Autor: DIFUSIÓN COLOMBIA INTELIGENTE

  • Transporte autónomo exige estándares para ciudades inteligentes seguras

    Transporte autónomo exige estándares para ciudades inteligentes seguras

    IEC e-tech ubica el transporte autónomo dentro de la agenda de ciudades inteligentes como una promesa tecnológica que debe madurar con estándares, seguridad y gobernanza de datos. La automatización de buses, taxis, vehículos de reparto y sistemas de última milla puede reducir congestión, optimizar rutas, mejorar accesibilidad y disminuir emisiones si se articula con electrificación del transporte y gestión urbana en tiempo real. Sin embargo, su despliegue no depende únicamente de sensores, cámaras, comunicaciones o algoritmos de conducción. La ciudad debe contar con infraestructura digital interoperable, sistemas de información confiables, reglas de responsabilidad y mecanismos de validación que protejan a usuarios, peatones y operadores.

     

     

    El enfoque de IEC resalta que las tecnologías autónomas se apoyan en múltiples capas: percepción del entorno, comunicación entre vehículo e infraestructura, actualización remota, georreferenciación, gestión de baterías, carga eléctrica y procesamiento de información en borde o en plataformas centrales. Cada capa introduce riesgos técnicos y de ciberseguridad. Una falla de datos, una señal manipulada o una decisión automatizada sin supervisión adecuada puede afectar movilidad, seguridad vial y continuidad de servicios urbanos. Por eso los estándares internacionales se vuelven habilitadores de confianza: permiten definir requisitos de desempeño, pruebas, compatibilidad, seguridad eléctrica, comunicación y protección de información.

     

     

    Para el sector energético, el punto de convergencia está en la interacción entre flotas eléctricas autónomas y redes de distribución. Si la movilidad se automatiza, la carga de vehículos puede concentrarse en patios, estaciones públicas o nodos urbanos con alta demanda simultánea. La planeación eléctrica debe anticipar perfiles de carga, capacidad de transformadores, gestión de picos y eventual uso de baterías como recurso flexible. Las empresas de energía pueden participar como habilitadoras de infraestructura, operadoras de datos de carga y gestoras de flexibilidad. El beneficio urbano aparece cuando transporte, telecomunicaciones, seguridad y electricidad se coordinan bajo reglas comunes, evitando soluciones aisladas que aumenten riesgos operativos o inversiones redundantes.

    Para leer más ingrese a:

    https://etech.iec.ch/issue/2026-02/is-autonomous-transport-the-answer-for-smart-cities

  • Gestión de carga responde al crecimiento acelerado de demanda

    Gestión de carga responde al crecimiento acelerado de demanda

    ICF describe una realidad operativa que también empieza a sentirse en varios sistemas eléctricos: la demanda crece más rápido que la capacidad disponible para atenderla con infraestructura tradicional. Centros de datos, envejecimiento de activos, electrificación de usos finales y presión por mantener tarifas asequibles están generando picos que no siempre pueden resolverse con más generación o redes en los tiempos requeridos. El artículo señala que la demanda eléctrica de Estados Unidos podría aumentar 25 por ciento hacia 2030 y que los márgenes de reserva se están estrechando en distintos territorios de servicio. Frente a ese escenario, los programas de gestión de carga se presentan como una herramienta costo-efectiva para balancear consumo, sostener confiabilidad y aplazar inversiones convencionales.

     

     

    El enfoque propuesto organiza el diseño en ocho pasos, partiendo de la definición del tipo de programa, la evaluación de potencial, la vinculación de actores internos, el diseño comercial, el desarrollo tecnológico, el piloto, la implementación y el seguimiento regulatorio. ICF diferencia tres familias principales. La respuesta de demanda incentiva reducciones o desplazamientos de consumo durante periodos críticos mediante descuentos, créditos o recompensas. El control directo de carga permite que la empresa gestione, con autorización del cliente, equipos como termostatos, calentadores, baterías, cargadores de vehículos eléctricos o bombas de piscina. Las tarifas por tiempo de uso envían señales económicas para mover consumos hacia horas valle.

