Autor: DIFUSIÓN COLOMBIA INTELIGENTE

  • Global Methane Tracker 2026

    Global Methane Tracker 2026

    La lucha contra el cambio climático ha identificado en el metano a un enemigo de corto plazo de extrema relevancia, dado que su capacidad para absorber energía es sustancialmente superior a la del dióxido de carbono a pesar de permanecer menos tiempo en la atmósfera. El sector energético, que integra las operaciones de petróleo, gas natural, carbón y bioenergía, es responsable de aproximadamente el 40% de las emisiones globales derivadas de la actividad humana, habiendo liberado cerca de 150 millones de toneladas en 2025. Dentro de esta cifra, las actividades de extracción y procesamiento de petróleo y gas representaron 78 Mt, mientras que el sector del carbón aportó 39 Mt, evidenciando una estabilidad preocupante en los niveles de emisión a pesar de los crecientes compromisos internacionales. No obstante, la mitigación del metano ofrece una oportunidad excepcional no solo para el clima, sino para la seguridad energética, puesto que la captura de las fugas, el venteo y la quema en antorcha podría devolver al mercado cerca de 200 mil millones de metros cúbicos de gas natural anualmente. Esta recuperación de recursos desperdiciados resulta especialmente valiosa en un contexto de inestabilidad geopolítica donde los flujos comerciales de energía sufren interrupciones constantes y precios volátiles.

    Visto de este modo, la distribución geográfica de estas emisiones muestra una alta concentración, debido a que apenas diez países generan el 70% del metano vinculado a los combustibles fósiles, con China, Estados Unidos y Rusia encabezando la lista. China destaca como el mayor emisor global debido principalmente a sus masivas operaciones mineras de carbón, aunque se observa una desaceleración en el crecimiento de sus emisiones gracias al aumento en la utilización del metano capturado en minas subterráneas. Por el contrario, Turkmenistán y Venezuela presentan intensidades de emisión extremadamente elevadas en sus sectores de petróleo y gas, reflejando deficiencias en el mantenimiento de la infraestructura y una falta de políticas de control efectivas. Una problemática persistente reside en los pozos marginales, los cuales, a pesar de producir volúmenes mínimos de hidrocarburos, pueden ser responsables de hasta un tercio de las emisiones totales en países como Estados Unidos debido al abandono de equipos antiguos y la falta de supervisión por parte de pequeños operadores. Identificar y clausurar adecuadamente estas fuentes, junto con las minas abandonadas que continúan filtrando gas durante décadas, representa una medida de mitigación de bajo coste y alto impacto inmediato.

    En este sentido, los avances en la tecnología de detección han transformado la capacidad de respuesta global mediante el uso de constelaciones de satélites como MethaneSAT, Tanager-1 y el sistema TROPOMI, que permiten localizar «superemisores» en tiempo real. El Sistema de Alerta y Respuesta al Metano (MARS) de la ONU actúa como un mecanismo de coordinación que notifica a gobiernos y operadores sobre eventos de emisión masiva, aunque la tasa de respuesta efectiva todavía se sitúa en un modesto 12% global. Puesto que cerca del 70% de las emisiones de combustibles fósiles pueden mitigarse con tecnologías existentes como la detección y reparación de fugas (LDAR) o la instalación de unidades de recuperación de vapor, el principal obstáculo no es técnico, sino institucional y financiero. Resulta determinante señalar que aproximadamente un tercio de estas reducciones se podrían lograr sin costes netos, dado que el valor del gas recuperado supera la inversión necesaria para la infraestructura de captura, especialmente bajo los precios energéticos actuales. Por ello, el fomento de mercados diferenciados para combustibles con intensidad de metano cercana a cero, impulsado por estándares de importación en la Unión Europea y Japón, podría generar los incentivos económicos necesarios para que los productores inviertan en descarbonización.

    A tenor de lo expuesto, la brecha entre los compromisos de alto nivel, como el Compromiso Global del Metano firmado por más de 150 países, y la implementación de políticas vinculantes sigue siendo considerable. Las políticas actuales solo lograrían reducir las emisiones del sector energético en un 25% para 2035, una cifra muy alejada de la reducción del 75% necesaria para alinearse con los escenarios de emisiones netas nulas. Países como Noruega han demostrado que es posible alcanzar intensidades de emisión mínimas mediante la prohibición de la quema en antorcha no urgente y la aplicación de impuestos al venteo de gas, sirviendo como modelo para otras naciones productoras. El financiamiento necesario para una reducción global del 75% se estima en 28,000 millones de dólares anuales, una suma que representa menos del 2% de los ingresos netos de la industria de hidrocarburos, pero que requiere mayor transparencia en la divulgación de gastos por parte de las empresas estatales y privadas. En conclusión, la integración de la transparencia de datos, marcos regulatorios robustos y la cooperación internacional para apoyar a las economías en desarrollo es indispensable para transformar la mitigación del metano en una herramienta eficaz contra el calentamiento global y a favor de la eficiencia económica del sistema energético mundial.

