultural, patrimonial y urbano. Entre los puntos seleccionados se incluyen museos municipales, edificios singulares, oficinas de turismo, rutas culturales, fuentes, puentes y otros enclaves emblemáticos. Cada código permite acceder desde un dispositivo móvil a información contextual con formatos adaptados para personas con capacidades visuales, auditivas o cognitivas. La información está disponible en hasta 41 idiomas, activándose automáticamente según el idioma configurado en el teléfono del usuario. [esmartcity.es]

     

    Una de las tecnologías destacadas en el proyecto es NaviLens, un sistema diseñado para ser detectado sin necesidad de enfocar y a larga distancia. Esta funcionalidad resulta especialmente útil para personas con discapacidad visual y mejora la autonomía en la movilidad urbana. Además, los contenidos asociados a cada señal incluyen elementos multimedia y descripciones detalladas que facilitan la comprensión del entorno urbano y cultural.

     

     

    Más allá del ámbito turístico, la señalización digital se concibe como una herramienta cotidiana para la ciudadanía. Facilita el acceso a información del patrimonio local, favorece el uso respetuoso del espacio público y fortalece el sentido de pertenencia y orgullo por la ciudad. La estrategia marca un avance hacia una urbe más comprensible y accesible, integrando tecnología inclusiva en la vida diaria. La concejala Paula Llobet destacó que el proyecto está diseñado no solo para quienes visitan la ciudad, sino principalmente para quienes viven en ella, subrayando que la accesibilidad es un eje prioritario de las políticas municipales y de la visión de Valencia como ciudad innovadora y socialmente cohesionada.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.esmartcity.es/2026/02/09/valencia-instala-senalizacion-digital-inteligente-para-mejorar-la-accesibilidad-en-toda-la-ciudad

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Descripción del semáforo tecnológico

Los documentos se clasifican en varios colores tipo semáforo tecnológico que indican el nivel de implementación de la tecnología en el país

Tecnología en investigación que no ha sido estudiado o reglamentado por entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera focal y se encuentra en estudio por parte de las entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera escalable y se encuentran políticas y regulaciones focales establecidas.

La tecnología se aplica a través de servicios  y se encuentran políticas y regulaciones transversales establecidas.

La tecnología se aplica de manera generalizada  y se tiene un despliegue masivo de esta.

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