     

     

    La utilidad para empresas de energía está en convertir un programa de clientes en un recurso operativo verificable. Ello exige segmentar usuarios, definir eventos, valorar incentivos, integrar medición avanzada, proteger la experiencia del cliente y establecer métricas de desempeño. En mercados con crecimiento acelerado de demanda, la gestión de carga puede ser más rápida que construir nueva infraestructura, siempre que el operador confíe en la disponibilidad del recurso. Para Colombia, donde la expansión de redes enfrenta restricciones sociales, ambientales y de permisos, la metodología aporta una guía para estructurar flexibilidad distribuida con gobernanza comercial, tecnológica y regulatoria desde el inicio.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.icf.com/insights/energy/load-management-programs-how-to-start

  • Almacenamiento prolongado gana espacio para flexibilizar redes europeas

    Almacenamiento prolongado gana espacio para flexibilizar redes europeas

    La asociación europea de empresas eléctricas Eurelectric plantea que el almacenamiento de energía de larga duración está pasando de una alternativa emergente a una opción cada vez más viable para aportar flexibilidad al sistema eléctrico. El análisis reseñado por Energy-Storage.News, elaborado por AFRY, revisa tecnologías con capacidad de descarga desde ocho horas hasta varios días, incluidas soluciones electroquímicas, mecánicas, térmicas y químicas. La hidroeléctrica de bombeo queda por fuera del alcance porque ya es una tecnología madura. El punto técnico central es que la penetración renovable y los cambios de consumo aumentan la necesidad de trasladar energía desde horas de alta producción hacia periodos de mayor demanda o menor disponibilidad de viento y sol.

     

    Aunque las baterías de ion litio siguen siendo la opción de menor costo para varias aplicaciones de corta y mediana duración, el informe indica que tecnologías como baterías de flujo, aire comprimido y almacenamiento térmico en sales fundidas vienen cerrando brechas. El valor sistémico aparece en tres frentes: reducción de vertimientos renovables, alivio de congestión de red y respaldo para un sistema descarbonizado con variabilidad creciente. AFRY estima que cada gigavatio de almacenamiento prolongado podría disminuir costos operativos variables del sistema hasta en 250 millones de euros por año; además, cada megavatio instalado evitaría entre 2,5 y 3,5 megavatios hora de generación renovable variable desaprovechada.

     

    La lectura regulatoria es relevante porque no todas las redes demandan la misma duración. Sistemas dominados por energía solar, como la península ibérica, pueden capturar primero valor con almacenamiento de ocho a doce horas. Redes con mayor peso eólico, como Alemania y Gran Bretaña, encuentran antes utilidad en soluciones superiores a veinticuatro horas. Para planificadores eléctricos, el mensaje es que la remuneración debe reconocer duración, ubicación y servicios múltiples, no solo potencia instalada. Un esquema que combine arbitraje, redistribución, co-ubicación renovable y soporte de red puede acelerar inversión y reducir la necesidad de refuerzos convencionales.

    Para leer más ingrese a:

    European utilities’ association Eurelectric: Long-duration energy storage an increasingly viable flexibility option

  • Europa coordina la flexibilidad de demanda con reglas comunes

    Europa coordina la flexibilidad de demanda con reglas comunes

    Europa avanza hacia un marco común para que la respuesta de demanda deje de depender de reglas nacionales dispersas y pueda operar como una fuente confiable de flexibilidad. El análisis de CIGRE Electra explica que el crecimiento de generación renovable variable, vehículos eléctricos, bombas de calor, baterías detrás del medidor y generación distribuida está cambiando la operación del sistema. La demanda ya no se interpreta como un consumo pasivo: puede ajustar carga o inyectar energía en función de señales de precio, necesidades de balance o restricciones de red. El reto regulatorio está en que Francia y Gran Bretaña permiten agregación residencial con menos barreras, mientras otros países mantienen restricciones para participantes pequeños o tienen marcos todavía incipientes. Esa fragmentación reduce economías de escala, frena inversión en agregadores y limita compras competitivas de flexibilidad por operadores de red.


    El proyecto de código de red sobre respuesta de demanda, preparado por ENTSO-E y la entidad europea de operadores de distribución, propone dos niveles de implementación: condiciones nacionales aprobadas por reguladores de cada Estado y metodologías de alcance europeo aprobadas por ACER. Con ello se busca armonizar requisitos de habilitación, cálculo de líneas base, intercambio de información, productos locales de flexibilidad y mecanismos de coordinación entre operadores de transmisión, distribución y mercado. La propuesta también ajusta guías de balance y operación del sistema para evitar contradicciones y permitir que los recursos del lado de la demanda participen de manera comparable frente a generación, almacenamiento y reducción de consumo.


