Después de más de una década de descensos pronunciados, el costo nivelado de electricidad (LCOE) de las energías renovables muestra señales de estabilización. La energía solar fotovoltaica se mantuvo en USD 44/MWh, el mismo nivel de 2024, mientras que la eólica terrestre continuó abaratándose hasta USD 33/MWh y la eólica marina hasta USD 78/MWh. En sentido contrario, la mayoría de las tecnologías despachables encareció su generación: la hidroeléctrica llegó a USD 62/MWh, la geotérmica a USD 89/MWh y la solar de concentración a USD 115/MWh, en todos los casos por menores factores de planta y no por cambios en el costo de la tecnología. La bioenergía fue la excepción dentro de este grupo, con un descenso hasta USD 86/MWh gracias a un mayor nivel de producción. Desde 2010, la energía solar fotovoltaica acumula una caída de 89% y la eólica terrestre de 71%, cifras que explican por qué más del 90% de la capacidad renovable instalada en 2025 resultó más barata que la alternativa fósil equivalente.
El costo de la generación nueva a gas natural, por su parte, siguió una trayectoria opuesta. La escasez de turbinas, agravada por la creciente demanda de centros de datos, duplicó el gasto de capital de una planta de ciclo combinado en Estados Unidos hasta cerca de USD 2.400/kW, empujando su LCOE hacia USD 100/MWh en mercados de gas costoso como Italia, Alemania y Japón. La brecha entre regiones también se amplió: China conserva el menor costo mundial en eólica terrestre, con USD 27/MWh, y figura entre los mercados solares más económicos, con USD 36/MWh, cifras cercanas a las de India y Brasil. Estados Unidos y Alemania, en contraste, duplican los valores chinos debido a demoras en permisos, cuellos de botella de interconexión y mayores costos de balance de sistema.
El almacenamiento se convirtió en el componente de mayor dinamismo dentro de la cadena de costos. El precio instalado de una batería de cuatro horas a escala de servicio público cayó cerca de 30% en un solo año, hasta USD 140/kWh, casi 95% por debajo de su nivel de 2010, y en China ya se ubica por debajo de USD 70/kWh. Esta caída impulsa la expansión de sistemas híbridos solares con baterías, que en 2025 representaron cerca de una cuarta parte de la nueva capacidad solar puesta en servicio, con un costo firme de electricidad por debajo de USD 85/MWh en los sitios de mejor recurso. Hacia adelante, se espera que los costos sigan bajando, aunque de forma más lenta y desigual entre tecnologías, en un contexto donde la inversión en manufactura de tecnologías limpias se redujo a la mitad desde 2023 y donde el costo de capital explica ya una porción mayor de las diferencias de precio entre países que el propio costo tecnológico.
Más allá de la comparación técnica entre tecnologías, las renovables demuestran su papel como amortiguador frente a la volatilidad geopolítica. En 2025 se evitaron USD 480.000 millones en costos de combustibles fósiles y 8,4 gigatoneladas de emisiones de dióxido de carbono, gracias a una capacidad ya instalada que no requiere combustible para operar. En economías asiáticas expuestas a la importación de energéticos, como Indonesia, Tailandia y Filipinas, la generación renovable existente evitó compras de carbón y gas por USD 5.700 millones durante el año, un valor que se habría duplicado con creces de haberse contado con el doble de capacidad instalada. Para el sector eléctrico colombiano, estas cifras ofrecen un punto de referencia actualizado sobre la competitividad de cada tecnología, la relevancia creciente del costo de capital en la estructuración de proyectos y el valor estratégico del almacenamiento como palanca para acelerar la transición energética nacional.
Para leer más ingrese a:
https://www.irena.org/Publications/2026/Jul/Renewable-Power-Generation-Costs-in-2025