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    https://iea.blob.core.windows.net/assets/8a2639fd-7883-4fe7-bbe7-4f97bc39e2ff/GlobalMethaneTracker2026.pdf

  • Battery circularity Innovation trends for a future source of critical materials

    Battery circularity Innovation trends for a future source of critical materials

    La aceleración de la electrificación en los sistemas de movilidad y potencia ha posicionado a las baterías de iones de litio como el motor del cambio tecnológico actual, registrando un crecimiento de capacidad desplegada que pasó de 180 GWh en 2020 a más de 1,100 GWh en 2024. Puesto que se proyecta que esta demanda supere los 3,500 GWh para el año 2030, la gestión de las baterías al final de su vida útil se ha transformado en una prioridad tanto estratégica como ambiental para evitar riesgos de incendios, emisiones tóxicas de fluoruro de hidrógeno y contaminación de suelos por sustancias persistentes. La circularidad de las baterías, que abarca el reciclaje, la reutilización en vehículos y la reconversión para aplicaciones estacionarias, surge como una vía necesaria para diversificar el suministro de minerales críticos y reducir la presión sobre la extracción primaria, la cual conlleva impactos ecológicos significativamente mayores. En este escenario, el aprovechamiento de materiales secundarios como el litio, el níquel y el cobalto podría cubrir más del 20% de la demanda total de metales para 2040, fortaleciendo la resiliencia de una cadena de valor que actualmente se encuentra altamente concentrada en términos geográficos.

    En este sentido, el análisis de las tendencias de patentamiento revela que la innovación en circularidad está creciendo a un ritmo del 42% anual, superando con creces la media de otros campos tecnológicos y reflejando una maduración acelerada del sector industrial. Asia, y particularmente China, ha emergido como la región dominante en este campo, capturando el 63% de las familias de patentes internacionales en 2023 y liderando la capacidad instalada de reciclaje gracias a su acceso masivo a desechos de producción de sus propias fábricas. Mientras las empresas automotrices se especializan en la recolección inicial, las compañías mineras y los grandes fabricantes chinos como Brunp demuestran una integración vertical que abarca desde el procesamiento mecánico hasta la transformación química avanzada. Por el contrario, las entidades europeas mantienen una participación estable cercana al 20%, destacándose en nichos específicos como el manejo remoto, la inmovilización de componentes peligrosos y procesos hidrometalúrgicos que permiten una recuperación de materiales más eficiente y con menor consumo energético que los métodos pirometalúrgicos tradicionales.

    Por otra parte, el marco normativo internacional está evolucionando hacia requisitos de sostenibilidad más estrictos, siendo la Unión Europea un referente con su Reglamento de Baterías de 2023, el cual introduce niveles obligatorios de contenido reciclado para metales específicos a partir de 2031. Estas regulaciones establecen objetivos ambiciosos de recuperación de materiales, exigiendo alcanzar el 95% para el cobalto y el cobre, y el 80% para el litio hacia finales de la década, lo que obliga a las empresas a adoptar innovaciones en trazabilidad como el pasaporte digital de baterías. De forma complementaria, iniciativas como el Plan de Acción RESourceEU y la Ley de Aceleración Industrial buscan fortalecer la autonomía estratégica del continente mediante la prohibición de exportar «masa negra» a países no pertenecientes a la OCDE a partir de 2026 y la movilización de más de 3,000 millones de euros en financiación para proyectos de materias primas críticas. Este impulso político fomenta un ecosistema dinámico donde universidades y startups, como la alemana Cylib, desarrollan procesos de tratamiento previo que permiten recuperar el litio en etapas tempranas, reduciendo drásticamente la huella de carbono y mejorando la viabilidad económica del reciclaje frente a los materiales minados.