    Para empresas eléctricas colombianas, el aprendizaje principal está en diseñar reglas que eviten crear mercados aislados por frontera operativa. La flexibilidad exige medición confiable, trazabilidad de desempeño, asignación clara de responsabilidades y esquemas de liquidación que no castiguen al usuario final ni al comercializador. Si la regulación logra conectar agregadores, operadores de red y operadores de mercado con estándares comunes, la demanda flexible puede reducir congestiones, aplazar inversiones puntuales y mejorar la integración de renovables sin comprometer seguridad operativa.

    Para leer más ingrese a:

    https://electra.cigre.org/346-june-2026/one-grid/from-fragmentation-to-coordination-how-the-network-code-on-demand-response-reshapes-demand-side-flexibility-in-europe.html

  • Electric Rate Impacts of Medium- and Heavy-Duty Vehicle Electrification Investments

    Electric Rate Impacts of Medium- and Heavy-Duty Vehicle Electrification Investments

    La integración de vehículos medianos y pesados impulsados por electricidad representa una transformación profunda en la estructura operativa de las empresas de servicios públicos, afectando directamente la asequibilidad de las tarifas para los consumidores residenciales en regiones como California y Georgia. La dinámica central de este fenómeno reside en el equilibrio entre el incremento de los costos del sistema, derivados de las inversiones en infraestructura de generación, transmisión y distribución, y el aumento en el volumen de ventas de energía resultante de la nueva demanda de transporte. Bajo este escenario, se observa que la electrificación de estos sectores comerciales e industriales no tiene por qué traducirse necesariamente en un aumento de los costos para el hogar promedio, puesto que, en condiciones óptimas, el crecimiento en el consumo de kilovatios-hora permite diluir los costos fijos de la red entre una base de ventas mucho más amplia. De manera complementaria, el análisis técnico sugiere que la presión sobre las tarifas suele ser neutra o incluso a la baja cuando la gestión de la carga se realiza de forma eficiente, permitiendo que las empresas eléctricas recuperen sus inversiones iniciales sin necesidad de alterar de forma negativa la estructura de precios para los usuarios finales.

    Puesto que las utilidades deben realizar desembolsos significativos de capital antes de que la carga eléctrica se materialice por completo, la precisión en los pronósticos de adopción de vehículos se convierte en un factor determinante para la estabilidad financiera del sistema. En este contexto, la implementación de estrategias de carga gestionada, que incentivan el consumo de energía durante horas de baja demanda sistémica, demuestra ser una herramienta de gran utilidad para mitigar la necesidad de actualizaciones costosas en la red de distribución local. Por el contrario, un escenario de carga no gestionada, donde los vehículos se conectan simultáneamente durante los picos de consumo, podría forzar la construcción de infraestructura adicional cuya recuperación de costos recaería de forma desproporcionada sobre el requerimiento de ingresos de la empresa. Asimismo, la disparidad geográfica en la velocidad de adopción tecnológica genera resultados divergentes; mientras que en California el volumen masivo de vehículos eléctricos de carga impulsa una reducción notable en las tarifas a largo plazo, en Georgia el impacto es mucho más leve debido a una penetración de mercado más moderada y costos marginales inferiores.

    La incertidumbre en torno a los costos de actualización de la distribución, especialmente en los sistemas secundarios que alimentan los centros de carga, requiere la adopción de políticas de diseño tarifario que promuevan la resiliencia y la previsibilidad. Por este motivo, el uso de estructuras como las tarifas de suscripción o los cargos por acceso a la red proporciona a las flotas comerciales una mayor certidumbre en sus facturas mientras aseguran que la utilidad recupere los gastos vinculados a la capacidad del sitio disponible. Adicionalmente, la planificación integrada de sistemas se presenta como una medida de mitigación de riesgos frente a la posibilidad de que la carga proyectada se retrase o no llegue a concretarse, evitando así activos varados que podrían presionar las tarifas al alza. De este modo, la coordinación temprana entre los operadores de flotas y los proveedores de energía se establece como una premisa fundamental para optimizar la ubicación de las estaciones de carga en puntos de la red con capacidad excedente, logrando que la transición energética sea un proceso de beneficio mutuo que proteja los intereses de los clientes residenciales más vulnerables.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.pactcoalition.org/news-resources/electric-rate-impacts-of-medium-and-heavy-duty-vehicle-electrification-investments

    https://static1.squarespace.com/static/654ac8c6868b1b03737e37dd/t/69f8b9ef8f8b946e8f199df4/1777908207762/E3+Electric+Rate+Impacts+of+MHD+Vehicle+Electrification+Investments+%282%29.pdf

