El Perú se encuentra en un proceso de modernización del sistema eléctrico peruano de forma armónica, integral y con las señales económicas que permitan la migración ordenada del sistema eléctrico tradicional a uno más moderno a través del uso de tecnologías disruptivas como las redes eléctricas inteligentes y la incorporación de energías renovables no convencionales. Ello hará posible que los usuarios puedan contar con un servicio eléctrico con alta confiabilidad y les permitirá participar en forma activa a través de la gestión de sus propios consumos, entre otros. La Hoja de Ruta de Redes Eléctricas Inteligentes en la Distribución 2023 – 2030 es el resultado de un esfuerzo participativo. Tiene como visión que al “2030 el país haya transitado hacía las redes eléctricas inteligentes, logrando un servicio competitivo, confiable y sostenible con la participación de la demanda y contribuir en la descarbonización del país”. Para alcanzarla, el Ministerio de Energía y Minas (MINEM), así como las empresas de distribución eléctrica públicas y privadas y otros actores del sector tiene varios desafíos importantes que resolver, tales como desarrollar las tarifas y nuevos modelos de negocio, incrementar los recursos energéticos distribuidos y servicios complementarios en la distribución eléctrica, desarrollar el talento humano y gestión del conocimiento para habilitar las redes eléctricas inteligentes, entre otros desafíos. En América Latina y el Caribe (ALAC) el sector eléctrico enfrenta un cambio de paradigma, está transitando de las redes “convencionales” hacia las redes eléctricas inteligentes. Estas se caracterizan por el uso de tecnologías de la información y comunicación en toda la cadena de valor que se traduce en una transformación digital hacía una nueva red, en especial, del sector distribución eléctrica. Las nuevas redes son descentralizadas, más gestionables e inteligentes, seguras, con nuevos modelos de negocios y menor impacto ambiental, con el objetivo de tener una economía descarbonizada y un suministro eléctrico confiable. Así mismo, la transición a las nuevas redes es un proceso sostenible e innovador, con el uso de energías renovables y tecnologías limpias y, sobre todo, orientado al empoderamiento del consumidor como el centro del nuevo paradigma. En esa línea, las REI ofrecen a las Empresas de Distribución Eléctrica (EDE) una serie oportunidades y desafíos para enfrentar en su proceso de transformación digital. Ello implica no solamente que estén preparadas para lidiar con la implementación de las nuevas tecnologías basadas en una red inteligente, sino también que se encuentren aptas para abordar los cambios que supone en sus procesos operativos e incluso a nivel de estructura organizacional, así como en su estrategia y en la nueva relación con sus clientes. Por ello es clave contar con un mapa de ruta hacia las REI.
Países como México, Costa Rica o Colombia, han elaborado un plan de transición hacia redes eléctricas inteligentes a través de hojas de ruta. Estas hojas ayudan a los países a sincerar el estado actual de su red, crear una visión, resaltar las fortalezas del sistema, trazar objetivos, generar áreas de enfoque y establecer acciones y plazos. El concepto de REI reside en la integración de un sistema inteligente que usa las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs), su automatización y control. Esta tecnología puede participar en toda la cadena eléctrica: generación, almacenamiento, distribución y consumo. Además, esta tecnología deberá ser capaz de integrar los recursos de generación de energía no convencional, procesamiento de datos y analítica avanzada de la información. En estos años, se han visto muchas ventajas de las REI, proporcionando una serie de beneficios al usuario – y al sistema eléctrico en general – como, por ejemplo: (i) mayor eficiencia, al permitir el uso optimizado de recursos, la reducción de las pérdidas en las redes de distribución y la reducción del pico de demanda, posibilitando un mejor uso de los activos de la red y la postergación de inversiones; (ii) reducir las emisiones, al posibilitar una mejor integración de la generación renovable y la gestión “activa” de las redes, permitiendo que su diseño se adapte a escenarios dinámicos, diferentes al tradicional basado en la máxima demanda; y (iii) mayor confiabilidad, asociada a la posibilidad de las redes eléctricas inteligentes de reconfigurarse automáticamente en respuesta a fallas o condiciones operativas particulares en algunas zonas o circuitos de la red. Las nuevas tecnologías que se aplican en redes eléctricas inteligentes brindan la oportunidad de modernizar el sector electricidad, ofrecer nuevos y mejores servicios para empoderar al cliente, y también garantizar la seguridad y la calidad de suministro. Asimismo, proporcionan al país una red flexible, sostenible y segura, que satisface la demanda de los ciudadanos.
El informe examina el panorama actual de las redes eléctricas y destaca los desafíos que enfrentan, como la creciente demanda de energía, la integración de fuentes de energía renovable, la necesidad de una gestión más eficiente de la red y la mejora de la calidad del suministro eléctrico. En este contexto, se plantea la adopción de las Redes Eléctricas Inteligentes (REI) como una solución para abordar estos desafíos. Las REI se basan en la integración de tecnologías de información y comunicación en la infraestructura de distribución eléctrica, lo que permite una mayor automatización, monitoreo en tiempo real, optimización de la carga y respuesta más rápida a eventos y fallas. El informe establece una visión al año 2030, donde se espera que las REI estén completamente implementadas en la distribución eléctrica. Se mencionan varios beneficios asociados con las REI, como una mayor eficiencia energética, reducción de pérdidas en la red, integración de energías renovables de manera más eficiente, mayor resiliencia frente a eventos climáticos y capacidad de respuesta a la demanda. Además, se discuten las tecnologías clave necesarias para habilitar las REI, como medidores inteligentes, sensores de red, sistemas de comunicación avanzados y plataformas de gestión de datos. También se abordan los desafíos y barreras para la implementación de las REI, como la inversión requerida, la interoperabilidad de los sistemas y la seguridad de la información. En resumen, el informe destaca el potencial de estas redes para mejorar la eficiencia y la calidad del suministro eléctrico. Proporciona una visión de futuro donde las REI están completamente implementadas y discute las tecnologías necesarias, los beneficios esperados y los desafíos a superar en este proceso de transformación de las redes eléctricas.
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