El estudio de E.DSO desarrolla un ejercicio de benchmarking sobre resiliencia climática aplicado a nueve operadores de distribución eléctrica ubicados en seis países europeos, con el propósito de construir una fotografía sectorial del estado actual de preparación de las redes frente a fenómenos climáticos cada vez más frecuentes y severos. El análisis parte de un marco conceptual desarrollado previamente por E.DSO en su documento de posición sobre métricas de resiliencia climática para redes eléctricas, y lo lleva a la práctica mediante la aplicación de diez indicadores concretos, agrupados en cuatro dimensiones estructurales: robustez, entendida como la capacidad física de los activos para resistir eventos extremos; redundancia, asociada a la existencia de rutas alternativas y capacidad de reserva en la red; confiabilidad, vinculada a la continuidad del servicio bajo condiciones adversas; y respuesta y recuperación, que recoge la capacidad operativa para restablecer el suministro tras una perturbación.
Un aspecto metodológico relevante del estudio es que no busca establecer un ranking entre los operadores participantes ni señalar desempeños individuales. Toda la información recopilada fue anonimizada y agregada, con el objetivo explícito de facilitar el aprendizaje entre pares y evitar comparaciones competitivas que pudieran desincentivar la transparencia en el reporte de datos. Esta decisión metodológica permite que el documento funcione como una herramienta de referencia colectiva para el sector, más que como un instrumento de evaluación individual, y abre espacio para que operadores de otras geografías, incluidas las latinoamericanas, puedan apoyarse en la misma estructura de indicadores sin necesidad de exponer información sensible.
Entre los hallazgos principales, el estudio identifica un desempeño consistentemente sólido en medidas de resiliencia ya consolidadas en el sector, como la gestión de vegetación en corredores de líneas, la existencia de redundancia en la topología de red y la disponibilidad de capacidad de reserva. Al mismo tiempo, el documento resalta una tendencia emergente hacia la incorporación de digitalización, automatización y soluciones de monitoreo avanzado como palancas para fortalecer específicamente las capacidades de respuesta y recuperación, que aparecen como las dimensiones donde existe mayor margen de mejora frente a las de robustez y redundancia. El análisis también reconoce que el nivel de madurez en resiliencia varía de forma significativa entre operadores y regiones, y que estas diferencias responden a factores estructurales como la exposición climática particular de cada zona, las características geográficas del territorio servido, la densidad de la red de distribución y los incentivos regulatorios vigentes en cada país.
La resiliencia se logra mediante estrategias diferenciadas según el contexto de cada operador. Ell valor de este estudio radica en ofrecer un marco de indicadores ya probado en un contexto de múltiples geografías, que puede adaptarse para caracterizar el estado de resiliencia de las redes de distribución nacionales. La estructura en cuatro dimensiones facilita identificar de forma ordenada en qué frentes existen brechas, ya sea en la robustez física de los activos, en la redundancia operativa, en la continuidad del servicio o en las capacidades de respuesta ante emergencias. Adicionalmente, el énfasis del estudio en digitalización y monitoreo avanzado como palancas de mejora resulta directamente aplicable a las discusiones sobre modernización de la infraestructura eléctrica colombiana, y ofrece insumos concretos para el diseño de metas regulatorias, la priorización de inversiones y la definición de hojas de ruta técnicas orientadas a redes más resilientes ante el cambio climático.
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