  • A Reliable Grid for an Electric Future

    A Reliable Grid for an Electric Future

    El sistema eléctrico de los Estados Unidos se aproxima a una fase de cambios sísmicos durante el próximo cuarto de siglo, impulsada por una necesidad urgente de modernización para soportar un incremento proyectado del 55% en la demanda de electricidad hacia el año 2050. Respecto al panorama energético actual, se estima que el consumo de los centros de datos crecerá un 300% en la próxima década, mientras que la movilidad eléctrica experimentará una expansión masiva del 2000% para mediados de siglo. Bajo este contexto, la red debe evolucionar desde una estructura estática hacia un ecosistema flexible y resiliente que integre una mayor proporción de fuentes de energía intermitentes sin comprometer la estabilidad del suministro. De este modo, la transición hacia una economía electrificada requiere no solo nuevas capacidades de generación, sino también una reforma normativa profunda que agilice los permisos para la construcción de infraestructuras críticas de transmisión y distribución.

    Debido a que la construcción de nuevas líneas de alta tensión suele enfrentar retrasos burocráticos significativos, la implementación de tecnologías de mejora de la red se presenta como una vía eficiente para liberar capacidad oculta en la infraestructura existente. Estas innovaciones técnicas, que incluyen el cambio de conductor a avanzados con cables de alta capacidad y estrategias de gestión dinámica de la capacidad de la línea mediante sensores en tiempo real, permiten transmitir mayores volúmenes de energía de forma segura y económica. Adicionalmente, la digitalización de las subestaciones y el despliegue de infraestructuras de medición avanzada facilitan una gestión más precisa de la demanda y aceleran la respuesta ante interrupciones del servicio. Por su parte, la integración de sistemas de almacenamiento de energía a gran escala actúa como un puente necesario para equilibrar la oferta y la demanda, permitiendo que el exceso de generación renovable se utilice durante los periodos de mayor estrés sistémico.

    A pesar de los avances tecnológicos, la viabilidad de este futuro eléctrico depende de la creación de una fuerza laboral capacitada y de la consolidación de cadenas de suministro domésticas para componentes vitales como los transformadores de distribución. En este sentido, las políticas públicas deben incentivar la inversión en tecnologías de ahorro de energía y en soluciones de flexibilidad de la carga en los centros de datos, tales como el enfriamiento líquido y el pre-enfriamiento programado en horas valle. Asimismo, los vehículos eléctricos deben dejar de ser vistos meramente como consumidores para ser diseñados como activos energéticos móviles capaces de inyectar energía a la red mediante la integración vehículo-a-red. De esta forma, un enfoque de «todas las fuentes anteriores», que incluya gas natural, reactores modulares pequeños y geotermia como respaldo confiable, asegurará que la transición hacia una red limpia sea un proceso ordenado que fortalezca la competitividad global y la resiliencia económica de la nación.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.makeitelectric.org/wp-content/uploads/Documents/Public/grid-reliability-study-nema-deck-2026-final.pdf

  • Electric Utility Distribution Costs: Scoping study on trends, drivers, and possible response strategies 

    Electric Utility Distribution Costs: Scoping study on trends, drivers, and possible response strategies 

    El análisis de los costos de distribución en las empresas eléctricas privadas (IOUs) en Estados Unidos revela un crecimiento acelerado en las inversiones relacionadas con la infraestructura de distribución desde 2014, con una tasa anual real del 6%. Esta expansión ha superado ampliamente el ritmo observado en las dos décadas previas y se refleja principalmente en gastos de capital (CapEx) en lugar de costos operativos y de mantenimiento (O&M). Este aumento coincide con un comportamiento dispar en las tarifas eléctricas, donde algunas regiones como CAISO presentan incrementos significativos de hasta 3 centavos por kWh desde 2014, mientras que otras muestran alzas más moderadas. La distribución representa aproximadamente un tercio del crecimiento en las tarifas minoristas de IOUs a nivel nacional, lo que implica un efecto sustancial en las facturas de los consumidores. Adicionalmente, la reducción en la demanda y vidas útiles más cortas para los activos contribuyen a esta dinámica, haciendo que el costo sea recuperado más rápidamente a través de las tarifas. Estos factores evidencian un cambio importante en la estructura financiera y operativa del sector, afectando tanto las inversiones como la recuperación de costos.