    Finalmente, el éxito de la economía circular dependerá de la capacidad de los innovadores para superar el denominado «valle de la muerte» financiero y adaptarse a los cambios constantes en la química de las celdas, como el auge de las baterías de fosfato de hierro y litio o la aparición de las baterías de sodio. A medida que el volumen de baterías al final de su vida útil aumente drásticamente después de 2030, la estandarización de los procesos de desmontaje automatizado y la mejora en la pureza de los materiales reciclados serán elementos determinantes para garantizar que estos insumos puedan reintegrarse en la fabricación de celdas nuevas de grado automotriz. La colaboración internacional, ejemplificada en las alianzas estratégicas entre Australia y Europa, permite combinar el acceso a recursos minerales con capacidades avanzadas de procesamiento y capital, asegurando que la transición energética sea no solo rápida, sino también sostenible y segura frente a las perturbaciones geopolíticas. En última instancia, la innovación continua en la recuperación de grafito y la regeneración directa de cátodos permitirá cerrar el ciclo de los materiales, transformando un residuo potencialmente peligroso en un recurso estratégico para la infraestructura energética del futuro.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.iea.org/reports/battery-circularity

    https://iea.blob.core.windows.net/assets/320f9b32-b49f-49ac-9a6c-af08d1327754/EPO_IEA_Study_BatteryCircularity_final.pdf.pdf

  • Strong Markets, Hard Strategic Choices

    Strong Markets, Hard Strategic Choices

    El panorama financiero global muestra una resiliencia notable, con mercados de valores que han entregado retornos anuales promedio del 12% desde el inicio de la década, a pesar de la inflación y la volatilidad geopolítica. No obstante, por primera vez en más de diez años, se ha producido una rotación profunda en el liderazgo de la creación de valor, desplazando a los sectores tecnológicos que dominaron el ciclo anterior. Las industrias con activos tangibles pesados, tales como la minería, el petróleo y el gas, la industria aeroespacial y de defensa, y la banca, ocupan ahora las posiciones más altas en términos de retorno total para el accionista. Este cambio estructural no es una simple corrección temporal, sino el reflejo de fuerzas macroeconómicas y geopolíticas que están redirigiendo el capital hacia activos reales y seguridad energética. El sector minero lidera el ranking de este ciclo, mientras que el software y los servicios de tecnología de la información han caído drásticamente de la cuarta posición a la trigésimo primera en solo un año. Por lo tanto, los equipos de liderazgo enfrentan el desafío de comprender los motores de esta rotación para recalibrar sus estrategias de inversión y cumplir con las nuevas expectativas de los accionistas.

    Bajo esta nueva realidad de mercado, la inteligencia artificial actúa como un motor paradójico, por cuanto el valor generado se está concentrando actualmente en la capa de infraestructura física más que en las aplicaciones de software. Los fabricantes de hardware, componentes electrónicos y proveedores de energía son los beneficiarios directos de la fase intensiva en capital que requiere la IA, la cual demanda microprocesadores, centros de datos y una infraestructura eléctrica robusta. En contraste, las empresas de software enfrentan un camino de monetización más incierto, puesto que el aumento de ingresos esperado por los inversores aún no se materializa a escala masiva. De igual forma, las tensiones comerciales internacionales y el aumento del gasto en defensa en Europa y Asia han impulsado sectores que anteriormente eran percibidos como de bajo crecimiento. La banca también ha capitalizado un entorno de tasas de interés elevadas, mejorando sus márgenes netos y atrayendo nuevamente el interés de los inversores institucionales. Estos cambios subrayan que los factores macroeconómicos están rediseñando el terreno competitivo, favoreciendo la tangibilidad y la rentabilidad inmediata sobre la innovación disruptiva puramente digital.

    No obstante, es vital reconocer que la pertenencia a un sector favorecido no garantiza el éxito, puesto que los datos demuestran que la estrategia y la ejecución operativa interna siguen siendo determinantes para el desempeño corporativo. En casi todas las industrias analizadas, las empresas del primer cuartil superaron la mediana del mercado, incluso en sectores que se encuentran en la parte inferior del ranking general. Esto resalta la importancia de las decisiones sobre asignación de capital y eficiencia de costos, las cuales permiten a compañías individuales sobresalir independientemente de los vientos de cola de su industria. Siguiendo este hilo, a largo plazo, el crecimiento de los ingresos de alta calidad sigue siendo el motor más potente para el retorno total del accionista, siempre que se combine con una gestión disciplinada de los márgenes y la generación de flujo de caja libre. Las empresas que simplemente crecen a cualquier costo corren el riesgo de destruir valor si no protegen sus múltiplos de valoración frente a inversores que ahora son mucho más exigentes respecto a la rentabilidad real y sostenible.

