El mercado laboral latinoamericano atraviesa un momento particular: los indicadores de calidad del empleo alcanzan niveles nunca antes registrados, pero esa mejora todavía no se traduce en condiciones dignas para la mayoría de la población trabajadora. El Índice de Mejores Trabajos 2026, construido por el BID para 18 países de la región entre 2010 y 2024, ofrece una radiografía detallada de ese fenómeno al combinar dos dimensiones complementarias: la cantidad de empleo, medida a través de las tasas de participación y ocupación, y la calidad del empleo, evaluada mediante la formalidad laboral y la suficiencia del salario frente al costo de vida.
Los resultados muestran que el índice regional subió de 54,9 a 58,0 puntos durante el periodo estudiado, un avance explicado sobre todo por el componente de calidad, que llegó a un máximo histórico de 40,6 puntos. La dimensión de cantidad, en cambio, se mantuvo prácticamente sin cambios en 75,4 puntos, lo que sugiere que buena parte del progreso regional responde a una transformación gradual de los empleos existentes y no tanto a la creación de nuevos puestos de trabajo. Uruguay, Chile y Brasil lideraron la clasificación general de países, mientras que la brecha entre las naciones con mejores y peores resultados tendió a cerrarse en la dimensión de cantidad, incluso cuando las diferencias en calidad se ampliaron.
Detrás de estas cifras agregadas persisten desigualdades estructurales que el estudio documenta con precisión. La informalidad laboral se ubicó en 69% para la región y cerca de la mitad de la población en edad de trabajar enfrentó pobreza laboral durante 2024, lo que confirma que los avances en el índice conviven con condiciones de vida precarias para amplios sectores de la fuerza de trabajo. A esto se suman brechas de género de 21 puntos y generacionales de 10 puntos, ambas concentradas principalmente en el acceso al mercado laboral más que en las condiciones de los empleos ya obtenidos, un hallazgo que orienta hacia dónde deberían dirigirse las políticas de inclusión laboral.
A partir de este diagnóstico, el estudio propone cinco prioridades para orientar la agenda laboral regional: reducir la informalidad, ampliar la cobertura de protección social y pensiones, escalar buenas prácticas identificadas dentro de la propia región, fortalecer el desarrollo de competencias y aprovechar la inteligencia artificial (AI) como palanca para elevar tanto la productividad como la calidad del empleo. Para profesionales del sector energético colombiano, interesados en dinámicas de empleo, formalización y transformación de la fuerza laboral asociadas a procesos de transición tecnológica, este índice ofrece una base comparativa sólida para entender cómo Colombia se posiciona frente a otros países de la región en materia de calidad del empleo, y qué palancas de política pública podrían acelerar el cierre de brechas persistentes en el mercado laboral.
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https://publications.iadb.org/publications/english/document/Better-Jobs-Index-2026-Country-Data-Latin-America-Achieves-Historic-Levels-of-Employment-Quality-Although-they-Remain-Insufficient-for-Most-of-the-Population.pdf