    Además, las previsiones de gasto para el periodo hasta 2030 evidencian una tendencia hacia un aumento sostenido en la inversión, donde la mayoría de las empresas priorizan el mantenimiento y mejora de la infraestructura existente por encima de la expansión para atender el crecimiento en la demanda o la integración de recursos distribuidos. La gestión de activos, la seguridad y la resiliencia son factores determinantes en la distribución de los recursos de inversión, mientras que el crecimiento de la demanda, aunque presente, tiene un impacto menor en el incremento del CapEx. Esta orientación hacia el mantenimiento se traduce en cambios en el perfil de gastos que buscan asegurar la confiabilidad y resistencia del sistema frente a nuevas condiciones, lo que puede generar presiones adicionales sobre los costos a mediano y largo plazo. A su vez, el aumento en las solicitudes de incrementos tarifarios y las altas tasas de aprobación por parte de las Comisiones de Servicios Públicos (PUCs) sugieren un entorno regulatorio que facilita la recuperación de los costos crecientes, incluyendo la autorización de tasas de retorno sobre capital que superan niveles razonables según la teoría financiera.

    Los incentivos regulatorios asociados a la regulación por costo más tarifa parecen favorecer un sesgo hacia inversiones de capital elevadas, por encima de la contención de costos operativos y la eficiencia en el uso de los recursos. La aplicación de métodos tradicionales de determinación de la tasa de retorno y estructuras de recuperación puede inducir que las empresas busquen incrementar su base de activos para maximizar los ingresos permitidos, incrementando el riesgo de inversiones sobredimensionadas o con retornos insuficientes. Esta dinámica también se complica por el uso frecuente de mecanismos de recuperación rápida, como trackers, que reducen el incentivo para contener gastos. No obstante, las revisiones de prudencia representan una herramienta para evaluar la justificación de los costos, pero los reguladores enfrentan desafíos de información que dificultan la identificación oportuna de gastos innecesarios o ineficientes.

    frente a este contexto, el abanico de estrategias regulatorias disponibles ofrece diversas vías para controlar la escalada de costos de distribución, comprendiendo tanto medidas a corto como a medio plazo. Entre las opciones inmediatas destacan la revisión de las tasas de retorno sobre capital y la estructura financiera, la modificación de los períodos de depreciación, la limitación o ajuste de mecanismos de recuperación rápida y el uso de procesos de financiación como la securitización para reducir costos financieros. A más largo plazo, la implementación de regulaciones basadas en el desempeño puede alinear mejor los incentivos entre las empresas y los objetivos regulatorios, fomentando la eficiencia operativa y la inversión adecuada. Así mismo, la incorporación de herramientas avanzadas de planificación y gestión de activos puede mejorar la toma de decisiones y optimizar el uso de los recursos de inversión. Estas medidas requieren un balance cuidadoso entre la protección del consumidor y el atractivo para la inversión, considerando además las diferencias regionales y los variados contextos regulatorios.

    El estudio revela que el crecimiento acelerado del gasto en distribución en las IOUs está afectando de manera importante las tarifas eléctricas, impulsado principalmente por mayores inversiones en infraestructura que responden a necesidades de mantenimiento, resiliencia y seguridad. Al mismo tiempo, la estructura regulatoria actual puede estar incentivando un mayor nivel de gastos de capital en detrimento del control de costos y la eficiencia operativa. Sin embargo, existen múltiples herramientas regulatorias que, bien implementadas, podrían mitigar estas tendencias y promover un desarrollo más equilibrado y sostenible del sistema eléctrico de distribución, asegurando la confiabilidad y la asequibilidad para los usuarios finales.