    A tenor de lo expuesto, el concepto de «prima de expectativa» se posiciona como una consideración central para las juntas directivas, dado que la brecha entre el valor de mercado actual y el valor fundamental subyacente ha alcanzado niveles históricamente altos. En el caso de las empresas no financieras en Estados Unidos, esta prima ha superado los niveles observados durante la burbuja de las empresas puntocom en el año 2000. Por consiguiente, las corporaciones deben realizar un delicado acto de equilibrio: satisfacer las demandas de rendimiento a corto plazo mediante retornos de capital, como la recompra de acciones, mientras invierten simultáneamente en las fuentes emergentes de valor a largo plazo. Resulta imperativo gestionar las expectativas de los inversores de forma hábil, atrayendo a aquellos accionistas cuyos horizontes de tiempo coincidan con la visión estratégica de la empresa. En última instancia, los líderes que actuarán con la urgencia de inversores activistas, rediseñando sus carteras y optimizando sus operaciones, serán los que logren navegar este entorno de alta complejidad y asegurar una creación de valor duradera en la próxima década.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.bcg.com/publications/2026/value-creators-rankings-strong-markets-hard-choices

    https://web-assets.bcg.com/pdf-src/prod-live/value-creators-rankings-strong-markets-hard-choices.pdf

  • Masculinity and Gender Equality: Insights from Côte d’Ivoire and Senegal

    Masculinity and Gender Equality: Insights from Côte d’Ivoire and Senegal

    El estudio de las masculinidades se ha vuelto un elemento primordial para comprender y desmantelar las desigualdades estructurales que impiden el progreso hacia la equidad de género en África Occidental. Las normas sociales tradicionales definen expectativas rígidas sobre el comportamiento de los hombres, influyendo directamente en la autonomía económica de las mujeres y en la prevalencia de la violencia de género. En sociedades como las de Costa de Marfil y Senegal, estas normas dictan que el valor de un hombre reside en su capacidad de proveer y controlar los recursos financieros del hogar. Este modelo de «hombre proveedor» crea una presión constante que no solo limita las oportunidades de las mujeres, sino que también afecta el bienestar emocional de los varones cuando no pueden cumplir con tales estándares económicos. Por lo tanto, abordar las masculinidades restrictivas permite identificar las raíces de la segregación laboral y de la distribución desigual del trabajo doméstico no remunerado. La transformación hacia modelos de masculinidad más positivos y equitativos es necesaria para fomentar sociedades más justas donde el liderazgo y el cuidado sean responsabilidades compartidas sin distinción de género.

    Siguiendo esta línea de pensamiento, el análisis de datos recolectados en Costa de Marfil y Senegal muestra que las normas de dominancia financiera y toma de decisiones final por parte del hombre siguen profundamente arraigadas. Los índices de masculinidad restrictiva revelan puntajes elevados en aspectos como la creencia de que ciertos trabajos son exclusivamente «masculinos», lo que confina a las mujeres a sectores de menor remuneración o a la informalidad. En Senegal, por ejemplo, los hombres dominan sectores como la construcción, el transporte y la minería, mientras que las mujeres se concentran mayoritariamente en servicios de alojamiento, alimentación y comercio minorista. De igual forma, la noción del «trabajador ideal» como alguien sin responsabilidades domésticas penaliza a las mujeres, puesto que sobre ellas recae la carga desproporcionada de las tareas del hogar y el cuidado de los hijos. Este desequilibrio se refuerza por la norma de «reproducción dominante», donde el hombre suele tener la última palabra sobre el tamaño de la familia y el uso de anticonceptivos, limitando la capacidad de las mujeres para planificar su desarrollo profesional y personal.

    Bajo este contexto de desigualdad, la educación se perfila como la herramienta más determinante para fomentar masculinidades positivas y normas igualitarias. Los hallazgos del reporte indican que los niveles más altos de escolaridad están correlacionados de manera significativa con una disminución en la aceptación de normas restrictivas y un aumento en el apoyo a la autonomía femenina. No obstante, los cambios en las actitudes no siempre se traducen de forma inmediata en cambios de comportamiento en el hogar, lo que sugiere la persistencia de barreras culturales que requieren intervenciones más allá de la educación formal. Por consiguiente, resulta vital implementar políticas públicas que promuevan la participación activa de los hombres en el cuidado infantil y en las tareas domésticas desde una edad temprana. Las iniciativas que involucran a líderes comunitarios y religiosos en el diálogo sobre la igualdad de género han demostrado ser efectivas para cambiar la percepción social de la masculinidad, moviendo el enfoque desde el control hacia la cooperación y el respeto mutuo.

