Una mayor coordinación entre las diferentes instituciones (clima, energía, transporte, industria, etc.) puede ayudar a unificar las visiones entre las instituciones para una formulación de políticas más eficaz, creando señales más coherentes para las inversiones, garantizando que todos los sectores sigan una visión común para la descarbonización y evitando la duplicación del trabajo. La descarbonización requiere un pensamiento sistémico y una planificación integrada para abordar el creciente nivel de complejidad de los sistemas emergentes y garantizar que los sistemas heterogéneos puedan trabajar juntos de forma eficaz.
La descarbonización profunda requiere ampliar la metodología y el alcance sectorial de los escenarios. Un enfoque sistemático hacia el desarrollo de capacidades de modelización puede permitir escenarios más completos. Estas capacidades de modelización pueden tener en cuenta la seguridad energética, la resiliencia climática y otras prioridades que siguen evolucionando. Los escenarios nacionales también deberían tener en cuenta los impactos de los sistemas energéticos mundiales interconectados. La externalización del desarrollo de escenarios puede ser útil mientras se crea capacidad interna, pero la apropiación del proceso por parte del gobierno puede promover la solidez, la transparencia y reducir costos a largo plazo. Los escenarios energéticos a largo plazo (EPLP) pueden utilizarse con diversos objetivos para apoyar la planificación energética nacional. Aclarar el propósito del desarrollo de escenarios y establecer un entendimiento común del escenario garantiza su utilidad en un proceso de elaboración de políticas sólido y con visión de futuro. La transparencia y la disponibilidad pública de estos escenarios a largo plazo son importantes. Diferentes instituciones llevan a cabo diferentes etapas y horizontes temporales de planificación del sistema eléctrico. Una mayor colaboración puede mejorar los resultados y la comprensión de los modelos.
Un marco analítico para evaluar sistemas de energía con altos niveles de energía renovable variable (por ejemplo, eólica y solar fotovoltaica) y almacenamiento (por ejemplo, baterías de iones de litio, hidrógeno verde, etc.) que pueden ayudar a determinar las implicaciones de costo y confiabilidad de diferentes escenarios futuros de la red que incluye una o más fuentes de generación de energía, un mecanismo de almacenamiento de energía, un sistema de transferencia de calor, un sistema de control y consumidores de calor y/o electricidad. ademas, la coordinación de la distribución de calor y electricidad puede maximizar la energía limpia para la industria, el transporte y la red. Almacenamiento de CO2: Los gobiernos pueden desempeñar un papel clave para acelerar la creación y regulación del almacenamiento seguro de CO2. Este es un ejemplo de una tecnología que puede ser apropiada para algunos países. Investigar cómo las tecnologías de energía limpia (por ejemplo, nuclear, renovables, etc.) pueden fomentar la equidad social, la justicia medioambiental y proporcionar beneficios económicos a las comunidades. Un precio del carbono sólido y creciente (como un mecanismo de tope y comercio o un impuesto directo sobre el carbono) será la espina dorsal para impulsar todas las inversiones en energías limpias. Se trata de una medida poderosa que los gobiernos pueden adoptar para acelerar la descarbonización de la red.
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