    Para leer más ingrese a:

    https://emp.lbl.gov/publications/electric-utility-distribution-costs

    https://eta-publications.lbl.gov/sites/default/files/2026-04/utility_distribution_costs_final.pdf

  • Impacts of Large Loads on Electricity Rates: A Primer

    Impacts of Large Loads on Electricity Rates: A Primer

    El aumento acelerado de la demanda eléctrica en Estados Unidos, impulsado por sectores como centros de datos, electrificación de edificios, adopción de vehículos eléctricos y expansión manufacturera, está generando cuestionamientos sobre cómo la incorporación de grandes consumidores impacta las tarifas para los usuarios actuales. La estructura de tarifas eléctricas se determina a través de un proceso en el que se busca garantizar la recuperación de costos del servicio, asignar dichos costos conforme a quienes los generan y construir estructuras tarifarias que reflejen los impulsores verdaderos del gasto. Dicho proceso contempla la planificación de recursos y capital, el análisis del costo del servicio y el diseño tarifario, todo supervisado por organismos reguladores, y reflejando las inversiones necesarias para mantener la confiabilidad y avanzar hacia objetivos de energía limpia.

     

    Cuando la red eléctrica dispone de capacidad disponible suficiente para atender a un nuevo gran consumidor, los costos adicionales suelen ser mínimos, de modo que las tarifas para los clientes existentes tienden a disminuir debido a que los costos fijos se distribuyen entre una base de usuarios ampliada. Esta mayor utilización del sistema aprovecha inversiones ya realizadas y mejora la eficiencia operativa, pudiendo incluso flexibilizarse con tecnologías y estrategias operativas para optimizar el rendimiento. Sin embargo, si la demanda agregada requiere la construcción de nueva infraestructura, el impacto depende de si dichos costos incrementales son menores o mayores al costo promedio embebido en el sistema. En escenarios donde los costos adicionales superan el promedio, las tarifas para usuarios existentes pueden elevarse, salvo que existan mecanismos para que esos costos se asignen directamente al nuevo consumidor.

     

    Asimismo, la exposición de algunos clientes a precios de mercados mayoristas de capacidad y energía puede acarrear aumentos tarifarios derivados del ingreso al sistema de grandes cargas, especialmente en mercados con restricciones o escasez de capacidad. Estos efectos se pueden magnificar si las previsiones de carga se sobreestiman, generando inversiones infrautilizadas cuyas cargas financieras terminan recayendo en el conjunto de usuarios. Para contrarrestar estos riesgos, el diseño de tarifas específicas para grandes consumidores incorpora instrumentos como compromisos mínimos de consumo, cargos por reserva de capacidad y cláusulas de salida, todos enfocados en alinear costos y responsabilidades y proteger así a los clientes preexistentes. Además, factores adicionales como el perfil de demanda de la gran carga, inversiones requeridas en la distribución, incentivos de desarrollo económico y frecuencia de actualización tarifaria también modulan cómo se reflejan los costos en las tarifas finales.

     

    El impacto que tiene la llegada de grandes consumidores sobre las tarifas eléctricas existentes se define por una compleja interacción de variables técnicas, económicas y regulatorias. La disponibilidad de capacidad, el costo relativo de nuevas inversiones, las estructuras tarifarias vigentes y la precisión en las proyecciones de demanda contribuyen significativamente a que las tarifas puedan disminuir o incrementarse para los clientes actuales. La implementación de diseños tarifarios específicos y mecanismos contractuales que asignen correctamente los costos asociados a cada clase de consumidor emerge como una vía para mitigar efectos negativos y facilitar una integración más equilibrada de estos nuevos actores sin generar distorsiones que afecten la equidad y sustentabilidad del sistema eléctrico.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.esig.energy/reports-briefs/rate-impacts-of-large-loads-primer/

    https://www.esig.energy/wp-content/uploads/2026/05/ESIG-Large-Load-Rate-Impacts-primer-WP-2026.pdf

  • Key Questions on Energy and AI

    Key Questions on Energy and AI

    La convergencia entre la inteligencia artificial y el sector energético ha desatado una demanda sin precedentes de capacidad en los centros de datos, impulsada por inversiones masivas de las grandes empresas tecnológicas que ya superan el gasto global en producción de petróleo y gas. Frente a la evolución tecnológica, la eficiencia energética por tarea individual ha experimentado mejoras asombrosas, reduciéndose en órdenes de magnitud anualmente gracias a optimizaciones en software y hardware. No obstante, este progreso técnico se ve contrarrestado por la aparición de modelos de inteligencia artificial mucho más intensivos, como los generadores de video y los sistemas agentes que ejecutan múltiples pasos de forma autónoma, los cuales consumen cientos de veces más energía que una consulta de texto simple. Por este motivo, el consumo eléctrico global de los centros de datos se encamina a duplicarse para el año 2030, alcanzando aproximadamente el tres por ciento de la demanda mundial de electricidad, lo que obliga a replantear las estrategias de suministro y estabilidad de la red a escala internacional.