    Dicho lo anterior, el camino hacia la igualdad requiere un compromiso político firme que integre la perspectiva de las masculinidades en las estrategias nacionales de desarrollo y combate a la violencia. La implementación de programas de sensibilización dirigidos específicamente a hombres y niños puede ayudar a reducir la normalización de la violencia de género y el estigma asociado a las víctimas. Asimismo, la creación de incentivos para que las empresas adopten entornos laborales más inclusivos y flexibles permitiría que los hombres se involucren más en la vida familiar sin temor a ser penalizados profesionalmente. El fortalecimiento de los marcos legales contra la discriminación y la promoción del acceso igualitario a la propiedad de activos son pasos necesarios para desmantelar la dominancia financiera masculina. En conclusión, solo mediante una redefinición colectiva de lo que significa «ser hombre» se podrá liberar el potencial económico total de las mujeres y construir una paz duradera basada en la equidad y el reconocimiento de los derechos humanos para todos los miembros de la sociedad.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.oecd.org/en/publications/masculinity-and-gender-equality_3973b760-en.html

    https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2026/06/masculinity-and-gender-equality_d0d34556/3973b760-en.pdf

  • OECD Responsible Business Outlook 2026

    OECD Responsible Business Outlook 2026

    La economía mundial atraviesa múltiples transiciones en un entorno donde los mercados abiertos y el sistema internacional basado en reglas se encuentran bajo una presión considerable. El debilitamiento global del estado de derecho y el auge de las tensiones geopolíticas han provocado que las prioridades de seguridad económica condicionen de forma creciente las políticas de comercio e inversión. Ante este escenario, resurgen las políticas industriales como un mecanismo para fortalecer la resiliencia, acelerar las transiciones energéticas y corregir dependencias u overconcentraciones en las cadenas de suministro. Por lo tanto, los principios internacionalmente acordados sobre la conducta empresarial responsable se posicionan como un punto de referencia común para abordar estos desafíos compartidos, buscando salvaguardar a las personas y al medio ambiente mientras se garantiza un campo de juego previsible y nivelado para las corporaciones. El análisis exhaustivo de la información pública de las 10,000 empresas cotizadas más grandes del mundo, que representan el 96% de la capitalización bursátil global, revela que las expectativas del mercado y las políticas gubernamentales han experimentado una expansión significativa en respuesta a las presiones sociales y ambientales actuales.

    Bajo esta premisa de transformación normativa, se observa una brecha sustancial de implementación entre la adopción de políticas corporativas y las medidas reales para identificar y abordar impactos negativos. Aunque aproximadamente el 40% de las grandes empresas cotizadas han divulgado compromisos de conducta responsable en sus cadenas de suministro, existe una disparidad marcada en la profundidad de estas acciones. Cerca de la mitad de estas organizaciones declaran utilizar criterios ambientales o de derechos humanos para seleccionar a sus proveedores, pero menos del 20% informan realizar una evaluación de riesgos efectiva siguiendo dichos criterios. Esta desconexión resulta especialmente preocupante por cuanto los riesgos de interrupción en la cadena de suministro tienden a incrementarse más allá de los socios comerciales directos, siendo un 21% más altos en el segundo nivel que en el primero. De igual forma, la mayoría de las empresas no logran identificar el origen de sus materias primas críticas, lo que dificulta la diligencia debida en los segmentos más profundos de sus operaciones. La gestión de estos riesgos no solo es un imperativo ético, sino que se vincula directamente con la seguridad del suministro en sectores volátiles como el de las industrias extractivas.

    En este mismo orden de ideas, el papel de los gobiernos como promotores de la conducta empresarial responsable se ha vuelto más activo a través de seis áreas de política fundamentales que incluyen marcos legales, contratación pública y empresas estatales. Un número creciente de agencias de promoción de inversiones están alineando sus estrategias con los objetivos de desarrollo sostenible, otorgando una prioridad estratégica a la calidad de la inversión extranjera directa sobre la cantidad. Las cláusulas de conducta empresarial responsable se han vuelto comunes en los acuerdos comerciales y de inversión firmados recientemente, buscando nivelar las condiciones de competencia internacional. Por su parte, la contratación pública se utiliza como una herramienta determinante, donde países como los Países Bajos ofrecen descuentos en procesos de licitación a proveedores que demuestren sistemas efectivos de reducción de emisiones de carbono. No obstante, la fragmentación en el diseño y la terminología de estas medidas nacionales e internacionales genera desafíos de cumplimiento para las empresas, especialmente para las pequeñas y medianas entidades. Por lo tanto, la cooperación gubernamental a través de plataformas inclusivas es vital para reducir las cargas administrativas innecesarias y promover una coherencia que evite la duplicidad de esfuerzos.

