Expertos reunidos por Mayfield Renewables insisten en que desplegar microrredes comunitarias exige ir al “ritmo de la confianza”: escuchar a residentes, entender qué significa resiliencia para cada territorio y estudiar en detalle los planes de gestión de emergencias, los IRP de la utility y el crecimiento urbano antes de proponer soluciones. Llegar con ofertas de financiamiento sin ese trabajo previo genera escepticismo y retrasa proyectos críticos para tribus, comunidades rurales y barrios vulnerables.
La metodología implica lectura minuciosa de funciones de apoyo en emergencias, identificación de cargas críticas, análisis de amenazas climáticas y definición de arreglos de propiedad/operación (municipal, tercerizado, comunitario). Con ese contexto, los diseñadores pueden dimensionar generación local, almacenamiento y control EMS, optar por esquemas frente‑al‑medidor o detrás‑del‑medidor, y evaluar la posibilidad de operación en isla por periodos prolongados.
Aplicado a Colombia, este enfoque favorece proyectos en cabeceras municipales expuestas a inundaciones o deslizamientos, y en infraestructura crítica (acueductos, hospitales, telecomunicaciones). El éxito depende de procesos participativos, capacitación local para O&M y de contratos que remuneren servicios a la red (reserva, alivio de congestión) para mejorar la bancabilidad. Avanzar despacio al principio —para alinear expectativas y roles— acelera la implementación y eleva la probabilidad de resultados sostenibles.
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