    Debido a que la velocidad de la revolución digital contrasta con la lentitud de los ciclos de inversión en infraestructura física, han surgido cuellos de botella críticos en las cadenas de suministro de componentes esenciales como transformadores, turbinas de gas y memorias de alto ancho de banda. Además de las limitaciones materiales, la concentración geográfica de los centros de datos en clústeres urbanos genera tensiones significativas en las redes locales, donde estas instalaciones pueden llegar a representar hasta el treinta por ciento de la demanda eléctrica total. En este sentido, la escasez de helio, vital para la fabricación de chips de última generación, y la vulnerabilidad de las rutas de suministro debido a conflictos geopolíticos añaden una capa extra de riesgo para la seguridad energética y tecnológica mundial. Por otra parte, la densidad de potencia en los racks de servidores de inteligencia artificial está alcanzando niveles que desafían la ingeniería eléctrica actual, requiriendo sistemas avanzados de refrigeración líquida y arquitecturas de distribución de energía en corriente continua para manejar las rápidas oscilaciones de carga.

    Puesto que la conexión a la red tradicional se ha vuelto un proceso lento que puede tardar hasta una década, los desarrolladores de centros de datos están optando de forma creciente por la generación de energía en el sitio, principalmente mediante turbinas de gas natural. A pesar de que esta solución ofrece una ruta más rápida hacia la operatividad, conlleva desafíos económicos importantes debido a la necesidad de sobredimensionar la capacidad para garantizar una confiabilidad del 99.999%, lo que eleva el costo nivelado de la electricidad por encima de los precios de mercado. Simultáneamente, el sector tecnológico se ha consolidado como un motor de innovación en la adquisición de energía limpia, liderando contratos de compra de energía renovable y fomentando el renacimiento de la energía nuclear mediante reactores modulares pequeños y sistemas de almacenamiento por batería de larga duración. Por lo tanto, aunque la inteligencia artificial aumenta directamente el consumo energético, su capacidad para optimizar procesos industriales, mejorar el mantenimiento predictivo de la red y acelerar el descubrimiento de nuevos materiales para baterías sugiere que podría ser una pieza fundamental para alcanzar metas de sostenibilidad a largo plazo.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.iea.org/reports/key-questions-on-energy-and-ai

    https://iea.blob.core.windows.net/assets/3179f7f8-01f6-4dd6-bffa-c9f7b73f1dc9/KeyQuestionsonEnergyandAI.pdf

  • Building competitive energy markets: Regulatory insights from the OECD PMR indicators

    Building competitive energy markets: Regulatory insights from the OECD PMR indicators

    Los mercados de energía competitivos y transparentes constituyen motores esenciales para el crecimiento económico y el bienestar social, dado que garantizan una entrega eficiente de la energía y fomentan la innovación y la inversión. Para alcanzar este nivel de efectividad, los marcos regulatorios deben facilitar el acceso al mercado, garantizar la igualdad en el uso de la infraestructura y promover la competencia a lo largo de toda la cadena de valor energética. Diversas naciones han iniciado reformas denominadas de liberalización para impulsar estos objetivos, sin embargo, aún persiste la carencia de herramientas regulatorias que permitan una participación activa del consumidor, como mecanismos que reduzcan los costos del cambio de proveedor y la infraestructura técnica y digital que permita liberalizar los precios en el ámbito minorista. Esta situación limita el desarrollo de una competencia efectiva, con repercusiones negativas tanto para los consumidores como para el sistema energético en general.

    La estructura peculiar de los sectores eléctrico y del gas natural dificulta la completa liberalización del mercado, puesto que las redes de transmisión y distribución funcionan como monopolios naturales debido a los elevados costos fijos y la importancia de las economías de escala. Por esta razón, resulta imprescindible reducir las barreras a la entrada en los segmentos donde la competencia es viable, como la generación, almacenamiento y suministro minorista, al tiempo que se asegura un acceso no discriminatorio a las infraestructuras de red. Aunque desde los años noventa muchos países han implementado medidas tales como la desintegración vertical de monopolios integrados, la creación de reguladores independientes, el establecimiento de mercados mayoristas y el fomento de la libre elección de proveedor por parte del consumidor, algunos países continúan sin aplicar una separación vertical adecuada o han mantenido la propiedad pública, lo que limita la competencia y la eficiencia del sector.