    A tenor de lo expuesto, las empresas de propiedad estatal emergen como actores de relevancia estratégica, mostrando en muchas regiones una adopción de prácticas de diligencia debida superior a la de las empresas privadas. En Europa, la diferencia en la implementación de medidas de prevención y mitigación entre ambos tipos de propiedad es significativamente notable, lo que subraya el potencial de estas entidades para liderar con el ejemplo. Pese a estos avances, el acceso a mecanismos de reparación para las víctimas de abusos corporativos sigue siendo un área con grandes deficiencias, aunque agencias gubernamentales en países como Bélgica están desarrollando guías para facilitar estos procesos judiciales y no judiciales. La simplificación regulatoria, como la observada en las revisiones de las directivas europeas de sostenibilidad, busca equilibrar la transparencia con la competitividad, reduciendo los puntos de datos de reporte sin comprometer los estándares internacionales. En última instancia, la integración de la conducta responsable en los mandatos de las agencias de crédito a la exportación refleja que la sostenibilidad ya no es un elemento periférico, sino un componente central de la gestión de riesgos financieros y operativos en el comercio global contemporáneo.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.oecd.org/en/publications/oecd-responsible-business-outlook-2026_2b15370f-en.html

    https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2026/06/oecd-responsible-business-outlook-2026_e1db7f05/2b15370f-en.pdf

  • Ciudades esponja enfrentan lluvias urbanas cada vez más intensas

    Ciudades esponja enfrentan lluvias urbanas cada vez más intensas

    Inside Climate News revisa el avance de las llamadas ciudades esponja, una estrategia urbana que combina infraestructura de drenaje con parques, jardines de lluvia, techos verdes, humedales construidos y superficies permeables para absorber agua durante tormentas. El punto de partida es claro: muchas ciudades crecieron sobre concreto y asfalto, sellando el suelo natural y enviando rápidamente el agua hacia calles o alcantarillados. Esa configuración era manejable bajo patrones históricos de lluvia, pero el calentamiento global intensifica eventos extremos y aumenta la presión sobre sistemas de drenaje diseñados para condiciones pasadas.

     

     

    El artículo recuerda que una lluvia intensa en Copenhague durante 2011 dejó más de cinco pulgadas de precipitación en un día y causó daños superiores a 1.000 millones de dólares. Ese evento impulsó una transformación con espacios verdes e infraestructura técnica para manejar futuras inundaciones. Otras ciudades, desde Hong Kong hasta Nueva York, han adoptado enfoques similares. En Nueva York, cerca del 60 por ciento de las alcantarillas hacen parte de un sistema combinado antiguo, donde aguas lluvias y aguas residuales viajan por las mismas tuberías hacia plantas de tratamiento. Cuando ocurren lluvias extremas, se producen desbordamientos de aguas residuales hacia cuerpos de agua. En Los Ángeles, áreas verdes y cuencas poco profundas con suelos porosos ayudaron a absorber 8.600 millones de galones durante un río atmosférico en 2024.

     

     

    La convergencia con el sector energético aparece en la resiliencia urbana. Inundaciones afectan subestaciones, cámaras eléctricas, vías de acceso, telecomunicaciones, movilidad eléctrica y continuidad de usuarios críticos. La infraestructura verde puede reducir caudales pico, mejorar recarga hídrica y disminuir carga térmica urbana, pero no sustituye por completo obras hidráulicas, mantenimiento ni planeación del suelo. Para ciudades latinoamericanas, el mensaje es combinar soluciones basadas en naturaleza con criterios de ingeniería, mapas de riesgo actualizados y coordinación entre servicios públicos. Las tormentas más intensas obligan a diseñar sistemas redundantes, no intervenciones parciales que solo funcionan bajo eventos moderados.

    Para leer más ingrese a:

    https://insideclimatenews.org/news/16062026/todays-climate-sponge-cities-rain-flooding/

  • Asia convierte resiliencia en ventaja ante disrupciones simultáneas

    Asia convierte resiliencia en ventaja ante disrupciones simultáneas

    McKinsey analiza cómo organizaciones de Asia están pasando de una gestión de riesgos defensiva a una capacidad de resiliencia incorporada en operaciones, cadenas de suministro, talento y tecnología. La región enfrenta riesgos simultáneos: incertidumbre geopolítica, fricciones comerciales, presiones de deuda, costos elevados y amenaza creciente del cambio climático. Aunque muchos líderes asiáticos han convivido históricamente con desastres naturales, volatilidad regulatoria y tensiones comerciales, la acumulación de choques está obligando a rediseñar controles y modelos de decisión. La resiliencia ya no se entiende como continuidad básica, sino como capacidad de adaptarse rápido y proteger valor mientras se capturan oportunidades.

