Durante 2025, el panorama global de fusiones y adquisiciones experimentó un notable incremento del 40% en el valor anunciado de acuerdos, impulsado principalmente por una ola de grandes transacciones y un auge significativo en el segmento de privatizaciones. Este crecimiento evidenció una dinámica donde las compañías simultáneamente buscaron expandir su escala mediante adquisiciones y al mismo tiempo refinar su enfoque estratégico a través de desinversiones y spin-offs. La necesidad de alcanzar mayor tamaño en varios sectores respondió a la creciente importancia de los costos fijos asociados con tecnologías avanzadas y actividades de investigación y desarrollo. Así, las fusiones se convirtieron en un medio efectivo para acelerar procesos de modernización y asegurar una participación competitiva en mercados globales, mientras que las desinversiones permitieron concentrar recursos en áreas prioritarias de desarrollo. Este contexto demandó un tipo de valor añadido denominado “alpha contextual”, que implica una comprensión integral que trasciende los modelos financieros tradicionales. Tal enfoque considera elementos como las dinámicas geopolíticas, los condicionamientos regulatorios, las condiciones macroeconómicas y específicas de cada sector, los cuales influyen de manera significativa en la planeación y ejecución de las operaciones de M&A. La creciente complejidad del entorno global, especialmente en sectores estratégicos como la tecnología avanzada, exigió que las compañías integraran estas variables para anticipar riesgos y maximizar beneficios, orientando así sus decisiones hacia resultados a largo plazo.
En cuanto a las tendencias regionales, América del Norte lideró el crecimiento del mercado gracias a un entorno regulatorio más favorable, mientras que la región de Asia-Pacífico mostró un destacado aumento, impulsado en gran medida por reformas en los mercados de capitales, como las implementadas en Japón, que incentivaron una mayor actividad transaccional. Europa, Oriente Medio y África también registraron avances, aunque con un dinamismo menor en ausencia de catalizadores regulatorios o de industria tan pronunciados. Así, la evolución de estos contextos locales y regionales reafirmó la importancia de la adaptación a los marcos legales y económicos específicos para la consecución exitosa de acuerdos. El año 2025 se caracterizó asimismo por un predominio de transacciones de gran envergadura, con un crecimiento superior al 120% en operaciones con valores superiores a los 10 mil millones de dólares. Tales operaciones representaron casi un tercio del valor total de las fusiones y adquisiciones, reflejando una mayor confianza corporativa para llevar a cabo movimientos transformadores en un ambiente propicio. A este auge se sumó un incremento en las desinversiones y spin-offs, que crecieron un 50% en valor, destacándose operaciones significativas que indicaron una tendencia hacia la racionalización de carteras y el enfoque en estrategias puras o verticales. De igual forma, la actividad relacionada con la privatización liderada por patrocinadores experimentó un fuerte aumento, alcanzando niveles no vistos desde 2007, estimulada además por la creciente participación de fondos soberanos, particularmente de Medio Oriente, quienes contribuyeron con capital que facilitó la ejecución de estas transacciones.
La aceleración en sectores impulsados por la innovación también marcó la pauta, con biotecnología y tecnología artificial destacándose como áreas donde objetivos de crecimiento exponencial llevaron tanto a la aparición de nuevos actores como a un mayor interés de compradores estratégicos. En estas industrias, la rapidez para transformar ideas en productos valiosos obliga a actuar con prontitud y convicción para asegurar posiciones en mercados emergentes. Semejantemente, la consolidación continuada mediante la desagregación de conglomerados incrementó la tendencia a estructuras más centradas, favorecida por reformas regulatorias que presionaron a las empresas a simplificar y optimizar sus portafolios. Las condiciones del entorno geopolítico continuaron siendo un elemento relevante en la toma de decisiones, con una posible mayor estabilidad en las relaciones comerciales transatlánticas, mientras que las tensiones con China y el proceso de “desacoplamiento” mantuvieron limitados ciertos flujos transfronterizos. Esta realidad incentivó modelos alternativos como las licencias en lugar de adquisiciones directas, especialmente en sectores sensibles. La influencia de la inteligencia artificial además comenzó a configurarse como motor decisivo que podría ampliar las diferencias competitivas entre compañías, impulsando una carrera por la incorporación acelerada de capacidades avanzadas mediante adquisiciones.
El ambiente para la financiación de fusiones y adquisiciones en 2026 se vislumbra como favorable, sustentado por la abundancia de capital privado, la disposición de combinar fuentes variadas de inversión, y el acceso a mercados de deuda y capital en condiciones razonables. La diversidad de estructuras transaccionales y la creciente sofisticación en la obtención de financiamiento permitirán enfrentar con mayor flexibilidad los desafíos del entorno, facilitando la concreción de operaciones que continúen moldeando un mercado global en plena evolución y adaptación.
Para leer más ingrese a:
https://www.lazard.com/media/vnajb4v3/2025-ma-review-and-2026-outlook-report.pdf