    Además, la liberalización ha tenido efectos dispares entre los diferentes tipos de consumidores. Las grandes empresas industriales han disfrutado antes y con mayor intensidad de las ventajas asociadas a la competencia, al acceder rápidamente a mercados competitivos y negociar condiciones más favorables. Por el contrario, los consumidores domésticos y pequeñas empresas enfrentan dificultades para beneficiarse plenamente de la liberalización debido a la complejidad de los contratos minoristas y los múltiples componentes que integran los precios, lo que dificulta la comparación y búsqueda de ofertas más ventajosas. Esta situación genera desinterés y un bajo nivel de cambio de proveedores. Estudios revelan que los consumidores perciben que el esfuerzo requerido para evaluar las opciones es elevado en relación con los posibles ahorros, lo que destaca la necesidad de diseñar mercados con ofertas sencillas, herramientas eficaces para facilitar el cambio y regulaciones adecuadas sobre precios. Además, la implementación de tecnologías como los contadores inteligentes y programas de respuesta a la demanda se relaciona con la capacidad de los consumidores para participar activamente en la gestión del consumo, elemento cada vez más importante para integrar energías renovables y mejorar la eficiencia del sistema.

    Asimismo, la transición hacia sistemas energéticos más flexibles y sostenibles enfrenta barreras regulatorias significativas. Estas incluyen la falta de claridad legal para tecnologías emergentes, normas de remuneración poco definidas, procedimientos fragmentados de planificación territorial, sistemas rígidos para el acceso a las redes y escasas motivaciones para modernizar las infraestructuras. Tales obstáculos incrementan los costos, prolongan los plazos y desincentivan las inversiones, particularmente en soluciones descentralizadas. En algunos países, se han observado demoras prolongadas y abandono de proyectos debido a congestiones en la red y procedimientos regulatorios poco claros. Superar estos problemas requiere simplificar los procesos de autorización, desarrollar condiciones competitivas para atraer inversiones en energías renovables y flexibilidad, y fortalecer la infraestructura técnica y digital necesaria para la participación efectiva del consumidor en mercados liberalizados. Estos esfuerzos regulatorios, junto con la supervisión basada en indicadores detallados, contribuyen a construir un marco que favorezca la eficiencia y el desarrollo sostenible del sector energético en beneficio de toda la sociedad.

    Los mercados energéticos competitivos favorecen el crecimiento económico y la innovación mediante la promoción de marcos regulatorios que habiliten la competencia y garanticen un acceso equitativo a las infraestructuras. No obstante, aspectos estructurales inherentes a los sectores eléctrico y de gas, junto con deficiencias en la participación del consumidor y complejidades regulatorias, dificultan la consecución de mercados plenamente liberalizados y eficientes. Se requiere avanzar en reformas que incluyan facilidades para el cambio de proveedor, transparencia en precios y despliegue de tecnologías que permitan la gestión activa del consumo. Para ello, eliminar barreras regulatorias específicas y fortalecer la infraestructura técnica y digital es fundamental, con el propósito de integrar tecnologías renovables y mejorar la flexibilidad sistémica. De esta manera, se podrá maximizar el potencial de los mercados energéticos para ofrecer mejores resultados a los consumidores, incentivar la inversión y contribuir a la sostenibilidad ambiental, fortaleciéndose así la capacidad de los sistemas energéticos para enfrentar los retos presentes y futuros.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2026/04/building-competitive-energy-markets_950e3b35/f47862f5-en.pdf

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Descripción del semáforo tecnológico

Los documentos se clasifican en varios colores tipo semáforo tecnológico que indican el nivel de implementación de la tecnología en el país

Tecnología en investigación que no ha sido estudiado o reglamentado por entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera focal y se encuentra en estudio por parte de las entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera escalable y se encuentran políticas y regulaciones focales establecidas.

La tecnología se aplica a través de servicios  y se encuentran políticas y regulaciones transversales establecidas.

La tecnología se aplica de manera generalizada  y se tiene un despliegue masivo de esta.

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