     

     

    El artículo resalta que las respuestas efectivas no provienen de copiar manuales globales, sino de aprovechar fortalezas locales en cultura, economía y gobernanza. Un ejemplo citado es la Bolsa Nacional de India, que emprendió una transformación de resiliencia tecnológica para corregir vulnerabilidades críticas y mejorar estabilidad operativa. El diagnóstico identificó cerca de 80 proyectos de alto impacto en arquitectura tecnológica, procesos de ingeniería, modelo operativo, talento y gestión de proveedores. Posteriormente se incorporaron capacidades como observabilidad de extremo a extremo, plataforma horizontal de desarrollo y operación, y centros de excelencia de pruebas. La fase más reciente utilizó inteligencia artificial generativa para revisar diez millones de líneas de código e identificar 12 correcciones críticas.

     

     

    Para empresas de energía, el enfoque es aplicable porque las redes eléctricas están expuestas a eventos climáticos, dependencia de proveedores digitales, restricciones logísticas, volatilidad de demanda y cambios regulatorios. La resiliencia debe medirse en indicadores de continuidad, recuperación, redundancia, flexibilidad contractual y aprendizaje organizacional. También requiere cultura: si las áreas de operación, tecnología, abastecimiento, finanzas y regulación actúan por separado, los controles pueden fallar en eventos compuestos. La experiencia asiática muestra que invertir en capacidades internas, ejercicios de estrés, datos confiables y toma de decisiones descentralizada puede convertir la gestión de riesgos en una ventaja competitiva, especialmente para infraestructuras críticas que deben sostener servicio aún bajo presión externa.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.mckinsey.com/capabilities/risk-and-resilience/our-insights/from-risk-to-resilience-new-approaches-to-navigating-disruption-in-asia

  • Combustibles sostenibles abren ruta para transporte difícil de descarbonizar

    Combustibles sostenibles abren ruta para transporte difícil de descarbonizar

    La Iniciativa de Energía del MIT ubica los combustibles sostenibles como una prioridad estratégica para descarbonizar sectores donde la electrificación directa enfrenta límites técnicos. Aviación, transporte marítimo internacional y carga pesada de larga distancia dependen de combustibles líquidos con alta densidad energética, hoy mayoritariamente derivados del petróleo. Sustituirlos por alternativas de menores emisiones netas puede ser decisivo para reducir la huella del transporte, pero el potencial climático depende del origen de la materia prima, la energía utilizada en producción, la cadena logística y el desempeño de ciclo de vida. No todos los combustibles etiquetados como sostenibles entregan el mismo beneficio ambiental.

     

     

    El MIT distingue dos grandes familias. Los biocombustibles pueden producirse a partir de cultivos, residuos agrícolas, residuos forestales o aceites usados. Los combustibles sintéticos combinan hidrógeno con dióxido de carbono capturado para obtener versiones sintéticas de combustibles líquidos actuales. Cada ruta presenta diferencias de intensidad de carbono, costo, disponibilidad de insumos, madurez tecnológica, uso de suelo y escalabilidad. En los combustibles sintéticos, la fuente de electricidad para producir hidrógeno es determinante; si proviene de generación intensiva en emisiones, el resultado de ciclo de vida puede perder valor climático.

     

     

    El desafío no es solo tecnológico. El MIT señala que los combustibles sostenibles todavía no se producen al costo ni al volumen de los combustibles fósiles convencionales. Su adopción amplia requerirá innovación, políticas de apoyo, estándares de certificación, infraestructura de suministro y señales de demanda de aerolíneas, navieras y transportadores. Para empresas de energía, la convergencia aparece en la necesidad de electricidad renovable, hidrógeno, captura de carbono, logística industrial y regulación de emisiones. En América Latina, esta agenda puede abrir oportunidades en biomasa residual, energías renovables competitivas y corredores de transporte pesado; pero exige evitar conteos dobles de reducción, controlar impactos ambientales y asegurar trazabilidad para que el combustible realmente contribuya a metas de descarbonización.

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    Sustainable Fuels

  • Ataques con inteligencia artificial elevan riesgo financiero sistémico

    Ataques con inteligencia artificial elevan riesgo financiero sistémico

    El Fondo Monetario Internacional advierte que la inteligencia artificial está modificando la ecuación de riesgo cibernético para el sistema financiero. La misma tecnología que puede mejorar detección, respuesta y análisis de vulnerabilidades también reduce el tiempo y el costo para que atacantes identifiquen fallas, automaticen explotación y escalen intrusiones. El análisis sostiene que pérdidas extremas por incidentes cibernéticos podrían generar tensiones de fondeo, dudas de solvencia y disrupciones de mercado. El riesgo deja de ser un evento operativo aislado cuando bancos, pagos, proveedores en la nube, redes de datos y servicios compartidos dependen de componentes digitales comunes.

     

     

    El FMI menciona el caso de modelos avanzados con capacidades cibernéticas capaces de encontrar y explotar vulnerabilidades en sistemas operativos y navegadores utilizados masivamente, incluso cuando los usuarios no son expertos. Esa capacidad cambia el balance entre atacantes y defensores, porque descubrir y explotar puede ocurrir a velocidad de máquina, mientras la corrección de fallas exige pruebas, parches, ventanas de mantenimiento y coordinación entre instituciones. Aunque algunos amortiguadores siguen presentes, como la menor disponibilidad pública de ciertos modelos y la complejidad de plataformas financieras cerradas, el organismo advierte que podrían debilitarse con la difusión de capacidades, filtraciones y entrenamiento de nuevas herramientas.

     

     

    La lectura para empresas de energía es relevante porque la estabilidad financiera y la continuidad energética comparten dependencias digitales. Plataformas de pagos, mercados de energía, telecomunicaciones, gestión de clientes, operación de redes y servicios en la nube pueden sufrir efectos simultáneos si una vulnerabilidad común se explota de forma coordinada. La respuesta no puede limitarse a controles técnicos locales. Se requieren supervisión basada en resiliencia, inventarios de dependencias críticas, pruebas de recuperación, intercambio de inteligencia, gobernanza de modelos de inteligencia artificial y coordinación internacional. En sectores regulados, los escenarios de riesgo deben evaluar fallas correlacionadas, no solo incidentes unitarios, porque el impacto sistémico puede propagarse antes de que las organizaciones completen su respuesta convencional.

    Para leer más ingrese a:

    https://www.imf.org/en/blogs/articles/2026/05/07/financial-stability-risks-mount-as-artificial-intelligence-fuels-cyberattacks

  • Recursos distribuidos desafían datos, telecomunicaciones y ciberseguridad

    Recursos distribuidos desafían datos, telecomunicaciones y ciberseguridad

    CIGRE Electra analiza cómo los recursos energéticos distribuidos están transformando la arquitectura eléctrica y los sistemas de información que la soportan. La red histórica operaba desde pocas centrales grandes hacia consumidores previsibles, con centros de control que supervisaban miles de activos y mediciones en escalas manejables. Esa premisa dejó de ser suficiente. Australia supera 4,2 millones de sistemas solares en techo y 450.000 baterías residenciales; Estados Unidos superó 4,7 millones de instalaciones solares residenciales en 2023; y la capacidad mundial de almacenamiento distribuido podría cuadruplicarse hacia 2030 frente a la línea base de 2018, impulsada por vehículos eléctricos.

     

     

    El grupo de trabajo de CIGRE identifica tres dominios inseparables: sistemas de información, telecomunicaciones y ciberseguridad. Los operadores necesitan visibilidad tanto de recursos distribuidos conectados a alimentadores como de activos en el borde del consumidor, incluyendo paneles solares, baterías y vehículos eléctricos. En la capa eléctrica predominan estándares como IEC 61850, DNP3 e IEC 60870-5-104; en el borde del usuario aparecen IEEE 2030.5, SunSpec Modbus, OpenADR y OCPP, junto con interfaces propietarias de fabricantes. La coexistencia de lenguajes, nubes de proveedores y agregadores reduce visibilidad, aumenta costos de integración y amplía la superficie de ataque. Incluso cuando existe un protocolo común, no siempre se pactan niveles de servicio para latencia, precisión, disponibilidad y completitud de datos.

     

     

    La implicación para empresas de distribución es directa: sin contratos de calidad de información y arquitectura de comunicaciones robusta, gigavatios de generación pueden quedar fuera del monitoreo en tiempo real, agravando errores de pronóstico, violaciones de tensión y flujos reversos. La resiliencia en el borde demanda interoperabilidad, segmentación de redes, autenticación, supervisión continua y modelos claros de responsabilidad entre operador, agregador, fabricante y usuario. Para Colombia, la entrada masiva de autogeneración, baterías y movilidad eléctrica debería acompañarse de requisitos técnicos verificables antes de que el volumen distribuido supere la capacidad de observabilidad operativa.

    Para leer más ingrese a:

    https://electra.cigre.org/346-june-2026/global-connections/resilience-at-the-edge-der-integration-challenges-for-information-systems-telecommunications-and-cybersecurity.html

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Descripción del semáforo tecnológico

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Tecnología en investigación que no ha sido estudiado o reglamentado por entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera focal y se encuentra en estudio por parte de las entidades del sector.

La tecnología se aplica de manera escalable y se encuentran políticas y regulaciones focales establecidas.

La tecnología se aplica a través de servicios  y se encuentran políticas y regulaciones transversales establecidas.

La tecnología se aplica de manera generalizada  y se tiene un despliegue masivo de esta.

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